arrow_back

Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 256 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 256: Revelaciones Sangrientas y el Juicio de Voltstrike Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike), Darko / Dios Demonio, Elena y Lucía Escena 1: Cataclismo Elemental y la Trampa de Rayo Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez y Darko / Dios Demonio La dimensión entera crujió ante el impacto de nuestras energías. El filo de mi espada única vibraba violentamente, sosteniendo el choque contra la marea roja y brillante del dios demonio. Podía sentir la brutal resistencia del cuerpo de Darko, pero la fuerza de mi aura azul y verde no cedía; los relámpagos púrpuras de mi arma se enterraban en su escudo, desgarrando la barrera centímetro a centímetro. —¡No vas a ganar esta lucha de desgaste! —bramó el dios demonio a escasos centímetros de mi rostro, apretando los dientes mientras la sangre negra volvía a brotar de sus heridas—. ¡Aunque me destruyas, la droga ya ha sellado el destino de miles! —¡Me importa un bledo tu droga y tu destino! —le respondí, inyectando cada gramo de mi magia de Schwarzschild y mi voluntad como Voltstrike en la hoja. A mi espalda, el dragón entendió mi señal. Con un rugido ensordecedor, extendió sus alas oscuras y arrojó una gigantesca llamarada de fuego negro directamente hacia los flancos del dios demonio, rodeándolo por completo en un torbellino de sombras ardientes. La distracción fue perfecta. El agarre del enemigo flaqueó por un milisegundo, y la presión de mi aura azul y verde terminó de romper su defensa carmesí. Con un grito que liberó toda la rabia, el dolor de la traición y la promesa de proteger a Shiro, bajé mi espada con un tajo definitivo, cortando el aire y la silueta del dios demonio en un estallido de luz pura que amenazaba con colapsarlo todo. La explosión de luz pura se disipó, pero el dios demonio seguía en pie, su silueta roja brillante parpadeando con furia en medio del caos. Sabía que un solo tajo no bastaría para terminar con esto. Era el momento de ir más allá de mis límites. —¡Magia elemental...! —exclamé, extendiendo mi mano libre mientras mantenía la espada en alto. Invoqué cada pizca de poder que residía en mi interior, desatando todas las naturalezas mágicas en unísono. Luz, fuego, tierra, viento, agua, rayo y oscuridad; las siete fuerzas elementales se manifestaron a mi alrededor en un torbellino caótico y majestuoso. Esferas de fuego ardiente se mezclaron con ráfagas de viento cortante, torrentes de agua se entrelazaron con rayos de alto voltaje, y pilares de tierra surgieron del abismo mientras destellos de luz y sombras vivientes lo cubrían todo. Lancé el cataclismo elemental. Varios ataques masivos y simultáneos cayeron sobre él desde todas las direcciones, capaces de pulverizar un ejército entero en segundos. Sin embargo, el dios demonio demostró por qué era una entidad temible. Con una agilidad sobrehumana, comenzó a correr a través del bombardeo. Su cuerpo se movía como una ráfaga carmesí, deslizándose entre las explosiones de fuego y agua. Saltó sobre los pilares de tierra que emergían para aplastarlo, se agachó en el último milisegundo para esquivar los rayos que partían el aire y usó su propia energía para desviar las cuchillas de viento y luz. Esquivaba cada uno de mis ataques de forma épica, dejando una estela roja brillante a su paso mientras se abría camino a través de la tormenta elemental, acortando la distancia hacia mí con una velocidad aterradora. La danza evasiva del dios demonio era un espectáculo dantesco. A pesar de la magnitud de mi tormenta elemental, su velocidad roja brillante parecía burlarse de las leyes de la física en esta dimensión distorsionada. Un pilar de piedra imbuido en rayos se levantó justo frente a él, pero con un giro acrobático en el aire, apoyó una de sus botas sobre la roca, impulsándose hacia arriba mientras una ráfaga de fuego negro y agua bendita estallaba justo debajo de sus pies. —¡Es inútil, Voltstrike! —gritó desde el aire, su voz superando el rugido de los truenos y el viento—. ¡He visto caer imperios enteros bajo magias más puras que esta! ¡Tu control elemental es basura si no puedes tocarme! Su cuerpo descendió en picada como un meteoro carmesí, esquivando las últimas cuchillas de viento y luz que intentaron frenarlo. La distancia se redujo a cero en un parpadeo. Al tocar el suelo agrietado, la onda expansiva de su aterrizaje dispersó los restos de mi magia residual. Con una sonrisa desquiciada, extendió su mano envuelta en esa energía roja brillante, buscando directamente mi cuello para terminar con el intercambio. Apreté los dientes y levanté la espada única. Las luces azul y verde de mi aura estallaron con fuerza, y el dragón a mi espalda soltó un rugido de advertencia, lanzando un zarpazo colosal desde el costado para interceptar su avance antes de que su mano pudiera tocarme. Una sonrisa bastante retorcida salió de mi rostro. —¿En verdad lo crees...? —susurré, sin mover un solo músculo para esquivar su mano carmesí. Justo cuando su ataque estaba a milímetros de tocarme, el dios demonio abrió los ojos de par en par al darse cuenta de su error. No había estado lanzando esos ataques elementales a lo tonto; todo había sido una distracción para preparar el terreno. El agua de mis ataques anteriores que él había esquivado épicamente no se había evaporado, sino que se había acumulado sutilmente bajo sus pies, empapando el suelo agrietado. En ese preciso instante, activé la trampa: liberé una descarga masiva de mi elemento de rayo directamente hacia el líquido acumulado. La conductividad fue inmediata y letal. Los relámpagos púrpuras y azules viajaron a través del agua, trepando por sus botas y envolviendo el cuerpo de Darko en una red de alto voltaje. Los espasmos eléctricos y la densidad del agua combinada con mi energía lo paralizaron por completo en seco, congelando su sonrisa desquiciada y dejándolo totalmente indefenso en medio del aire. —Se acabó el juego —dije, levantando la espada única, cuya aura azul y verde brilló con más fuerza que nunca sobre su cuerpo inmóvil. Escena 2: Ruptura Dimensional y la Llegada de Lucía Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez, Elena y Lucía A pesar de la parálisis, el dios demonio forzó su cuerpo con una resistencia descomunal. Soltando un rugido agónico, se levantó en mitad de la descarga eléctrica y me arrastró con él en un contraataque desesperado. La fuerza del impacto fue tal que terminó por romper la dimensión de bolsillo por completo. Una fuerte ráfaga de viento resonó por todos lados, arrastrándonos al exterior en medio de una grieta espacial. Mientras tanto, en otra parte del campo de batalla, Elena y Morbius estaban teniendo su encuentro, una disputa bastante tendenciosa y cargada de hostilidad. Sin embargo, la lucha fue interrumpida abruptamente cuando alguien llegó para atacarlos a ambos a la vez. —Al fin te encuentro, chica semi-humana... —siseó la voz del atacante. Fue en ese preciso instante cuando nosotros sentimos esa salvaje ráfaga de viento cortando el cielo. A lo lejos, a través de la polvareda, se vería una silueta distorsionada: era Carlos y el dios demonio, cuya violenta entrada estaba llamando la atención de todos, colándose en medio del caos de esta batalla. —¿Qué demonios...? ¿Qué es esa presión? —dijeron Morbius y la recién llegada, Lucía, fijando sus miradas, abrumados por la densidad del aire. Pero para Elena era una historia diferente; ella estaba completamente emocionada al sentir esta clase de poder tan abismal. La colisión de nuestra llegada fue tan brutal que los tres fuimos disparados a un millón de kilómetros de distancia debido a la onda de choque, estrellándonos con fuerza contra el suelo. Todo el lugar que quedaba alrededor se volvió como un desierto árido, reducido a cenizas y tierra seca. —Esta es la fuerza de ese tipo... —dije, sintiendo cómo mi cola y mis orejas de lobo se movían de tanta emoción. Una mirada bastante excitante se mostró en mi rostro; mi personalidad entrometida y nerviosa había regresado a mí con total intensidad. No creí que jamás podría sentir este placer de la batalla. Ya quiero que nuestro encuentro sea exitoso... Pero al levantar la vista, pareció que Morbius se había marchado aprovechando el estallido, dejando el terreno despejado. Entonces, solo... —Quedamos tú y yo, maldita semi-bestia —declaró una voz al frente. —Ah, sí, me olvidaba de ti... ¿Cómo era que te llamabas? —dije, dándome la vuelta para mirarla con desprecio, adoptando una seriedad bastante aterradora que contrastaba con mi entusiasmo de hace un momento. —Mi nombre es Lucía, y yo seré tu oponente —respondió la chica con firmeza—. Espero que este encuentro no sea interrumpido. —¿Eh? —solté con absoluta arrogancia—. ¿Alguien como tú puede desafiarme? Bueno, si eso es lo que quieres, te lo daré. Espero que me entretengas, o de lo contrario me voy a cansar rápidamente —le dije a Lucía, mirándola desde arriba. —Claro, no te preocupes, esto saldrá bien, créeme —dijo Lucía, mientras una sonrisa teñida de nostalgia se dibujaba en su rostro. Por dentro, Lucía intentaba mantener la mente fría: «Debería pensar más claro quién es esta mujer... Lo que estoy sintiendo de ella es una vibra bastante densa. Esta sí que es fuerte». Pero el miedo no la iba a detener: «Bueno, eso no lo sabré si no hago algo para demostrarle a todos, y sobre todo a mis padres que me están observando desde otro reino, de lo que soy capaz. No estoy dispuesta a perder aquí. Quiero ganar. Quiero ser la mejor de todos... ¡Por eso soy la talentosa Lucía!». Lucía dio un paso al frente, desenvainando su arma mientras su propia energía comenzaba a desbordarse, lista para demostrar el peso de su talento contra la temible semi-bestia. Escena 3: Las Sombras del Pasado y la Verdad sobre Charlotte Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez (Voltstrike) y Darko / Dios Demonio Mientras tanto, la grieta en el espacio terminó de desgarrarse por completo. El dios demonio fragmentado y yo nos movíamos como dos fuerzas de luz titánicas, cruzando el cielo desértico a una velocidad que desafiaba la percepción humana. Para Lucía y Elena, que apenas alcanzaban a desviar la mirada de su propio frente, el espectáculo era abrumador: destellos carmesí brillantes chocaban una y otra vez contra ráfagas de luz azul y verde. Nos atacábamos al mismo tiempo, sin dar un solo paso atrás. Cada colisión de nuestras espadas generaba estallidos de energía que agrietaban la tierra debajo de nosotros, borrando cualquier rastro de calma en el campo de batalla. Nuestras velocidades eran tan extremas que solo dejábamos estelas cromáticas a nuestro paso. Yo, impulsado por el orgullo y el poder absoluto de Voltstrike, y él, aferrándose con locura a su naturaleza destructiva. Era un intercambio frenético, un choque de voluntades donde ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder el más mínimo milímetro. Pero algo andaba mal en ese preciso instante. En medio del frenético intercambio de golpes a máxima velocidad, la silueta distorsionada del enemigo empezó a cambiar ante mis ojos. La energía carmesí comenzó a compactarse, y la apariencia del dios demonio mutó hasta que empecé a ver al Darko de hace 32 años de mi vida anterior. ¿Acaso el dios demonio estaba evolucionando o asimilando por completo los recuerdos de su huésped? ¿Era eso posible? El enemigo detuvo su avance a unos metros, flotando en el aire con una tranquilidad que helaba la sangre. Me miró fijamente con los ojos de mi antiguo conocido y una sonrisa cínica se dibujó en su rostro. —Oh, mira qué detalle, ¿no? Han pasado 32 años, Carlos Tanaka Sánchez... —soltó con una voz que mezclaba el tono de Darko con el eco maldito de la deidad—. O mejor dicho... demonio nocturno. —¿Eh...? —quedé completamente atónito, mirándolo con fijeza. Aquellas palabras, pronunciadas con el nombre de mi vida pasada, fueron las que me hicieron hervir la sangre de inmediato. La rabia acumulada durante décadas amenazó con desbordar mi aura azul y verde. Apreté el puño alrededor de la empuñadura de mi espada única. —Sí... ¡Ha pasado mucho tiempo, verdad, traidor de mierda! —le grité, con la voz rota por la furia—. Pero dime... ¿cómo es que tú y tu otro yo se conocieron? ¡¿Cómo terminaste convertido en esto?! El dios demonio fragmentado soltó una carcajada seca, disfrutando evidentemente de mi desconcierto y mi odio. —Bueno, esa es una buena pregunta —respondió, extendiendo sus manos envueltas en destellos rojos—. La voluntad de uno se convierte en miedo... pero ese miedo me hizo regresar. Además, la droga del dios demonio es bastante fuerte... Gracias a eso, logré fusionarlo conmigo, ¡jajajaja! Mientras se burlaba, los recuerdos de mi vida anterior golpearon mi mente como un torbellino. No podía cuadrar al monstruo que tenía enfrente con el hombre que recordaba. El Darko que yo conocí hace tiempo... él era una persona buena, de corazón puro. Siempre cuidaba de su madre y trabajaba duro para salir adelante; yo le tenía un profundo respeto. Incluso cuando me echaron de la familia Sánchez y todo se vino abajo, él siguió siendo el mismo. Desde que lo conocí en la academia, Darko era demasiado tímido y reservado... pero noble. ¿Qué demonios había pasado con él en estos 32 años? ¿Qué clase de infierno lo había quebrado tanto como para terminar entregando su cuerpo y su alma a la voluntad de un dios demonio a través de esa maldita droga? —¡Responde! —exigí, dando un paso al frente mientras mi espada única resonaba con relámpagos púrpuras—. ¡¿Qué fue exactamente lo que te pasó?! —¿Acaso nuestra amistad nunca existió? —le pregunté, sintiendo un nudo amargo en la garganta mientras sostenía con fuerza la espada única. El rostro de Darko se volvió serio por completo, borrando cualquier rastro de la burla del dios demonio. La atmósfera se volvió fría y pesada en medio de aquel desierto. —Jamás lo fuimos, Carlos —respondió él, con una voz cargada de un resentimiento acumulado durante tres décadas—. Tú lo tenías todo: fama, poder, una fuerza destructiva que uno siempre ha deseado. Tú nunca viste lo que me pasaba... Mi madre había muerto por falta de medicina y por la maldita pobreza. ¡¿Tú nunca has visto ver cómo tu propia madre muere frente a tus ojos, enfrente de su propia cama?! Sus palabras cayeron como un mazo sobre mí. Me quedé helado, reviviendo el dolor de su voz, dándome cuenta de la tremenda venda que había tenido en los ojos durante mi vida anterior en la academia. —Tu hermano Kronos fue quien me ayudó a salir adelante —continuó Darko, apretando los puños mientras su aura roja brillante parpadeaba con rabia—. Él me dio poder. Yo no tenía nada, ni talento... Solo era bueno usando mi magia, pero jamás alcanzaba el rango 2 o 4; siempre me quedé estancado ahí mientras los demás avanzaban. Pero cuando él vino, me ayudó... ¡Y ahora puedo hacer esto! El cuerpo de Darko se tensó y la energía del dios demonio fragmentado volvió a rugir a su alrededor, fusionándose con su propia frustración. No solo era el efecto de la droga; era un pacto sellado con el dolor de una pérdida que yo nunca supe ver y la manipulación de mi propio hermano. —¿Mi hermano te está usando y solo dices esas cosas? —mi voz tembló, no por miedo, sino por el peso de la amargura—. Qué bajo has caído, Darko. Me quedé parado ahí, profundamente deprimido, mientras una mirada de total decepción se dibujaba en mi rostro. Solo quería saber eso, Darko. Quería saber el motivo, pero ahora ya lo entiendo... Jamás tuve amigos. O, más bien, solo eran personas que menosprecian a los demás. El hecho de tener poder no significa que puedas ser perfecto; muchos solo se dejan llevar por la ambición para intentar verse como alguien que jamás serán en la vida. Todo lo que ocurrió aquí se pudo haber evitado... —Y ahora dime —continué, forzando las palabras a través de la opresión en mi pecho—: ¿qué fue exactamente lo que le hicieron a Kratos y a Charlotte? ¡Te lo exijo! Porque... —¿Oh? ¿Hablas de esa zorrita? —soltó Darko con una sonrisa maliciosa. Mi rostro se quedó completamente traumatizado, desencajado por el impacto de su insulto. —¿Qué diablos... fue lo que dijiste? —susurré, sintiendo cómo el aire se congelaba a nuestro alrededor. —Bueno, tú sabes perfectamente que a Kronos siempre le gustaba Charlotte —dijo Darko, cruzándose de brazos con desdén—. Pero cuando ella lo rechazó, él se sintió fatal. Pasaron días desde ese rechazo... Ella estaba enamorada de alguien más, de alguien que de verdad la llenó de felicidad y de un amor verdadero. —¡Basta! —le grité, clavando mi mirada furiosa en él. —Oh, no te eches para atrás ahora, Carlos Tanaka. De todos modos, lo sabrás; vas a saber lo que él le hizo a ella. La persona de la que Charlotte se enamoró fue nada más y nada menos que Kratos, el chico que siempre fue el mejor amigo de tu hermano. ¿Pero quieres saber qué fue lo que pasó con ellos dos? Cuando Kronos se enteró, se distanció de él... El asco y el rencor que sintió hicieron que no le importara lo más mínimo su amistad. —¿Qué estás tratando de decirme? —pregunté, con el pulso acelerándoseme a mil por hora. La mirada de Darko se volvió puramente sádica. —Tu hermano abusó de ella... ¿Y sabes cuándo fue eso? ¡Fue exactamente el mismo día de tu muerte! Pero eso fue antes de que todo colapsara... Ya cuando apareciste en la mansión del dios demonio, fue ahí donde aprovechamos la oportunidad para matarte. Créeme, verte caer me dio el mayor de los placeres: verte derribado, traicionado y derrotado, sin saber que tus dos amigos, Kratos y Charlotte, jamás se volvieron a mirar a la cara. ¡Jajajajaja, jajajajajaja! No dije nada. Me quedé completamente horrorizado, paralizado en el sitio. Pero no era miedo. En mi mente, los recuerdos regresaban en tropel: cuando conocí a Charlotte, ella era tan hermosa, tan amable, con la personalidad de un auténtico ángel. Aunque hubiese sido muy desmadrosa en la academia, siempre era la mejor y la más popular... ¡¿Por qué tuvo que sufrir ese destino tan horrible?! Cada recuerdo, cada momento feliz que pasé con ella y con Kratos se estaba manchando y distorsionando a través de estos malditos descubrimientos. Estaba furioso. Estaba vacío. Un vacío negro y devorador que me hizo más daño del que jamás me había dado cuenta. Si tan solo lo hubiera sabido antes... si tan solo... De repente, un destello de lucidez golpeó mi cerebro en medio de la tormenta de mi mente: «Espera... si fui reencarnado en este mundo y estoy viviendo esta línea temporal actual... ¡eso quiere decir que aún hay tiempo para salvarla! En este preciso momento del presente, ella ya se ha ido de la academia... Debe de estar refugiada en la Iglesia de las 7 Sacerdotisas. ¡Puedo cambiarlo! ¡Puedo hacerlo ahora si me doy prisa!». La desesperación por el pasado se transformó instantáneamente en una urgencia salvaje. Levanté la espada única, sintiendo cómo mi aura azul y verde explotaba con una fuerza renovada por la esperanza de cambiar el destino. Tenía que terminar con Darko ya mismo para marcharme de este lugar. Continuará...
The strongest warrior of humanity (Novela)

Continúa leyendo

The strongest warrior of humanity (Novela)

Capítulo 257

Siguiente Capítulo ›

The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 256

Estás leyendo el capítulo 256 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 15 de junio de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.