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Capítulo 160: El Legado del Ángel y las Llamas del Destino
Punto de vista: Carlos, Eime, Milin, Dani y Perspectiva General
No es alguien que nosotros podamos ignorar. Si realmente fuera una amenaza directa para mí, simplemente no lo sería. Además, él no es el único que custodia un poder de naturaleza aterradora. Este es el momento exacto para demostrar de qué estás hecho verdaderamente. Tu sed de venganza fue la única razón por la que continuaste con vida. Pero para que esa venganza se cumpla de forma absoluta, tienes que erradicar lo único que aún permanece en este mundo. Existen solo dos caminos: o fallas de nuevo y pereces en el intento, o permites que alguien muera justo frente a tus ojos. Eso representaría un tormento infinitamente más devastador para un ser humano. Para ti, una sola pérdida más... y te romperás en mil pedazos.
Carlos se había percatado con absoluta claridad de que alguien los observaba desde la penumbra. No ejecutó ningún ataque impulsivo. Ni siquiera desvió la mirada. Simplemente percibió la presencia de una persona serena, una aura que le resultaba profundamente familiar. Esa firma energética le pertenecía a Sayu. Sin embargo, la resonancia de esa energía no solo atraía su atención a él, sino a alguien más que se hallaba a sus espaldas. ¿Acaso se trataba de Amadeus, oculta en el lugar de Sayu? Carlos solo llegó a percibir una pena abismal en Sayu, como si esa persona estuviera bordeando un peligro mortal.
Oh, por supuesto, eso sería exactamente lo que ellos asumían. Porque él no era la única entidad sobre la faz de este mundo.
El Dios del Sol, el Dios de la Luna, el Dios de los Mundos... Son seres que trascendieron la lógica mortal y la propia humanidad. Es un instante demasiado exacto para ser real, donde resulta casi imposible retornar a lo que alguna vez experimentamos. Somos lo que somos, y lo que decidamos ejecutar con esa realidad es un asunto que nadie en este universo podrá alterar jamás.
Aunque la espada de mis enemigos me atraviese el corazón con sus propias manos, jamás podrán prevalecer contra él. Porque él mismo encarna las mismísimas llamas del infierno. Y el infierno no es un lugar al que cualquiera desearía descender; por el contrario, esto representaría lo más mortífero para Carlos. Él ya ha experimentado el sabor amargo de sus derrotas, clavadas a fuego en las puertas del destino. Unas puertas que no son dignas de cualquiera, sino de aquel que decide qué hacer con su propio juicio. Porque entre la frontera de la vida y la muerte, la vibración misma del infierno ya ha sido despertada.
Dani continuaba desplegando maniobras defensivas desesperadas para repeler los embates de Carlos, pero todo intento resultaba completamente inútil. El joven se había vuelto absurdamente más fuerte, o quizás esto solo representaba una diminuta demostración de un verdadero demonio erigiéndose ante sus ojos. Carlos se había esfumado del espacio sin que nadie lograra detectar su trayectoria. Esto era apenas el preludio del guerrero más temido en la historia de la humanidad.
La verdadera capacidad de un ser humano no conoce límites. Cualquiera es capaz de alcanzar la cúspide si realmente abriga el deseo de convertirse en el guerrero definitivo. Únicamente se requieren dos pilares: motivación y determinación. Superarse a uno mismo es lo que termina por definir al más poderoso en este campo de batalla.
Esta sensación punzante de querer asesinar a cualquiera solo por atreverse a mirar a mi líder no me extraña en lo absoluto. Pero sus ojos... sus ojos son una historia completamente distinta.
Es exactamente igual a quedar atrapada en una pesadilla al contemplar de nuevo esa presencia. Esa esencia es una energía peligrosamente inestable. La manifestación de un monstruo dispuesto a masacrar a cualquiera que se cruce en su camino. Esto es solo el inicio de un llamado oscuro. Me aterra contemplarlo de nuevo. El temor de hace apenas unos minutos fue únicamente el prólogo del terror absoluto.
Siendo totalmente honesta, no anticipaba un impacto de semejante magnitud. La mirada de Eime no solo reflejaba un respeto reverencial; era un miedo primitivo recorriendo cada fibra de su cuerpo. Esa mirada tan penetrante sería capaz de arrebatarle la vida con un solo parpadeo si él así lo deseara. Es una expresión perversa, vacía de cualquier emoción humana. El rostro de alguien que ya conoce de memoria el camino de ida y vuelta a través de las puertas del infierno.
Por otro lado se encuentra Dani. Realmente está temblando de pavor. Que alguien sea capaz de doblegarlo de esta manera es como contemplar el reflejo de su propia ruina. No se trata simplemente de la derrota. Es la humillación absoluta de convertirse en la burla de todos por haber sido sobrepasado ante una mujer. Su orgullo está completamente hecho pedazos mientras el terror lo paraliza frente al guerrero más temido.
—¡Esto tiene que ser un absoluto imposible! ¡No le hago ni un solo rasguño! ¡Esto no puede estar pasando! —se desesperaba Dani en su mente, aplastado por la impotencia—. ¿Quién diablos es este tipo? ¿Por qué me siento tan grotescamente frustrado? ¡Esto no puede ser verdad!
Una sonrisa retorcida y macabra se dibujó en el rostro de Carlos, una expresión que horrorizó por completo a Dani: una mirada salvaje, como la de un depredador que ya ha asegurado a su presa con el solo hecho de reírse.
Varios ataques masivos estallaron entre ambos. El choque salvaje y las chispas incandescentes que brotaban de sus espadas creaban una estampa de pura monstruosidad. La criatura invocada por Eime, Emperor, se incorporó a la contienda sin recibir instrucción alguna; su anatomía se adaptó a la máxima velocidad posible, orquestando múltiples ofensivas en un solo instante. Lanzó los ataques de lleno contra el Dios de la Guerra: las llamas acorralaron a Dani y una explosión de escala atómica hizo estallar la totalidad del terreno, proyectando una colosal y peligrosa resplandor de lava que iluminó el horizonte.
Eime le gritó a la criatura que se detuviera de inmediato, pero el coloso la ignoró por completo mientras continuaba acribillando a Dani. Repentinamente, una voz resonó directamente en la mente de Eime:
«Debes mantener la calma, Eime, porque soy yo quien lo está controlando en este momento. ¿Acaso olvidaste quién posee el derecho absoluto de comandar a Emperor? Tengo muchísimo más control sobre él de lo que alcanzas a imaginar. Por ahora te daré una orden directa, Eime: mátalo de inmediato. Yo simplemente voy a pisotearlo hasta que me confiese toda la verdad sobre lo que le hicieron a mi verdadero hermano. Si Lucifer lo está manipulando como a una marioneta, lo rastrearé primero a él y lo haré pagar con sangre por todo el daño que ha provocado.»
«Sabes algo, Eime... tú me conoces mejor que nadie y sabes exactamente cómo me siento por dentro. Dani y yo fuimos excelentes hermanos en el pasado. Has visto cómo él siempre sonreía cuando permanecía a mi lado en mi vida anterior. Él era alguien profundamente amoroso como hermano, pero sabes muy bien que desde que ocurrió aquella vida lo perdí absolutamente todo. Mi hermano desapareció durante esa época. Qué curioso, ¿no te parece? La persona que estoy viendo frente a mí en este instante ya no pertenece a este mundo.»
«El mundo puede ser todo lo hermoso que quieras, Eime, pero en este momento me he dado cuenta de una verdad sumamente cruda: las personas son incapaces de sentir el dolor ajeno. Y aun así... yo quiero salvarlo. Todos tienen razón sobre mí. Haga lo que haga, jamás seré capaz de salvar a nadie. La culpa y el resentimiento que cargo sobre mis hombros son una condena imperdonable.»
«Por eso quiero decirte algo. Hace un instante te di una orden para que lo mataras sin dudarlo, pero he tomado una decisión final. Las palabras de Carlos no eran normales. Él es alguien dispuesto a entregar su propia vida por los demás, y eso es lo que define realmente a un ser humano de verdad. No existe gente tan especial como Carlos y sus compañeros, porque ellos representan la última esperanza que le queda a la humanidad frente a este abismo. No se trata de arrojar la vida como si no valiera nada, sino de entregarla con la totalidad del corazón. Eso demuestra lo que realmente vales como persona.»
Eime me contempló fijamente, y sus ojos reflejaban un contraste absoluto con los míos. Su sonrisa habitual se desvaneció por completo, y ahora solo me observaba con un dolor profundamente arraigado. Ella siempre fue encantadora y sumamente simpática, aunque a menudo recurriera a su sarcasmo entrometido para evitar lastimar a los demás. Tal vez sea una mujer hermosa y sumamente atractiva con esa personalidad de muchacha caprichosa, pero la comprendo a la perfección. Sé exactamente lo que se siente al estar privada de la persona que te enseñó el verdadero significado de vivir y de ser querida.
Ellas dos deben rondar ya los dieciocho años de edad. Vaya manera de transcurrir el tiempo en este mundo. Yo sigo siendo un niño disfrazado de adulto, consciente de que jamás podré alcanzar la madurez total. Yo me vi obligado a madurar desde que tenía apenas cinco años. Me resta muchísimo por comprender de todo lo que existe en la actualidad. Contemplarla a la cara me evoca inevitablemente el recuerdo de Yuki y Emilia. Ambas atravesaron tormentas terribles y las considero como mis propias hijas. Todos ustedes son como mis hijos, y el pánico me invade al mirarla mientras continúo luchando sin un solo segundo de tregua contra el Dios de la Guerra.
Sin importar lo que intente por ellos, el sendero que he escogido resultará imposible y estará saturado de tormento. ¿Acaso esto es el infierno? No, ni en sueños. Esto es únicamente el preludio para comenzar a desenterrar la verdad. Acontecimientos que sucedían a mis espaldas y de los cuales jamás llegué a enterarme. Todo parece indicar que soy el único responsable de que la academia se encuentre sufriendo esta pesadilla. Cada vida que se ha apagado es por mi entera culpa. Si no hubiera insistido tanto, jamás los habría arrastrado a conocerme.
Mi corazón se contrae con un dolor y una fuerza sofocantes. Jamás me perdonaré haber permitido que Henry expirara en mis propios brazos.
Carlos apretó los dientes con una agonía visceral. Sus ojos reflejaban una tristeza desoladora que lo devoraba desde las entrañas. Cuánto desearía haber muerto en su lugar. Mi historia debió haber concluido definitivamente en aquel punto. Sé perfectamente que no me habrías perdonado si yo hubiera perecido en aquel lago. El solo hecho de rememorar cómo caíste hace que mi depresión sea algo fatal. Tu existencia continúa marcando cada segundo de mi vida, y tu legado es mi única guía: El Legado del Ángel.
Pero cuando me hallaba al borde de perderlo absolutamente todo, me hiciste recordar quién era yo en realidad. Me otorgaste una razón fundamental para seguir batallando. Eres como un ángel de infinita bondad que descendió del cielo, hasta que Dios vino a reclamar a su más preciado guardián. Yo no soy un caballero ilustre ni una persona común. Somos ese ángel que manifiesta la voluntad inquebrantable de continuar viviendo.
Es el momento de desplegar las verdaderas llamas del infierno.
Su mirada se inundó de una determinación y una admiración absolutas por las personas que lo acompañaron en medio de su devastadora soledad. Su voz se quebro levemente, pero logró contener el llanto. Las llamas del infierno no le pertenecen a cualquiera. Son la cristalización de promesas y destinos irrevocables. El infierno no lo consume en absoluto; lo abraza con calidez. Él y el infierno se encuentran entrelazados por el lazo mismo de la existencia. Son los vestigios de un guerrero que ha combatido en múltiples guerras en completa soledad. Y estar solo lo vuelve infinitamente más poderoso. Un infierno del cual jamás logró escapar porque en su interior albergaba una determinación que ningún otro ser humano ha conseguido igualar. Ese infierno me volvió más fuerte, porque lo perdí absolutamente todo en una guerra donde fui incapaz de salvarlos de las llamas.
Las llamas se manifestaron por sí solas, revelando su verdadera tonalidad. Eran tan absurdamente ardientes que trascendieron su brillo convencional para evolucionar hacia un matiz verde celeste sobrecogedor. Cada llama posee una esencia única, pero estas representaban algo que se extendía muchísimo más allá de cualquier entidad conocida. La alteración en el tejido del destino se hizo evidente. El mundo tembló sobre sus cimientos. La luz se volvió abrasadora, iluminando el firmamento en un tono azul oscuro salpicado por múltiples estrellas titilantes. Nadie lograba comprender la causa de este fenómeno. Lo más probable es que se tratara de la manifestación de un poder inédito que no le pertenecía a Carlos ni a ningún ser conocido. Era la energía de otra persona que aún no ha pisado este mundo convulso.
Eime y Milin lo contemplaban sin pestañear. No era miedo lo que sentían; era la primera vez que presenciaban semejante faceta en él. Sus ojos se hallaban desbordados de un dolor y un sufrimiento desgarradores, pero en lo más profundo titilaba un deber sagrado que debía ejecutar: erradicar a sus propios compañeros. Los años transcurridos para él habían sido sencillamente atroces. Es un individuo que jamás ha tenido un camino fácil en la vida. El origen mismo de sus inicios fue lo que lo impulsó hacia aquel mundo paralelo, convirtiendo su pasado en una red de recuerdos falsos. Sin embargo, en lo más recóndito de su ser, él sabía que esos recuerdos no eran una burda mentira por una razón elemental: el Dios Antiguo no pereció en vano, sino para desvelar la verdad oculta de esta creación.
Lo que lo impulsaba a razonar de esta manera poseía una lógica impecable y una estrategia magistral para todo lo que perseguía. Existen secretos que el mundo aún ignora por completo. La existencia de los Gigantes fue la razón primordial por la cual las deidades buscaban desterrarlos de la existencia. El tomo sagrado que Josué le confió a su propio hijo alberga las respuestas que ellos continúan buscando con desesperación. Esto solo pone de manifiesto el peligro inminente que podrían desencadenar, pero existe algo de mayor trascendencia oculto en ese libro. En el sendero de un guerrero solitario aguardan misterios insondables, y la persona que le advirtió sobre estos eventos aún no ha hecho su aparición en la escena.
Milin buscó la mirada de Eime y rompió el silencio con tono vacilante:
—Dime algo... ¿quiénes son ustedes realmente? No logro comprender nada de lo que está sucediendo aquí.
Su voz denotaba un miedo y una timidez evidentes. Sus ojos se cruzaron con los de Eime, pero de los labios de esta no brotó respuesta alguna al instante. La interrogante había resultado demasiado abrupta para el matiz de la conversación.
—Eso no es algo que debas saber en este momento; eres solo una niña —respondió Eime finalmente, dibujando una leve y cálida sonrisa para no levantar las sospechas de Milin—. Cuando alcances la edad de Carlos, finalmente lo entenderás. Pero ahora debemos retirarnos de aquí. Existe otra presencia observándonos y no se trata de él. Es alguien infinitamente más poderoso que este sujeto y tenemos que ir a investigar de inmediato.
Fue la única determinación viable en ese instante.
«Tengo que acatar la orden directa de mi señor. ¿Realmente estaba bien que yo lo ejecutara? Como sea, es una orden irrefutable. Sigo siendo lo suficientemente útil, ¿verdad? Presenciar ese instante donde él parecía encontrarse al borde del final solo me provocó un pánico atroz. Un verdadero terror de que terminara por desaparecer para siempre.»
—Usted es aquel soldado caído. Es el caballero que me regresó a la vida. Es mi guerrero más amado en este mundo, sin importar las consecuencias. Ante usted me encuentro dispuesta a entregar mi vida, mi honor y mi amor entero. Su calidez representó la salvación que se me fue concedida —expresé en voz alta, posando mi mano izquierda sobre el pecho mientras contemplaba a mi líder supremo.
Una ligera sonrisa desanimada se dibujó en su rostro.
—Usted me ha guiado por un sendero infinitamente mejor y más seguro. Ignoro la razón fundamental de esto, pero para mí usted es mi Dios, mi señor y la única entidad a la que juraré lealtad eterna. No me importa si termino cayendo en garras del enemigo: estoy dispuesta a perecer sin rendir jamás reverencia ante nadie más.

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Estás leyendo el capítulo 160 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.