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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 23: La Luna de Sangre y el legado de una heroína El aire a nuestro alrededor se estremecía violently. Fragmentos de piedra ancestral, chispas de maná descontrolado y cenizas de fuego flotaban en medio de un cielo teñido de un rojo violáceo. Sara, completamente empapada en sudor frío y sangre, sostenía su lanza mística con ambas manos, manteniendo una postura inquebrantable. Frente a ella, el demonio Astaroth rugía fuera de sí, con una voz monstruosa que hacía temblar los mismísimos cimientos del mundo mortal. —¡Muere de una buena vez, humana insignificante! —gritó el demonio con rabia ciega, lanzando una devastadora llamarada negra que cortó el aire a la velocidad del sonido. Sara dio un paso firme al frente y, en un destello cegador de relámpago púrpura, desapareció por completo del plano visual. El retumbo del trueno resonó en todo el valle. Un milisegundo después, la punta brillante de su lanza se hundió con brutalidad en el centro del abdomen de Astaroth. —¡¡Ahhhhh!! —El demonio dejó escapar un alarido gutural, con el cuerpo entero sacudido convulsivamente por la violenta descarga eléctrica que lo atravesó hasta los huesos. Sin embargo, en un acto de pura desesperación, la presión mágica de Astaroth se elevó de golpe a niveles destructivos, generando una onda expansiva que empujó a Sara hacia atrás. Ella apenas logró clavar los talones en la tierra para mantener el equilibrio. —No pienso rendirme bajo ninguna circunstancia… no mientras el destino de este mundo siga estando a la merced de tus garras —declaró Sara ajustando su agarre. Astaroth comenzó a sufrir una mutación aterradora. De su frente emergieron dos cuernos enormes, retorcidos y afilados; su piel se cubrió de marcas rúnicas negras que brillaban con un fulgor malévolo, y sus ojos morados se convirtieron en auténticos pozos de fuego abisal. —Jajaja... —se echó a reír Astaroth con una desquiciada sonrisa de locura absoluta—. ¿Y ahora dime, qué pretendes hacer ante mi verdadera forma, pequeña e insignificante humana? Sara alzó su mirada, completamente desafiante y carente de cualquier pizca de temor. —Te enseñaré con hechos lo que una simple humana es capaz de hacer cuando lucha por lo que ama. Extendió su brazo izquierdo hacia el firmamento y conjuró una tormenta de energía mística desbordante. Miles de púas moradas de puro poder concentrado surgieron a su alrededor en el aire, cayendo como una tormenta de lluvia letal sobre el cuerpo del demonio. Una explosión ensordecedora estremeció la totalidad del valle. Cuando la espesa columna de humo negro finalmente se disipó, Astaroth aún permanecía en pie, tambaleándose pesadamente, pero luciendo una cruel sonrisa en el rostro. —¿Acaso eso fue todo lo que tenías guardado? —No… —Sara respiró profundo, calmando los latidos agitados de su corazón—. Apenas estoy empezando esta batalla. Un aura luminosa y majestuosa la envolvió por completo. Dejó caer su lanza al suelo y alzó su espada hacia el cielo. Ambas armas mágicas comenzaron a flotar libremente en el aire, atrayéndose mutuamente y fusionándose entre deslumbrantes destellos de energía dorada y violácea. El viento rugió con violencia a su alrededor. —Jamás en mi vida he intentado realizar algo de este nivel… —murmuró para sí misma—. Pero es ahora o no será nunca. De la profunda fusión celestial nació una nueva hoja: una katana hermosa, elegante y aterradora a la vez, bañada en un resplandor carmesí incandescente. Sara la observó con asombro y dedicó una sonrisa infantil al arma. —Te llamaré a partir de hoy… Kogarasumaru. Levantó el arma recién nacida apuntando al enemigo. —Veamos qué tan poderosamente destructiva eres en combate. Desapareció en un destello cegador. Un solo movimiento limpio y elegante bastó para que el colosal Astaroth cayera de rodillas sobre la tierra, escupiendo sangre hirviente. —¿Qué… pero qué demonios eres tú realmente? —farfulló el demonio abrumado. —Solo una simple humana —respondió ella con serenidad—. Pero una humana que no le teme a la oscuridad. Astaroth se levantó consumido por la furia. —¡Maldita seas mil veces! ¡Te destrozaré el alma! Ambos se lanzaron el uno contra el otro a la máxima velocidad. Relámpagos púrpuras y fuego abisal chocaban violentamente en el aire. La tierra se partía en profundas grietas bajo sus pies con cada colisión. Sara giraba su katana Kogarasumaru con una elegancia suprema, cortando las técnicas demoníacas con movimientos milimétricamente precisos. Astaroth gruñó de dolor, viéndose obligado a retroceder paso a paso. Pero Sara no detuvo su avance. Cerró los ojos por un segundo. Su respiración se volvió lenta, pausada y profunda. Una abrumadora energía roja comenzó a brotar desde las profundidades del suelo, tiñendo la totalidad del ambiente con un fulgor carmesí espectral. —¡Dominio: Ojos de Sangre! —susurró con voz omnipresente. El espacio-tiempo del mundo cambió drásticamente. El cielo se volvió de un rojo intenso y sangriento, mientras una imponente luna de sangre iluminaba un océano interminable de sangre espiritual. Astaroth miró hacia todas direcciones, aterrado y desorientado. —¿Pero qué… qué clase de lugar maldito es este? Sara reapareció justo frente a él, con su mirada resplandeciendo como dos deslumbrantes lunas rojas en la penumbra. —Este es mi verdadero dominio ancestral. La Luna de Sangre. —¡Eso es absolutamente imposible! ¡Nadie en este mundo posee la capacidad de manifestar un campo espacial como este! —En ese caso, serás el primer y último demonio en comprobarlo en carne propia. Ambos se impulsaron frontalmente hacia adelante, cruzando espadas, garras y ráfagas de llamas en una danza mortal de vida o muerte. Los destellos de relámpago carmesí y los rugidos de poder absoluto llenaban la totalidad del espacio del dominio. Cada golpe de Kogarasumaru retumbaba como un trueno celestial. Hasta que, finalmente, Sara reunió hasta la última gota de su energía espiritual en el filo de su arma. Su espada brilló con una deslumbrante luz blanca e inmaculada. —¡Ataque Final: Depredador! —bramó lanzando la estocada definitiva. Astaroth respondió desesperadamente, levantando su brazo mutado a la máxima potencia. —¡Destello Destructivo! Ambos ataques conceptuales colisionaron de frente. El cielo del dominio se partió en mil pedazos. Una onda expansiva colosal barrió absolutamente todo a su paso. Cuando el resplandor de la explosión finalmente se desvaneció, Astaroth se encontraba arrodillado sobre el terreno, con su cuerpo totalmente destrozado y desintegrándose por la luz. —Maldición… ¿ser derrotado de esta forma por una simple humana…? —gruñó con un odio visceral—. ¡Lo pagarás muy caro! ¡Algún día en el futuro volveré desde el Abismo… y te destruiré por completo! El cuerpo del demonio supremo comenzó a convertirse en fino polvo negro bajo la luz dorada, hasta desaparecer para siempre. Sara bajó lentamente su espada, jadeando con profunda fatiga. —Eso… fue por todas y cada una de las personas que perdiste en tu mundo. Se quedó unos instantes en sepulcral silencio. Las primeras luces del amanecer empezaban a asomar entre las nubes del mundo real. El dominio de la Luna de Sangre se disipó gradualmente, dejando tras de sí únicamente ruinas y un calmo silencio. Sara miró fijamente hacia el lejano horizonte. —Supongo que… finalmente todo ha terminado aquí. Sabía muy bien en el fondo de su corazón que no podía regresar de inmediato con sus amigos. Para protegerlos de las fuerzas del tiempo y del Abismo, debía permanecer totalmente oculta durante un tiempo indefinido. Un místico portal interdimensional se abrió lentamente frente a su posición. Antes de dar el paso decisivo hacia su interior, Sara miró hacia atrás por última vez y esbozó una cálida y hermosa sonrisa. —Un nuevo héroe acaba de nacer en este mundo… y ten por seguro que los estaré observando desde las sombras, chicos. Entró resueltamente al portal, y la luz espiritual la envolvió por completo hasta desaparecer. EL REGRESO DE HINA Tres días después de la batalla, en las instalaciones de la enfermería de la Academia, Hina despertó finalmente de un largo y profundo sueño de coma mágico. A su alrededor, sus queridos compañeros la miraban con lágrimas en los ojos y sonrisas de inmenso alivio. Shiro la abrazó con una fuerza abrumadora. —¡Hina! ¡Por fin has despertado! ¡Estábamos tan preocupados! —Lo siento tanto por haberlos hecho preocupar de esta manera… —respondió Hina con voz débil y pausada. Sin embargo, su mirada recorrió angustiada la habitación buscando desesperadamente a alguien más. —¿En dónde está… en dónde está Sara? Un sepulcral y doloroso silencio se apoderó de inmediato del cuarto. Josué se acercó a paso lento a la camilla y, con las manos temblorosas, le entregó una elegante daga ensangrentada que pertenecía a su amiga. —En el lugar de la explosión… solo fuimos capaces de encontrar esto… Las lágrimas rodaron incontrolablemente por el rostro de Hina, mojando las sábanas. —Sara… lo siento tanto. Simplemente no fui lo suficientemente fuerte para luchar a tu lado… Pasaron las semanas y los meses, y el Reino entero celebró con gran júbilo la victoria sobre la amenaza demoníaca. Las dos legendarias guerreras, Hina y Sara, fueron reconocidas oficialmente por la corona como las grandes heroínas que salvaron la vida del Rey y de todo el pueblo. Aunque trágicamente, una de ellas… jamás regresó a reclamar sus honores. Con el paso inevitable del tiempo, los lazos entre Hina y Josué se fortalecieron hasta que finalmente unieron sus vidas en matrimonio. Los años transcurrieron llenos de paz y nuevas responsabilidades, pero el recuerdo de Sara nunca se borró del corazón de Hina. DE VUELTA AL PRESENTESE De regreso a la terraza del castillo en la línea temporal actual, Hina contemplaba la majestuosa luna llena iluminando el reino. Con una cálida sonrisa llena de nostalgia, murmuró al viento: —Sé perfectamente que nos estás observando desde algún lugar… ¿verdad, mi querida Sara? Josué se acercó despacio y la abrazó cariñosamente por detrás, apoyando su barbilla en su hombro. —Ten por seguro que ella está infinitamente orgullosa de la persona y de la madre en la que te has convertido, Hina. —Sí… —Hina suspiró con paz en el alma—. Mañana será un nuevo día lleno de esperanzas. En lo alto del cielo nocturno, la luna brilló por un breve instante con un tenue y hermoso resplandor carmesí, como si alguien, desde algún rincón distante del universo, estuviera sonriendo de vuelta. Continuará…
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Estás leyendo el capítulo 23 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.