Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 232 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 232: Sombras del Pasado, Revelaciones Cruentas y las Puertas del Abismo
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez, Miguel Tanaka Sánchez y Perspectiva General
Escena 1: Reencuentro y las Sombra de los Viejos Tiempos
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez
Miré hacia el exterior y, al enfocar la vista, noté que había varias personas esperando mi regreso. Lo primero que captaron mis ojos fue a mis dos hermanos, Abrán y Karen. Luego miré a Miguel y a Mei, pero al fijarme en Mei, la noté completamente entre lágrimas, conmovida por el impacto de volver aerme después de tanto tiempo.
Roger y Karl me miraron fijamente. Karl se llevó una gran sorpresa al procesar mi identidad, y una pequeña sonrisa de medio lado se dibujó en su rostro cansado.
—Así que tú eres el famoso Carlos Tanaka Sánchez... Por fin podemos conocernos —dijo Karl, manteniendo una mirada bastante seria pero llena de un profundo respeto hacia mi presencia.
Ignorando por un momento la tensión de los guerreros, clavé mis ojos azules en la pequeña silueta que se aferraba al suelo frente a mí.
—Karen... —solté una pequeña risita, suavizando por completo mi aura monstruosa—. Jejeje, ha pasado un...
No alcancé a terminar la frase. Ella corrió desesperadamente hacia mí, acortando la distancia en un segundo. Saltó con todas sus fuerzas y me abrazó del cuello, hundiéndose en mi pecho mientras todo su cuerpo temblaba.
—¿Ehh? ¿Karen? —parpadeé un poco descolocado por la fuerza del impacto, dejando mis brazos suspendidos en el aire por el shock.
—¡Te extrañé mucho, hermano! —exclamó ella con la voz ahogada por el llanto, apretando su agarre como si tuviera miedo de que si me soltaba, volvería a desaparecer entre los secretos y las guerras de este mundo.
—No has cambiado nada, Karen... Sigues siendo la niña llorona de siempre —le dije con suavidad, correspondiendo finalmente el abrazo y acariciándole el cabello con afecto—. Pero también me alegro demasiado de verte. Estaba muy preocupado por ti, por Abrán... por ustedes, claro.
Desvié la mirada por encima del hombro de mi hermana y enfoqué mis ojos azules en la chica de cabello celeste que seguía limpiándose el rostro a unos metros de distancia.
—¿Cómo has estado, Mei? Me alegro de que estés bien... ¿Pero de verdad era necesario que lloraras?
—Es que... han pasado tantas cosas, Carlos... —respondió Mei con la voz entrecortada, dando un paso al frente mientras Karen se separaba un poco de mí, aunque sin soltar mi ropa—. La academia ya no es la misma de siempre. Tienes que saber que Kimberly se metió en un problema grave... y Milin sigue sufriendo de acoso y burlas por todos lados. Martín sigue tratando de parar esa situación él solo, pero es demasiado. Además... Shiro se fue de la academia, al igual que Charlotte.
Mei apretó los puños, mirándome con una urgencia absoluta en los ojos.
—Carlos... María quiere verte. Es algo urgente.
—Ya veo... —respondió, y mi expresión se ensombreció por completo. El aire a nuestro alrededor volvió a enfriarse—. Veo que las cosas empeoraron más de lo que imaginaba. Parece que por mi culpa algo hizo Kronos ahora mismo... Ese maldito no se quedó de brazos cruzados.
Karl dio un paso al frente, interrumpiendo el momento familiar. Colocó una mano sobre la empuñadura de su espada sónica y me miró con fijeza, evaluando la tremenda energía que emanaba de mi cuerpo recién liberado.
—¿Andas con problemas familiares y escolares justo al salir? Vaya puntería... ¿Y qué harás ahora, Carlos Tanaka Sánchez? —preguntó Karl con tono desafiante.
Giré la cabeza lentamente, clavando una mirada gélida y calculadora sobre el guerrero que no conocía.
—¿Tú quién eres? —le solté secamente, mientras Fer y mis guardianes daban un paso al frente a mis espaldas, listos para cualquier hostilidad.
—Solo soy un fantasma al que nadie debería saber que sigue con vida —respondió Karl, encogiéndose de hombros con una tranquilidad que contrastaba con su aura guerrera—. Y esta persona de aquí es Roger.
—Así que tú eres el famoso niño, ¿verdad? —intervino Roger desde su silla, alzando la mirada con esos ojos oscuros cargados de historia y cicatrices.
Al escuchar ese nombre y fijar la vista en el gigante de barba y cabello rizado, me quedé completamente en shock. Mis ojos azules se abrieron de par en par y sentí cómo el aire se congelaba en mis pulmones. Toda la soberbia y el control de mi poder nocturno flaquearon por un instante. Fer, al notar mi drástica reacción, dio un paso al frente de inmediato, colocando una mano sobre el pomo de su arma, con la mirada fija en el viejo guerrero.
—Mi señor... —murmuró Fer con la voz tensa—. ¿Acaso ese hombre no es...?
Guardé silencio, ignorando las palabras de mi guardián. Mis pensamientos eran un completo caos, un torbellino de recuerdos de mi vida anterior y de la masacre que lo cambió todo.
"Nunca creí que... que él lo viera aquí" —pensé, sintiendo un nudo amargo en la garganta—. ¿Por qué él está aquí? ¿Qué diablos está pasando en este lugar? ¿Por qué tiene que estar vivo precisamente él?
Roger, notando cómo me había quedado pálido y estupefacto mirándolo, ladeó un poco la cabeza y esbozó una sonrisa cansada, sin inmutarse por la monstruosa energía que todavía vibraba a mi alrededor.
—¿Ocurre algo, niño? —preguntó Roger, manteniendo su espada apoyada a un lado de la silla, mirándome con una calma absoluta.
—No... No es nada —respondió, forzando la voz para recuperar la compostura mientras apartaba la mirada de Roger—. Solo recordé algo, es todo. Tenemos que irnos de aquí, Fer.
—Hermano... ¿Otra vez nos vas a dejar? —preguntó Karen, con los ojos cristalinos y una profunda tristeza en la voz.
—Karen, yo...
—Escucha bien, niña insolente, tu hermano irá a un lugar importante. ¿Acaso no entendiste? —la interrumpió Yins Shadow, cruzándose de brazos con una mirada fría y arrogante.
—Oye, no seas grosera con tu futura cuñada... —le advirtió Zani, dándole un codazo al ver cómo la situación estaba escalando rápidamente.
—¿Tú quién eres para decidir lo que uno tiene que preguntarle? —bramó Karen, plantándose firme mientras su aura monstruosa volvía a encenderse—. ¿Acaso no sabes que soy su hermana? No voy a dejar que una perra como tú se acerque a él. ¡Él está comprometido con Natsuki y tienen una hija! Que te quede bastante claro cuál es tu lugar.
A Yins se le frunció el ceño de golpe. En un parpadeo, desapareció de su posición, lanzándose a toda velocidad con la intención de conectar un golpe directo en la cabeza de Karen, sabiendo perfectamente que la provocación iba a terminar en violencia. Sin embargo, antes de que el impacto ocurriera, mi mano se interpuso en su trayectoria, deteniendo su ataque en el aire con un agarre seco y firme.
—Ya es suficiente. Ustedes dos, ya paren —sentencié con una voz gélida que hizo eco en el refugio. Solté el puño de mi guardiana y la miré fijamente—. Yins... ¿por qué le dijiste eso a mi hermana?
—¡Yo...! —Yins apartó la mirada de inmediato, apretando los dientes con frustración—. Perdón, Carlos... No sé qué me está pasando. Pero desde que nos quedamos en ese silencio dentro del sello... desde el día en que vi cómo Gabriel y Astaroth te apuñalaron, perdí el control. Si tu madre no me hubiera salvado aquel día, si hubiera dado mi vida por ti, yo no estaría aquí... Además, Fer tiene razón. No importa lo fuertes que seamos ahora; si no somos lo suficientemente fuertes para lo que viene, tenemos que dar todo de nosotros mismos.
Alicia intervino por sí sola, rompiendo la tensión del grupo.
—No hay tiempo que perder. Recuerden, chicas, que tenemos una misión. Bueno, nosotras nos vamos. Nos vemos luego, Carlos.
—Hasta pronto —añadió Zani.
Las tres desaparecieron en un destello de maná, dejándonos a Fer y a mí a solas con los demás por unos breves segundos.
Escena 2: La Verdad Detrás de la Tragedia de Dani
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez y Karl
Me giré lentamente hacia mi hermana.
—Karen... ¿te puedo preguntar algo?
—Por supuesto, hermano... —respondió ella, un poco más calmada pero aún alterada por la discusión.
—¿Sabes qué pasó con Dani? ¿Tienes alguna respuesta sobre él?
Karen soltó un largo suspiro, bajando la cabeza con desaliento.
—No... No sé dónde está, Carlos. Sigo teniendo miedo... mucho miedo de lo que pueda pasarle.
Me giré entonces hacia los dos veteranos que nos acompañaban.
—Díganme... ¿ustedes dos saben algo de él?
Karl me miró fijamente, evaluando la seriedad de mi pregunta.
—Por supuesto. Me enfrenté a él en más de dos ocasiones, pero el resultado fue el mismo. Tu hermano mató a toda una población entera... No sabes lo mucho que él hizo, pero sé que, en el fondo, sufrió demasiado. Él lo perdió todo, Carlos. No tienes ni idea de lo que perdió. ¿Crees que un hermano sería capaz de arrebatarle la única luz de su vida?
—¿Su única luz? —repetí, sintiendo que el suelo se movía bajo mis pies—. ¿A qué te refieres? Dímelo... ¿Qué fue exactamente lo que le pasó a él?
Estaba completamente confundido, pero la respuesta de Karl cayó como un balde de agua fría.
—Tu hermano Kronos mató a la mujer que amaba Dani... Por culpa de eso, Lucifer aprovechó el momento para usar un tipo de magia oscura, lo que causó que un poder prohibido despertara en Dani. Esa explosión colosal fue lo que hizo que este reino quedara reducido a polvo.
¡Quedé atónito! ¡Quedé helado al enterarme de la verdad! Ese era un motivo más por el cual tenía que matar a Kronos y a Drako Ascan Oscar... Ellos son a los que debo exterminar. Los haré sufrir de la misma manera en que ellos hicieron sufrir a los demás...
—Karen... todos ustedes... —dije, dándoles la espalda mientras mi energía comenzaba a descontrolarse por la furia—. Quiero pedirles un favor. No quiero que se metan en mis asuntos cuando me vea cara a cara con Kronos.
—Carlos... ¿Acaso estarías dispuesto a matar a tu propio hermano a sangre fría? —preguntó Mei entre lágrimas, horrorizada por mis palabras.
—¿Acaso no entendieron? ¡Nadie se interponga en mi camino! —bramó, liberando un pulso de maná nocturno.
—Él tiene razón. Yo también estoy de acuerdo con esto —intervino Karl, con una mirada sombría—. Por su culpa... Dilan y Dilshan Solís murieron.
—Parece que estamos de acuerdo en algo, Karl... Tú quieres vengarte al igual que yo, y por eso...
Me di la vuelta y miré a Fer. Mi guardián entendió mis intenciones al instante, asintiendo con total seriedad.
—¡Voltstrike! —exclamé.
En ese mismo milisegundo, Fer y yo desaparecemos por completo de la vista de mis hermanos y de los guerreros, cruzando el umbral del espacio-tiempo a una velocidad absurda para adentrarnos directamente en el Mundo del Abismo, el territorio sagrado donde se encontraban los 14 gobernantes abismales, los seres más poderosos de esa dimensión.
Escena 3: La Incursión en el Reino del Abismo
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez
Al caer pesadamente en el Reino del Abismo, una atmósfera densa, corrupta y helada nos recibió. Noté algo diferente de inmediato; era la primera vez que venía físicamente a este lugar, pero una extraña duda asaltó mi mente: ¿Cómo es posible que yo ya supiera la ubicación exacta de este lugar?
—Parece que este lugar es bastante aterrador, ¿no crees, Fer? —dije, esbozando una mirada sumamente seria mientras observaba el cielo negro y las estructuras retorcidas del entorno—. En fin... le daremos una gran visita a esas ratas miserables.
—Sabes que estamos en un reino donde los Abismales son infinitamente más fuertes que nosotros, ¿verdad, mi señor? —advirtió Fer, desenvainando su arma con cautela y escaneando los alrededores.
—Tal vez tengas razón... Lo más seguro es que ni siquiera salgamos con vida de aquí —respondí con una sonrisa desafiante—. Pero recuerda que mi principal objetivo es Amadeus. Tengo que sacarla de aquí ahora mismo... No te preocupes, mientras el Evangelio esté con ella, podría sernos de gran ayuda.
—¿Tanto confías en esa mujer? —preguntó Fer, arqueando una ceja con escepticismo—. Sabes perfectamente que la razón por la cual Sayu y Shiro nunca se llevaban bien es por ella... Es por eso que tenemos que ver la manera de lograr que se ponga de nuestro lado antes de que los 14 se den cuenta de nuestra presencia.
—Sería caminar y encontrar una manera exacta de dar con ella, porque no nos queda mucho tiempo —le respondí a Fer, agudizando la vista entre la densa neblina del Abismo—. Debemos ser rápidos en encontrarla. Además, si nos topamos con los 14 abismales, lo más probable es que uno de ellos sea el que la esté custodiando... o algo peor. Por ahora iremos buscando el lugar; no quiero encontrarme con ninguna otra sorpresa desagradable.
Comenzamos a avanzar a paso firme, devorándonos el terreno con cautela. A medida que caminábamos, el lugar parecía estar completamente desierto, envuelto en un silencio sepulcral que solo era interrumpido por el eco de nuestras propias pisadas en el suelo agrietado. No se veía absolutamente nada en los primeros kilómetros, solo formaciones rocosas y un cielo oscuro que drenaba la energía.
Sin embargo, tras subir una colina de tierra negra, la perspectiva cambió por completo. Frente a nosotros, extendiéndose en el corazón de aquella penumbra, vimos una inmensa ciudad. Sus estructuras eran colosales, construidas con una arquitectura retorcida y oscura que irradiaba un brillo violáceo muy tenue. El aire en los alrededores de la urbe se sentía cargado de un maná corrupto tan denso que resultaba sofocante.
Fer se detuvo de inmediato a mi lado, entornando los ojos y aferrando con más fuerza la empuñadura de su arma.
—Mi señor... —murmuró con voz muy baja—. Esa ciudad no es un asentamiento cualquiera. La concentración de poder abismal que proviene de allí dentro es gigantesca. Si Amadeus está en este reino, las respuestas (o ella misma) tienen que estar en ese lugar. Pero entrar ahí va a ser como meterse directamente en la boca del lobo.
—Tal vez, pero sabes bien que tengo cosas importantes que debemos hacer, Fer —le contesté, manteniendo mis ojos azules fijos en las retorcidas siluetas de la ciudad abismal—. Para mí, el tiempo se está acabando. No puedo dejar que las cosas sigan advancing a su antojo, o de lo contrario, todos allá afuera terminarán sufriendo las consecuencias...
—Tanto se preocupa por todo, mi señor... Vamos, no se preocupe, que para eso me tiene a mí a su lado —respondió Fer, esbozando una sonrisa confiada y firme, intentando aligerar la pesada carga que llevaba sobre los hombros—. Si la dejara con Eime, con Inglis o con Shalltear, sabe perfectamente que esas tres mujeres le darían demasiados problemas y terminarían siendo un estorbo. Al menos Kai y Erick son buenos candidatos para ser sus escoltas, mi señor.
Al escuchar ese nombre, guardé silencio y seguí caminando hacia los límites de la ciudad, sumergiéndome en mis propios pensamientos.
"La forma en que lo dice... tal vez tenga razón en eso", reflexioné, sintiendo un escalofrío de sospecha. "Pero conociendo a Shalltear, ella es la más peligrosa de las tres. Su magia pertenece al Reino de los Vampiros; ella es exactamente una vampira al cien por ciento. Por algo sé un poco sobre el reino temporal y la magia vampírica... Es difícil comprender esa clase de magia, pero puedo decir con certeza que ella es capaz de todo."
Apreté los puños mientras la neblina del Abismo nos envolvía más y más. Los recuerdos de las fuerzas prohibidas se agolparon en mi mente.
"Cuando la Shiro que yo conocí despertó el Kuromi antes de ser sellada... fue un caos. Eso quiere decir que Shalltear tal vez sea capaz de hacer lo mismo, solo que son poderes distintos. El Kuromi es algo completamente desconocido que nunca podré llegar a entender del todo... Si ella realmente estuviera aquí ahora mismo, las cosas serían un desastre. Pero sé que estás con Sayu en algún lado, averiguando algo por tu cuenta..."
—Fer —dije en voz alta, deteniéndome justo antes de cruzar el umbral de las primeras estructuras oscuras de la ciudad—. Si nos topamos con Shalltear o con cualquiera que intente usar magia de transmutación temporal, déjamelo a mí. Prepárate. Oculta tu presencia lo más que puedas. Vamos a entrar.
—¡Jajaja! ¿Crees que ella vendría aquí? —soltó Fer con una risa contenida, aunque su mirada seguía recorriendo los tejados de la ciudad abismal—. Sabes bien que ella nos está vigilando. Recuerda que ella es alguien que todo lo ve y todo lo juzga... Ahora que lo pienso, ¿la Espada Sangrienta no le perteneció a uno de los diez héroes legendarios, el Rey de los Vampiros?
Escena 4: Secretos Sangrientos y la Convención Divina
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez
—Cuando la encontré en el Bosque Prohibido... fue justo ahí donde encontré al Dragón de la Felicidad —respondió, dejando que mis ojos azules se perdieran en los recuerdos de aquel fatídico lugar.
—Me sorprende que esa mujer dragona haya muerto ante ese maldito del Dios Nocturno... y estando embarazada —comentó Fer, suavizando el tono con sincero respeto—. Al menos salvaste a ese huevo.
—Sí... pero ahora ella es mi hija. Yue fue mi mayor felicidad como hija —dije, y una calidez momentánea rompió la frialdad de mi rostro—. Pero ahora que soy su padre biológico, nadie más me la puede quitar. Su sangre se mezcló con la mía, lo que significa que esa mujer es mi esposa... Yue no sabe nada de su madre. Pero los sueños que ella ha mencionado... aún no he logrado resolverlos.
Me detuve un instante, apretando los puños al recordar las profecías que me perseguían.
"Algún día él vendrá y te matará..." Esas palabras resonaron en mi mente. "Fueron las mismas palabras que dijeron el Dios Antiguo y Lucifer. Ellos saben algo. Si Gabriel sabe todo, y también sobre el Dios de la Locura... Ahora que lo pienso..."
Miré hacia el cielo oscuro del Abismo, uniendo las piezas de un rompecabezas divino que no terminaba de encajar.
—A los dioses nunca nos hemos enfrentado directamente... Me sorprende no haberlo notado antes. ¿Por qué ellos saben más cosas? Si saben sobre la existencia del Dios Nocturno, del Dios de la Guerra y de los Abismales, ¿por qué no hicieron algo para detenerlos? Ah, claro... Me olvidaba de que el Dios Nocturno masacró a los dioses en su época, y los que quedan ahora tal vez no puedan hacerles frente.
Fer guardó silencio, escuchando mi análisis mientras nos adentrábamos en las sombrías calles de la ciudad.
—Bueno, por mi parte, siempre confiaré en Shiro —continué, con una convicción inquebrantable—. Ella es demasiado poderosa. Ni siquiera yo pude hacerle nada en mi vida anterior. Pero ahora que está aquí con su yo más joven, al menos las dos se podrían ayudar mutuamente. Lo único que yo quiero... es que ella sea feliz. Tal vez ella no ha tenido a alguien que esté a su lado; siempre se mantenía conmigo, ya que yo puedo vivir más de mil años al haber nacido de un clan como el de mi madre... Ser de ese clan solo trae consecuencias, como las de mi vida anterior.
Me detuve en seco en medio de la avenida desierta de la ciudad abismal. Mi aura se estabilizó, mostrando una firmeza absoluta que hizo que el maná corrupto a nuestro alrededor se apartara. Clavé una mirada implacable y sumamente segura en el horizonte.
—Pero de una cosa estoy seguro... y es que no voy a dejar morir a nadie más.
Fer asintió con una sonrisa de orgullo, colocándose a mi espalda, listo para desatar el caos a mi señal. La verdadera cacería en el Abismo estaba por comenzar.
Continuará...

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 233
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 232
Estás leyendo el capítulo 232 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 21 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.