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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 201 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 201: El Retorno de los Caídos y el Despertar de la Soberana Punto de vista: Carlos Tanaka, Gabriel, Shirou, Natsuki, Shu, Ling, Shiro Shimizu y Perspectiva General Escena 1: La Dialéctica del Conflicto y la Verdad Oculta El aire circundante sufrió una compresión absoluta bajo la densidad de la tensión. La emisión vocal de Gabriel, el Abismal de mayor jerarquía en los registros, resonó en el claro del bosque, mostrando desprecio hacia la posición de los presentes. —¡Por favor, desiste de formular afirmaciones desproporcionadas! —exclamó Gabriel, mientras sus ojos vacíos reflejaban una luz violácea—. ¿Acaso proyectas la reiteración de tus acciones? ¿Acaso registras un olvido de tu condición previa? Te reduces a una estructura carente de sustancia. Mantén presente que ejecutaste la erradicación de la totalidad de los combatientes en aquella confrontación en la que Shirou y tu persona constituyeron las únicas existencias remanentes en este plano. Carlos mantuvo la postura sin ceder un solo margen. Una expresión de resolución cruzó sus facciones, sosteniendo una templanza que Gabriel no calculó en una figura que asumía haber perdido sus recursos. —¿Acaso consideras que ostentas una posición inalcanzable? —respondió Carlos, con una entonación que fragmentó la presión del Abismal—. Sucumbiste previamente ante una entidad que ni siquiera requirió el despliegue de su capacidad plena… y aun en esa condición fuiste sometido de forma categórica. Entidad deplorable… o correspondería aplicar la denominación de Soberano. Gabriel interrumpió su avance. La expresión de su rostro adquirió una deformación anómala, mientras una chispa de irritación se manifestó en su mirada al ser interpelado bajo su verdadero rango. —Resulta singular que una entidad de tu escala conserve el registro de mi origen… —siseó Gabriel, extendiendo las extremidades superiores y permitiendo que corrientes de energía oscura fluyeran de sus dedos. Escena 2: La Marca del Pasado y el Peso de la Culpa Carlos avanzó una posición, y la densidad del aura de Gabriel pareció dividirse a su paso. La marca en su extremidad derecha comenzó a emitir una luminosidad blanca de elevada temperatura. —La deducción no requirió un periodo prolongado, Gabriel. Conservo el registro de tus acciones ejecutadas hace 32 años y, aun con ello, registraste un fracaso —sentenció Carlos, fijando la vista en el Abismal—. Tu estructura operativa se colapsó desde el instante en que percibiste el verdadero alcance de un caballero que ratificó la significación del combatiente supremo. Ni tu persona ni tu despliegue de sombras lograron contener mi avance. Shirou, al percibir la referencia a la confrontación masiva donde únicamente ellos dos conservaron la existencia, apretó la dentadura con violencia. La pigmentación blanca de su cabello comenzó a proyectar descargas de energía reprimida. La mirada de Carlos se desplazó de Gabriel por un instante, buscando la posición de Shirou. En ese intervalo, el tiempo pareció detenerse, y la carga de treinta y dos años de responsabilidad cayó sobre sus hombros. —Conservo la precisión de la causa por la cual registraste tu caída, Shirou… —murmuró Carlos, cerrando los ojos mientras sus reflexiones lo impactaban con severidad. «Identifico que este factor constituyó el mayor impacto en mi estructura…», evaluó Carlos con aflicción. «El grado de degradación que experimentaste, en equidad con Mío. Ambos representaron la totalidad de lo que percibieron en mi persona, y por mi causa sucumbieron… o esa constituía mi evaluación. Jamás obtuve el registro de la identidad de tu agresor, Shirou. Únicamente me apersoné cuando tu organismo perdía sus constantes en mis brazos». Escena 3: El Honor, la Venganza y los Pétalos de Luz Carlos apretó el puño con tal firmeza que la emanación oscura y dorada de su palma comenzó a erosionar la superficie bajo sus plantas. El registro de la pérdida de su aliado constituía el motor de su transformación. —Sostengo dicha carga… por esa razón derivé hacia esta condición —continuó Carlos, con una voz que trascendía el parámetro ordinario—. Carecía de la comprensión sobre la significación de un aliado primario hasta registrar tu pérdida. Permanecías presente ante la adversidad… aportaste el honor requerido para sostener la lucha y emerger de las cenizas. En ese instante de vulnerabilidad, el resentimiento retornó con mayor pureza. La imagen de la traición ejecutada por su hermano mayor Kronos y por aquellos en quienes depositó su confianza se proyectó en su consciencia a modo de sentencia irrestricta. —Sin embargo, mantengo la vigencia de mi retribución —sentenció Carlos, orientando su mirada hacia Gabriel, aunque sus afirmaciones buscaban a los responsables en la distancia—. Asumiré su erradicación, con independencia del costo. La presión en el perímetro alcanzó un punto crítico. La superficie cedía bajo las botas de Carlos, quien avanzaba con una gravedad que respondía a décadas de remordimiento acumulado. «Deduzco que carezco de la preparación requerida…», pensó Carlos mientras reducía la separación con su oponente. «O bien, jamás estuve en condición de sostener una carga que no todos pueden asumir. Representa el peso que asumí poder transportar en soledad». Gabriel lo evaluaba con desprecio, manifestando la aversión de quien rechaza la subordinación. Mientras avanzaba, una visión cruzó la consciencia de Carlos: evocó el escenario cubierto de pétalos que se degradan ante la pérdida de una existencia de alta jerarquía. Dicha floración representaba el margen de vida remanente. —Padre… —susurró Carlos para sí mismo, recordando el diálogo en la terraza bajo la luminosidad nocturna—. Tú mismo me transmitiste que este trayecto carecería de facilidad. En ese instante, el aura de Carlos registró una alteración. Un resplandor etéreo comenzó a envolver su voluntad: la Técnica de los Pétalos de Luz del Alma. Carlos evocó cada periodo de adiestramiento buscando replicar la luminosidad de la hoja que su progenitor le exhibió. Al desarrollar la técnica, la realidad se le manifestó con claridad: —Comprendí un principio en cada ejecución —expresó Carlos en voz alta, generando una vibración que forzó el retroceso instintivo de Gabriel—. Percibí el potencial latente. De estructurar su despliegue al 100%, la totalidad de los adversarios… incluyéndote, Gabriel… serían erradicados por la técnica de mi progenitor. Un pétalo de luz se materializó en el aire, suspendido entre Carlos y el Abismal. La energía que emitía forzó el silencio en el bosque. Escena 4: El Refugio de Natsuki y la Amenaza Imprevista Carlos ladeó la cabeza y, por un instante, la sombra del Soberano cedió para mostrar su aspecto humano. Evaluó de reojo a Natsuki, dibujando una leve expresión en sus labios. —Aportaste estabilidad a mi condición, Natsu, desde nuestro encuentro inicial en la ceremonia de las 12 grandes familias —manifestó, omitiendo la reacción de Gabriel—. Inicialmente evalué que manifestarías aversión por mi filiación con Josué Tanaka. ¿Formalizar un compromiso con la princesa de la Casa Real? Jamás calculé registrar esta condición a tu lado. Evocó las ocasiones en que ella reaccionaba ante su retorno con heridas, y los periodos en el área médica donde el silencio prevalecía. —Lamento haber generado preocupación de forma continua —expresó con firmeza—. Sin embargo, lo afirmé previamente: si aconteciera un riesgo sobre tu persona, mis progenitores, mis hermanos o nuestra hija… asumiría la condición de un monstruo con el fin de resguardarlas ante cualquier amenaza. Al hacer mención de su descendiente, el aura de Carlos se niveló en un tono dorado. Evocó el instante de la eclosión de Yue; cómo la temperatura del núcleo modificó su tonalidad al fusionarse con su estirpe, sellando una vinculación biológica directa. —Admito que registramos estabilidad —continuó Carlos—. Aunque Yue heredó mi rasgo informal, al asumir una actitud severa… representa un riesgo. Mantiene una equivalencia contigo, Natsuki, al manifestar irritación. Se pasó la mano por la nuca, recordando la reacción de Yue ante sus comentarios sobre la firmeza de su progenitora. —Constituye un caso complejo, en equidad con la otra Shimizu —expresó, refiriéndose a la versión que conservaba su aspecto mientras el entorno se degradaba—. Ambas mantienen una naturaleza análoga… acrecientan su presencia mientras la estructura colapsa. Carlos se detuvo a escasa distancia de Gabriel. La luminosidad de los pétalos de luz resultaba intensa. La memoria de su entorno familiar actuó como detonante final para la técnica. —Por su resguardo, Gabriel… por ese hogar que pretendes alterar con tu presencia… —la hoja de Carlos emitió una frecuencia que afectó el espacio-tiempo—. Procederé a tu erradicación. El silencio posterior no representó calma, sino el vacío previo a una ejecución. Sin embargo, Gabriel liberó una risa fría que irrumpió en el resplandor dorado. —¿Así que proyectas el uso de ese recurso en mi contra? —siseó Gabriel—. Sin embargo… carezco de una presencia aislada. Dos entidades han aguardado este instante preciso. Confío en que este evento se registre como un antecedente relevante. En el lapso de un segundo, la realidad sufrió una alteración. Previo a la reacción de Carlos, el aire se desplazó con una velocidad anómala. Shu se personó en un parpadeo, posicionando el filo de su hoja de forma adyacente al cuello de Carlos, percibiendo su frecuencia cardíaca. Casi en simultáneo, una segunda figura se materializó frontalmente, orientando la punta de su acero hacia sus ojos. —Ha transcurrido un periodo prolongado, Tanaka Sánchez —expresó Shu con una mirada severa forjada en la penumbra del Abismo. Escena 5: El Regreso del Muerto y el Choque de Realidades Carlos experimentó una alteración en su análisis. Al otro lado del acero que amenazaba su rostro, identificó las facciones de alguien cuya caída había verificado previamente. Ling permanecía presente, respirando, con una firmeza que distorsionaba el espacio periférico. —¿Bajo qué procedimiento conservas la existencia, Ling? —articuló Carlos, con la voz alterada por la perplejidad. —Parece que el marco temporal validó mi postura, Carlos —respondió Ling con frialdad—. Sin embargo… a quien ejecutaste fue al Ling correspondiente a esta línea temporal, de modo que… Carlos retrocedió en su análisis mental, aunque físicamente permanecía sujeto por ambos filos. Sus pupilas se dilataron al procesar la firma energética de Ling. No representaba una mera supervivencia; constituía una anomalía ajena a este eje cronológico. —¡Un instante! Eso resulta… imposible —balbuceó Carlos, sintiendo cómo la técnica de los pétalos de luz vacilaba ante el impacto del evento—. Esto trasciende la lógica esperada… ¿bajo qué mecanismo…? Gabriel avanzó lentamente hacia el perímetro, evaluando la expresión de turbación en el rostro de Carlos. —Vaya, vaya… ¿a qué responde esta alteración, Carlos? —se burló Gabriel, recuperando su entonación previa—. No registro la seguridad previa en tu postura. Comprendes el alcance de mis acciones, ¿correcto? Carlos permaneció inmóvil, con la turbación impresa en las facciones al verificar la presencia de Ling. La confianza derivada de la memoria de Natsuki y Yue se transformó en una exigencia severa; en la posición presente, con Shu y Ling cercando su ubicación, el Soberano afrontaba su condición de mayor vulnerabilidad. El aire comenzó a vibrar con una frecuencia agónica. Carlos, a pesar de registrar el acero en su yugular y la punta de otra hoja marcando su rostro, emitió una carcajada que descolocó a sus captores. —Deduzco que mantenías este despliegue estructurado desde la fase inicial, ¿o me equivoco, Gabriel? —expresó Carlos, transformando su gesto hacia una postura de desafío—. No obstante, si Shu y Ling desplegaran la totalidad de su capacidad y su energía… admito que generarían complicaciones superiores a las estimadas. Gabriel se aproximó, asumiendo la resolución del conflicto. —Representas la condición más deplorable que he evaluado —expresó Gabriel con desprecio—. Presenciarán tu caída en mi presencia. Analizaré cada instante de tu colapso. —Quizás tus afirmaciones mantengan validez —respondió Carlos, con sus ojos emitiendo un destello dorado—. De registrar mi caída, al menos ella constituirá la entidad que ejecutará tu erradicación definitiva. Gabriel emitió una risa burlona, evaluando el entorno con superioridad. —¿Te refieres a Shiro Shimizu? —expresó—. ¿Asumes que esa figura puede intervenir estando bajo el dominio de mi sello? —En efecto, se encuentra bajo un sello —replicó Carlos, acentuando su expresión mientras la superficie cedía bajo las plantas de Shu—. Sin embargo… mantiene la recepción de tus emisiones en este instante preciso. Escena 6: La Ruptura del Sello y la Sentencia de la Más Fuerte Un estallido de energía blanca y azul fracturó el espacio tras la posición de Gabriel. La presión resultante forzó el retroceso instintivo de Shu y Ling, liberando a Carlos de la contención. De la nada, una figura emergió con elegancia, envuelta en un aura que reducía la penumbra de Gabriel a una mera sombra. —Así que mantienes una seguridad elevada, ¿no es así, Gabriel? —resonó una voz femenina que cortó la corriente del viento. Gabriel giró sobre su eje, con el rostro perdiendo pigmentación. —Aguarde un instante… ¿bajo qué procedimiento…? ¿Por qué te apersonas en esta coordenada si ejecuté tu sellado? Shiro avanzó, desenvainando su hoja con lentitud. Sus ojos reflejaban una experiencia que trascendía la lógica ordinaria. —Tu premisa era correcta, ejecutaste mi sellado —sentenció Shiro, densificando la atmósfera con cada afirmación—. Lo que omitiste calcular es que tu magia representaba mi mayor vulnerabilidad… pero logré trascender dicha limitación. Adiestré y perfeccioné mis capacidades durante lo que se percibió como un millón de años en aquel plano de contención. Experimenté un aislamiento severo, Gabriel, y por dicha razón requerí incrementar mi capacidad para evitar incurrir en un nuevo exceso de confianza. Shiro se posicionó junto a Carlos, intercambiando una mirada de complicidad con su aliado previo a fijar la vista en el Abismal, quien registraba alteración e incredulidad. —¿Conservas el registro? —expresó Shiro con calma—. Tú mismo lo afirmaste: careces de la capacidad para prevalecer sobre mi persona… puesto que constituyo la entidad de mayor jerarquía. La serenidad de Shiro resultaba más amedrentadora que el despliegue previo de Carlos. Permaneció firme, con la mano sobre la empuñadura de su hoja, evaluando a Gabriel como una entidad menor. Sus afirmaciones resonaron en la totalidad de la zona de conflicto. —Puedo manifestar ineficiencia en diversos aspectos, pero analiza lo siguiente… —expresó Shiro con frialdad, forzando a Shu y Ling a afianzar sus guardias—. Prescindiré de interferir en la retribución de Carlos. Él conduce sus acciones con criterio. Y si su determinación implica la erradicación de este plano, se ubica en su pleno derecho. El entorno le retiró el respaldo; conservo la precisión de la realidad. Shiro avanzó una posición, interponiéndose entre Gabriel y el agotado pero firme Carlos. —Comprendo su trayectoria y su sufrimiento porque he permanecido a su lado de forma continua. Para mi persona, representa múltiples dimensiones. Carece de la facultad para abandonar a terceros; mantiene la disposición a cederlo todo en el conflicto o en cualquier sacrificio… Incluso si ello implica su propia destrucción. Gabriel retrocedió un paso, mostrando sospecha y duda. Shiro no solo había retornado con una capacidad incrementada, sino que portaba premisas que asumía sepultadas en el caos del conflicto. —El enigma de mayor relevancia, Gabriel… —continuó Shiro, entrecerrando los ojos—, responde a la razón por la cual el Dios Nocturno establece alianza con el adversario. ¿Bajo qué términos concretaste la propuesta? ¿Acaso conservas datos que el resto de este plano desconoce? El silencio posterior fue absoluto. Shiro clavó su mirada en los ojos de Gabriel. —Y transmitiré una advertencia, esperando una respuesta precisa: aclara la motivación por la cual manufacturan la Droga del Dios Demonio de la Destrucción. ¿Acaso mides sus implicaciones? La totalidad de lo conocido derivará hacia un escenario de riesgo superior a meras entidades reanimadas. Manejas una fuerza que excede tu capacidad de contención. Gabriel apretó la dentadura, perdiendo la compostura ante el interrogatorio de la mujer que asumía contenida de forma perpetua. Evaluó a Ling y a Shu en busca de una opción táctica, pero la presencia simultánea de Shiro y la determinación de Carlos bloqueaban sus vías de acción. Natsuki, en la retaguardia, percibió un frío intenso. La mención de dicho compuesto modificaba la naturaleza del escenario: no constituía una mera disputa por el dominio, sino una amenaza existencial capacitada para erradicar la vida misma de la cartografía.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 201

Estás leyendo el capítulo 201 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.