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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 231 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Por eso no quise hacerlo... —concluyó Roger, dejando que el silencio llenara el refugio por un instante antes de clavar su mirada pícara en Mei y en mí—. Pero... son novios, ¿no? Al escuchar la pregunta a bocajarro, tanto Mei como yo nos pusimos rojos como tomates. El calor se me subió a la cara en un segundo y los nervios nos traicionaron por completo. Intentamos hablar al mismo tiempo, balbuceando palabras sin sentido, completamente incapaces de reaccionar con dignidad. —¡JAJAJAJAJAJA! —la carcajada de Roger retumbó en las paredes de piedra, rompiendo toda la tensión dramática del ambiente—. ¡Ustedes sí que son unos tímidos! Pero ya saben, si uno no la pone es que aún no son... —¡Roger, no digas eso! —lo interrumpió Karen, inflando los cachetes de pura indignación y cruzándose de brazos—. ¡No digas esas cosas en voz alta!... Al menos mi hermano Carlos sí la puso. El silencio que siguió a esa declaración fue absoluto. Karl, Roger, abrán, Mei y yo nos quedamos congelados, girando lentamente la cabeza para clavar la mirada en Karen con la mayor curiosidad del mundo. Hasta las cenizas del Valle del Fin parecieron dejar de flotar por el chisme. —A ver, espera... —intervine yo, parpadeando estupefacto—. ¿Y tú cómo sabes si él la puso? Karen se dio cuenta inmediatamente de lo que acababa de suponer en voz alta. Su rostro pasó de la indignación al pánico absoluto y sus mejillas se tiñeron de un rojo aún más intenso que el mío. —¡¿Eh?! Yo... ¡yo...! ¡Eso no fue lo que traté de decir! —tartamudeó, agitando las manos frenéticamente en el aire mientras intentaba retroceder—. ¡Solo que... o sea...! —Hermana, para ser honesto, siempre echas todo a perder —dijo Abrán, apareciendo casi de la nada y dándole un par de palmaditas afectuosas en la cabeza a Karen—. Ahora entiendo por qué eres la consentida de Carlos y siempre te trata bien, pero tú lo ves de una forma diferente. —¡Ah! ¡No, no, eso no es verdad! —chilló Karen, agitando los brazos, completamente acorralada. —¿Ah, no? —replicó Abrán con una sonrisa burlona—. ¿No quieres que te recuerde que siempre entras desnuda a su habitación? El refugio se quedó en un silencio sepulcral por medio segundo antes de que las mentes de todos procesaran lo que Abrán acababa de soltar. Mei se tapó la boca con ambas manos, abriendo los ojos de par en par, mientras yo casi me ahogo con mi propia saliva por la tremenda revelación. —Qué turbio... —comentó Karl, rompiendo el hielo con una mano en la barbilla y una sonrisa de pura picardía—. Típico de ganadores. Ojalá yo tuviera ese hermoso sueño... Pero ya en serio, ¿en verdad hizo eso? Abrán, pasa bien el chisme, luego te lo pago. —Jojojo, ¿en serio? —respondió Abrán, entornando los ojos con complicidad. —Más que en serio... —aseguró Karl. Sin perder un segundo, ambos estiraron las manos y cerraron el trato con un firme apretón de manos. —Hombres de negocios —sentenció Roger desde su silla, soltando una risita por lo bajo mientras Karen parecía querer que la tierra se la tragara ahí mismo en medio del Valle del Fin. —¡Son unos abusivos! —exclamó Karen, cruzándose de brazos con las mejillas totalmente encendidas de la vergüenza, haciendo un adorable puchero—. ¡Pero cuando salga mi hermanito les dará una tremenda paliza a los dos! —Vamos, Karen, no seas dramática... —le dijo Abrán, soltando una risita floja y restándole importancia con un gesto de la mano—. Pero ustedes fueron los que... De pronto, Abrán se detuvo a mitad de la frase. El ambiente juguetón cambió sutilmente cuando notó cómo Karl, Roger, Mei y yo la mirábamos en completo silencio, pero esta vez con una expresión llena de calidez y una profunda empatía. —Eh... ¿Por qué me miran así ustedes? —preguntó Karen, parpadeando confundida, bajando un poco los brazos al sentirse el centro de atención de una manera diferente. —Nada... —intervine yo, esbozando una sonrisa sincera y dando un paso hacia ella—. Solo que... me alegro de que estés sonriendo y riendo de verdad. Karl y Roger asintieron en silencio desde sus lugares, mirándola con el respeto que se le tiene a un sobreviviente. El viejo Roger soltó un suspiro suave, dejando de lado las bromas. —Has pasado por mucho, Karen... —continuó Abrán, suavizando por completo su tono de voz y mirándola a los ojos con sincero cariño—. Desde aquella crueldad de Lucifer cuando intentó matarte... El trauma que sentiste, la falta de amor que Carlos no pudo darte en su momento porque, simplemente, él no sabía que estabas cargando con todos esos problemas tú sola... Ver que puedes reír así ahora, después de tanto dolor, es un alivio. Karen bajó la mirada, y por un momento pareció que las sombras de esos viejos traumas iban a regresar a sus ojos. Sin embargo, apretó los puños y forzó una pequeña sonrisa, limpiándose una lágrima invisible antes de que pudiera asomarse. —Carlos hace lo que puede... —murmuró ella, con la voz suave pero llena de una profunda gratitud—. Sé que estuvo ausente, y sé que a veces no entiende nada de lo que me pasa, pero... él cambió mi vida. Estar aquí con ustedes, poder hablar de esto sin sentir que me voy a romper... significa mucho. —Y por eso mismo estamos aquí, pequeña —dijo Roger, apoyando los hombros en el respaldo de su silla, mirándola con el respeto de un viejo guerrero—. El pasado es un monstruo pesado, pero ver que la descendencia de mis antiguos camaradas tiene esta fuerza... me hace pensar que tal vez no todo estuvo perdido hace quince años. Karl dio un paso al frente, interrumpiendo la atmósfera melancólica con un sutil cambio de postura, volviendo a su faceta de guía táctico. Su mano descansó de nuevo sobre el pomo de su espada sónica. —Bueno, ya tuvimos suficiente tiempo para ponernos sentimentales y revivir el chisme —dijo Karl, esbozando una sonrisa de medio lado antes de ponerse serio—. Roger, las cosas afuera se están complicando. Sabes bien por qué vinimos a este sector del valle. La energía está cambiando y el tiempo corre. Roger dejó de balancearse en la silla. Sus ojos oscuros pasaron de Karen a mí, y luego a Mei, analizando nuestra disposición. —Si van a avanzar hacia el corazón del Valle del Fin, tienen que ir preparados —advirtió Roger, levantándose de la silla con una lentitud imponente. Era un hombre enorme, y su presencia llenaba el refugio—. No se confíen de lo que creen saber. Las amenazas de las que habló Karl no son cuentos de camino. Si las otras razas y los Abismales huelen la sangre de la academia Ryouou Clannad en este lugar, no dudarán en caerles encima como buitres. Abrán se colocó al lado de Karen, cruzándose de brazos con expresión decidida. —Estamos listos, Roger —aseguró Abrán—. Vinimos buscando respuestas, pero también estamos listos para defender lo que queda de nuestra familia. —Bien —asintió Roger, tomando su enorme espada del costado de la silla y apoyándola contra el suelo—. Karl, llévalos por el sendero oculto del risco izquierdo. Eviten el cauce seco del río; hay rastros de actividad reciente que no me gustan para nada. Yo me quedaré vigilando la retaguardia desde aquí. Si veo que algo grande se mueve en su dirección, les haré una señal acústica. —Entendido —respondió Karl, dándose la vuelta hacia la salida—. Ya lo escucharon, muchachos. Se acabó el descanso. Mei, Miguel, mantengan esa misma sincronía. Karen, no te separes de Abrán. Nos movemos ya. —Bien, estoy lista —sentenció Karen. En un parpadeo, toda la timidez y el sonrojo de hace unos momentos desaparecieron por completo. Su rostro se volvió sumamente serio, y el aire alrededor de su cuerpo comenzó a distorsionarse. Una presión densa y pesada empezó a brotar de ella, un aura bastante monstruosa que reflejaba, de forma casi idéntica, las mismas características y la imponente presencia de su hermano mayor, Carlos. Abrán dio un paso atrás, abriendo los ojos de par en par al sentir la súbita hostilidad del ambiente, y se dio cuenta de inmediato del parecido. —Eres igual que mi hermano cuando se pone demasiado serio... —murmuró Abrán, asombrado por el cambio tan drástico. —Es verdad, es alguien fastidioso y molesto —respondió Karen, con una voz gélida que cortaba el viento gris del valle—. Pero en el fondo no es mala persona... Solo se vuelve una mala persona cuando alguien le hace daño a lo que es suyo. Y no voy a dejar que nadie más toque a mi familia. Karl y Roger intercambiaron una mirada de aprobación. El temperamento de los guerreros de su estirpe estaba despertando en ella, y esa monstruosa sed de protección era justo lo que iban a necesitar para lo que venía. —Esa es la actitud —asintió Karl, desenvainando un par de centímetros su espada sónica para marcar el paso—. Con esa mirada, dudo que cualquier monstruo o Abismal se atreva a interponerse en nuestro camino. ¡Andando! Mientras tanto, en un plano completamente diferente, sumergido en la penumbra y la distorsión del espacio-tiempo... Dentro del sello. —Oigan, ya pasaron varios meses afuera, pero para nosotros es como si hubieran pasado milenios... ¿O no, Fer? —comenté, rompiendo el silencio eterno de esa dimensión flotante. —Sabe, usted siempre será mejor que yo... —respondió Fer, manteniendo su postura firme y respetuosa, incluso en un lugar como este. —¡Oh, vamos! Tú eres uno de los guardianes más fuertes que tengo bajo mi mando —le reclamé con una sonrisa de medio lado, intentando aligerar el peso de la eternidad—. Si quieres puedes irte con Zani, con Yins Shadow o con Alicia... Por cierto, me sorprende lo mucho que se han hecho más fuertes todos ustedes. Aunque, a decir verdad, me da más miedo que Shadow me haya alcanzado en poder. —No seas así conmigo, maestro —refunfuñó Yins Shadow, cruzándose de brazos con fastidio—. Que por tu culpa terminamos aquí encerrados. —¡Jajaja! Vamos, eso era una pequeña parte de mi plan. Tú confía, carajo, ¿o es que acaso no tienes fe en mí? —le respondí, soltando una carcajada que resonó en el vacío del sello. —Claro que sí, tonto estúpido —replicó Shadow con su usual honestidad brutal. —¡Oyeeeee, Shadow, no seas grosera con él! —la regañó Zani de inmediato, dándole un leve codazo—. Además, si no fuera por ese abismal de Gabriel, él pudo haberlo matado... pero no sé por qué nos selló. Tal vez solo quería ganar algo de tiempo. —Tienes razón, es tal como dices —dije finalmente, dejando de lado las bromas mientras mi mirada se volvía fría y calculadora—. Además, conozco muy bien a mis enemigos. Lo que Gabriel trama es destruir todo lo que queda en este reino, los Planitos del Amanecer. No es la primera vez que hace algo así; en mi vida anterior lo hice pedazos. Él sabe perfectamente de lo que soy capaz... lo experimentó en carne propia y quedó lleno de traumas por mi culpa. Apreté los puños, sintiendo cómo mi energía remanente vibraba contra las paredes invisibles de la prisión mágica. El solo recuerdo de Gabriel hacía que mi sangre hirviera. —Por eso, una vez que salgamos de aquí, tendré que ir a darle una pequeña visita... —sentencié, con una sonrisa oscura que prometía un cobro de cuentas muy caro. Luego, me giré hacia la última del grupo, quien había estado observando el flujo del poder sellado en silencio. —Pero dime, Alicia... ¿Estás lista para ir a la academia con ellas dos como las de nuevo ingreso una vez que rompamos esto? —Ehh... sí, ¿pero no cree que eso sea mejor? —respondió Alicia, asintiendo lentamente, aunque manteniendo una ligera duda en su voz. —¿Lo dices por Hiro? Bueno, él también podría ir —le contesté, cruzándome de brazos mientras sopesaba las opciones—. Además, quiero que ustedes tres vigilen a una cierta persona en esa academia... —¿Te refieres a los ex integrantes de tu grupo? —intervino Shadow, agudizando la mirada. —Así es... —mi voz se volvió fría, perdiendo cualquier rastro de amabilidad—. Quiero acabar con ellos de una vez por todas. Mi venganza no solo cayó sobre mí... Fue por la traición de mi hermano mayor, Kronos. Él fue el causante de mi desgracia. Pero yo también tuve la culpa... Si tan solo me hubiera dado cuenta de que me estaba utilizando... Me convertí en un arma por la que toda la humanidad empezó a temblar y a tener miedo de mí. Hice una pausa larga. El eco del vacío dentro del sello parecía absorber el peso de mis palabras, pero el rencor seguía intacto. —Todo lo que hice fue por él... Y así es como me lo agradece. Pero lo que todavía no logro entender del todo es cómo fue que Dani se convirtió en el recipiente de Daniel, el Dios de la Guerra... Me dolió en el alma saber la verdad de lo que le pasó. Clavé la vista en el suelo distorsionado de nuestra prisión, uniendo los hilos de los recuerdos que me habían arrastrado hasta este encierro. —Ahora entiendo por qué Milin tenía tanto miedo. No la culpo por ser nueva en todo esto... Fue gracias a Merlín que me haya avisado a tiempo. Al menos él sintió al verdadero monstruo dentro de mí, y también de... Apreté los puños con tanta fuerza que mis nudillos tronaron, liberando de golpe toda mi aura destructiva. La presión colosal estalló en un segundo, haciendo que el suelo del sello se resquebrajara y se quebrara ante mi sola presencia, desatando ondas de energía oscura. —El Dios Nocturno... —siseé entre dientes—. Nunca creí que ese maldito también tuviera el control de mi cuerpo, al igual que pasó con Lucifer. Jamás debo olvidar el día que casi mato a mi propia hermana, a Karen... Créanme, ustedes jamás entenderían el dolor de un hermano mayor. Es mi debilidad... Si yo la hubiera matado ese día, me habría suicidado por ella de inmediato Bajé la mirada, apretando los dientes, ocultando mi rostro porque no quería que nadie del grupo me viera en ese estado tan deprimente, consumido por la culpa de lo que casi le ocasioné a mi familia. —Mi señor... —la voz de Fer rompió el tenso silencio, cargada de una devoción inquebrantable—. Usted es alguien a quien le debemos el mayor de los respetos. Nosotros somos sus guardianes. Si tan solo Yuki nos hubiera avisado de lo que estaba ocurriendo, yo mismo habría intervenido sin dudarlo... Pero ella jamás nos lo dijo. Alcé un poco la cabeza, esbozando una pequeña sonrisa amarga ante sus palabras. —Siempre tan orgulloso, Fer... Eres fuerte, como el mismo sol que encontró una moneda de oro que uno perdió, y que al final terminó encontrando una perla de diamantes y oro. Fer inclinó levemente la cabeza, mostrando su respeto eterno. —Tus palabras son tan sabias que ante usted no me atrevería a perder... —Fer, sabes perfectamente que nunca has perdido en ningún combate —le recordé, soltando un leve suspiro—. Al contrario, todos te tienen un miedo absoluto por tu pureza y tu inmenso poder. —Recuerde que contra ti... perdí —replicó Fer con total seriedad, mirándome fijamente. —Bueno, ese es un caso aparte —respondí, desviando la mirada hacia la chica de cabello rojizo y blanco—. Pero dime, Shadow... escuché el rumor de que anduviste desafiando a mis guardianes mientras yo no estaba. —¡Jajaja! ¡Por supuesto! —exclamó Shadow con una sonrisa arrogante, cruzándose de brazos con orgullo—. Los derroté a cada uno de ellos. Pero... a él no pude ganarle. Señalo con la cabeza a Fer, perdiendo un poco de su tono burlón para reconocer la realidad. —Él está en otra liga. Ni siquiera Zani o Alicia habrían sobrevivido si hubieran tenido que enfrentar a Fer en serio. —Vamos, vamos, no me hagan sonrojar, chicos —dijo Fer con una mirada confiada, aunque no pudo evitar inflar un poco el pecho por el reconocimiento. —Hay cosas que quiero ver, pero no será necesario usar mi visión del dragón por el momento —sentencié, recuperando la compostura y dejando atrás la melancolía—. Primero saldremos de este sello para así cumplir nuestros objetivos. Así que... no participen en el festival de la academia, y tampoco pierdan el tiempo en tonterías. ¿Les quedó claro, chicas? —Eh, ¿por qué no? —preguntó Yins Shadow, arqueando una ceja con evidente descontento. —La razón es simple, Yins —le expliqué, clavando mis ojos en ella—. Quiero que ustedes vigilen a mi hermano, y también quiero que vigilen al Rey de los Elfos. Siento que hay algo muy mal entre las grandes razas, por eso quiero que lo averigüen por mí. Yo los veré dentro de un mes; Fer y yo tenemos cosas pendientes que hacer al momento que salgamos. Sara ya sabe perfectamente sobre lo que haré, por eso quiero que ustedes se mantengan en alerta máxima. Siento que las cosas van de mal en peor en este momento. Por fortuna, aún no ha muerto nadie... Pero bueno, empecemos. Cerré mis ojos, dejando que la concentración gobernara mi mente mientras mi poder nocturno comenzaba a sincronizarse con la estructura del sello. Al mover mis manos, manipulé el flujo de energía y logré crear varias llaves gigantescas, moldeando el maná puro directamente desde mi núcleo piramidal. Las llaves encajaron en las cerraduras invisibles de la prisión eterna. Al abrir lentamente mis ojos, el sello finalmente se rompió. Una luz cegadora y colosal nos envolvió a todos por completo, marcando nuestra salida definitiva de aquel encierro. Mientras tanto, en el exterior, el Valle del Fin tembló hasta sus cimientos. La presión del aire cambió drásticamente, volviéndose tan pesada que casi impedía respirar. Todos los que estaban afuera sintieron de golpe esa imponente y monstruosa presencia. Karl, Roger, Abrán, Mei y Karen corrieron de inmediato hacia el origen de la enorme explosión de luz para ver qué estaba ocurriendo. Cuando el destello se disipó, lo único que vieron fue a un chico alto, de complexión musculosa, con unos profundos ojos azules y el cabello negro como la noche misma que caía sobre su rostro con una seriedad absoluta. El aura del Dios Nocturno y de su propio poder original vibraba a su alrededor, agrietando el suelo estéril. Karen se quedó congelada en su sitio, con los ojos abiertos de par en par y las lágrimas contenidas en el borde de sus párpados al reconocer la imponente silueta que tanto había extrañado. —¿Hermano?... —susurró con la voz quebrada. Continuará
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Estás leyendo el capítulo 231 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 18 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.