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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 241 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 241: Sombras sobre la Academia, Secretos Revelados y la Emboscada Punto de vista: Freya Two y Hiko Escena 1: Tensiones en el Dormitorio y la Amenaza Silenciosa Punto de vista: Freya Two La puerta se abrió lentamente, revelando a Arlette y a Natsuki en el umbral del pasillo iluminado. Arlette entró primero con total naturalidad, manteniendo esa expresión risueña, mientras que Natsuki la seguía un paso por detrás, observando el interior del cuarto con una mezcla de curiosidad y cautela. —Siento interrumpir su reunión secreta a estas horas —dijo Arlette, cruzándose de brazos y mirando de reojo la tensión que aún flotaba en el aire entre Mío y yo—. Pero la verdad es que Natsuki y yo necesitábamos salir de los pasillos principales. Las cosas se están poniendo un poco extrañas en la academia desde que Shirou cayó enfermo. Mío se mantuvo un tanto apartada, apoyada contra la pared con los brazos cruzados, intentando disimular que hace solo unos segundos estábamos hablando del día en que murieron sus padres. —¿Extrañas en qué sentido? —pregunté, cerrando la puerta detrás de ellas y tratando de enfocar mi mente en el presente—. Si vienen de los laboratorios o de la sección de investigación, les aseguro que Shirou solo necesita descansar. Es un necio, pero sabe cuidarse solo. Natsuki dio un paso al frente, rompiendo su silencio con una seriedad que me hizo ponerme en alerta de inmediato. —No se trata solo de su salud, Freya —intervino Natsuki, mirándome fijamente—. Mientras veníamos hacia acá, notamos que los sistemas de seguridad de la academia tuvieron una fluctuación extraña. Como si alguien o algo hubiera provocado un pico de energía masivo en los alrededores. No fue un fallo normal. Mío alzó la mirada, conectando los puntos en su cabeza, y una expresión de sospecha cruzó su rostro. El ambiente en el dormitorio, que ya venía cargado por nuestro pasado, volvió a tensarse, pero esta vez por una amenaza que parecía acechar desde las sombras de la noche. —Es verdad... Aunque he notado algo raro desde que Shiro se fue de la academia. ¿Tú tienes algo que ver en esto, Arlette? —pregunté, entornando los ojos y dándole una mirada acusadora. Arlette solo ensanchó su sonrisa dulce, pero antes de que pudiera abrir la boca para defenderse o soltar una de sus típicas bromas, sentí una presencia fría justo detrás de mí. —¿Y de qué tanto hablan aquí adentro? —dijo una voz calmada. Lucía había llegado de la nada por detrás de mí, tocando mi hombro de imprevisto. El susto fue tan grande que di un pequeño brinco, dándome la vuelta con el corazón latiéndome a mil por hora. —¡Eh-Ehh! ¡¿Lucía?! —exclamé, llevándome una mano al pecho—. ¡Casi me matas del susto! ¿Cómo demonios entraste sin que nos diéramos cuenta? Mío y Natsuki también se tensaron al verla aparecer de forma tan repentina en el dormitorio. Lucía nos miró a todas, analizando la situación con esa madurez y tranquilidad que la caracterizaban, dándose cuenta de que el ambiente ya estaba lo suficientemente pesado antes de su llegada. —No es nada... Solo pasé porque tenía dudas. También tengo malos hábitos desde lo que ocurrió durante esos dos años... —comentó Lucía, bajando un poco la mirada mientras cruzaba los brazos—. Y ahora, meses atrás, muchos de la academia murieron por culpa de Carlos. Cuando lo vi... cuando vi a Shiro por primera vez sintiendo el verdadero miedo y horror, me hizo recordar y preguntarme qué habrá pasado exactamente en ese momento. Hizo una breve pausa, y el ambiente en el dormitorio se volvió aún más denso y sombrío. —Carlos se culpó ese día, desde que los altos mandos lo querían ejecutar —continuó Lucía con tono serio—. Claro, Shiro siempre estuvo dispuesta a ponerse de su lado, pero eso no justifica que Carlos sea una amenaza... ¿Por qué siempre le tienen que pasar esas desgracias? Al escuchar esas palabras, Natsuki dio un paso al frente. Su expresión se ensombreció y sus ojos reflejaron un dolor profundo. —No tienes que ser tan dura con mi novio, Lucía —dijo Natsuki, mirándola con una evidente tristeza—. Me siento... patética al no poder ayudarlo. Quisiera hacerlo. Quisiera vivir grandes aventuras con él... Quisiera ser lo suficientemente fuerte para no ser un estorbo en sus batallas. Lucía suspiró suavemente, suavizando un poco su postura al ver el sufrimiento de la chica, pero sin retractarse de su posición. —Lo sé, Natsuki. Él también es mi caballero leal de Frostglen; yo soy su princesa y futura reina —respondió Lucía, mirándola de frente—. Pero no te puedo negar que, si no fuera por la ayuda de Kimberly... En cuanto ese nombre salió de los labios de Lucía, el ambiente en la habitación cambió drásticamente. Arlette se tensó por completo al escuchar que habían nombrado a esa mujer. Su expresión risueña desapareció en un instante, y su rostro se volvió rígido, reflejando una profunda molestia que intentó, sin éxito, ocultar. —¿Lucifer controló el cuerpo de Carlos y ahora el Dios Nocturno? —dije finalmente, sintiendo cómo un escalofrío me recorría la espalda—. Si alguien más logra poseer el cuerpo de Carlos... no habrá de otra más que ejecutarlo nosotros mismos. —¡No tenemos que hacerlo! No quiero que Yue vea morir a su padre... —interrumpió Natsuki de inmediato, con la voz quebrada y los ojos al borde de las lágrimas. —Natsuki, tranquila. No vamos a dejarla sin su padre, solo es una posibilidad si alguien más... —intenté calmarla, pero ella me cortó, visiblemente alterada. —¡Lo sé, lo sé! Pero ustedes tampoco entienden el dolor que mi prometido está sintiendo —exclamó Natsuki, apretando los puños con desesperación—. Él está cargando con una responsabilidad mucho más grande que todos nosotros juntos... Gojo una vez me dijo que si a Carlos o a alguien más le roban el cuerpo, él mismo lo matará. ¡Yo no quiero que lo maten! Prefiero morir yo antes de que lo ejecuten... Miré fijamente a Natsuki y decidí hablar con firmeza para hacerla reaccionar. —Si haces eso, solo lograrás que él sienta un dolor horrible —le dije, suavizando el tono pero con seriedad—. No tenemos que llegar demasiado lejos. Con esa actitud solo harás que Carlos se odie a sí mismo y se atormente todavía más por el resto de sus días. —Es verdad... —intervino una voz desde la entrada. Era Hiko, quien acababa de entrar a la habitación, cruzándose de brazos con una expresión severa. —Estoy de acuerdo con Gojo Akinori. Carlos está causando varios problemas, y ya faltan pocos días para que empiece el festival. Alumnos de todas las diferentes academias vendrán a la nuestra; no sabemos qué clase de eventos podrían hacer, pero definitivamente deberíamos entrenar. Hiko soltó un suspiro, enumerando la complicada situación en la que nos encontrábamos. —Gojo está siendo entrenado por la Heroína de la Esperanza, Carlos sigue sellado, Shirou está enfermo y Shiro se fue para una misión. Estamos prácticamente solas para asegurar que nada se salga de control. —¿Por cierto, alguien sabe de Mei, Melissa, Karen y Miguel? —pregunté, mirando al grupo que ahora llenaba casi por completo la habitación. —No... —respondió Mío, acomodándose el cabello—. Yo lo que sé es que Karen fue para averiguar algo sobre sus hermanos... —¿Hablas de Kronos y Dani? —intervino una voz justo desde el umbral. Era Yuri, quien acababa de llegar al dormitorio interrumpiendo la conversación. Detrás de ella, aparecieron también Milin y Merlín; las tres se veían visiblemente intrigadas por la plática que se estaba llevando a cabo a altas horas de la noche. —Así es, de ellos mismos —asintió Hiko, girándose hacia las recién llegadas—. Karen no se iba a quedar de brazos cruzados sabiendo que hay cabos sueltos con su familia, y menos con la presión de que el festival de las academias está a la vuelta de la esquina. Merlín dio un paso al frente, cruzándose de brazos con una expresión analítica mientras sus ojos brillaban con curiosidad. —Si Karen está buscando respuestas por su cuenta y Miguel está desaparecido, la situación es más inestable de lo que pensábamos —comentó Merlín en voz baja, mirando a Lucía y luego a Natsuki—. Con Carlos sellado y Shirou enfermo, perder rastros de nuestros aliados principales nos deja vulnerables. ¿Yuri, tú no encontraste nada en los alrededores antes de venir? —Bueno, noté algo extraño... Fueron algunos alumnos de tercero —añadió Yuri, acomodándose la chaqueta mientras se abría paso en la habitación. —¿Te refieres a Ascan y Oscar? —preguntó Milin, frunciendo el ceño al recordar haberlos visto en los pasillos de la academia. —Por supuesto, ellos —asentitó Yuri—. No sé quiénes sean realmente, pero siempre están con Kronos por todos lados, al igual que Drako... —Esos tres son algo sospechosos, ¿no lo creen, chicas? —dijo Hiko, interviniendo con una mirada bastante llena de dudas y sospechas—. No es normal que justo ahora que Karen está investigando a Kronos, esos alumnos de tercero se la pasen pegados a él y a Drako. Es como si estuvieran planeando algo para el festival. Merlín se frotó la barbilla, analizando las palabras de Hiko. —Si Kronos, Drako, Ascan y Oscar están moviéndose juntos en las sombras, la seguridad de la academia durante el festival corre peligro —advirtió Merlín, mirando a Lucía—. Y con Melissa y Mei sin aparecer, no podemos descartar que estén involucrados en algo más grande. Tenemos que mantener los ojos abiertos y no confiar en nadie de tercero hasta saber qué traman. —No solo eso —añadió Yuri, cruzándose de brazos mientras se apoyaba contra el marco de la puerta—. Lo peor es que he visto a Drako rondar cerca de los laboratorios donde Shirou intentaba investigar antes de caer enfermo. No me extrañaría que estén vigilando nuestros movimientos para saber qué tanto sabemos. Natsuki, que seguía visiblemente afectada por la discusión sobre Carlos, apretó los puños y alzó la mirada, tratando de enfocar su frustración en algo útil. —Si esos de tercero intentan arruinar el festival o aprovecharse de que Carlos está sellado para hacer de las suyas, no se los voy a permitir —sentenció Natsuki, con una chispa de determinación en sus ojos—. No voy a quedarme de brazos cruzados sintiéndome patética. Si ellos son una amenaza, nosotras nos encargaremos. Lucía asintió solemnemente, aprobando la actitud de la pelirrosa, aunque su mente seguía fija en las prioridades del reino. —Es una buena actitud, Natsuki. Como princesa de Frostglen, no puedo permitir que la academia caiga en el caos, y menos cuando delegaciones de todas partes están por llegar —declaró Lucía con firmeza—. Hiko tiene razón; mañana mismo a primera hora comenzaremos un entrenamiento estricto. Si Gojo está preparándose con la Heroína de la Esperanza, nosotros no podemos quedarnos atrás. Arlette, que había permanecido inusualmente callada y molesta desde que mencionaron a Kimberly, soltó un bufido y dio un paso al frente, intentando disipar la tensión con su habitual tono, aunque esta vez se notaba más forzado. —Bueno, bueno, ya basta de caras largas por hoy —dijo Arlette, aplaudiendo suavemente para llamar la atención de todas—. Si vamos a entrenar como desquiciadas mañana, lo mejor será que descansemos lo que queda de la noche. Además, este cuarto ya parece una sala de juntas más que un dormitorio. Mío miró a Freya de reojo, compartiendo un silencio cargado de complicidad. Sabían que su conversación pendiente sobre el pasado y la muerte de sus padres tendría que esperar, pero al menos la hostilidad entre ambas se había enfriado ante la inminente crisis que se cernía sobre la academia. Escena 2: Sentimientos Ocultos y la Sabiduría de Hiko Punto de vista: Freya Two Miré a Hiko y él me miró a mí de vuelta, analizando mi lenguaje corporal con una sonrisa pícara. Aprovechando el alboroto de las demás, se acercó a paso lento y me susurró al oído: —Oye, Freya... ¿Acaso te gusta Shirou? En cuanto esas palabras salieron de su boca, sentí cómo toda la sangre se me subía a la cabeza. Me puse completamente roja, me alejé de él de un salto y agarré la almohada de mi cama, abrazándola con fuerza contra mi pecho para intentar esconder mi rostro, que a estas alturas debía parecer un tomate. —Bueno... —comencé a decir con la voz temblorosa, escondiendo la mitad de mi cara detrás de la almohada—. No te puedo negar que me gusta... Desde que lo vi a él en la sala de reuniones con los de segundo grado. Y más por la forma en que Mael me vio ese día... Shirou se puso tan celoso... Hiko soltó una risita baja al ver mi reacción, cruzándose de brazos y disfrutando de haberme tomado por sorpresa en medio de tanta tensión. —Vaya, así que la superestrella tiene su lado tierno —bromeó Hiko en voz baja, asegurándose de que las demás no escucharan el cotilleo—. No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo... por ahora. Pero más vale que se recupere pronto de esa enfermedad para que puedas decírselo. —¡Eh! ¡¿Te volviste loco?! —le reclamé a Hiko en un susurro ahogado, apretando la almohada todavía más fuerte—. No creo que yo le guste... Además, le he hecho cosas horribles a Mío en el pasado. Yo... no sé si realmente merezca recibir un amor tan puro como ese, ni si soy la indicada para corresponderle... Hiko dejó de reírse y su expresión se suavizó por completo. Soltó un largo suspiro, mirándome con una comprensión profunda y madura. —Sabes, Freya... no tienes por qué culparte de esa manera —me dijo Hiko, dando un paso al frente para que solo yo lo escuchara—. Sabes perfectamente que en ese entonces no tenías de otra. Ahora sabemos la verdad: sus padres no eran unos fraudes. Muchas personas lastimaron a Mío en el pasado y entiendo perfectamente que te sientas mal por eso, pero también hay que saber perdonar a las personas. Cuando alguien comete varios errores en su vida, siempre va a existir esa culpa, pero debes saber que has cambiado. Estás dispuesta a recuperar esa amistad con ella, y aunque tus padres la desprecien, tú deberías protegerla. Ella es fuerte, pero también es alguien amable... como un ángel caído del cielo. Hiko soltó una pequeña risa al final, intentando aligerar el peso de sus propias palabras. —Vaya... hacía mucho que no decía esta clase de cosas —añadió, rascándose la nuca—. Pero es la verdad, Freya. Por mucho que queramos avanzar, tenemos que mejorar nosotras mismas primero. Por suerte, los profesores nos están ayudando bastante para no perder nuestra esencia con la magia, tanto Nicolás como William, entre otros maestros de la academia. No estamos solas en esto. Al escuchar sus palabras, miré de reojo a Mío, que seguía al otro lado de la habitación hablando con las demás. El consejo de Hiko me caló hondo; tenía razón, el festival se acercaba, las amenazas crecían, y si quería ser digna de Shirou y arreglar las cosas con Mío, tenía que volverme más fuerte tanto en mi magia como en mi corazón. —Gracias... Hiko. —No es nada, Freya. Bueno, me tengo que ir, tengo cosas importantes que hacer en esta noche... —respondió él con una última sonrisa de apoyo—. Nos vemos. —Sí, descansa. Escena 3: Sombras en los Jardines Punto de vista: Hiko Salí de la habitación de las chicas y caminé a paso lento por los oscuros pasillos de la academia. Al quedar completamente solo, cerré mis ojos por un instante, expandiendo mis sentidos y usando mi magia para sondear el entorno. Una fría certeza me recorrió el cuerpo. Vaya... no pensaba que ya hubiera espías metidos en nuestro instituto. —¡¿Eh?! ¡¿Cómo nos notó...?! —exclamó una voz oculta entre las sombras. Antes de que terminara de hablar, varias llamaradas de fuego mágico salieron disparadas en mi dirección, iluminando el pasillo con un brillo violento. Sin embargo, el ataque solo impactó contra el aire; gracias a mis reflejos, desaparecí por completo y aparecí en el extremo opuesto del corredor, ileso. —No sé cómo nos detectaste, niño, pero no te dejaré con vida... —siseó una figura que emergía de la oscuridad, revelando los rasgos salvajes de una semibestia. —Muy bien. Si tanto quieres no dejar testigos... ven a por mí —le respondí con una sonrisa desafiante. Me di la vuelta y comencé a correr a toda velocidad por el pasillo mientras la semibestia me lanzaba varios ataques consecutivos que destrozaban las paredes a mi paso. Esquivando las ráfagas con agilidad, divisé un gran ventanal al fondo del corredor. Sin pensarlo dos veces, salté con fuerza, atravesando los cristales y saliendo directo hacia los jardines exteriores de la academia para llevar la pelea lejos de los dormitorios. Mientras estaba en el aire, volteé con agilidad para esquivar varios de sus ataques consecutivos. Aterricé sobre el césped de los jardines con una sonrisa de arrogancia en el rostro y lo miré fijamente. —¿Eso es todo? —le provoqué, sacudiéndome el polvo—. Vaya, no creí que enviaran a alguien tan débil como tú a estas horas. De inmediato, flexioné las rodillas y me puse en guardia, concentrando mi magia y preparándome para el verdadero choque. La semibestia se detuvo a unos metros, gruñendo con fuerza mientras enseñaba los colmillos, aunque en sus ojos se notaba una pizca de sorpresa por mi velocidad. —Para ser un simple niño, debo admitir que tienes mucho talento... —siseó, acumulando una densa energía oscura en sus garras. —¡Jajaja! ¿Eso crees? —solté una carcajada desafiante, sin dejarme intimidar en lo más mínimo—. ¡Entonces ven hacia mí, perro de mierda! —¡Tú...! —rugió el enemigo, completamente enfurecido por el insulto. Rompiendo el suelo bajo sus pies, se abalanzó contra mí a una velocidad increíble para atacarme con un zarpazo letal. No retrocedí. En una fracción de segundo, nuestras miradas se cruzaron a escasos centímetros de distancia, reflejando la pura sed de sangre de su parte y mi total determinación por frenar a los espías de la academia. El choque de su garra contra mi barrera de energía resonó por todo el jardín exterior, levantando una cortina de tierra y hojas secas. Sostustuve el impacto con firmeza, sintiendo la enorme fuerza física de la semibestia presionando contra mi defensa. —¿Es toda la fuerza que tiene un infiltrado? —le solté directamente a la cara, sosteniendo su mirada salvaje sin parpadear. El enemigo rugió frustrado al ver que su ataque sorpresa no había logrado despedazarme. Aprovechando que estaba totalmente expuesto tras el impulso, cancelé la barrera en un parpadeo, flexioné el cuerpo hacia abajo y le propiné un potente golpe imbuido en magia directo en el estómago. El impacto lo obligó a retroceder varios metros, arrastrando las garras por el suelo para no perder el equilibrio. Se llevó una mano al abdomen, jadeando con furia mientras me miraba con una mezcla de odio y renovada cautela. —Eres rápido, mocoso... pero no podrás esquivar esto —siseó, mientras el aura oscura a su alrededor se volvía mucho más densa y errática, extendiéndose por el césped como sombras vivientes. —Deja de ladrar y demuestra de qué estás hecho —respondí, extendiendo los brazos y dejando que mi propia magia fluyera libremente, listo para contrarrestar cualquier técnica que intentara lanzar antes de que alertara al resto de la academia. Continuará...
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Estás leyendo el capítulo 241 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 31 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.