Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 17 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
La suave luz del amanecer se filtraba lentamente por el ventanal de la habitación, bañando el suelo de madera en un resplandor dorado. El viento matutino rozaba con delicadeza las cortinas transparentes, haciéndolas danzar en una brisa fresca.
Hina abrió despacio los ojos, recordando vívidamente las palabras que había pronunciado hacía ya un mes entero. Un día completamente nuevo se desplegaba ante ella… el mismísimo día en que había reunido el valor para hablar con Shiro y rogarle que se convirtiera en su maestra. Sabía en lo más profundo de su ser que algo colosal y aterrador se aproximaba a pasos agigantados.
Suspiró pesadamente, contemplando en silencio las vigas del techo.
—Supongo que ahora sí me toca dar el frente… —murmuró con la voz levemente rasposa—. Si Shiro llega a sentirse decepcionada de mi ritmo de aprendizaje, la verdad no la culparía en lo absoluto. Admito que no soy para nada hábil o nata con el manejo de la espada. Pero lo que sí tengo a mi favor... es una gran reserva de magia.
Se incorporó en el colchón con determinación.
—Sé que hoy y los días venideros serán extremadamente difíciles. No soy tan talentosa ni prodigiosa como el resto de mis compañeras de clase, pero… —apretó el puño derecho con fuerza renovada— haré absolutamente lo mejor que pueda para no quedarme atrás.
Se levantó de la cama, preparó su uniforme y salió de la estancia. A los pocos minutos, el envolvente aroma del té caliente recién cocinado llenó el ambiente de la cocina compartida. Mientras servía la bebida en una taza de porcelana, sus pensamientos se perdieron sin remedio en el pasado reciente.
—Han pasado ya… ¿un mes entero desde el incidente? —susurró para sí misma, observando su propio reflejo oscilante sobre el té líquido.
De pronto, el rostro de Josué cruzó de golpe por su mente: aquel chico noble y misterioso que la había salvado de los estudiantes de segundo año. Recordó con perfecta nitidez la firmeza de su mirada, el tono sereno de su voz y la elegancia magistral con la que la defendió de todo peligro. Instintivamente, el ritmo de su corazón comenzó a acelerarse a pasos agigantados contra su pecho.
—¿Qué es exactamente este sentimiento tan extraño que me oprime el pecho...? —se preguntó en voz baja. ¿Acaso esto... podría ser amor verdadero?
Comenzó a repasar cada cualidad de él: siempre tan extremadamente amable, atento a los detalles, profundamente respetuoso y caballeroso. Su propio rostro no tardó en teñirse de un rubor carmesí sumamente intenso.
—No sé si tenga el más mínimo derecho a sentir algo así por una persona tan increíble como él… —dijo bajito, cubriéndose el rostro avergonzado con ambas manos. La memoria le devolvió de golpe las palabras exactas que Josué le había dicho aquel día: "Eres una bella dama. Hermosa."
Sus mejillas ardieron como brasas ardientes.
—Idiota… —susurró sonriendo de oreja a oreja en la soledad de la barra.
Sin embargo, su momento de romanticismo fue interrumpido de forma abrupta. Algo oscuro y diminuto se movió con rapidez justo en el techo, encima de su cabeza.
—¿Qué se supone que es eso…? —entrecerró los ojos tratando de enfocar la vista en medio de la penumbra—. Espera un segundo, eso de ahí es…
¡Una enorme araña peluda!
—¡AAAAHHHHH! —gritó Hina a pleno pulmón, dando un salto descontrolado hacia atrás y cayendo torpemente de nalgas contra el suelo duro.
—¡Dios mío! ¿Por qué demonios siempre me asusto tanto por cualquier insignificancia? —se regañó a sí misma llevándose las manos a la cabeza mientras la taza temblaba en la mesa.
Una risa suave, cargada de pura diversión y burla, resonó justo detrás de ella. Shiro se encontraba recargada contra el marco de la puerta, observando la escena con una expresión absolutamente burlona.
—Vaya, vaya… parece que alguien por aquí va a necesitar urgentemente ayuda psicológica profesional —dijo Shiro estallando en risas francas.
—¡Oye! ¡No te burles de mí solo porque le tengo una profunda fobia a las arañas! —protestó Hina poniéndose de pie de un brinco.
Shiro se cruzó rígidamente de brazos, tratando de contener la carcajada.
—Vamos, al menos ad mítelo con honestidad. Te veías astronómicamente adorable chillando: “¡Ahhh, una araña me va a comer!” —no pudo aguantar más y volvió a soltar una risotada.
—¡Mejor cállate la boca, Shiro! —dijo Hina, completamente roja como un tomate maduro.
—Solo estoy diciendo la pura verdad —respondió Shiro guiñándole un ojo, antes de que su semblante recuperara la compostura habitual—. Pero en fin, cambiando radicalmente de tema: el día de hoy saldremos del recinto de la academia.
—¿A salir? ¿A dónde se supone que iremos? —indagué acomodándome la falda.
—Directamente al legendario Mundo de los Dragones.
Hina parpadeó varias veces en blanco, completamente perpleja.
—¿E-en serio me estás hablando?
—Totalmente en serio. Es en ese territorio ancestral donde llevaremos a cabo la primera fase de tu entrenamiento intensivo. Habrá guerreros antiguos que te enseñarán cosas que ni imaginas, Hina. Posterior a eso, nos desplazaremos hacia la majestuosa Ciudad de los Elfos, para que aprendas a controlar refinedamente la densidad de tu magia y tu energía espiritual. Y por último… viajaremos a las profundidades de la Ciudad de los Enanos, lugar donde los maestros herreros te forjarán un arma única en su clase.
Hina la escuchó con los ojos abiertos de par en par, asimilando la magnitud del viaje. Era una cantidad abrumadora de información y responsabilidad para procesar en un solo instante. Sin embargo, una sonrisa llena de determinación se dibujó gradualmente en sus labios.
Esto… esto es apenas el principio de mi camino.
La reunión en la academia
Minutos más tarde, ambas cruzaron las imponentes puertas dobles de la Sala de Dirección de la academia. El ambiente en el lugar era abrumadoramente tenso y pesado.
Los maestros de más alto rango se encontraban reunidos alrededor de la gran mesa ovalada, escuchando con atención absoluta la explicación detallada de Hina. Sus palabras sobre los catorce demonios supremos del abismo que vagaban en libertad por el continente sumieron la estancia en un silencio absoluto y helado.
El Director Kiato entrecerró los ojos solemnemente detrás de su escritorio, entrelazando las manos.
—Señorita Hina... sabes perfectamente la magnitud de la tragedia que ocurrió hace quinientos años cuando esas entidades tocaron nuestro suelo, ¿verdad?
—Sí, Director Kiato —respondió Hina inclinando la cabeza con respeto—. Y es precisamente por esa razón que, si lo que investigué es totalmente cierto, debemos actuar con absoluta inmediatez antes de que sea demasiado tarde.
William, uno de los instructores de combate táctico más respetados de la institución, se puso de pie rígidamente.
—Estoy plenamente de acuerdo con el análisis. La información presentada por la alumna Hina Sánchez tiene un sustento histórico innegable. Si nos dedicamos a rastrear la ubicación de los Diez Héroes Legendarios, tendremos una oportunidad real de frenar las ambiciones de los demonios.
Hina alzó tímidamente la mano para intervenir.
—Profesor William... con todo respeto, si se refiere a los Diez Grandes Héroes de la antigüedad... prácticamente nadie conoce su paradero actual. Todos ellos desaparecieron de los registros públicos inmediatamente después de derrotar al Dios Demonio del Tiempo en la batalla de la era antigua.
Un ligero murmullo de preocupación corrió entre los docentes presentes.
Fue en ese momento cuando la profesora Karma Yoichi, especialista en artes místicas, dio un elegante paso hacia adelante.
—Mencionaste hace un momento que tienes planeado viajar al territorio ancestral del Mundo de los Dragones, ¿cierto, Hina?
—Así es, profesora —respondió Hina con voz firme y decidida.
Karma esbozó una sonrisa astuta y se giró hacia la cabeza de la institución.
—Director Kiato, me me gustaría presentar una propuesta formal. ¿Qué le parecería si la academia entera, junto a sus instructores y cuerpos de élite, acompaña a Hina y a Shiro en este viaje hacia el dominio draconiano para formar un frente unido?
Un silencio reflexivo se apoderó de la sala durante unos tensos segundos. Finalmente, el Director Kiato dejó escapar una leve sonrisa de aprobación.
—Si todo el cuerpo docente y estudiantil está de acuerdo… que así sea proclamado. Dentro de exactamente una semana, la academia entera partirá en expedición hacia el territorio de los dragones.
El entrenamiento de la espada
Horas después, los rayos del sol poniente caían sobre el solitario campo de práctica de las instalaciones traseras. Shiro tomó una espada de entrenamiento hecha de madera reforzada y la lanzó con fuerza al aire. Hina reaccionó instintivamente y la atrapó al vuelo con ambas manos.
—Te enseñaré desde cero las bases del combate con hoja —declaró Shiro con un tono implacable—. Aprenderás a atacar con precisión, contraatacar en el momento exacto, moverte con agilidad sobre cualquier terreno, anticipar emboscadas invisibles y, por sobre todas las cosas... desarrollarás una resistencia física inquebrantable.
Día tras día sin descanso, Hina se sometió al infierno del entrenamiento. Corría hasta que los pulmones le quemaban, caía exhausta sobre la tierra y se volvía a levantar una y otra vez. Su cuerpo entero dolía a niveles indescriptibles, pero su espíritu y su firmeza crecían a pasos agigantados.
Una semana entera transcurrió en un parpadeo, y el riguroso método de Shiro comenzó a rendir sus primeros frutos.
—Bien, basta de charlas teóricas —dijo Shiro desenvainando su propia espada metálica—. Ponte en guardia inmediatamente, Hina.
Ambas se colocaron frente a frente en el centro del terreno. El viento soplaba con fuerza entre ellas, agitando sus cabellos. Eran dos posturas completamente distintas; dos estilos de combate en desarrollo.
El choque fue instantáneo e inevitable. De un momento a otro, feroces chispas místicas saltaban en el aire cada vez que el metal y la madera reforzada se cruzaban a gran velocidad.
Hina retrocedió sobre sus talones, bloqueando con destreza un corte descendente. Shiro continuaba atacando con una fuerza magistralmente controlada, observando cada micromovimiento de su alumna con absoluta calma.
—Apenas y puedes mover las piernas por el cansancio acumulado —provocó Shiro—, aunque admito que estás mejorando absurdamente rápido.
—Lo sé perfectamente… —respondió Hina jadeando con dificultad por el esfuerzo físico—. ¡Pero no me voy a rendir por nada del mundo!
De pronto, en una fracción de segundo, la figura de Hina se desvaneció por completo de la vista de Shiro. Reapareció en un parpadeo a sus espaldas, lanzando una estocada horizontal a una velocidad verdaderamente cegadora.
—¿Pero qué demonios…? —susurró Shiro sorprendida por el repentino incremento de velocidad.
La energía mágica de Hina comenzó a dispararse hacia los cielos. La hoja de madera que sostenía entre las manos temblaba intensamente bajo la presión de una abrumadora fuerza espiritual.
—Esto… se está poniendo sumamente interesante —dijo Shiro alzando la vista con los ojos encendidos en emoción.
Desató de inmediato su técnica personal: Danza de la Espada. Cientos de hojas espectrales de luz azul emergieron del aire a su alrededor, girando en un vórtice destructivo.
—¡Rayo de la Destrucción! —gritó Shiro liberando la onda mística.
El impacto resultante fue sencillamente devastador. La onda expansiva hizo volar a Hina por los aires, azotando su cuerpo lastimado contra la tierra... pero contra todo pronóstico, la chica sonreía en medio del dolor.
—No hay marcha atrás en este camino —dijo Hina entre jadeos pesados—. Este combate... es apenas el comienzo.
Cerró lentamente los ojos, concentrando hasta la última gota de su esencia mística. Todo a su alrededor se volvió instantáneamente negro. La luz desapareció. El ruido de la brisa se apagó por completo. Silencio absoluto.
Se encontraba flotando en una dimensión completamente distinta. Un plano de oscuridad interminable, suelo cubierto por agua cristalina y ecos antiguos resonando a la distancia.
—¿En qué lugar me encuentro…? —susurró mirando a su alrededor—. Este es… el centro de mi mundo interior.
Una espada colosal emergió bruscamente desde el suelo de agua. Una hoja de tono oscuro como la noche más profunda, solitaria y emitiendo una vibra majestuosa. Era la legendaria Espada de la Oscuridad.
—La vi por primera vez en mis visiones… abandonada a su suerte al final de los tiempos —susurró Hina acercándose al filo misterioso—. Pero aun así… ella eligió vincularse con mi alma.
Una corriente devastadora de energía espiritual fluyó por las venas de Hina. En el mundo real, la humilde espada de madera que sostenía en la mano se transformó de golpe, materializando una hoja negra brillante que distorsionaba la luz del sol.
Shiro observó la metamorfosis con la mirada desorbitada por el impacto.
—Esa arma… ¡esa de ahí es la mismísima Espada de la Oscuridad!
Hina levantó la mirada, revelando unos ojos que brillaban con un aura nocturna.
—Perdóname por la demora, Shiro. Me quedé varada por unos segundos en un mundo desconocido.
Shiro sonrió de lado y empuñó su arma con ambas manos.
—Ya veo… no hay absolutamente nada más que decir entonces.
Desató toda la potencia de su maná milenario, invocando la Espada del Anochecer. Una hoja de tono violeta profundo surgió desde una grieta del inframundo, curvándose agresivamente hacia su objetivo.
Ambas guerreras se lanzaron a la carga simultáneamente. El aire del campo de batalla explotó en una onda de choque colosal cuando sus técnicas chocaron de frente. La tierra misma temblaba bajo la presión del impacto, mientras el fuego elemental y la energía de sombra se mezclaban en una danza destructiva y hermosa.
—¡Choque de Onda Expansiva! —gritó Shiro liberando una ráfaga invisible que barrió varios metros a la redonda.
Hina fue lanzada hacia atrás por la fuerza del impacto, sangrando levemente por el esfuerzo, pero manteniéndose firme sobre sus dos pies.
—No… me voy a rendir jamás. —dijo empuñando ambas espadas a la vez.
Ejecutó de inmediato su secuencia definitiva: Golpe de Arena. Un corte diagonal devastador, seguido de un corte aéreo descendente y culminando en una veloz Estocada de Demonio. Una combinación perfecta, veloz y despiadada.
El suelo se agrietó en múltiples direcciones. Las estelas oscuras de sus espadas rasgaron el aire con un resplandor negro brillante.
Shiro apenas tuvo tiempo de cruzar su hoja para contener la magnitud del impacto, sintiendo el peso aplastante del ataque. Una sonrisa de verdadero orgullo cruzó su rostro.
—Vaya, vaya… parece que por fin has despertado tu verdadero potencial, Hina.
Ambas combatientes quedaron frente a frente a pocos metros de distancia, respirando con enorme dificultad mientras el viento disipaba la polvareda. El campo de entrenamiento había quedado prácticamente destruido, mientras remolinos de energía pura flotaban en el ambiente como un hermoso eco divino.
El silencio de la tarde se hizo eterno entre las dos.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 17 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.