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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 220 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 220: El Despertar del Infinito, las Marcas del Creador y la Sombra del Primer Fundador Punto de vista: Gojo Akinori Velkan, Sara y Perspectiva General Escena 1: La Petición del Heredero y el Umbral del Vacío Punto de Vista: Gojo Akinori Velkan Esto parece bastante mal... ¿En qué momento llegamos a esto? El peso de mi apellido siempre ha sido una carga, una sombra que me persigue a cada paso que doy. Pero ya no puedo seguir esperando a que las cosas cambien por sí solas. Han pasado unos cuatro días desde que tomé la decisión, cuatro días de rumiar mis miedos y mi impotencia. Caminé por los pasillos de la academia con el pulso acelerado, sintiendo la presión de lo que estaba a punto de hacer. Finalmente, la encontré. Me acerqué a Sara sin dudar un segundo, sintiendo cómo su aura, aplastante y afilada, me rodeaba. —¿Tú qué haces aquí, niño? —dijo Sara, mirándome con esa indiferencia gélida que te hace sentir pequeño. —Vine aquí para que me ayudes con algo... —respondí, manteniendo la mirada—. Es verdad que soy débil ante usted, pero si en verdad soy tan débil, entonces la reto a un duelo. Sara se detuvo en seco. Pude notar cómo sus ojos se entrecerraron, evaluando si hablaba en serio o si era un simple arrebato de soberbia. —¿Estás seguro de esto, mocoso? —preguntó, y el aire alrededor pareció enfriarse. —Estoy más que seguro. —¿Se puede saber el motivo...? Respiré hondo. No podía mentirle a alguien que podía ver a través de las personas. —Por mi hermana. Todo lo que estoy haciendo es por ella... y por una persona que no pude salvar. Sara se quedó en silencio. Por un momento, esa expresión de desdén desapareció, reemplazada por una chispa de reconocimiento. Las palabras que solté fueron sinceras, cargadas con el peso de mi fracaso y mi esperanza. —Parece que te subestimé, Velkan —dijo finalmente, relajando un poco su postura—. Está bien, aceptaré este duelo. Si es para el festival, espero que demuestres lo que eres. Si tu intención es retar a alguien ese día, tendrás que usar todo ese talento y potencial que tienes. Apreté los puños. Sé que no estoy a su nivel, sé que el linaje Velkan es una maldición que me consume, pero si tengo que pasar por el infierno para proteger a Ana Laura y redimirme por los que cayeron, que así sea. El duelo con Sara es solo el principio. Observé a Gojo con detenimiento, activando mi percepción para mirar a través de su núcleo. Lo que vi me dejó helada por un instante. ¡Hay algo bastante gigantesco dentro de él! Parece que ya me di cuenta de algo... este chico posee el Infinity. Pero no es como el infinito normal que todos conocen, ni lo básico, ni lo avanzado; esto va más allá de la humanidad. Puedo sentir que esa puerta en su interior quiere liberarse para que todo sea un estruendo lleno de un vacío de la luz que todos conocen. —Muy bien —sentencié, endureciendo mi postura—. Este entrenamiento durará un mes. Espero que estés preparado para esto. Si quieres atravesar esa barrera, hazlo, pero con disciplina y determinación de no rendirte. Tú eres fuerte, Gojo. Nunca olvides estas palabras: los más fuertes hacen lo que pueden para proteger a las personas que sean realmente salvadas. Gojo asintió, con una mirada que ya no era la de un niño asustado. —Ya veo... si usted lo dice, haré lo que sea —respondió con voz firme—. Pero dime algo, Sara... si hay gente más poderosa que usted mencionó, ¿crees que haya una posibilidad de que yo pueda soportar a los tres al mismo tiempo? ¡Me quedé en shock por un segundo! ¿Qué? ¿Este mocoso se quiere lucir? No... una sonrisa se cruzó en mi rostro. Me recuerda mucho al primer fundador de los Akinori. Siento su vibra en él... —¿A los tres al mismo tiempo? —repetí, mientras pensaba en qué maneras podría enseñarle a controlar semejante monstruosidad—. Tienes agallas, Velkan. Pero para enfrentar a tres potencias de ese nivel, primero tienes que dejar de ser un simple contenedor y convertirte en el dueño de ese vacío. Si esa puerta se abre antes de que estés listo, no solo aniquilarás a tus enemigos, sino que borrarás todo lo que amas. Caminé hacia el centro del campo de entrenamiento, liberando una presión mínima de mi aura para probar su estabilidad. —Si de verdad aspiras a eso, olvida el cansancio. A partir de hoy, tu vida le pertenece a este entrenamiento. Empecemos por ese "Infinity". Muéstrame qué tan profundo es el vacío que cargas. Escena 2: La Erupción de las Marcas Plateadas Gojo cerró sus ojos al momento de ver lo que lo estaba contenido. Una gran luz plateada se mostró en sus ojos; esos ojos azules se volvieron plateados, como si el infinito influyera en todo su cuerpo. Ya veo... parece que has avanzado mucho tras la pelea contra Lucifer. Ese día no duraste ni un segundo, pero después, cuando vi esa energía que estaba por despertar, fue casi al mismo tiempo que Shiro activó su poder nocturno. Pero... pasaron horas y cometí el peor error de mi vida. Gojo había estado atrapado en su propio núcleo. Unas marcas plateadas aparecieron en sus brazos, brillando con una intensidad que hacía vibrar el espacio mismo. —¡No! No puede estar pasando... ¡no de nuevo! —dije mientras recordaba los primeros días, cuando el fundador se sacrificó por mí en ese día cuando luchó contra los reyes conquistadores. ¿Esas marcas? ¿Por qué a él se le manifestaron a esta edad? Mierda, mierda, mierda... El mana de Gojo explotó hacia mí, haciéndome retroceder con una fuerza bruta. Esa onda destructiva hacía que el aire se volviera más siniestro; mi cabello se movía violentamente por la presión, pero eso no importaba. Si dejaba que ese niño no controlara el Infinity, ese poder lo terminaría por absorber por completo. Y desde aquel entonces... desapareció. Sin que yo lo notara, se esfumó de mi campo de visión. Cerré mis ojos para sentir los puntos de maná concentrada, ignorando mis sentidos físicos. —Te encontré —dije finalmente. Esquivé su ataque, aunque casi me rozaba la mejilla; sentí el calor de la fricción del espacio rompiéndose. Logré bloquear el siguiente impacto, pero otra vez lo perdí de vista. Cada vez sus ataques se vuelven más violentos, como si ya no fuera un niño entrenando, sino una fuerza de la naturaleza reclamando su lugar en el mundo. Si no logro que recupere la conciencia pronto, el vacío en su interior terminará por devorar todo el campo de entrenamiento... y a él con él. Me alejé mientras mantenía mis pensamientos en Gojo, analizando cómo podía hacer para que recupere su conciencia... o si debía dejar que él mismo luche contra su propio poder. Hacía tiempo que no luchaba de manera tan siniestra, no desde que fue contra los Reyes; pero si Gojo lograra tan solo controlarlo, podría ser capaz de hacerle frente a un Dios por ahora. Sin embargo, si es contra un Conquistador, ni de loca llegaría; para eso necesita años de entrenamiento y disciplina. Así que tengo dos opciones: dejarlo en sus manos o, la segunda, detenerlo usando mi Lanza de Zeus. Me agaché porque él estaba atrás de mí; logré esquivarlo, tomé su pierna y lo lancé demasiado lejos de aquí. Desaparecí usando Depredador al momento de lanzar mi ataque con mi lanza. Un monstruo salió de mi ataque, atrapándolo y devorando su poder, pero mi Depredador no resistió, terminando por explotar. Todo el mana de Gojo quedó en el aire y, sin ver lo que estaba pasando, lo vi... La esencia del primer fundador estaba en él. —Así que tú eres el heredero... así que tu magia despertó en él. Parece que sí cumpliste con tu promesa, Jesús... Nunca creí que dejarías todo a un niño de tan solo 16 años. Los músculos de Gojo empezaban a notarse bajo la presión de la energía; las marcas estaban escalando por todo su brazo hasta llegar hacia sus ojos. —Mierda, esas marcas no... Luego Gojo retrocedió, levantando su espada y mencionando: —Púrpura Destructiva al 1000%. —¡Maldita sea! —exclamé, sintiendo cómo el espacio se comprimía de forma aterradora—. ¡Ese mocoso! Si dejo que lance eso, va a destruir todo este lugar; será vuelto cenizas en un parpadeo. No me quedó otra opción. Tuve que clavar mis pies en el suelo y preparar una barrera de nivel divino, mientras mi lanza empezaba a emitir rayos dorados que buscaban anular la singularidad que Gojo estaba creando. Si no desviaba ese ataque hacia el cielo, la academia y todos los que estaban cerca desaparecerían de la existencia. Escena 3: Choque de Dominio: El Reino Temporal Gojo lanzó su ataque hacia mí. Su magia fue tan devastadora que tuve que usar mi barrera, pero pude sentirlo al momento de chocar; la presión era inhumana. No tenía de otra: activé mi Magia Estelar de Pesadillas, rodeándolo a él por completo. Apreté mi mano para que la gravedad lo aplastara, buscando someter esa energía desbocada. Había logrado hacerle un poco de daño, pero lo que vi me dejó horrorizada... ¿Cómo es posible? Las marcas de Gojo lo protegieron por completo. De repente, varias luces plateadas me rodearon, encerrándome en una red de energía infinita. —Mierda... —dije con una sonrisa tensa, dejando que todos sus ataques cayeran sobre mí. La colisión provocó un ataque atómico. La explosión fue tan masiva que el suelo se fundió y el aire desapareció por un instante, dejando un cráter humeante donde antes estábamos entrenando. Cuando el polvo se asentó, salí de entre las llamas, con la ropa rasgada pero la mirada encendida. —Veo que tendré que tomarme en serio tus ataques, Gojo Akinori Velkan... —sentencié. Un aura oscura empezó a brotar de cada poro de mi piel, cubriéndome como un manto de medianoche. Usando mi Magia de Oscuridad, sentí cómo mi poder se estabilizaba y se volvía más denso, más letal. Una sonrisa bastante juguetona salió en mi rostro mientras clavaba mi lanza en el suelo, agrietándolo. —Voy a tener que jugar contigo un buen rato... —murmuré, lanzándome hacia él a una velocidad que desafiaba la luz. Si él quería usar el poder del fundador, yo le mostraría por qué incluso los dioses temen a la oscuridad que habita en mí. El entrenamiento ya no era una lección; se había convertido en una batalla de supervivencia entre dos potencias que amenazaban con desgarrar el tejido del mundo. Veamos qué pasa, qué tan poderoso podrás llegar; cada vez que te dejo en ese estado, su magia aumenta, su fuerza, velocidad, defensa... todo va aumentando en ese caso. —Perdóname por lo que haré, Gojo, pero esto te va a doler más de lo que te puedas imaginar —susurré, liberando una presión bastante siniestra. Nuestras auras explotaron al no soportarse la una a la otra. Ambos nos lanzamos: varios ataques, bloqueos, esquivas, retrocesos... cada tipo de ángulo y movimiento sobrehumano, dejando grietas, destrucción y todo hecho un desastre. Duramos horas, días, luchando de esta manera y, aun así, ese idiota no encontró la forma de recuperar su conciencia. Llegamos a un cierto punto en que ambos clavamos nuestras espadas: yo apuntando hacia él y él poniendo la suya por atrás de su espalda. El aire se detuvo, el espacio comenzó a distorsionarse y la realidad misma empezó a fracturarse bajo nuestros pies. Ambos hicimos el choque de reinos temporales. —Reino Temporal —dijimos al mismo tiempo. El impacto no generó ruido, sino un vacío absoluto. El mundo a nuestro alrededor desapareció, siendo reemplazado por un plano donde el tiempo fluía en todas direcciones y en ninguna a la vez. Era el choque definitivo; si ninguno de los dos cedía, quedaríamos atrapados en ese limbo eterno, o peor aún, la existencia de Gojo se fragmentaría en mil pedazos antes de que pudiera despertar. El Reino Temporal se manifestó como un choque de realidades imposibles. Mi dominio se erigió como un campo de guerra eterno, donde las llamas moradas lo consumían todo, reptando por el suelo y fundiendo la existencia misma entre nuestros reinos. Pero el de Gojo... era algo de una belleza aterradora. Su reino parecía el corazón mismo del espacio, una galaxia plateada infinita sembrada de espadas envueltas en llamas del mismo color. Sobre nosotros, un mundo colosal flotaba, observándonos desde la cúspide de la creación. —Me sorprende haber llegado a esto contra un niño... pero esto no es normal —pensé, mientras el sudor corría por mi frente—. Lo que me preocupa son esas marcas. No sé qué son realmente; Jesús nunca me lo dijo cuando las usó contra ellos... Analizando la situación, este chico podría llegar a ser alguien imparable. En su estado actual, Gojo ya es el segundo más fuerte, superando incluso a Shiro. ¿Y Carlos? Nunca he luchado con él, pero sé que en el fondo terminará superando a ambos. Hay una razón por la que está sellado; debe estar entrenando al límite en su interior. Me pregunto cómo se verá ahora... ¿se habrá vuelto más fuerte y guapo? —Si Shiro, Gojo y él formaran un equipo en el festival... —una sonrisa divertida y llena de anticipación cruzó mi rostro—, serían temidos por todas las razas. ¡Ya quiero que sea el 5 de diciembre! Estoy tan emocionada por esto. Extendí mi brazo hacia el firmamento del reino temporal. —¡Ven a mí, Lanza de Zeus! El arma divina rasgó el cielo galáctico, cayendo con un estruendo de mil truenos. Corrí hacia Gojo con una velocidad que fracturaba el suelo de cristal plateado, atrapando la lanza en el aire mientras descendía con toda la potencia del rayo. Gojo no retrocedió; corrió al mismo tiempo, impulsado por esa energía infinita que lo desbordaba. ¡CLANG! Su espada y mi lanza chocaron en el centro de aquel vacío, provocando una onda de choque que barrió las llamas moradas y las estrellas plateadas por igual. Nuestras miradas se cruzaron: la suya, perdida en el vacío de la luz; la mía, vibrando con la sed de batalla. —¡Demuéstrame de lo que eres capaz, bastardo! —le grité, mientras la presión de nuestros poderes empezaba a agrietar las paredes de ambos mundos. Escena 4: La Conciencia en el Vacío y el Creador del Infinito —¿A dónde estoy? —murmuró Gojo, atrapado en una brecha de luz vibrante que parecía pulsar al ritmo de su propio corazón—. ¿Este lugar es mi fuente de magia? No pensé que llegaría tan profundo, pero ¿qué es lo que hago aquí? —Esa es una buena pregunta, niño brillante... —respondió una voz profunda que parecía emanar de las paredes mismas de aquella dimensión. Gojo quedó atónito. Al voltear, sus ojos se toparon con una figura imponente: un hombre de barba tupida y músculos perfectos, cuya sola presencia distorsionaba la luz a su alrededor. —Parece que mientras quedaba inconsciente, ¿tú eres quien me está controlando y absorbiendo mi cuerpo? —cuestionó Gojo, recuperando la compostura. —Así es —dijo el hombre con una calma aterradora—. Yo no soy nada más que la parca de la muerte de tus instintos, de los mundos... —Ya veo, entonces eso quiere decir que... —Gojo Velkan, tú has sido heredado. Por ese hombre que murió en una batalla contra un ejército de nivel celestial. —¡¡¡Qué!!! —Gojo quedó paralizado. Las palabras pesaban más que el vacío que lo rodeaba—. ¿A qué te refieres? ¿Qué diablos está pasando? ¿Por qué me eligieron a mí? —Niño, la persona que te eligió fue el mismo Creador del Infinito. —No conozco a esa persona —respondió Gojo con frialdad, aunque por dentro su mente era un caos. El hombre suspiró con cansancio. —Escucha bien, las cosas están en peligro, niño. Ellos vendrán aquí a destruirlo todo. —¿Quiénes...? —Aún no estás listo. Pero lo que sí te diré es que tú eres el nuevo fundador de la familia Akinori. Él te eligió por una simple razón: mira en tu linaje, no hay nadie más que pueda contener este poder más que tú y tu hermana mayor... Pero ella lo rechazó por completo. Gojo bajó la mirada, procesando la información. —Ya veo... así que mi hermana no quiso heredar nada. ¿Por qué esa persona me tuvo que elegir? ¿Y qué pasa si lo rechazo? —Niño, si yo fuera tú, no haría eso. —¿Por qué? ¿Acaso moriré? —Por supuesto que vas a morir, idiota —sentenció el hombre—. Tienes dos opciones: aceptas este poder o mueres aquí. Gojo guardó silencio. El peso de la culpa lo golpeó de repente. —Yo... —su voz flaqueó—. Tengo culpa. Tengo un odio hacia mí mismo por lo que pasó en aquel templo. Mis amigos murieron... mi mejor amigo murió frente a mis ojos... —Oye, niño, no te culpes demasiado. Siéntete orgulloso de haber salvado a esa mujer. Siéntete honrado de saber que encontraste ese camino. No seas de esas personas que se preocupan o lloran; yo no tengo esa emoción que los humanos tienen. Solo soy una existencia creada por el mismo dolor de los humanos, soy aquella sombra que ve la oscuridad envuelta en una luz. Gojo cayó al suelo, derrotado ante su propio juicio interno. —¿Qué he hecho mal? —No has hecho nada malo, hiciste lo que pudiste. Te daré otra opción: cuando te sientas seguro de usar este poder, estará a tu disposición. Cuando caigas o pierdas, tendrás que usarlo tarde o temprano. Mira, muchacho, en el futuro hay mundos que el mismo Creador hizo hace tiempo, y a él le debo ese favor. Por eso quiero que tú seas el portador de esa magia... te será de ayuda algún día. Por ahora, mi tiempo se ha acabado. No olvides nuestra conversación. —Entiendo —respondió Gojo sin mirarlo. La sombra del hombre comenzó a desvanecerse en una lluvia de partículas plateadas y azuladas. Sus últimas palabras resonaron en el vacío: “Me da gusto que seas tan valiente y decidido...” Gojo cerró los ojos y, al abrirlos, la galaxia plateada desapareció. Estaba de vuelta en la realidad, en medio del choque de reinos. Sara ya estaba allí, frente a él, con la Lanza de Zeus cargada de una energía letal, a milímetros de asestar el golpe final. —Veo que ya despertaste, chico plateado —dijo Sara, deteniendo su ataque justo a tiempo, pero manteniendo una presión aplastante—. Me alegro de que estés de regreso, pero ahora sí ya valiste madres, Gojo... ¡Porque ahora esto apenas comienza! Una chispa de conciencia real brilló en los ojos de Gojo, ahora más profundos que nunca. La verdadera batalla por el control del Infinity acababa de empezar. Continuará...
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Estás leyendo el capítulo 220 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 28 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.