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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 165 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 165: Las Dos Reinas, el Despertar del Tiempo y la Promesa Rota Punto de vista: Shiro Shimizu (presente), Shiro Shimizu (yo madura/sellada) y Perspectiva General Me encontraba en lo más profundo del océano y mis ojos ya no conservaban aquel destello característico. El trauma y la penumbra me asfixiaban por dentro, mientras la frialdad del agua pugnaba por apagar mi última chispa de voluntad. Pero, de pronto, una voz profundamente familiar resonó en medio del silencio acuático. Frente a mí se erigía una persona idéntica a mi propia figura. Su mirada denotaba frialdad, pero al mismo tiempo resguardaba una dulzura sutil; sus pupilas relucían con una determinación que perforó la mía al instante. —¿Tú eres...? —No tienes necesidad de articularlo —respondió ella con una calma absoluta—. Al igual que tú, yo también fui sellada y humillada hace una eternidad. He permanecido incontables años atrapada en esta prisión, pero lo que sigo sin comprender es cómo terminaste reducida a esto, mi yo más joven. No concebí que caerías ante un ser tan insignificante como él. Yo también contengo esa sed de sangre al igual que tú; ambas estamos irrevocablemente conectadas. Este lago resguarda un significado profundamente especial para nosotras... Carlos solía traerme a este sitio cuando lo conocí tiempo atrás. Me quedé en shock absoluto al percibir que mi versión más madura y fuerte me hablaba sobre Carlos con semejante naturalidad. Ella prosiguió con una melancolía que me erizó la piel: —Él y yo compartimos momentos inolvidables. Es un sujeto desesperante, pero en lo más profundo resulta ser sumamente amoroso y noble. Tú misma lo has atestiguado desde el instante en que sus caminos se cruzaron. Fue un gesto lindo observar a mi versión más joven experimentar sentimientos por él... Eso me dibujó una pequeña sonrisa. Tienes una faceta mucho más pura en comparación conmigo. Yo lo perdí absolutamente todo, exactamente igual que tú. Queen fue nuestra única amiga de la infancia a la que no fuimos capaces de salvar. Sé perfectamente lo devastador que resulta, pero esto no representa el desenlace de nuestra historia. Al contrario: este es tu momento cumbre para evolucionar y reclamar tu verdadera identidad. No vaciles. Si tanto te atrae ese baboso de Carlos, recuerda que él siempre se arriesgará sin dudarlo para mantenerte a salvo, sin importar las consecuencias. Hizo una pausa, dejando que la marea nos meciera suavemente antes de continuar: —Cuando te habló sobre el dios antiguo, ¿te percataste de que él jamás estuvo realmente muerto? Fue teletransportado a un universo paralelo, un acontecimiento que jamás preví. Su ejecución fue el impacto más doloroso que azotó mi existencia —confesó mi yo madura mientras una lágrima se disolvía en la densidad del agua sagrada—. No he cesado de llorar... Contemplar cómo le arrebataban la vida de esa forma fue la visión más atroz que pude presenciar. Sentí la soledad aplastante y la culpa que la consumían por dentro. Se responsabilizaba a sí misma: la agonía de una mujer que, ostentando el título de la más fuerte, sentía en su alma que jamás fue capaz de resguardar a nadie. —Esa es la amarga esencia de figurar como la más fuerte —susurró, extendiendo sus manos hacia donde solían ubicarse mis brazos cercenados—. Ambas transitamos por infiernos peores desde hace mil años y, al final, me quedé completamente sola. Pero tú no tienes por qué replicar mi trágico destino. Colocó ambas palmas sobre mis hombros y un flujo energético de tono dorado comenzó a emanar de su fisonomía hacia la mía. El dolor desgarrador de mis mutilaciones comenzó a mutar en un calor abrasador. No solo me estaba transfiriendo su poderío divino: me estaba cediendo su voluntad de vivir y de transformar el futuro que ella no logró salvaguardar. —Antes de dar el paso definitivo, existe un aspecto fundamental que debes comprender sobre el nivel que conseguí alcanzar gracias a lo aprendido. Asumo que tú serás capaz de dominarlo. Como te mencioné, continúo bajo el yugo del sello y he buscado incansablemente la manera de quebrantarlo, pero es una labor imposible... Es un encantamiento cuya estructura jamás había presenciado. Me quedé petrificada al escucharla: —¿Pero cómo es eso posible? —pregunté con la voz fragmentada por la consternación—. Dime algo... ¿quién fue la entidad que te selló? La revelación de mi yo madura fue un golpe de realidad aplastante: —La persona que me sometió de la forma más humillante fue un abismal llamado Gabriel. Sucumbí ante alguien que era infinitamente más débil que Carlos. Me confié en exceso... Qué ingenua fui, ¿verdad? —expresó con una sonrisa desanimada mientras posaba sus manos sobre su pecho, dejándonos a ambas flotando en el abismo del mar celestial. Escena 2: El Reencuentro con la Verdad y la Doble Existencia Un silencio denso nos envolvió mientras la corriente nos acunaba con suavidad. Decidí romper la pausa con la interrogante que abrasaba mi pensamiento: —Tengo una duda... ¿De qué manera ha evolucionado nuestro verdadero potencial? Dime, ¿seré capaz de superarte a ti misma? Una sonrisa traviesa emergió en sus facciones, iluminando la penumbra del lago: —Por supuesto que lograrás superarme, pero para alcanzar ese estadio requerimos fracturar el sello. Es una proeza sumamente compleja, a decir verdad, pero en lo profundo sé que posees la capacidad de ejecutarlo. Tan solo deposita tu fe en ti misma. Sé que en tu condición actual podrías lograr avances significativos, pero el pánico y el horror que hemos experimentado siempre van a intentar asaltarnos... Y créeme, es el dolor más agudo de nuestra existencia, aunque intentemos evadirlo. Es nuestra naturaleza, porque tú y yo somos las más fuertes. Tal vez tu proceso de instrucción haya sido severo, pero contempla esto. En ese milisegundo, una fulguración de tono rosado bañada por un aura electrizante brotó de su cuerpo. Contemplé con absoluto asombro cómo sus facciones mutaban: sus ojos adoptaron un matiz rosado profundo, su cabellera se tiñó del color azul del cielo al amanecer y sus rasgos proyectaron la majestuosidad de la nobleza dracónica. Lo más impactante residía en sus pupilas: cinco puntos alineados perfectamente hicieron su aparición, un despertar que jamás había presenciado en mi vida. —Este es el Poder Nocturno del Tiempo —explicó con una voz que vibraba con autoridad divina—. Es un dominio sumamente inusual. Lo manifesté combatiendo contra cada oponente que sobrepasaba mis capacidades. Créeme, cuando te corresponda ejecutarlo, te quedarás atónita ante su magnitud destructiva. Es una facultad que ni el Dios Nocturno ni Carlos resguardan, pues cada entidad posee un poder distintivo alineado a su esencia. La piedad no es algo sencillo de sintetizar, pero este representó el punto más lejano al que logré acceder. Sentí de inmediato cómo esa energía rosada fluía directamente hacia mis muñecas amputadas, regenerando los tejidos, músculos y nervios a una velocidad que desafiaba cualquier norma biológica. Mi versión del pasado me estaba entregando la clave hacia la eternidad. —¿Estarías dispuesta a sobrepasar tus propios límites? Recuerda que tú ya has asimilado la totalidad del poder nocturno; esto no representará un obstáculo para ti. Mi yo del pasado se aproximó y me estrechó en un abrazo con una intensidad que pareció suspender la fluidez del tiempo. Las lágrimas brotaron de nuestras miradas al unísono: era una agonía ancestral, un lazo desgarrador de soledad que nos mantenía encadenadas por la trama del destino. —Sé que esto es indeciblemente doloroso, pero no te rindas jamás —articuló con la voz quebrada mientras me sonreía. Por primera vez en milenios, ella ya no se sentía desamparada. Habíamos cerrado una promesa que debió consolidarse eras atrás. Nuestras miradas se cruzaron por última ocasión y ella retrocedió un paso, mientras su fisonomía comenzaba a fragmentarse en destellos de luz. —Anhelaría ver a Carlos... Quisiera hablar con él y pedirle perdón por todo lo que ha tenido que soportar. ¿Deseas que te transfiera los recuerdos que conservo junto a él? Créeme, es momento de que asimiles la verdad de por qué Carlos permanece en una soledad absoluta en un mundo donde nadie lo ha amado genuinamente. De golpe, las memorias me embistieron como un huracán de pura agonía. Presencié las muertes sucesivas de Hina, de Josué, de mi propio hermano y de cada ser que Carlos había valorado. Todos estaban muertos. Posteriormente, la proyección se detuvo en el Bosque de los Espíritus. Observé a Carlos frente al reflejo del agua, con conceptos resonando en su cabeza como ecos funerarios: ¿Felicidad? ¿Amor? ¿Ser amado por alguien? Él desconocía el significado de esos anhelos. Se encontraba completamente solo en una guerra imposible de ganar. Vi a Carlos desplomarse sobre sus rodillas, golpeando la tierra con una rabia impotente que me desgarró el alma: «¿De qué me sirve sobrevivir si ni siquiera soy capaz de proteger aquello que juré resguardar?» —gritó entre sollozos. El eco de sus palabras se diluyó entre la arboleda mientras yo, en ese fragmento del pasado, emergía tras él con el cabello teñido de azul cielo. Comprendí la verdad más desgarradora de todas: Carlos y yo éramos exactamente iguales. Dos almas fracturadas bajo el mismo firmamento, procurando no colapsar mientras el mundo se reducía a cenizas. Regresé a la realidad de las profundidades del lago, temblando de horror y pesadumbre. Mi yo madura me contemplaba con una gratitud infinita, pero su estampa continuaba desintegrándose. El espacio y el tiempo la estaban borrando definitivamente. —Por favor... si consigues salvar a Carlos de las garras del Dios Nocturno, dile que le estoy profundamente agradecida. Desearía conversar con él por un par de horas, pero mi tiempo se ha agotado. Contemplar su extinción de esa forma, sabiendo que retornaría a una penumbra aún más profunda, me hizo comprender que no podía permitir que el sacrificio de Carlos ni el de mi otra versión resultaran en vano. La luz rosada del Poder Nocturno del Tiempo me envolvió por completo, fusionando sus vivencias, su dolor y su poderío con mi firme convicción presente. Mis brazos se materializaron en un estallido de fulgor azul cielo y mis ojos adoptaron los cinco puntos del despertar definitivo. El agua del Lago de los Reyes comenzó a hervir con violencia. En la superficie, Gojo y los demás se encontraban al borde de la aniquilación, pero yo ya no era la joven que había caído mutilada al abismo. Era la Reina que reclamaba su corona de espinas y eternidad. —No voy a permitir que te desintegres por completo —decreté con firmeza—. Quiero cumplir tu único deseo: que él y tú tengan la oportunidad de conversar por última vez. Tengo una propuesta, mi yo más fuerte... ¿Qué te parece si te mantienes a mi lado? Ella me observó con una mezcla de conmoción y temor: —Pero si ejecutamos eso, lo más probable es que cargues con un tormento infinitamente más cruel... No deseo que sufras más de lo que ya has padecido. ¿Por qué harías algo así por mí? Respondí con la templanza de quien ha descifrado su razón de ser: —Al presenciar tus recuerdos me percaté de que no puedo permitir que te esfumes. ¿Qué va a pasar con Carlos cuando asimile la verdad? Le va a doler más que a nadie. Fuiste su mentora, le enseñaste absolutamente todo. Nosotras somos su única familia. Sé que Carlos no podrá salvar al mundo él solo, pero cuando el día de la gran guerra final se presente, sabremos si somos capaces de prevalecer. Existen amenazas terriblemente peligrosas allá afuera... Pero quiero que tú y yo permanezcamos unidas. ¿Qué te parece si configuro un clon? Dado que ambas somos las originales, no existirá conflicto en que existan dos Shiro. Te ocultarás en un punto seguro. Voy a pulverizar ese maldito sello y, cuando lo ejecute, serás libre. Podrás manifestarte cuando llegue el instante de la contienda; ahí es donde requeriremos tu presencia. Porque confío en ti. Para mí, representas la hermana mayor que jamás tuve. Mi yo madura rompió a llorar, pero esta vez eran lágrimas de absoluto alivio: —Acepto —susurró, mientras su esencia comenzaba a entrelazarse con la mía. El agua del lago relució con una intensidad cegadora. Empleando el Poder Nocturno del Tiempo, dividí mi propia estructura existencial, anclando su alma a una nueva fisonomía física nacida de mi voluntad y del flujo sagrado del lago. El sello que la aprisionaba crujió ruidosamente y estalló en mil fragmentos de cristal oscuro que se disolvieron en las profundidades. El proceso resultó doloroso —un desgarro directo en el alma—, pero lo consolidamos. Frente a mí ya no flotaba un espectro extinguiéndose, sino una mujer real, formidable y liberada de sus cadenas. Ella asintió en silencio, suprimiendo su presencia con una técnica de sigilo que únicamente la "más fuerte" dominaba a la perfección, replegándose hacia las sombras del lecho acuático para aguardar el momento preciso. Ahora, con el sello destruido y la sabiduría de eras fluyendo por mi sistema, sentí mis nuevos brazos totalmente materializados, envueltos en un aura de tono rosado y azul cielo. Mi potestad ya no conocía límites. Elevé la mirada a través de los kilómetros de agua y fijé la vista directamente en la nuca del Dios Nocturno. La fluidez del tiempo comenzó a ralentizarse a mi alrededor hasta congelarse casi por completo.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 165

Estás leyendo el capítulo 165 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.