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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 260 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 260: El Despertar del Demonio Nocturno y la Tormenta de los 600 Mil Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike), Shiro Shimizu, Yins Shadow, Zani, Charlotte y Kratos Escena 1: Las Voces del Abismo y la Sombra de Gabriel Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike) y Shiro Shimizu —Cometieron el mayor error. Tendré que ocuparme de ti después, Charlotte... —murmuré con una frialdad cortante, dándoles la espalda en la tienda a los profesores mientras mi mente se desconectaba de ese recuerdo para procesar las voces que ecoaban en el abismo de mi inconsciencia. Charlotte estaba asustada dentro de aquella memoria. Sabía que yo estaba al límite de convertirse en un monstruo, pero tenía que sacarme de allí; no quería que terminara pagando un precio que nosotros no debíamos pagar. «Oye, tranquila. Sé lo que querías hacer, Charlotte», la voz de Shiro resonó de golpe, comunicándose directamente por telepatía hacia su mente. «Yo también sé lo que pasa. Él no lo sabe, pero cuando se entere, ya será demasiado tarde... tanto para él como para mí». «¿Qué es lo que sabes?», preguntó Charlotte mentalmente, sintiendo un escalofrío. «Más cosas de las que jamás deberías saber, Charlotte. ¿Te puedo pedir un favor? Quiero que cuides bien de él si yo llegara a perder algún día...» «¿Por qué me pides eso?», suspiró ella, mirándome de reojo mientras yo seguía absorto en mis propios pensamientos oscuros. «Hay algo que no logro entender... el porqué Carlos se esfuerza tanto por salir adelante. Él ya nos demostró que el dolor solo lo hará más fuerte. Aunque tenga todo en contra, está dispuesto a luchar solo. Cuando tú veas que todo está acabando, todos verán lo que un humano es capaz de hacer por enfrentarse al enemigo. No importa si son miles o millones. Para derrotar a Carlos hoy en día, se necesita un ejército de nivel dios o universal que pueda derribarlo. En estos momentos él está en otra liga... Jamás podría alcanzarme ahora, pero sé en el fondo que en unos dos mil años me superará». La voz de Shiro en la mente de Charlotte se volvió aún más pesada, cargada de una sombría advertencia: «Quiero que lo cuides y que siempre seas su ángel guardián. Te lo encargo. Él no merece vivir esto, y menos sabiendo que el Dios Antiguo y Gabriel están juntos en algo para destruirlo. Está más cerca de lo que crees; ellos están planeando algo según los informes... Debemos detener a esos dos. Si logran romper a Carlos por completo, van a sentir el verdadero terror; solo van a conocer su propia muerte bajo sus propios criterios. Necesitamos encontrar la forma de evitar que Kronos haga un solo movimiento. Todo lo que hago es para que él pueda vivir una vida feliz y tranquila... ¿Hace cuánto que no vemos sonreír a Carlos de verdad? Él solo está usando una máscara para que nadie sienta su dolor. Tengo esa sensación de ver por lo que uno pasa... porque Dios jamás abandona a su hijo en este mundo cruel». «¿Dios?», replicó Shiro en su mente, su risa resonando con una amargura venenosa. «Jajajaja, qué tonterías dices. Entonces, si Dios existe, ¿por qué jamás pudo salvar a mi hermano? ¿Tú crees en Él? Cuando ni siquiera vio cómo sucedió todo lo que pasaba... Dios jamás me salvó. Mucha gente murió en mi época, Charlotte. Solo tuve que matar a quienes me lo habían arrebatado todo. Maté a millones de personas en ese tiempo y lo sigo haciendo, porque es una necesidad y una sed de ira que está en mi interior. Odio mucho a la gente que solo se hace pasar por buena persona... Solo fingen serlo para tener bajo control a quienes se les hace fácil manipular». El flujo de pensamientos se cortó cuando el recuerdo de la academia comenzó a desvanecerse por completo. Caminé mientras Charlotte miraba hacia el cielo, contemplando la luz del día a través de la brecha de la dimensión desértica en el presente. Una mirada bastante seria se mostró en ella al verme reaccionar. El lazo mental que compartían se sentía en el aire. Tal parece que tú... —Shiro... no empieces, por favor —le dije, abriendo los ojos por completo en el desierto, mi mirada fija en ella mientras el aura del Demonio Nocturno vibraba a mi alrededor—. Conozco esos ojos, Shiro. El recuerdo de los secretos de hace 32 años se unía con la amenaza inminente del presente. Con Gabriel, el Dios Antiguo y Kronos moviendo las piezas, la cuenta regresiva había comenzado. Escena 2: La Despedida de las Alumnas Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike), Yins Shadow, Zani y Fer —¡Maestro...! —gritó Shadow, con la voz rebosante de una felicidad pura, corriendo hacia mí apenas llegué al punto de encuentro horas después. La tensión de las batallas y los secretos oscuros pareció diluirse por un instante ante su presencia. Shadow no dudó ni un segundo; se abalanzó y me abrazó con todas sus fuerzas. —¡Llegaste! —continuó, aferrándose a mí—. Te extrañé tanto... Pensé que no vendrías. Zani y yo estuvimos entrenando sin parar, y gracias a eso ¡derroté a tus guardianes! Bueno... solo hubo uno al que no logré vencer. Detrás de ella, la imponente figura de mi guardián dio un paso al frente, inclinándose con respeto absoluto. —Parece que ha llegado, mi señor —dijo Fer, con su tono firme y calmado de siempre. Lo miré y luego posé mi vista en la emocionada Shadow. —Así que no pudiste derrotar a Fer, ¿verdad? —le dije, notando el brillo de orgullo en los ojos de la niña. —Mi señor, quiero decirle que ella ha mejorado muchísimo en todo este tiempo —intervino Fer, reconociendo el esfuerzo de mi alumna—. Se ha vuelto muy fuerte. Estoy seguro de que ya es capaz de luchar junto a nosotros. Las palabras de Fer eran un cumplido honesto, pero al escucharlas, un nudo frío y doloroso se instaló en mi garganta. Las visiones de Mío muriendo en mis brazos, el miedo de Charlotte, y la amenaza inminente de Kronos, Gabriel y el Rey de los Héroes cayeron sobre mí como una losa. Me quedé en absoluto silencio durante unos segundos interminables, sintiendo cómo el peso de mi maldición amenazaba con arrastrarlas a ellas también. —Lo siento, Fer —dije finalmente, con una voz baja y rasposa—. Pero ellas aún son unas niñas para estar en esta batalla. —¡¿Qué?! ¡¿Por qué no puedo luchar a tu lado?! —protestó Shadow de inmediato, separándose un poco del abrazo y mirándome con una mezcla de indignación y tristeza. —Lo siento, Shadow... —le respondí, intentando mantener la compostura, aunque mi corazón se resquebrajaba a cada palabra—. Pero no puedo permitirme a Mí mismo ver morir a alguien más. Un maestro tiene la obligación de proteger a sus alumnas de un infierno como este. Di un paso atrás, creando una distancia emocional que me destrozaba, pero que era necesaria para mantenerlas a salvo. —Pero, si alguna vez miras las estrellas... mi alma siempre estará ahí para cuidarlas a ustedes —les dije, mirándolas a los ojos—. Ustedes son mi mayor orgullo. Nunca creí que ustedes serían mi mayor razón por la cual deseo salir adelante... En verdad, muchas gracias. Por dentro, me quebré por completo, convencido de que esta sería la última vez que las vería con vida. El Demonio Nocturno iba a caminar hacia su propia aniquilación para detener a Kronos y a los dioses, y ellas no podían ser parte de ese sacrificio. Quería llorar. Quería derrumbarme y abrazarlas hasta que el miedo desapareciera, pero no podía hacerlo; no podía permitir que vieran a su maestro roto. Así que solo me aguanté el llanto con una fuerza superhumana y les regalé una sonrisa sincera, la más cálida y honesta que pude encontrar entre tanta oscuridad. —Todo estará bien... ¿sí? —susurré, sellando mi despedida con esa promesa. Escena 3: El Preámbulo de la Guerra de los 600 Mil Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike) y Shiro Shimizu El cielo sobre el campo de batalla estaba teñido de un color plomizo, cargado de la electricidad y el olor a azufre previos a la catástrofe. Habían pasado los días desde aquellas dolorosas despedidas, días en los que el tiempo pareció acelerarse cruelmente. El momento de la verdad había llegado. Gabriel estaba muerto. Mis propias manos se habían encargado de arrebatarle la vida y terminar con su amenaza directa, pero su legado de destrucción seguía en pie. Su ejército se negaba a rendirse. Frente a nosotros se extendía una marea humana y monstruosa: en total eran 600 mil enemigos, una fuerza devastadora que incluía a las filas de los clanes más temidos y despiadados que el mundo había conocido. El horizonte estaba completamente cubierto por sus estandartes y el brillo de sus armas. A mi lado, Shiro mantenia la mirada fija en el frente, con una expresión seria y la postura rígida de quien sabe que no hay vuelta atrás. Los demás compañeros terminaban de asegurar sus armas, apretando los dientes, listos para la gran guerra. —Shiro, es hora... —dije, rompiendo el silencio, mientras el aura del Demonio Nocturno comenzaba a manifestarse a mi alrededor, haciendo vibrar la tierra bajo mis pies. —Tienes razón, Carlos —respondió Shiro, volteando a mirarme con una chispa de determinación inquebrantable en sus ojos—. El día llegó. Vamos, sé que podemos ganar nosotros. —Tienes razón... —concluí, desenvainando y permitiendo que la sed de sangre se enfocara por completo en el ejército que bloqueaba nuestro camino—. Mi hermano se hará cargo del resto. Con esa última palabra, avanzamos. La colisión contra los 600 mil soldados de Gabriel estaba a punto de desatarse, y el suelo de aquel mundo recordaría por siempre el día en que el Demonio Nocturno y sus aliados marcharon hacia la guerra absoluta. Escena 4: El Descenso del Juicio Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike) Me quedé de pie un último segundo, sosteniendo la pesada espada mágica sobre mi hombro de manera casi despreocupada, pero con una mirada asesina que congelaba la sangre de cualquiera que se atreviera a mirarme. Frente a mí, los 600 mil hombres del ejército de Gabriel parecieron dudar por un instante al notar la densidad de mi aura. Entonces, empecé a caminar lentamente hacia ellos. Cada paso que daba resonaba como un tambor de guerra en el silencio del campo de batalla. Y en un solo parpadeo, desaparecí. ¡BOOM! Me elevé hacia el cielo a una velocidad supersónica, rompiendo la barrera del sonido y creando un estruendo brutal que hizo crujir el suelo debajo de mí. El impacto de mi despegue levantó una descomunal onda de choque, agrietando la tierra en un radio de cientos de metros y haciendo volar por los aires las primeras líneas del clan Diamond y del clan Nightmare antes de que siquiera pudieran reaccionar. Desde las alturas, flotando entre las nubes plomizas como el mismísimo Dios de la Destrucción, apunté la hoja de mi espada mágica hacia la marea de enemigos. El cielo se tiñó de púrpura y fuego infernal. —Su líder ya cayó —sentencié, y mi voz retumbó en todo el valle como un trueno—. Ahora es el turno de ustedes. Descendí como un meteorito, desatando una lluvia de ráfagas de energía cortante que empezaron a pulverizar los batallones enemigos. La verdadera guerra acababa de comenzar.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 260

Estás leyendo el capítulo 260 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.