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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 18: El rugido del dragón y los ecos del presente El viento soplaba con una violencia devastadora sobre el campo de entrenamiento, haciendo resonar un silbido agudo entre las rocas desgajadas. El suelo temblaba incesantemente bajo nuestros pies, resquebrajándose en múltiples direcciones. Después de que Shiro liberara toda la presión reprimida de su maná milenario, se me quedó mirando fijamente con una expresión absolutamente fría, severa y molesta. No pronunció una sola palabra durante varios segundos. Simplemente la vi mantenerse firme… mientras sus ojos oscuros comenzaron a brillar con un resplandor sobrenatural y penetrante. Sus rasgos físicos comenzaron a mutar rápidamente ante mi mirada atónita. Escamas doradas y místicas emergieron sobre su piel, colmillos afilados se asomaron entre sus labios y sus pupilas se rasgaron como las de una bestia ancestral. Era exactamente como si un verdadero dragón primitivo estuviera despertando desbocado en lo más profundo de su ser. —La verdad es que no tenía la menor intención de pelear totalmente en serio contigo… —declaró Shiro con una voz firme, resonante y sobrecogedora—. Pero con ese despliegue de poder que acabas de mostrar, no me dejaste otra opción. Espero de todo corazón que estés completamente preparada para lo que viene, Hina. Una fuerte y aplastante presión emanó bruscamente de su cuerpo. El aire mismo a nuestro alrededor vibró con tal densidad que me resultó físicamente imposible mover un solo músculo de mi cuerpo. Me quedé completamente paralizada en mi sitio. En un parpadeo, antes de que mi cerebro pudiera procesar el movimiento, el espacio se distorsionó y mi cuerpo ya se encontraba suspendido violentamente en el aire. El puño cerrado de Shiro impactó de lleno y sin contemplación directo en mi estómago. La magnitud del golpe fue tan salvaje que me sacó absolutamente todo el aire de los pulmones en un instante. —¡Ugh! —tosí una bocanada de sangre caliente que manchó el césped a mis pies—. Diablos... si llego a recibir tan solo otro golpe directo de esa magnitud… moriré sin remedio aquí mismo. Esa era, sin lugar a dudas, la verdadera e incalculable fuerza de Shiro. Se encontraba en un plano de poder y experiencia completamente diferente al mío. —Hay que admitirlo con total honestidad —dijo Shiro observándome con frialdad y calma desde la altura—. Eres increíblemente fuerte, sumamente inteligente y posees un talento formidable para improvisar estrategias en pleno combate. Pero ahora mismo… no tienes absolutamente ninguna posibilidad real de ganarme esta pelea, Hina. Ahora finalmente entiendes la razón por la cual no quería pelear contigo en serio desde un principio. Simplemente no quiero terminar lastimándote de gravedad. Apreté los dientes con rabia y desesperación, sintiendo el sabor metálico de la sangre en la boca. —Ya veo cómo están las cosas… —susurré con la voz ahogada—. En ese caso, solo me queda una última cosa por hacer en este combate: dejar atrás mis emociones y mis dudas. Haciendo un esfuerzo sobrehumano que hizo crujir mis músculos agotados, me levanté una vez más sobre mis dos pies, empuñando con firmeza ambas espadas de oscuridad en las manos. Adopté una postura de combate sólida, imponente y épica, mientras mi energía espiritual se alzaba hacia los cielos como una columna de fuego negro brillante. —¿Aún te quedan fuerzas para levantarte después de semejante impacto…? —Shiro me observó con un destello de genuino interés brillando en sus pupilas rasgadas—. ¿Por qué razón estás tan obsesionada con volverte tan ridículamente fuerte, Hina? —Tengo una razón sumamente simple y clara —respondí sin dudar ni un solo segundo, sosteniéndole la mirada con fiereza—. Yo peleo únicamente para proteger a todos los demás, sin importar en absoluto las consecuencias que caigan sobre mi cuerpo. No me importa lo más mínimo si debo terminar sacrificando mi propia vida en el proceso… siempre y cuando tenga la capacidad de salvar a las personas que amo. Shiro la escuchó en silencio y asintió con profunda seriedad. —Así que esa es tu verdadera respuesta. Muy bien entonces… Desde este preciso instante, esto deja de ser formalmente una práctica de entrenamiento. ¡Enfréntame con absolutamente todo el poder que tengas guardado, Hina! Nos miramos fijamente a los ojos a través del polvo. Dos voluntades titánicas chocando en el espacio. Una que se negaba rotundamente a volver a perder a alguien importante en su vida después de mil años de soledad. Y otra que estaba dispuesta a dar la cara por proteger lo que amaba, incluso si para ello debía romper sus propios límites hasta la muerte. Ese era el verdadero deber sagrado de un héroe: entregarlo absolutamente todo en el campo de batalla hasta trascender su propia naturaleza. —¡Magia de Hielo de Alto Nivel! —grité a pleno pulmón extendiendo mis espadas. En una fracción de segundo, la totalidad del suelo alrededor del campo se congeló instantáneamente en un radio de cientos de metros. Feroces tormentas de escarcha y ventiscas heladas cubrieron el aire. Una violenta y desbordante energía helada emanó de mi cuerpo, materializando gigantescos cristales de hielo que reflejaban magistralmente la luz dorada del amanecer. Shiro dejó escapar una leve sonrisa de satisfacción. —Ah… así que también eres una experta en la manipulación de magia elemental de hielo. Sumamente interesante. Pero dime… ¿acaso eso es verdaderamente todo lo que tienes para ofrecer en este duelo? De pronto, el inmenso campo de hielo recién creado comenzó a vibrar de forma espantosa. Algo monumentalmente gigantesco se movía con furia por debajo de la capa congelada. El suelo se quebró con un estruendo ensordecedor. De entre las profundas capas heladas emergió una majestuosa y gigantesca criatura draconiana hecha de puro hielo ancestral, luciendo colmillos afilados como cuchillas y unos ojos de color azul brillante. El impresionante dragón de hielo liberó un rugido colosal que hizo retumbar los cimientos de la academia. Salté con agilidad directamente sobre el lomo del dragón helado, extendiendo ambos brazos hacia adelante con la mirada encendida. —¡Aliento de Dragón: Destello Glaciar! —ordené con voz dominante. La colosal bestia inhaló profundamente, acumulando una cantidad absurda de energía mística en sus fauces, y liberó una ráfaga helada y explosiva de poder puro que se dirigió a una velocidad vertiginosa directamente hacia la posición de Shiro. —Debo ponerle fin a esto en este preciso instante —declaró Shiro, adoptando una postura de máxima concentración mientras el viento agitaba su cabello. —¡Magia de Fuego Nivel 7: Puños Carmesí! —bramó Shiro invocando su técnica. Dos gigantescos y terroríficos puños de fuego azul abrasador se formaron a su alrededor, ardiendo con una potencia térmica capaz de derretir el metal en segundos. Las llamas rugieron como bestias hambrientas en medio de la ventisca. Los dos ataques definitivos colisionaron en el centro del escenario. El hielo glacial y el fuego azul se enfrentaron en una batalla encarnizada de poder bruto. El estallido colosal resultante iluminó la totalidad del horizonte, levantando una masa abrumadora de humo, vapor hirviente y energía mágica descontrolada que cubrió por completo el terreno de combate. Cuando el deslumbrante resplandor del choque finalmente se disipó y el vapor comenzó a evaporarse con la brisa, una silueta solitaria permanecía erguida en medio de la absoluta destrucción del terreno. Era yo. Mi cuerpo entero sangraba por múltiples cortes y rasguños, mis rodillas temblaban incontrolablemente por el agotamiento extremo y la punta de una de mis espadas se encontraba profundamente clavada en la tierra para evitar que caiera desplomada al suelo. Shiro comenzó a caminar despacio hacia mí a través de los escombros, revelando una mirada llena de un respeto sincero y profundo. Sin embargo, antes de que pudiera intentar dar un solo paso más hacia adelante o atacarme de nuevo, reuní la última pizca de fuerza que me quedaba en el alma, levanté la hoja negra de mi espada y apunté directamente contra su cuello. Ambas nos quedamos completamente inmóviles a milímetros de distancia. Un silencio absoluto y eterno cubrió la totalidad del campo de práctica destruido. —Has perdido oficialmente este combate, Hina —dijo Shiro rompiendo el silencio, dejando ver una sonrisa cálida y genuina en su rostro. —Supongo que sí… —respondí entre jadeos pesados, sintiendo cómo la fuerza se me escapaba de las manos—. Acepto mi derrota sin objeciones. Shiro deshizo su postura y me extendió la mano con total cordialidad. —Fue una pelea sencillamente extraordinaria, Hina. Esbocé una amplia sonrisa al tomar su mano para ponerme de pie. —Sí… la verdad es que me divertí como nunca antes en mi vida. —Yo también me divertí muchísimo —admitió Shiro sonriendo abiertamente—. Esas dos espadas de oscuridad que lograste invocar… eres una persona verdaderamente impresionante, Hina. Yo, Shiro, te declaro formalmente a partir de hoy como la primera persona en la historia que ha sido capaz de enfrentarme de verdad en un duelo a muerte. Una chispa de inmensa alegría y orgullo iluminó por completo mi rostro cansado. —Muchísimas gracias por todo, mi gran amiga. Descanso El infierno del entrenamiento de esa mañana había llegado finalmente a su conclusión. Ambas nos dejamos caer exhaustas de espaldas sobre el suelo helado y destruido, respirando el aire fresco del amanecer. Estábamos completamente exhaustas hasta el tuétano, pero con una satisfacción inmensa inflándonos el pecho. Había sido una experiencia totalmente única e inolvidable; una batalla legendaria que quedaría grabada a fuego en nuestras memorias para el resto de nuestras vidas. Regreso a la actualidad De vuelta a la línea temporal del presente, Hina guardó un breve silencio al concluir la narración de aquel capítulo de su juventud. Pero la historia no terminó únicamente con aquella batalla en los campos de práctica. Tras aquel histórico duelo de entrenamiento, Hina, Shiro y la comitiva de la academia partieron en expedición hacia el majestuoso Territorio de los Dragones, lugar donde Hina aprendió técnicas ancestrales, hechizos prohibidos y maestría en magia avanzada. El joven Carlos Tanaka escuchaba a su madre en absoluto silencio desde la orilla de su cama, profundamente impresionado y fascinado por cada una de las palabras y revelaciones que acababa de escuchar sobre el origen de su progenitora. —Posterior a nuestro aprendizaje con los dragones —continuó Hina con la voz suave y nostálgica—, emprendí un viaje largo hacia la mística Ciudad de los Elfos. Fue allí donde aprendí a dominar a la perfección el flujo del poder espiritual, la energía del aura y el refinamiento mágico. Entrené día y noche sin descanso alguno hasta lograr dominar la totalidad de las artes mágicas en tan solo dos años de mi vida. Hizo una breve pausa y tocó con delicadeza la empuñadura de las armas que descansaban a su costado. —Luego de eso, viajé a las profundidades de la Ciudad de los Enanos, lugar donde los más grandes maestros herreros del continente forjaron para mí las dos armas legendarias que hoy poseo: las auténticas Espadas de la Oscuridad. Pasó el tiempo... y eventualmente la amenaza de los catorce demonios del abismo volvió a emerger sobre nuestro mundo. Pero esa… —Hina esbozó una leve y misteriosa sonrisa hacia su hijo— …esa es una historia para otra ocasión. Carlos se mantuvo en completo silencio durante unos segundos, procesando la inmensidad de las revelaciones sin ser capaz de articular palabra alguna. —Cuando llegue el momento indicado —dijo su madre con ternura en la mirada—, te contaré con todo detalle lo que ocurrió durante aquella gran guerra. Hina se puso lentamente de pie y caminó hacia la puerta de la habitación, mirando a su hijo con un amor infinito. —Además, ya es demasiado tarde por la noche. Deberías dormir y descansar muy bien, hijo mío. Mañana nos espera un día repleto de responsabilidades y cosas por hacer. —Está bien, madre —respondió Carlos acomodándose bajo las cobijas. Ella le dedicó una última sonrisa radiante y se acercó a la cama para darle un tierno beso de buenas noches en la frente. —Descansa mucho, mi niño. —Hasta mañana, madre. Que tengas una hermosa y tranquila noche. Hina ajustó su capa y salió en silencio del dormitorio, cerrando la puerta con delicadeza. Carlos permaneció acostado boca arriba, contemplando fijamente el techo en medio de la penumbra de la habitación, repasando una y otra vez en su mente cada pasaje, cada batalla y cada enseñanza de la increíble historia de su madre. En el exterior del castillo, la majestuosa luna llena brillaba en todo su esplendor sobre el reino entero. El viento de la noche soplaba con una suave y serena brisa entre las torres, como si trajera consigo los ecos lejanos de antiguas batallas legendarias que estaban a punto de volverse a repetir... Continuará…
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Estás leyendo el capítulo 18 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.