Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 229 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 229: El Pasado Impío, Sombras en la Academia y el Retorno al Valle del Fin
Punto de vista: Dani Tanaka Sánchez (Visión Interna / Dios de la Guerra Daniel), Miguel Tanaka Sánchez y Perspectiva General
Escena 1: La Revelación del Abismo Interno y el Secreto del Dios Nocturno
Punto de vista: Dani Tanaka Sánchez y el Dios de la Guerra Daniel
—En fin, mientras me recupero de esta humillación, no quiero hablar más de mí —sentenció Daniel, desviando la mirada con una amargura que llenaba todo el espacio mental.
Yo lo observé en silencio por un momento, sintiendo el peso de las cadenas, pero no podía dejarlo así.
—¿Estás seguro? —le pregunté con voz tranquila—. Porque lo que sé es que fuiste desterrado por los dioses, Daniel. Vi tus recuerdos, vi todo el comienzo: tu derrota, la humillación, el desprecio y la rabia contenida que tenías contra ellos. Incluso Mikoto te dio la espalda. Para poder derrotarte tuvieron que llamar a más de tres mil dioses; solo así pudieron mantenerte fuera de ese reino. No hiciste grandes cosas, al contrario... aunque eres bueno usando varias armas, al igual que mi hermano Carlos.
—¡Ya basta, maldito mocoso! —rugió él, pero tras el arrebato, suspiró con una frustración pesada—. Tienes toda la razón. Tu hermano es alguien extraño... cómo puede usar tantas armas y, aunque sea bueno, también puede imitar a quien sea que se haya enfrentado.
—Y sobre todo, nunca supiste que él era un usuario de poder nocturno —añadí, bajando el tono mientras una sombra de misterio nos rodeaba—. Ya que estás aquí en cadenas, te diré un dato perturbador del Dios Nocturno. Ese tipo mató a su propio clan para conseguir poder. Por lo que sé hasta el momento, ha aniquilado a más de diez mil miembros de su linaje; teniendo esa clase de poder, es casi imposible que alguien los venza. Él ya ha demostrado de sobra de lo que es capaz. Tú mismo lo viste: es alguien que causa más terror y miedo que el mismo Dios que nos creó.
Hice una pausa, dejando que el peso de mis palabras flotara en el vacío.
—Pero la pregunta es... ¿cómo es que tu madre y esos dos sobrevivieron?
Daniel guardó silencio, procesando la información con una mezcla de duda y sospecha.
—Bueno, yo tampoco sé nada de eso —admití con sinceridad—. Ni siquiera mis hermanos lo saben aún. Pero... ¿por qué estamos hablando de nosotros?
—No lo sé —respondió él, bajando la guardia por un instante—. Tal vez quise hablar con alguien.
Se hizo un silencio largo entre los dos, una tregua momentánea en medio del caos de mi mente.
—Bueno, como sea —concluyó Daniel con una resolución fría—. Algún día cobraré lo que me pertenece. Y la duda queda... ¿cómo es que ese mocoso sabe sobre mi vida? Carlos, no sé quién seas, pero pronto lo descubriré.
Escena 2: Vísperas de Viaje y Secretos en la Academia
Punto de vista: Miguel Tanaka Sánchez
Mientras tanto, dejando atrás la oscuridad de mi encierro y regresando a la realidad de la academia, el ambiente era completamente distinto. Me encontraba ya listo, ajustándome la ropa y tratando de calmar los nervios, preparándome para mi cita con Mei.
—Karen quiere que vayamos hoy a ese lugar donde por última vez Kronos y Dani fueron emboscados. Tendré que llevarme a Mei conmigo —pensé en voz alta, dejando escapar un suspiro mientras miraba de reojo a mi madre. Ella se veía bastante asustada; parecía que Hina la había estado molestando todo el día. Bueno, en el fondo supongo que es normal que ambas amigas se reencuentren ahora que ya no vivimos con él... al fin somos libres.
—Me pregunto si Mei... —murmuré para mí mismo, dándole vueltas a los preparativos de nuestra cita.
—¡Oye, Miguel! ¡Adivina quién está aquí!
—¿Eh? —exclamé, saliendo de mis pensamientos de golpe.
Karen estaba parada justo en el marco de la puerta de mi habitación, cruzada de brazos y con una ceja alzada.
—Adivina quién vino, idiota —soltó con su tono de siempre.
—Emm, veamos... no sabría quién, pero si es Shiro, no quiero nada —respondí de inmediato, queriendo evitarme problemas.
—¿Ehhh? ¿Cómo que Shiro? —dijo Karen, cambiando su expresión a una sonrisa bastante juguetona—. Ahora que lo mencionas, ella ni siquiera se encuentra en la academia. Si no me equivoco, se fue a una misión antes de que llegara el evento de este mes.
—Si no me equivoco, Arlette está detrás de esto —comenté, desviando un poco el tema—. Desde siempre está pegada a Gojo, Akinori ha cambiado demasiado y se obsesiona demasiado por él... Aunque sé que no es mala persona; al contrario, es algo hermoso que alguien esté enamorado de alguien.
—¿Y eso no pasa contigo y con Rai? —la ataqué de vuelta con una sonrisa burlona.
Karen se puso completamente roja en cuanto mencioné ese nombre, perdiendo toda su postura de sabelotodo.
—Bueno... é-él s-solo es un amigo, jejeje —tartamudeó, intentando desviar la mirada con nerviosismo.
—No es necesario que te pongas nerviosa —le dije para tranquilizarla, aunque sin dejar de sonreír—. Sé que él es un vampiro y que, además, es educado, amable y todo un caballero.
—Bueno, tienes un buen punto, ¿pero por qué tenemos que estar hablando de mí? —replicó Karen, cruzándose de brazos para ocultar su timidez—. Como sea, Miguel, Mei ya está aquí. Bueno, parece que tu cita tendrá que ser durante nuestro viaje, tal vez sea eso, supongo. También irá Abrán, ya que el Héroe de las Sombras quiere investigar algo allá. También el Dios de la Espada irá; según lo que nos dijo, las cosas se están poniendo peor y debemos detener todo lo que esté y lo que hay ahora. Debemos ser conscientes de esto... al menos yo pensaría que todo lo que nos pasa está relacionado con mi madre y mi hermano. Presiento eso.
Su tono juguetón desapareció por completo, siendo reemplazado por una mirada sombría y distante.
—Por una parte, también tengo miedo de saber la verdad... de saber qué les pasó a ellos en realidad.
La miré fijamente, comprendiendo el peso que cargaba en sus hombros.
—Karen, no debes tener miedo —le dije, suavizando mi voz—. Sé que estás pasando por algo difícil y lo entiendo, pero... no debes sentir eso. Tal vez, cuando veas a alguien caer frente de ti, ¿qué harías?
—¿Lo que yo haría? —repitió ella, bajando la vista hacia sus manos—. La verdad no lo sé... pero sé lo que haría... aunque no te lo podría decir, Miguel. No estoy lista para dar el siguiente paso, sigo con el miedo y el terror a ser asesinada por Lucifer cuando tenía el control de mi hermano.
Al escuchar ese nombre, bajé la mirada, sintiendo cómo mis propias defensas se desmoronaban. Recordé el momento exacto en que ese maldito me torturaba; cuando se regeneró por completo, fui humillado, aplastado contra alguien a quien nosotros simplemente no podíamos vencer. Si no fuera por Carlos... Karen jamás estaría aquí, al igual que yo o los demás. Todo es gracias a él que aún estamos vivos.
Pero ahora que lo pienso...
Antes de que pudiera terminar la frase, las palabras se me congelaron en la garganta. De pronto, Karen y yo sentimos una presión abrumadora que cayó sobre la habitación como un bloque de plomo. El aire se volvió helado, espeso, y nos costaba respirar. Mis instintos se pusieron en alerta máxima. ¿Qué demonios está pasando?
—Karen, ¿acaso...? —alcancé a decir, mirándola.
Pero no era ella. Los ojos de Karen cambiaron, reflejando una luz afilada como el acero. El Dios de la Espada se hizo presente a través de ella, usando su voz para hablarnos con una urgencia que me puso los pelos de punta:
—Chicos, parece que el sello está teniendo un mayor problema...
—¿Eh? ¿A qué te refieres, Dios de la Espada? —preguntó la propia Karen desde su interior, sintiéndose palidecer ante la invasión de esa energía divina.
—Tu hermano, al parecer, está tratando de romper el sello con el que Gabriel lo había confinado —explicó la deidad, con un tono severo—. Veo que encontró la forma de romperlo... Estén atentos. Primero hay que ir a averiguar lo que pasa allá.
—No hay necesidad de eso —interrumpí de inmediato, reaccionando con rapidez y sacando el objeto que llevaba guardado—. Gracias al artefacto que le robé a mi padre, tal vez podríamos llegar muy rápido. No perderemos tiempo viajando a pie.
Miré fijamente a Karen, cuya expresión volvía a ser la suya, aunque seguía conmocionada por la advertencia.
—Karen, ya que estás ahí, trae a Mei y a Abrán ahorita. Nos vamos ya mismo.
Escena 3: Lazos Familiares y la Sombra del Abismal
Punto de vista: Miguel Tanaka Sánchez y Perspectiva General
—Bien... —dijo Karen antes de salir apresuradamente a buscar a los demás.
Pasaron algunos minutos mientras el tiempo parecía correr más rápido de lo normal debido a la tensión. Antes de usar el artefacto y partir hacia lo desconocido, decidimos comer algo rápido para recuperar fuerzas. Mei ya estaba aquí, luciendo su uniforme impecable, y yo también me había puesto el mío. Karen, en cambio, ni se lo molestó en poner; como es la vicepresidenta del consejo estudiantil, goza de toda la disponibilidad y libertad posible con su vestimenta.
Mientras terminábamos, alcancé a ver hacia la sala. Mi madre estaba allí, conversando animadamente con Hina y con Nana. Me sorprendió gratamente verla tan tranquila y feliz, un contraste enorme con el terror que cargaba antes. Pensé en nuestro hogar; a decir verdad, el lugar donde vivíamos antes no era una verdadera casa porque ella nunca fue libre allí. Pero ahora que está rodeada de quienes realmente la aprecian, es un hecho que me hace sentir profundamente orgulloso de ti, madre, por haber dado este gran paso a mi lado y empezar a vivir como una verdadera familia de madre e hijo.
Como si hubiera sentido la intensidad de mis pensamientos, mi madre volteó a verme. Me saludó con la mano desde la sala mientras me dedicaba una sonrisa cálida y sincera. Al verla así, no pude contener la sonrisa yo también, sintiendo un alivio momentáneo en el pecho.
—Hijo, buenos días... —me dijo con voz dulce, rompiendo la distancia de la habitación.
—Ehh... mm, ¿desde cuándo eres tan dulce con tu hijo? —intervino Hina, interrumpiendo el momento mientras le daba un sorbo relajado a su taza de té.
—¡Oye! —la voz de Liz sonó peligrosamente baja y cortante—. Te sugiero que no me hables así...
Hina se quedó traumada al instante, mirándola con los ojos abiertos de par en par.
—¿En serio estás enojada conmigo por lo que pasó en la mañana? —preguntó Hina, con un deje de culpa.
—¡Claro que sí, idiota! ¿Quién te da derecho a tocarme mientras duermo? —reclamó Liz, cruzándose de brazos—. Además...
De repente, mi madre se puso completamente roja al pensarlo dos veces y desvió la mirada, perdiendo un poco la compostura.
—Bueno... si tanto me querías tocar, mínimo me hubieras avisado, estúpida... —añadió, tomando un trago de su té para ocultar los nervios. Tras un breve silencio, dejó la taza y nos miró directamente—. Pero en fin, están listos para irse a su cita, ¿verdad?
—¿Eh? —Mei se quedó con la boca abierta, completamente congelada por la pregunta. Las mejillas se le tiñeron de un rojo intenso—. Bueno... la verdad... ¡ay, no, qué pena, la verdad...! —articuló como pudo, bajando la mirada por completo para esconder su timidez.
Mi madre soltó una pequeña risa al verla así de adorable.
—No tienes por qué ponerte tímida y nerviosa, es tu primera vez, así que no te preocupes —le dijo Liz con dulzura para tranquilizarla—. A mí me pasó hace tiempo... pero eso no quiere decir que con eso te vas a librar de lo que sientes hacia mi hijo.
—Eso... —balbuceó Mei, todavía con las mejillas encendidas, sin saber muy bien dónde esconder la cara.
—Mamá, ¿podrías dejar de incomodar a Mei por unos segundos? Cielos... —intervine, dejando escapar un suspiro aliviado para romper la tensión y darle un respiro a mi cita. Sin embargo, la seriedad volvió a mí de inmediato al recordar lo que nos esperaba—. Pero lo que me preocupa es lo que veremos allá... Mamá, antes que nada, quiero decirte que...
—No te preocupes, hijo, sé lo que tienes que hacer —me interrumpió ella, suavizando la mirada y colocándose una mano en el pecho—. Por favor, ve con cuidado. Confío en que el Dios de la Espada los va a cuidar.
Su rostro reflejó por un instante esa sombra de angustia que ninguna madre puede ocultar del todo cuando sus hijos se enfrentan al peligro.
—A veces una madre se preocupa por su hijo... y siento que, estando tan inquieta, no puedo dejar de pensar en si te pasaría algo malo mientras viajas.
Me reí levemente al ver a mi mamá tan preocupada por mí, sintiendo una calidez en el pecho que hacía mucho no experimentaba. Me acerqué un paso y le acaricié la cabeza con suavidad, regalándole una sonrisa llena de seguridad.
—Mamá, todo estará bien, ¿sí? No tienes de qué preocuparte.
—Lo sé, hijo... pero también tengo mucho miedo —insistió ella, y por la forma en que sus manos temblaron levemente al sostener la taza, supe que no era solo la típica preocupación de una madre.
—Lo dices porque averiguaste algo, ¿verdad, madre? —le pregunté, perdiendo la sonrisa y clavando mis ojos en los suyos.
—Así es —asintió Liz, con una gravedad en la voz que congeló el ambiente de la sala—. Mira, hijo... lo que pasó hace quince años en el reino del Valle del Fin... Ese lugar dejó de existir por completo. Un Abismal apareció en ese territorio y acabó destruyendo todo el reino a su paso. Casi todos lograron evacuar antes de tiempo, pero... hubo víctimas. Muchas víctimas.
Mis pensamientos se aceleraron en un segundo, conectando los cables de la peor manera posible. "¿Un Abismal? Espera un segundo... ¿Y si se trata de Lucifer?", me dije a mí mismo, sintiendo un escalofrío recorrer mi espalda. Algo en mi intuición me decía que esto era demasiado delicado, un secreto enterrado que estaba a punto de estallar en nuestras caras.
A mi lado, Karen, que había estado escuchando en silencio mientras regresaba con los demás, se quedó completamente horrorizada.
—¿Qué...? —alcanzó a articular, con el rostro desencajado y la voz apenas en un hilo.
—Bueno, nos tenemos que ir, madre. Hina, gracias por ayudarnos a quedarnos aquí en su casa... —dije, despidiéndome formalmente mientras tomaba con firmeza el artefacto que le había robado a mi padre, sabiendo que el tiempo corría en nuestra contra.
Hina dejó su taza de té sobre la mesa y me miró con una seriedad imponente, pero cargada de un profundo afecto.
—Oh, no es nada. Tú y tu madre siempre serán bienvenidos aquí —respondió con una calidez que me tomó por sorpresa—. Eres el discípulo de mi esposo, no lo olvides... Eres alguien valiente y fuerte. Eres como un arcángel que revivió de las cenizas; te has esforzado mucho y eso es algo digno de ti, Miguel.
Hizo una breve pausa, sosteniendo mi mirada para asegurarse de que sus palabras se grabaran en mi mente antes de que partiéramos hacia el Valle del Fin.
—Solo... no caigas cuando veas que no hay nadie más que pueda enfrentar a una amenaza. No dudes en dar lo mejor de ti mismo.
Escena 4: La Llegada al Páramo y el Sonido del Peligro
Esas palabras de Hina resonaron en mi interior, encendiendo una chispa de determinación en medio de la creciente incertidumbre. Asentí con la cabeza, dedicándole una última mirada de agradecimiento antes de activar el artefacto. Mei, Karen y Rai se acercaron rápidamente, colocándose a mi alrededor mientras el aire comenzaba a distorsionarse con un brillo místico.
—No les fallaré —prometí en voz baja.
El artefacto que le había robado a mi padre comenzó a brillar intensamente, emitiendo una pulsación de energía que envolvió a nuestro grupo por completo. La sala de Hina, las tazas de té y los rostros preocupados de mi madre y sus amigas se desvanecieron en un parpadeo, reemplazados por un torbellino de luces y un zumbido ensordecedor que alteraba la gravedad a nuestro alrededor.
En cuestión de segundos, la transición terminó de golpe. El suelo bajo nuestros pies pasó de ser la madera pulida de la casa a una tierra árida, agrietada y cubierta de una fina capa de ceniza gris. Habíamos llegado.
El Valle del Fin se extendía ante nosotros. El paisaje era desolador, un monumento al horror de lo que ocurrió hace quince años. Grandes estructuras derruidas y restos de lo que alguna vez fue un reino próspero emergían del suelo como huesos rotos. Pero lo peor no era la destrucción del pasado, sino la opresión del presente: el cielo estaba teñido de un color violáceo insalubre y una presión espiritual masiva aplastaba el ambiente, nacida directamente del sello agrietado que el Dios de la Espada nos había advertido.
Mei se aferró ligeramente a mi brazo, visiblemente afectada por la atmósfera corrupta del lugar, mientras Rai desenvainaba sus armas con una expresión severa, agudizando sus sentidos de vampiro. Karen dio un paso al frente, con los ojos brillando de nuevo con la presencia del Dios de la Espada.
—Está cerca... —susurró Karen, o más bien, la deidad a través de ella—. El sello está cediendo más rápido de lo que calculé. Su hermano está del otro lado de esa colina.
Miré hacia el frente, apretando los puños. El destino de mi hermano, el misterio de los Abismales y la sombra de Lucifer nos aguardaban a unos cuantos metros.
—Este lugar está hecho un desastre... Ahora entiendo por qué mi madre siempre...
Las palabras se me congelaron en la garganta. Antes de que pudiera terminar la frase, un escalofrío helado me recorrió la espina dorsal. Una presencia terriblemente siniestra, cargada de una sed de sangre pura, se filtró entre las grietas de las ruinas. El aire mismo pareció volverse pesado y hostil en un pestañeo.
—¡Parece que no estamos solos! —grité, reaccionando por puro instinto—. ¡Karen, Mei, en guardia! ¡Parece que hay una emboscada!
No terminé de dar la orden cuando una sombra se materializó entre la niebla de ceniza, moviéndose a una velocidad que desafiaba los ojos humanos. Una voz fría y distorsionada resonó desde todas las direcciones a la vez, dictando nuestra sentencia:
—Técnica de la espada sónica: ¡Ruido clandestino! —declaró aquel enemigo.
En un instante, el silencio sepulcral del Valle del Fin estalló. Una onda de choque invisible y cortante, impulsada por vibraciones sónicas de alta frecuencia, rasgó el suelo y el aire, advancing directamente hacia nosotros como una ráfaga de cuchillas transparentes dispuestas a despedazarnos antes de que pudiéramos dar el primer paso.
Continuará...

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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 229
Estás leyendo el capítulo 229 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 16 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.