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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 199 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 199: La Heredera, el Triunvirato y la Sombra del Parásito Punto de vista: Alicia, David, Hiro, Shirou, Natsuki, Freya, Kronos/Usurpador y Perspectiva General Escena 1: El Desastre del Compuesto y el Eco de los Recuerdos Alicia contemplaba la devastación circundante presionando el diario de Jimena contra su tórax, mientras la emanación violácea de la droga mantenía su avance sobre la vegetación del perímetro. Una leve muestra de turbación se dibujó en sus facciones al deducir la magnitud de la detonación generada. —¡Vaya! Considero que la maniobra excedió los parámetros de contención, ¿correcto? —articuló Alicia, frotándose la nuca con una mano mientras retenía el manuscrito. —¡Evalúa el resultado de tu acción, insensata! —exclamó Hiro, abandonando la cobertura con expresión de pánico absoluto, alternando la vista entre los contenedores fracturados y los mercenarios tendidos—. La posibilidad de concluir la jornada sin vida incrementa a cada instante. David, preservando la templanza en medio del colapso, intervino con voz firme, registrando un destello de memoria al evaluar la conducta de la joven. —Modera las proyecciones, muchacho —expresó David, observando cómo el gas comenzaba a movilizar presiones anómalas desde la masa forestal—. El requerimiento primario consiste en coordinar la evacuación de los presentes. Ejecuten el repliegue con celeridad mientras formalizo el contacto con un enlace de confianza. Alicia, recuperando una actitud dinámica a pesar del deterioro ambiental, ladeó la cabeza. —¿A qué individuo proyectas convocar? —interrogó con una expresión inquisitiva. David la observó fijamente. La convergencia de riesgo e intencionalidad genuina en la joven provocó una fluctuación en su análisis. —¿Constituye una consulta formal o un interrogatorio de campo? —respondió David con una leve inclinación gestual. —Considero que abarca ambas categorías —afirmó Alicia, emitiendo una breve inflexión que redujo la rigidez del entorno. David suspiró, orientándose hacia el perímetro para emitir una señal de maná. «Esta joven manifiesta una conducta expansiva… conserva similitudes marcadas con una figura del pasado», evaluó a nivel interno. «Mantiene un rasgo afín a Melissa». Escena 2: La Revelación de las Marcas y el Peso de la Estirpe Mientras Hiro comenzaba a orientar a Alicia hacia la vía de evacuación, la piedra del terreno registró una vibración baja. El vapor del compuesto no limitaba su efecto a la descomposición vegetal; estaba siendo asimilado por los restos de los mercenarios y especímenes de la fauna local, cuyos organismos iniciaron una deformación estructural. —¡Procedan con el desplazamiento! —ordenó David—. Si dicho compuesto es asimilado por un organismo de mayor masa, la resolución del escenario requerirá recursos de extrema severidad. La tensión del área pareció estabilizarse un instante, sustituida por una densidad solemne entre David y Alicia. La emanación violácea continuaba su avance sobre la superficie, pero la interacción verbal adquiría mayor peso. —Emites declaraciones que sugieren un desenlace definitivo para tu persona, insensato —manifestó Alicia, intentando sostener la entonación previa aunque sus ojos reflejaban un análisis riguroso—. Sin embargo, la prioridad es la evacuación. Preciso únicamente una aclaración… ¿bajo qué vía obtuviste el registro de mi nombre? David liberó un suspiro marcado por los años de trayectoria. —La razón es directa, muchacha. Identifico tu filiación porque evocas la figura de aquella mujer… una integrante de la nobleza que prestaba asistencia y cedía sus recursos a los desposeídos. Tu progenitora constituía Jimena, ¿es correcto? La espadachín de mayor destreza en tu asentamiento de origen —David redujo la vista brevemente—. Lamento los acontecimientos que debiste afrontar en el periodo previo, pero en la fase actual requiero contactar a la entidad capacitada para intervenir en este escenario. Alicia interrumpió su avance previo a que ejecutara un paso adicional, adoptando una postura severa. —Un instante… ¿qué información conservas respecto a Carlos Tanaka? —Ostenta un carácter noble y una capacidad combativa elevada. Resulta un error subestimar su presencia —respondió David de forma directa—. En un periodo posterior concretarán contacto; dicha convergencia se verificará al retorno de su grupo. Sin embargo… ¿en qué coordenada se ubica tu progenitor? El rostro de Alicia se ensombreció. Apretó el manuscrito materno contra su pecho a modo de resguardo. —Carezco de datos sobre su paradero… existe la posibilidad de que haya sucumbido. La corona imperial traicionó a mis progenitores. Experimento una aflicción profunda, David. Mi padre asumió la mayor carga de sufrimiento… mi madre me transmitió la precisión de los hechos durante mi infancia. Sus propios ascendientes ejecutaron la traición. ¿Comprendes la significación de dicho registro? Al ratificar mi capacidad, fui reducida a la condición de un mero instrumento. David giró sobre su eje, mostrando una firmeza absoluta en la mirada. —Evite la formulación de dichos juicios, señorita Alicia. Tu continuidad biológica responde al sacrificio de tus progenitores. Tu padre debe ostentar una naturaleza valerosa y determinante, en equidad con tu madre. Avanzó una posición, reduciendo la frecuencia vocal: —Sin embargo, requiere considerar un antecedente: existe una figura en condición análoga. Un individuo que experimentó una trayectoria equivalente… registró la pérdida de su progenitor periodos atrás y modificó su conducta de forma radical. Desconozco la motivación profunda de dicha joven, pero ratifico que ambas comparten una naturaleza idéntica. Escena 3: La Llegada del Triunvirato y la Confrontación de Natsuki Hiro, observando el entorno con inquietud, señaló hacia la densidad de la masa forestal. Las sombras habían cesado su deformación pasiva para estructurar formas definidas, atraídas por la inestabilidad del sector y el compuesto disperso. —¡David, Alicia! Este marco no resulta idóneo para una revisión de antecedentes —interrumpió Hiro—. Las entidades se han desplegado. David asintió, dirigiendo una observación final a Alicia previo a adoptar la guardia. —Preserva la integridad de ese manuscrito. Constituye la evidencia de que no representas un instrumento, sino la continuidad de un vínculo que la corona no consiguió disolver. Me desplazaré por refuerzos. Hiro, coordina la retirada de Alicia… de forma inmediata. La atmósfera, saturada por el vapor violáceo, se tornó incisiva. Una presión de maná de extrema densidad y precisión cortante penetró el sector, deteniendo el avance de las criaturas en formación. Desde la penumbra del bosque, tres figuras avanzaron hacia el centro del evento con la seguridad propia de las escalas superiores de combate. Al frente, un joven de pigmentación capilar azul, elevado porte y estructura física acondicionada, evaluaba las carretas colapsadas con una mirada distante y analítica. —Deduzco que la alteración responde al compuesto —comentó el joven de cabello azul, con una cadencia serena—. Debí prever esta derivación previamente… ¿cuál es tu evaluación, Freya? A su costado, una mujer de presencia imponente emitió una muestra de fastidio, reajustando su guantelete. —Omite los juicios extemporáneos, Shirou —respondió Freya, cruzando los brazos—. Nuestra encomienda se limita a la inspección. La interrogante sustancial es… ¿a qué responde tu presencia en esta coordenada, Natsuki? Entre ambos, una joven de porte regio y postura firme avanzó una posición. Natsuki, la princesa del Reino, prescindía de manifestar aprensión ante el gas o ante la entidad de sus acompañantes. Su atención se concentraba en Shirou, y sus afirmaciones traslucían un resentimiento retenido. —¡Atención! Consideren que ostento la condición de princesa y este territorio se ubica bajo mi jurisdicción —declaró Natsuki, señalando el colapso—. Si se requiere una intervención, me corresponde la supervisión del incidente. Y este escenario no resulta de mi agrado… puesto que mantengo una discrepancia directa contigo, Shirou. Natsuki se posicionó ante el joven de cabello azul, forzando la convergencia visual. —¿Por qué razón permitiste el repliegue de Carlos? ¡Exijo la precisión! ¿Por qué consentiste su partida? Responde a la interrogante en este instante. Escena 4: Las Revelaciones de Freya y el Choque de Posturas Alicia y David interrumpieron su movimiento de retirada. La mención directa de Carlos motivó que Alicia incrementara la sujeción sobre el diario materno. David, por su parte, identificó de inmediato a Shirou y a Freya, comprendiendo que la presencia del compuesto había escalado hacia una dimensión de relevancia geopolítica. Shirou permaneció en silencio unos instantes, evaluando a Alicia y posteriormente a Natsuki. —Carlos Tanaka no constituye una entidad a la que se le 'consienta' un desplazamiento, Natsuki —respondió Shirou desprovisto de emotividad—. Se moviliza bajo su propio criterio. Sin embargo, si tu preocupación es elevada, deberías enfocar la atención en el cargamento presente. Esta remesa no limitaba su destino al palacio; representaba el origen de una alteración de mayor escala. La tensión entre los integrantes del grupo se tornó sofocante. Shirou, con la mirada distante y una rigidez que evidenciaba un desgaste físico severo, apenas sostenía la postura, mientras Natsuki ejercía presión sobre su posición. —La responsabilidad de haber permitido su partida recae en mi persona, Natsu —intervino Freya, interponiéndose entre ambos—. Shirou carece de vinculación en dicha decisión. Adicionalmente, su estado registra una degradación marcada… desde nuestro contacto inicial es evidente que ha sobrepasado los márgenes de descanso. Freya se aproximó a la princesa, reduciendo la frecuencia vocal a una emisión perceptible solo por ella: —Mantén una vigilancia estricta sobre tu posición… puesto que Kimberly estructura una maniobra encubierta. Establecieron un acuerdo derivado de una obligación previa de Carlos hacia su persona, y se desconoce la naturaleza de la compensación exigida. Natsuki experimentó una rigidez inmediata, pero su atención sobre Shirou prevaleció. Lo sujetó por la extremidad superior, forzando el contacto visual. —¡Afrontamos una crisis, Natsuki! ¡Mi requerimiento primario es determinar los hechos acontecidos! —exclamó, pero su entonación vaciló al registrar una anomalía física—. Tu pigmentación capilar… registra una alteración cromática. ¿A qué responde dicho fenómeno? ¡Acláralo! Exijo conocer tu estado. Shirou rechazó la sujeción de forma abrupta, reflejando una distancia que encubría una aflicción profunda. La tonalidad azul de su cabello se disipaba en los extremos, adoptando un tono ceniza anómalo. —Carece de relevancia —cortó Shirou con voz áspera—. Abandona el interrogatorio. Este asunto no corresponde a tu ámbito… Asimismo, modera la emisión si omites la manifestación de un conflicto mayor… Antes de que la advertencia de Shirou se concretara o Natsuki reaccionara, David se interpuso entre las partes, extendiendo las palmas para neutralizar la hostilidad. —¡Atención a la secuencia! ¿A qué responde esta alteración? —exclamó David, observando a la princesa con un gesto pausado—. Princesa, ¿a qué responde esa inflexión verbal? En este instante comprendo la razón por la cual Carlos manifiesta un afecto marcado hacia tu persona… El silencio posterior fue absoluto. Natsuki interrumpió su discurso, registrando un rubor que contrastaba con la firmeza previa. Tras un instante, erguida con la dignidad de su estirpe, fijó la vista en el hombre que había intervenido. —Tu identidad corresponde a David, ¿es correcto? —expresó Natsuki, recuperando la firmeza—. Carlos transmitió datos sobre tu persona y tu grupo… expreso reconocimiento por el resguardo brindado en el hito de inflexión. No obstante, este no constituye el momento para evaluar sus afectos. Natsuki orientó la vista hacia la masa forestal. —Requiero comunicar a mi progenitor la condición de mi prometido —sentenció—. Él declina de forma sistemática la asistencia externa; por dicho motivo pretendo marginar su presencia del evento anual y de la confrontación bélica. Prescindiré de permitir que continúen utilizando su figura. Escena 5: El Choque de Voluntades entre la Princesa y la Heredera El silencio resultante fue interrumpido por una voz que traslucía un rechazo explícito. Alicia avanzó una posición, con la postura rígida y sujetando con firmeza el manuscrito de Jimena. —Un instante… ¿bajo qué atribución pretendes determinar las acciones relativas a su persona? —espetó Alicia, encarando a la princesa sin vacilación. Natsuki pestañeó, sorprendida por la actitud de la joven. —Careces de la facultad para decidir por él —continuó Alicia, con una inflexión cargada de convicción—. Si rechaza la asistencia externa, responde al intento de evitar atestiguar la caída de quienes depositan su confianza en su figura. Identifico esa actitud… la postura de quien asume la totalidad de la carga al evaluar que nadie más percibe la realidad del escenario. Alicia señaló hacia la posición donde Shirou intentaba estabilizar su respiración. —Únicamente a él le corresponde determinar su trayectoria. Carecemos de la atribución para condicionarlo, prescindiendo de tu condición de 'princesa'. David permaneció en silencio, observando el choque de voluntades entre la heredera al trono y la hija de la legendaria Jimena. Freya liberó un suspiro, reconociendo que Alicia había precisado un factor clave: la distancia de Carlos constituía una estructura de resguardo ante el trauma. —Impresionante… —murmuró David, evaluando a Alicia con aprobación—. La joven registra una percepción superior a la media. La mirada de Natsuki se concentró en Alicia, transitando de la sorpresa a una indignación manifiesta. —¿Que bajo qué atribución? —repitió Natsuki, avanzando un paso y proyectando la presión de su linaje—. Constituyo la persona que ha permanecido a su lado cuando el entorno le retiró el respaldo. Asumo la responsabilidad de reestructurar su condición cada ocasión en que decide actuar a modo de 'mártir' aislado. Natsuki apretó los puños, con la voz evidenciando la tensión acumulada: —Afirmas que omitimos el deseo de preservar a quienes apreciamos… ¡¿Y qué análisis aplica a nuestra posición?! —exclamó, señalando a Shirou y posteriormente a sí misma—. ¿Acaso asume que su caída en soledad mitigará nuestra aflicción? No representa una acción heroica, Alicia… constituye una conducta individualista encubierta tras una hoja de combate. Shirou liberó una risa seca desprovista de humor. La tonalidad ceniza de su cabello pareció estabilizarse por un segundo ante la afirmación de Alicia. —La joven precisa la realidad, Natsu —intervino Shirou, manteniendo la vista en la superficie—. Carlos no declina el respaldo por asumir una posición de superioridad. Lo declina por el temor que le generamos. Registra el temor de que, al permitir nuestro ingreso en su espectro, concluyamos en la condición de los caídos bajo la nieve de la frontera. David observaba el intercambio. —El ambiente ha adquirido una densidad elevada —expresó David, buscando atenuar el impacto—. Princesa, Alicia ha identificado un factor que la nobleza suele omitir: el peso de la soledad en un combatiente. En lugar de determinar su curso, correspondería analizar la razón por la cual asume la totalidad de la carga. Natsuki guardó silencio, conteniendo su respuesta. Escena 6: La Sombra de Kronos y la Posesión del Parásito El aire registró un descenso térmico severo, no por la emanación del compuesto, sino por la alteración que se manifestó en la postura de Shirou. Sus ojos se dilataron al enfocar una silueta que avanzaba de forma pausada en la distancia, recortada contra el horizonte deformado por la masa gaseosa. —¿Qué motivación conduce a ese sujeto, Kronos, a esta coordenada…? —susurró Shirou, con una voz rasgada. El análisis lógico fue desplazado por la aprensión. Si Kronos se personaba en el lugar, la escala del conflicto trascendía una red de distribución; dicho individuo ejercía una influencia superior a la de un monarca. Su presencia implicaba un riesgo directo para la estabilidad de las naciones. Shirou apretó la dentadura, percibiendo la mirada de Freya. Recordó los señalamientos previos de la joven, cuya rigidez inicial había mutado hacia una consideración distinta. Asimismo, conservaba la advertencia de su hermana: «Si Freya documenta nuestros orígenes, la estructura se colapsará». Las entidades estatales los categorizarían como objetivos de caza, sumándolos a las bajas registradas desde que el Dios Nocturno erradicó a su núcleo familiar. Dicho malestar permanecía inalterado; la preparación acumulada por su hermana tenía como fin exclusivo ejecutar la retribución por la caída de Queen. —Constituye la Droga del Dios Demonio de la Destrucción… —murmuró Shirou para sí—. Excede los márgenes de seguridad para permanecer bajo el control de una entidad como Kronos. Natsuki y Alicia notaron la alteración en la energía de Shirou. Había cesado la atención al diálogo para concentrarse en la silueta distante. —¡Shirou! ¿Hacia qué punto orientas la vista? —exclamó Natsuki, percibiendo la emanación de su compañero. El color ceniza de su cabello fluctuó intensamente a medida que la firma de Kronos adquiría mayor densidad. La figura distante interrumpió su avance. Una voz distorsionada resonó en el perímetro: —Observa a quiénes tenemos en esta coordenada… Shirou. Han transcurrido meses desde la emisión de mi advertencia. ¿Asumes junto a Kratos que disponen de la capacidad para eludir mi dominio? Carecen de significación… En cualquier caso, mantengo un objetivo único: mi hermano Carlos. —¿Qué fin persigues realmente, Kronos? ¿A qué responde la proyección de daño sobre terceros? —cuestionó Shirou. Una risa alterada emergió de la silueta, rompiendo la cadencia vocal: —Resultas un individuo de trato aceptable, Shirou… pero… En el fuero interno de la entidad que avanzaba, se desarrollaba un conflicto de mayor severidad que una confrontación física. El espacio mental constituía una cavidad de penumbra donde las emisiones resonaban con violencia. El Kronos original, o el vestigio de su esencia humana, proyectaba su resistencia desde el fondo de su consciencia, intentando recuperar el control de su estructura biológica. —¡Interrumpe la acción! ¡Omite el daño hacia las vinculaciones de mi hermano! —rugía el alma de Kronos en un estado de desesperación—. ¡Déjalo al margen! ¿Por qué razón mi hermano debe asumir las consecuencias de un acto que no ejecutó? ¿Por qué razón, entidad aberrante, proyectas su erradicación? Una risa inhumana resonó en la cavidad mental. La presencia que ocupaba el organismo de Kronos se manifestó con desprecio. —Constituyes un factor de molestia… —siseó la voz del usurpador—. Resulta inexplicable que tu alma conserve la fijación en esta estructura que ha dejado de pertenecerte, mortal. Desde la sumisión a la que te sometió mi Señor Lucifer, te reduces a la condición de un mero instrumento. La presencia proyectó imágenes de tormento: el rigor de las celdas infernales y la densidad de las cadenas. —En equidad con tu hermano Dani, quien también sucumbió en tu presencia… Qué desenlace tan deplorable, ¿no es así? ¡JAJAJAJAJAJA! —la risa distorsionada vibró en la percepción de Shirou, quien a la distancia captaba la alteración del aura enemiga—. ¡Un organismo de tu escala carece de la atribución para la condición humana! Conservo el registro de tu tormento… ¡Proyectas una imagen lamentable! En el plano físico, la estructura corporal de Kronos se detuvo de forma abrupta. Su cabeza adoptó una inclinación anómala y una masa oscura, combinada con el vapor violáceo del compuesto, comenzó a emanar de sus poros. Shirou, observando a la distancia, experimentó una rigidez absoluta. Sus sentidos captaron el instante preciso en que la esencia humana de su oponente fue aplastada por la sombra de Lucifer. —Esa emisión vocal… —murmuró Shirou, ajustando la sujeción sobre su armamento—. No corresponde a Kronos. Representa una entidad emergida directamente del abismo. Freya, al registrar que Shirou comenzaba a emitir una energía ceniza afín a la de la silueta distante, lo sujetó del brazo con severidad. —¡Restablece el control, insensato! —gritó, con el rostro evidenciando alteración—. Tu pigmentación capilar… se está tornando blanca en su totalidad. ¡Si mantienes la resonancia con esa entidad, perderás tu propia identidad en el proceso!
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Estás leyendo el capítulo 199 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.