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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 223 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 223: El Sacrificio de un Rey, la Posesión Divina y la Llegada al Valle del Fin Punto de vista: Kronos Tanaka Sánchez, Lucifer, Dani Tanaka Sánchez y Perspectiva General Escena 1: Las Últimas Voluntades de Kronos Punto de Vista: Kronos Tanaka Sánchez Sabía que no podía mantener este poder por mucho tiempo. Sabía que esta oportunidad solo podría dar sus frutos entregando mi propia vida a voluntad. Tenía razón el primer héroe: no soy lo suficientemente fuerte para derrotar a ese abismal. Pero entonces, ¿cómo fue que aquel héroe legendario perdió contra un humano que se convirtió en un Dios? Esa era la respuesta que nunca logré preguntarle. Estaba confundido, pero entendía una cosa sobre mí y mi razón de ser. Tal vez todo tenía sentido ahora: la emboscada, mis amigos yendo al Valle del Fin para proteger a todos los ciudadanos de esas tierras... No podía permitir que Lucifer fuera allá. No quería que mi hermano viera cómo fui derrotado por un demonio que estaba por encima de todos los demás. Lo miraba fijamente; mis ojos ahora podían verlo todo: movimientos, ataques, destellos... no se me escapaba nada. Giré con firmeza, tomando mi espada de oscuridad. Solo tengo dos cosas antes de morir. Mi mirada estaba decidida, pero me sentía agradecido por haber tenido esta oportunidad de vivir. Charlotte... aunque no me hayas confesado lo que sentías ese día, me llevaré ese sentimiento conmigo al más allá. En ese instante, logré ver todo lo que viví: una familia, hermanos, amigos, una vida de facilidades... y el hecho de que todo esto pase es por la trampa en la que caímos. El Reino del Imperio está detrás de todo esto, manejando los hilos desde las sombras. —Dani, hermano mío —susurré para mis adentros—, si logras escapar con los demás, créeme que sin mí vivirás mejor. Cuidarás bien de mis otros tres hermanos, porque un hermano tiene que estar preparado para lo que sea, aunque sea humillación, odio, rabia o frustración. Eso no te hace una mala persona; al contrario, te vuelve un ser humano único. El dolor representa que no todos podemos olvidar un camino en absoluto... pero sé que aprenderán a vivir sin que yo esté aquí. Apreté el mango de mi espada, sintiendo cómo la energía blanca oscura de mi cabello vibraba en sintonía con mi alma. El aire a mi alrededor se volvió pesado, eléctrico. Ya no había vuelta atrás. No buscaba la victoria, buscaba el sacrificio final que detuviera el avance del Abismo. —Soy el único que puede hacer esto —sentencié con una voz que no parecía la mía, una voz que cargaba el peso de un legado que estaba a punto de cerrarse con broche de oro y sangre. Me lancé hacia adelante, no como un hombre que teme a la muerte, sino como una centella que busca consumir la oscuridad de Lucifer en un último y eterno resplandor. Escena 2: La Fascinación del Abismo y la Caída Inevitable Punto de vista: Lucifer y Kronos Tanaka Sánchez —La diferencia de este chico... —murmuré para mis adentros, manteniendo mi postura y clavando la mirada en Kronos. No podía evitar la fascinación. ¿De dónde sacaba más fuerza? ¿Cómo era posible que se estuviera levantando una y otra vez después de ser reducido a escombros? Debo admitir que los humanos son impresionantes, pero tú has superado todas mis expectativas. Eres exactamente a quien he estado buscando. Una sonrisa picada y peligrosa se dibujó en mi rostro. —Parece que alguien estaría muy satisfecho por tener esas habilidades tuyas —dije en voz alta, pensando en mis superiores—. Y eso será muy interesante: una vez que te mate, esa persona hará un buen uso de tu cuerpo. Y sobre ese chico que huyó... tendré que ir tras él y masacrar a su grupo también. Tendré que hablar con el resto más tarde. Parece que hay gente con un poder que roza lo superior al nuestro. Hay algo que realmente me preocupa: si aparece alguien que supere al Dios Nocturno, no solo nos pone en aprietos a nosotros, sino que pondría en jaque la existencia de la vida humana en este planeta antes de que podamos reclamarla. Espero que eso nunca suceda. Sobre todo, debo encontrar una forma de derrotar al Dios General Dragón; ese tipo y su hermana odiosa, el Dragón de la Felicidad, son obstáculos demasiado grandes para mis planes. Solo debo observar cómo el Dios Nocturno siembra el caos; yo haré mi trabajo: obtener todo el poder para fusionar este mundo con mi Inframundo. Vaya... parece que los ataques de este mocoso son demasiado peligrosos. Logré detener sus envites, pero algo despertó en mí una curiosidad integrada a la batalla. Miré a mi alrededor; de pronto, el cielo se transformó en una lluvia de ataques incesantes. ¿En qué maldito momento hizo eso? Debo concentrarme. Debo ser más listo que cualquier fenómeno, porque mi inteligencia es mi verdadera arma. Canalicé todo mi maná, creando varias esferas enormes que emitían una luz brillante de varios tonos. Nadie más puede usar esto, solo yo. —Magia Mecanismo: Estelio Lario. No importa lo que me pase después, pero al menos podré paralizarte por un rato; eso será más que suficiente. Dudé por un segundo, pero ya no hay espacio para el miedo. Tengo amigos que cuidar, tengo un hermano que proteger de estos monstruos. Mi tiempo está al límite; sé que no puedo dominar este poder tan fácilmente, así que usaré mis últimos recursos en este movimiento. Cerré los ojos, entrando en ese lugar oscuro y profundo de mi conciencia. Vi mi núcleo creciendo con una fuerza aterradora, expandiéndose más allá de cualquier límite conocido. Desaparecí de la vista de todos. En un parpadeo, mis ataques empezaron a llover sobre Lucifer desde todos los ángulos. Me movía como un rayo, una sombra blanca y oscura que surcaba el campo de batalla, buscando desesperadamente el punto exacto. Solo necesitaba una apertura, un solo milisegundo de debilidad en el Rey del Abismo para descargar mi último ataque... el golpe que sellaría mi destino y, con suerte, el de él. Las esferas de luz universal impactaban contra él, estallando en ráfagas de colores que herían su carne abismal, pero mi propia ignorancia me impidió notar lo que ocurría en realidad. Él me observaba. Mientras yo me movía a velocidades que fracturaban el espacio, su ojo lo captaba todo con una precisión quirúrgica. Su mirada y su sonrisa se clavaron en mí, destilando un miedo tan primigenio que, de pronto, mis músculos dejaron de responder. El aire se volvió plomo. —Hahaha... qué armonía verte de rodillas, Kronos Tanaka Sánchez —su voz resonó con una autoridad tan severa que, antes de procesarlo, sentí el frío del suelo bajo mis piernas. Estaba arrodillado, sometido por la pura presión de su voluntad sin que mis propios sentidos me advirtieran del movimiento. Lucifer caminó hacia mí, rodeándome como un depredador que admira a su presa herida. —Debiste huir cuando tenías oportunidad, pero ya me aburrí de jugar contigo —sentenció, mientras una energía oscura empezaba a arremolinarse en sus dedos—. Empecemos con la tortura. Me divertiré viendo cómo tu dolor se vuelve mi alimento más delicioso; veré cómo tus extremidades explotan una a una hasta que no quede nada de ese orgullo humano. Bajé la cabeza, el cabello blanco ocultando mis ojos mientras la sangre goteaba rítmicamente sobre la tierra seca. A pesar de la agonía, a pesar de la derrota inminente, un último resto de mi espíritu se aferró a la provocación. Levanté la mirada lo suficiente para encontrarme con sus ojos rojos. —Bueno... —susurré, dejando escapar una risa cargada de hierro y agonía—. No eres tan fuerte como presumes... al final del día, siempre fuiste el más débil entre los tuyos, necesitando de un niño herido para sentirte un rey. Sabía que mis palabras serían el detonante de mi destrucción, pero si iba a morir, lo haría escupiendo verdades a la cara del mismo Abismo. Escena 3: La Tortura y el Despertar de Quetzalcóatl —Jajaja, ¿parece que intentas intimidarme o hacerme sentir miedo? —Lucifer soltó una carcajada que resonó como cristales rotos en el vacío—. Tú eres el débil que ha terminado de esta manera. Recuerda nuestra gran diferencia: yo siempre estaré por encima de cualquier ser en este mundo. Tu patético sueño solo servirá para traer el caos, y tú eres la pieza única. Haré un buen uso de tu cuerpo. —¡Qué! ¡No! —grité, aunque mi voz ya era un hilo de agonía—. De ninguna manera me convertiré en tu juguete. No seré la marioneta de un abismal. Prefiero mil veces morir que ver cómo un ser miserable y asqueroso como tú me usa como arma. —Qué patético eres, humano... alguien que jamás podría entender lo que uno es capaz de hacer. ¿Pero dime, en verdad crees que te dejaré ir así nada más? Na... sufrirás dentro de tu alma. Vivirás el dolor y el miedo de un verdadero monstruo. Me quedé en silencio, apretando los dientes en una desesperación absoluta. ¿En verdad voy a morir de esta manera? ¿Esto tendrá un propósito, un destino que debo marcar aquí? No, no, no. Me rehusaba a aceptarlo, no pensaba dejar que me usaran. La frustración me quemaba por dentro, pero Lucifer era demasiado inteligente. Antes de que pudiera articular otra palabra, cortó mi lengua usando un hilo de magia negra. Me sujetó de la garganta con una fuerza inhumana y me clavó en un árbol de espinas, dispuesto como una cruz de sacrificio. —Bueno, empecemos con esto... Espero que me des un gran espectáculo, humano. Tus gritos y tu dolor ahora me pertenecen. Mierda... mierda... Lucifer comenzó la tortura. Usó herramientas que no parecían de este mundo; cada impacto, cada corte me hacía gritar internamente, pues mi voz ya me había sido arrebatada. Trataba de soportar, de mantener un ápice de dignidad, pero terminó por destruirme. En un frenesí de crueldad, me arrancó las extremidades mientras se burlaba, disfrutando de cada espasmo de mi desgracia. Mi visión empezó a palidecer, las sombras devoraban los bordes de mi conciencia. Ya no podía distinguir en qué momento exacto perdí la batalla, solo sabía que el final estaba aquí. Dani... espero que hayas salido de este infierno. Tu hermano, en quien tanto confiabas, ha caído en manos del enemigo. Yo... lo lamento tanto. Tenías razón, héroe legendario. Yo no era rival para él, aunque fuera superior a cualquier ser universal. Gracias por avisarme; ahora el mundo sentirá el miedo ante esta presencia. Pero aunque mi cuerpo esté desecho y no pueda moverme, mi alma aún no se rinde. Mi última misión, desde donde sea que termine mi esencia, será vigilar a mi familia y, sobre todo, a mis hermanos. Espero que uno de ellos logre volverse tan fuerte como yo... o más. Ellos podrían derrotar a cualquier amenaza. ¿Serán capaces de superar a nuestros padres? Tal vez a mi padre lo superen, y por mucho... pero a mi madre jamás. Hay algo en ella que nunca pude entender; tan poderosa, tan inalcanzable. Si la comparo con los dragones, ella sigue siendo más fuerte que ellos... excepto, quizás, por esos cinco. Los Cinco Cadáveres de Hostrian. Sus títulos no son lujos, son amenazas que caminan por encima de cualquier raza conocida. Es una pena, ¿verdad? Intenté ser el mejor, pero al darlo todo me di cuenta de una cosa: aunque haya muerto y perdido, ahora entiendo cuán grande es el peligro que acecha al mundo. Pero confío en ellos. Sé que harán lo posible por detenerlos. Miré por última vez el horizonte del mundo con los ojos del alma, mientras una sonrisa imperceptible se dibujaba en mi rostro ensangrentado. El final siempre tiene un principio, ¿no es así? Lucifer me miró con una frialdad absoluta mientras el brillo en mis ojos se extinguía lentamente. Para él, mi muerte no era el fin, sino el requisito necesario para su siguiente movimiento. —Ya era hora de que murieras —sentenció con una voz que parecía provenir de un pozo sin fondo—. Bien, ahora es momento de sembrar un ser misterioso en tu cuerpo. Extendió sus manos sobre mi cadáver ensangrentado y comenzó a entonar un cántico prohibido que hizo que el aire mismo se pudriera. —Magia de transferencia de cuerpo... Yo, el gran Lucifer, uno de los catorce abismales más poderosos del inframundo de todos los reinos, te reclamo. ¡Ser del abismo de la humanidad no muerta, ven a mí! ¡Usa este cuerpo como tu recipiente! ¡Dios Quetzalcóatl, ven y reclama este gran envase que ahora te pertenece! En ese instante, una luz antinatural y cegadora brotó desde el centro del árbol de espinas, atravesando mis restos. Un espíritu de una magnitud aterradora descendió de los cielos oscurecidos, respondiendo al llamado del abismal. La esencia divina y corrupta comenzó a filtrarse en cada una de mis células. La sangre que aún goteaba de mis heridas se detuvo en el aire y comenzó a brillar con un matiz dorado y oscuro a la vez. Los restos de mi carne y mis huesos empezaron a retorcerse y reconstruirse bajo una presión metafísica insoportable, mezclándose con la energía del espíritu invocado. El cuerpo de Kronos Tanaka Sánchez, aquel que juró proteger a su familia, ya no era más que una cáscara siendo habitada por una fuerza que el mundo no estaba preparado para presenciar. El sacrificio se había consumado, pero no de la forma que yo esperaba. La transferencia era total: el guerrero había muerto, y en su lugar, algo mucho más antiguo y peligroso comenzaba a abrir los ojos. Escena 4: Sombras sobre el Valle del Fin Punto de Vista: Dani Tanaka Sánchez Había pasado más de una hora desde que dejamos atrás el estruendo de la batalla. El silencio del bosque solo era interrumpido por el sonido de nuestros pasos apresurados, pero en mi mente, el eco de las palabras de mi hermano no dejaba de retumbar. —¿Crees que haya sido buena opción abandonar a mi hermano, Dilshan? —pregunté, con la voz rota por la duda y la impotencia. —Bueno, la verdad sí —respondió ella, tratando de mantener la compostura aunque sus manos temblaran—. No teníamos otra opción. Si nosotros también entrábamos en el combate, el resultado sería el mismo. Kronos fue demasiado inteligente porque él confía mucho en sus habilidades. Él es a quien todos en la academia respetan y admiran, pero a la vez, genera ese miedo y terror... No puedo decirte qué está pasando allá ahora, pero nuestro deber es llegar al Valle del Fin para evacuar a las personas. Me giré hacia otro de mis compañeros, buscando una certeza que no encontraba. —Dilan, ¿sabes lo que harás, verdad? —Sí, usaré mi magia de ubicación para encontrar un lugar seguro para los habitantes —contestó Dilan, concentrado—. Pero necesito más de una hora para encontrar el camino correcto. —No va a funcionar —intervino Karl finalmente. Su voz, siempre parca y fría, cortó el aire como una cuchilla—. Deben ser conscientes: él nos encontrará tarde o temprano. Lo que deberíamos hacer es irnos de aquí con las personas ahora mismo. —Karl, ¿en qué estás pensando? —dijo Dilan con asombro. —No, de ninguna manera podemos dejarte atrás a ti también, Karl —reaccioné, sintiendo que el grupo se desmoronaba. —Dani —me llamó Karl con voz seca y una mirada que me obligó a detenerme—. Tienes que entender que la vida de las personas está en juego. Tu hermano te confió esto a ti. Si no hacemos nada, ¿de qué sirve que él se haya sacrificado por nosotros? ¿De qué sirve su entrega por aquellas personas que están en peligro? Me quedé mudo por un segundo. La determinación de Karl me recordaba dolorosamente a la de Kronos. —Karl... aunque tengas ese valor, tu seriedad me confirma que eres igual que él. —No, te equivocas —replicó él sin inmutarse—. Yo soy muy diferente a él, mejor dicho, a todos. Pero ustedes también deben entender la situación. Como sea, Dilan, haz lo tuyo de una vez. Yo los vigilaré. Primero debemos llegar al Valle del Fin ahora mismo. —Tienes razón —asentí, tragándome el nudo en la garganta. Dilan, Karl, Dilshan y yo, junto al resto del grupo, apretamos el paso. La caminata se sentía eterna, cada segundo pesaba como una losa pensando en lo que Kronos estaríais enfrentando. No podíamos perder más tiempo. —¡Magia de viento! —exclamé, liberando ráfagas que impulsaron nuestros cuerpos para acelerar el avance. El esfuerzo de canalizar el aire nos permitió reducir la distancia drásticamente. Nos tomó varios minutos de un esfuerzo agotador, pero finalmente, las estructuras del Valle del Fin aparecieron ante nosotros. Habíamos llegado, pero el presentimiento en mi pecho me decía que el verdadero horror apenas estaba por comenzar. Al llegar, nos encontramos ante la majestuosa Ciudad del Valle del Fin. Era una vista fantástica: una ciudadela construida enteramente de cristales azules y torres de arquitectura gótica que se alzaba bajo una vibrante aurora boreal de tonos morados y turquesas. Las personas caminaban con una tranquilidad envidiable, los niños corrían por las calles y los caballeros patrullaban desde lo alto de la muralla con porte gallardo. Yo y el resto del grupo nos quedamos de pie, sintiendo el contraste entre la paz de este lugar y el horror que habíamos dejado atrás. Uno de los guardias se acercó a nosotros con paso firme. —¿Quiénes son ustedes y cuál es el motivo de su visita? —preguntó con voz autoritaria. Maldición, no sé nada de política... ¿Ahora qué haré?, pensé con un tono de nervios que no podía ocultar. Dilshan, notando mi agitación, me tomó de la mano para darme seguridad. —Descuida, todo estará bien, cariño —me susurró al oído—. Solo sé tú mismo y diles exactamente lo que está ocurriendo. —Gracias, en verdad, Dilshan... —Suspiré, tratando de calmar los latidos de mi corazón. Caminé un par de pasos y me dirigí hacia los guardias. —Hola, mi nombre es Dani Tanaka Sánchez. Pertenezco a una de las 12 Grandes Familias —dije, inclinándome ante ellos con el respeto que exigía su rango—. Mi visita se debe a que su reino está en peligro inminente. No hay tiempo que perder: un Abismal apareció a varios kilómetros de aquí. Mi hermano se quedó atrás, luchando contra esa cosa para darnos tiempo. —¿Qué? ¿Un Abismal? —El guardia se tensó—. ¿Es verdad lo que estás diciendo o es una broma de mal gusto? —Es la absoluta verdad —respondí con firmeza. Uno de ellos, cegado por la incredulidad, sacó su espada dispuesto a atacarme, pensando quizás que éramos espías o agitadores. Pero antes de que el acero nos alcanzara, una voz cargada de una voluntad indestructible resonó a nuestras espaldas. —Caballeros, ¿de qué se trata esto? ¿Acaso nuestro reino les enseñó a atacar a los invitados? Los guardias se pusieron firmes de inmediato, pálidos como el mármol. —¡No, señor! Es solo que ellos están inventando historias... Dicen que un Abismal salió de su hogar para destruirnos. Como no les creímos, estábamos dispuestos a... —¡Oye! —interrumpió el hombre con severidad—. Un caballero nunca debe levantar su espada contra alguien que no porta una. Te lo diré una vez más: si vuelven a desobedecer mis órdenes, los mandaré directamente al calabozo. El hombre avanzó hacia nosotros. Su presencia imponía un respeto natural que calmó mis nervios de inmediato. Su mirada se posó en mí. —Tú dijiste que te llamas Dani, ¿no? Es un gusto conocerte. Es un honor que un miembro de las 12 Grandes Familias esté aquí en nuestro reino. Vengan conmigo; de seguro tendrán una explicación detallada por la cual han llegado en este estado. Nos hizo una señal para que lo siguiéramos hacia el interior de la ciudadela. Mientras caminábamos, no pude evitar mirar hacia el horizonte, preguntándome si Kronos seguía con vida bajo esa aurora que ahora me parecía más una señal de tragedia que una maravilla del cielo. Continuará...
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Estás leyendo el capítulo 223 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 13 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.