Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 24 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 24: Un regalo con espinas y corazones
Un nuevo día amanecía sobre la propiedad, tiñendo el cielo con suaves matices dorados.
—¡Vaya, qué increíblemente rápido pasa el tiempo cuando uno no se da cuenta! —murmuré para mí mismo mientras abría las cortinas de mi habitación—. Hoy es ya 14 de julio.
Pensé detenidamente en qué clase de cosas productivas o entretenidas podía hacer para aprovechar la jornada, y de pronto una sonrisa honesta se dibujó en mi rostro: sin duda alguna, sería una maravillosa idea pasar todo el día relajándome en compañía de mi hermana Karen y de mi madre Hina.
Me cambié rápidamente de ropa, vistiéndome con algo cómodo, y bajé a paso ligero por las escaleras de piedra. Al llegar a la sala de estar principal, me encontré con mi madre y mi hermana sentadas en los sillones, conversando en voz baja con expresiones misteriosas. Entré a la estancia y las saludé alegremente.
—¡Hermano, muy buenos días! —exclamó mi hermana.
—¡Buenos días, Karen! ¡Buenos días, madre!
Al escuchar mi voz, ambas guardaron un repentino y sospechoso silencio durante un instante, intercambiando miradas complicadas.
—No es absolutamente nada importante, hijo mío —dijo mi madre Hina, utilizando un tono de voz que sonaba a leguas como una burda evasiva.
Por supuesto, yo no me creí su excusa ni por un solo segundo.
—Pensé que se encontraban hablando de algo sumamente interesante; la verdad es que quería unirme a la charla familiar.
—No solo nos dedicamos a hablar, también estábamos preparando el desayuno de esta mañana —dijo mi madre, luciendo algo nerviosa mientras acomodaba unas tazas.
Karen, por su parte, miraba disimuladamente hacia el lado opuesto de la habitación, visiblemente incómoda por la situación.
—Oigan… ¿se puede saber qué es lo que me están ocultando con tanto secretismo? —pregunté cruzándome de brazos.
Mi madre me miró finalmente y sonrió con una inmensa calidez maternal.
—Hijo, la verdad es que alguien muy especial vino muy temprano a la casa solo para verte a ti.
—¿Alguien vino a verme a mí? ¿Quién podría ser a estas horas, madre? —pregunté profundamente curioso.
—Deberías salir y verlo por ti mismo —me respondió guiñándome un ojo.
Acepté la sugerencia con intriga y me dirigí hacia la puerta trasera para atender a la misteriosa visita. Sin embargo, justo antes de que cruzara el umbral, mi hermana Karen se me acercó sigilosamente por la espalda y le susurró al oído a mi madre con tono conspirativo:
“¿De verdad crees que hicimos bien en no decirle absolutamente nada por adelantado a Carlos?”
—Siempre hay que mantener el más estricto silencio cuando tu hermano tiende a ser tan exageradamente dramático —pensó Karen para sus adentros mientras me veía marchar—. Será infinitamente mejor no alterarlo antes de tiempo.
Salí al gran jardín trasero de la residencia: el césped verde estaba cortado de forma impecable, el aire de la mañana era extra fresco y la vista del horizonte resultaba ser sumamente tranquila. Y allí, sentada elegantemente en una pequeña mesa de exterior, estaba ella: una joven hermosa de brillante cabello rojo fuego y ojos azules resplandecientes, luciendo una sonrisa alegre mientras disfrutaba tranquilamente de una taza de té caliente.
Era Natsuki.
—Así que eras tú la visita misteriosa… —susurré bajito al acercarme por su espalda.
Pero justo en ese instante, Natsuki, sorprendida sin previo aviso por mi voz, se giró bruscamente y me escupió todo el buche de té directamente en la cara. ¡Y el líquido estaba verdaderamente hirviendo!
—¡¡¡AAAAAAAHHHH!!! ¡Mierda! ¡El té estaba hirviendo! —grité retorciéndome de dolor mientras me limpiaba el rostro encendido.
—¿¡Pero qué demonios te pasa a ti!? ¿¡Por qué diablos me escupiste de esa forma tan asquerosa!? —reclamé sobándome las mejillas.
—¡Saliste de la nada como un fantasma repentino! ¿¡Cómo carajos iba a saber yo que estabas parado justo detrás de mí!? —contestó Natsuki, luciendo profundamente indignada y con las mejillas sonrojadas—. ¡Toda la culpa de esto es absolutamente tuya, pedazo de idiota!
—¿¡Idiota!? —dije abriendo los ojos de par en par, sorprendido por su agresiva reacción—. ¿Acaso no prefieres que te golpee para ver si así se te quita lo malhumorada?
Natsuki me dedicó de inmediato una mirada perversa y peligrosa que me heló la sangre.
—¿De verdad estás sugiriendo que quieres pelea conmigo, Carlos...?
—Mierda… la cagué por completo —pensé con pánico interno al ver su aura asesina.
Intenté arreglar la situación a toda prisa agitando las manos:
—¡No te lo tomes a mal, por favor! Lo dije totalmente sin pensar... ¡era una broma!
Natsuki se enfureció aún más y, en un movimiento relámpago, me propinó un certero y sonoro golpe con el puño en la nuca. Caí de bruces contra el suave césped del jardín.
—Eso fue únicamente por ser un tonto rematado, Carlos —dijo inclinándose sobre mí con una sonrisa traviesa y maliciosa—. La próxima vez que intentes asustarme tendrás que tener muchísimo más cuidado.
—¿¡Próxima vez!? —protesté levantando la cabeza del suelo—. ¡Si esto apenas está empezando!
Como respuesta instantánea a mi reclamo, Natsuki conjuró en la palma de su mano una pequeña pero densa bola de fuego incandescente justo frente a mis ojos.
—¡Oye, eso es trampa sucia! —grité espantado al sentir el calor abrasador—. ¡No puedes atacarme con magia de alto nivel así de la nada!
—¿Y quién demonios dijo que no puedo hacerlo? —se echó a reír con picardía.
¡BOOM!
Una pequeña pero potente explosión de maná estalló justo a nuestro alrededor, dejando una estela de humo y enviándome de espaldas al suelo. Antes de que pudiera recomponerme, Natsuki se lanzó ágilmente sobre mí, sentándose sobre mi abdomen y aplastándome con su peso para evitar que escapara.
Su rostro quedó a escasos centímetros del mío; su sonrisa burlona cambió de pronto a una expresión mucho más cercana, suave e íntima.
—Al verte así de cerca… mi corazón empieza a latir ridículamente rápido, Carlos —susurró mirándome fijamente a los ojos—. Dime… ¿qué se supone que deba hacer contigo?
—Bueno… no seas tan tímida —le dije intentando disimular el sonrojo que amenazaba con cubrir mi rostro—. Estás excesivamente cerca de mí, pero… ¿qué tiene de malo al final del día?
—Después de todo… estamos oficialmente comprometidos —me recordó ella con una ternura juguetona. Su alegría infantil era verdaderamente contagiosa.
—Por cierto, tengo una gran sorpresa guardada para ti hoy —dijo Natsuki con un brillo especial y emocionado en sus profundos ojos azules—. ¿De verdad quieres saber qué es? Entonces cierra los ojos ahora mismo y no hagas trampa.
Cerré los ojos obedientemente, intrigado por lo que estaba a punto de suceder. Tras un par de segundos de silencio, sentí el tacto frío y fino de algo metálico rozar con delicadeza la piel de mi cuello.
—Ya puedes abrirlos.
Abrí los ojos despacio y contemplé la sorpresa: sobre mi pecho descansaba una hermosa cadena de plata con un elegante colgante en forma de corazón. En la superficie del dije estaban finamente grabadas nuestras iniciales: la N de Natsuki y la C de Carlos, acompañadas por el grabado de nuestros respectivos apellidos. Era un regalo sumamente tierno, detallado y hermoso.
—Muchísimas gracias, Natsuki… de verdad me encanta —dije mirándola con absoluta sinceridad.
—No tienes nada absolutamente qué agradecer —respondió ella desviando ligeramente la mirada con un tenue rubor en sus mejillas—. Simplemente lo hice porque te amo demasiado. Ya han pasado tres largos años desde que nos conocemos, y cuando estoy a tu lado me siento en completa paz... aunque reconozco que eres un terco incurable y que siempre estás metiendo la pata en todo.
—¿Eso último se supone que fue un complido romántico o un insulto directo a mi persona? —pregunté arqueando una ceja, completamente confundido.
—Puede ser perfectamente cualquiera de las dos cosas —dijo encogiéndose de hombros con gracia—. La verdadera razón por la que quería darte esto es para asegurarme de que ninguna otra mujer intente coquetear contigo cuando no esté cerca. Como tu futura esposa, tengo la estricta obligación de proteger a mi prometido.
—Vaya… ¿así que resultaste ser del tipo celosa y posesiva? —bromeé con una sonrisa burlona.
Natsuki frunció el ceño de inmediato, adoptando un aire sumamente amenazante mientras apretaba sus pequeños puños.
—Más te vale tener muchísima precaución con las cosas que dices, Carlos Tanaka —advirtió con voz autoritaria—. Te recuerdo que soy perfectamente capaz de matarte a golpes aquí mismo si me provocas lo suficiente.
Su gesto feroz y temperamental me asustó un poco en el fondo, sacándome una gotita de sudor helado. Sin embargo, aun con sus amenazas violentas, no podía evitar contemplarla con un inmenso cariño: Natsuki era una chica increíblemente amable, honesta, divertida y encantadora.
En el fondo de mi corazón, me sentía infinitamente afortunado de haberla conocido y de compartir mi vida con ella.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 24 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.