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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 152 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 152: Sentimientos Ocultos, la Sombra de Kronos y la Templanza del Líder Punto de vista: Carlos, Kronos, Yuki, Eime y Kai La atmósfera en el patio de la academia se estaba volviendo exponencialmente más incómoda de lo habitual. Jamás imaginé que Yuki fuera capaz de desarrollar un nivel de celos tan marcados solo porque Fer intentara quedarse a mi lado un momento más. Además, Fer no era un combatiente cualquiera cuya fuerza pudiera ser subestimada o ignorada por nadie; su capacidad de destrucción no tenía comparación con casi nadie en este plano. Tenía absolutamente claro que si dejaba que esos dos idiotas entraran en un conflicto directo, la energía residual destruiría todo el campus y yo no podría hacer nada para detener la catástrofe en mi estado actual. Dejé escapar un suspiro pesado y bajé la mirada hacia el suelo con la mente saturada de pensamientos. —Bueno... ya que todos ustedes están reunidos aquí, voy a ser completamente sincero —anuncié con voz grave. De inmediato, el ambiente a nuestro alrededor se volvió infinitamente pesado y tenso. —Han estado ocurriendo cosas sumamente extrañas e inquietantes últimamente, chicos... Mis palabras salieron con una lentitud calculada, cargadas con el peso de años de tragedia acumulada. —A veces siento que no logro comprender del todo lo mucho que ustedes significan para mí en esta segunda oportunidad de vida. Levanté la vista lentamente para fijar mis ojos en la subcomandante. —Yuki... me has estado ocultando información crucial. Te lo había dicho claramente antes, ¿no es así? A mí no me gusta en absoluto que las personas de mi absoluta confianza me guarden secretos. Ella permaneció en un silencio sepulcral, incapaz de articular una sola palabra para defenderse. —Ya sé perfectamente todo lo que Eime me contó en su momento —continué dando un paso al frente—. Y también estoy al tanto de lo que Kai me reveló detalladamente. Así que supongo que ya oíste el mensaje que te mandé a través de ellos, ¿verdad? —¿Hablas sobre... lo que ocurrió con aquellos dos? —alcanzó a preguntar Yuki con un hilo de voz. —Sí —la interrumpí rotundamente—. A eso mismo me refiero. Respiré hondo tratando de controlar el torbellino de rabia y tristeza que amenazaba con desbordar mi maná. —No tengo la menor idea de cómo decirte esto sin sonar excesivamente grosero o distante... pero lo que hiciste no estuvo bien bajo ninguna circunstancia. Mi tono de voz no era un grito ni un rugido de ira, pero las palabras resonaban con un dolor tan puro que cortaba el aire. —No estoy intentando regañarte como a una niña... Solo quiero ayudarte a ver las cosas con claridad. Pero respóndeme con la verdad a esto, Yuki: ¿qué habrías hecho tú si no hubieras salido con vida tras enfrentarte a semejante entidad? —Ejem... —intervino Fer de repente, interponiéndose levemente con una sonrisa cargada de su habitual arrogancia—. Si me disculpas la intromisión, Carlos... Ella solo estaba intentando hacer lo que consideraba correcto para la seguridad del clan, pero... Giré la cabeza y lo miré fijamente a los ojos. Él sostuvo mi mirada desafiante por un segundo, pero yo fruncí el ceño con una frialdad absoluta. —¿Sabes algo, Fer? —dije con un tono que se volvió cortante como una cuchilla—. Esto no te incumbe a ti en lo absoluto. Fer guardó silencio al notar la gravedad de mi estado. —Lo que ella hizo fue sencillamente cruel e imperdonable —afirmé volviéndome hacia la chica—. Respóndeme de una buena vez, Yuki... ¿Por qué demonios mataste a Kratos y a Charlotte? El aire en el patio se volvió literalmente asfixiante por la presión de mi angustia. —¡Ellos no tenían absolutamente nada que ver en ese complot! Ya descubrí la verdad absoluta de lo que les sucedió a ambos. Mis manos comenzaron a temblar de forma incontrolable. —¡Jamás quisieron traicionarme a mí ni a la organización! ¡Fueron forzados mediante artes oscuras y manipulación mental! Apreté los dientes hasta sentir que se romperían. —¿Tienes la menor idea de cuánto me dolió enterarme de que los habías ejecutado sin darles la oportunidad de explicarse o recibir un juicio justo? Sabías perfectamente lo que esos dos significaban para mí... La rabia acumulada por las pérdidas del pasado comenzó a nublarme la visión. —Solo ellos dos merecían mi compasión... ¡el resto de los traidores que se joda! Mi voz se quebró por una fracción de segundo ante el nudo en mi garganta. —Mi hermano y todos los demás involucrados saben perfectamente lo que hicieron en el pasado... Y no tengo la menor intención de perdonarles la vida jamás. Yuki permaneció completamente paralizada, incapaz de formular una respuesta. Mi enojo desbordado la había helado por dentro. En el fondo yo no quería ser distante ni frío con ella... pero era imperativo que comprendiera el peso de sus decisiones impulsivas. —Ellos dos no tuvieron la menor culpa de mi muerte y borrado —añadí mientras una sombra de oscuridad mágica se filtraba sutilmente en el timbre de mi voz—. Y ahora que he vuelto a este plano... me aseguraré personalmente de que jamás, ni en esta vida ni en ninguna otra que esté por venir, vuelvas a ponerles una sola mano encima o a juzgar de forma arbitraria a quienes me rodean. ¿Te ha quedado completamente claro? Mientras esto sucedía en el campus, a una distancia abismal de la academia... El ser conocido como Kronos se detuvo en seco en medio de un páramo desolado. Había percibido una fluctuación única en el flujo del destino: una sed de sangre pura, antigua y perturbadoramente familiar. Una sonrisa oscura y siniestra se dibujó en sus labios. —Vamos... Enójate muchisimo más, Carlos —murmuró para sí mismo. Su sonrisa se volvió completamente torcida y desquiciada mientras contemplaba el horizonte. —Espero con ansias el día en que te conviertas en un juguete monumental, lo suficientemente perfeccionado como para destruirlo absolutamente todo a tu paso. Sus ojos brillaron con un destello de pura locura cósmica. —Gracias a ese caos que provocas a tu alrededor fue que pude apoderarme de las reliquias ancestrales sin levantar sospechas... Y fui testigo presencial de la forma tan aterradora en que masacraste a aquel abismal. Kronos dejó escapar una risa baja, un eco grotesco que hizo temblar la tierra a su alrededor. —Eres un sujeto tan... pero tan fascinante. Su voz se transformó en un susurro cargado de un veneno letal. —Deseo fervientemente que llegue finalmente el día del gran festejo... Solo para estar allí presente y ver cómo experimentas la derrota más aplastante, dolorosa y humillante de toda tu existencia. De vuelta en el patio de la academia, la presión era insoportable. —Lo... lo tendré muy en cuenta, mi señor... —alcanzó a pronunciar Yuki. Su voz sonaba débil, rota, reducida a un mero susurro que apenas se escuchaba. Sin embargo, en el interior de su mente, el ruido de sus propios pensamientos era sencillamente ensordecedor: Jamás quise que te enfadaras de esta manera conmigo... Sé perfectamente lo mucho que Kratos y Charlotte significaban para ti en el pasado... pero para mí era imposible perdonarlos. Lo que hicieron no tiene perdón ni nombre. No tiene el menor sentido... ¿Por qué sigues defendiendo con tanto ahínco a esos dos traidores? Un nudo doloroso e impenetrable se formó en la garganta de la subcomandante. ¿Será que realmente soy una inútil total para él? Siempre que me esfuerzo por tomar una decisión dura para proteger el clan... termino haciendo que se enoje aún más conmigo. Yo solo quería hacer lo correcto para su seguridad... Apretó los dientes con una rabia dirigida hacia sí misma. Me siento tan patética y miserable... La frustración extrema terminó por invadirla por completo. Yuki desvió la mirada hacia el suelo y, por un instante impulsivo de dolor, decidió ignorar la presencia de Carlos. Al notar el colapso emocional de su camarada, Kai y Eime se acercaron a ella sin decir una sola palabra y la rodearon cálidamente con los brazos en un abrazo protector. —Sé perfectamente cómo te estás sintiendo en este momento —le murmuró Kai en voz baja y comprensiva—. De verdad entiendo la impotencia que sientes. Pero él no te está diciendo las cosas con la intención que tú estás asumiendo. Yuki no respondió, manteniendo los ojos cerrados. —Carlos solo te está señalando que existían otras opciones tácticas que pudiste haber tomado —continuó Kai de forma pausada—. Nada más que eso. No te está desechando. —Kai tiene toda la razón del mundo —intervino Eime, esbozando una sonrisa suave y reconfortante mientras apoyaba su frente con cariño contra la de Yuki—. No tienes por qué tomarte sus palabras como si fueran un rechazo hacia tu persona o hacia tu lealtad. Él simplemente está expresando en voz alta las cosas que desearía que no hubieran ocurrido de esa forma tan trágica. El cuerpo de Yuki tembló levemente por el llanto contenido. —Sé que resulta sumamente difícil entender su forma de procesar el dolor —susurró Eime con ternura—, pero no debes sentirte repudiada. Jamás te ha dicho que te odia. Jamás ha salido de su boca la palabra 'inútil' para referirse a ti. Kai asintió con la cabeza respaldando a Eime. —Nunca olvides quién fue él en su época dorada y todo el trauma que carga a sus espaldas. No dejes que sus palabras te afecten más de lo que ya lo están haciendo. —¡Ánimo! —añadió Eime intentando aligerar el ambiente tenso con un toque de humor suave—. Míralo por el lado bueno: solo ha sido tu primer regaño formal. Yo ya me llevé una reprimenda colosal la primera vez que me puse en modo pervertida frente a él... y créeme que es ridículamente difícil hacer que ese hombre caiga en mis encantos. Eime dejó escapar una pequeña risa y suspiró con nostalgia. —Pero a pesar de todo, lo admiro profundamente. Todos nosotros lo admiramos más que a nada en este mundo. Nos salvó de la ruina absoluta. Nos cuidó y nos dio un hogar cuando la vida y la sociedad siempre nos trataron como verdadera basura descartable. La mirada de Eime se volvió inusualmente seria y melancólica por un segundo. —Perdón si suena crudo... pero es la pura verdad. La vida en este mundo es una auténtica porquería. No tienes idea de lo crueles, ruines y despiadadas que pueden llegar a ser las personas. Un escalofrío recorrió la espalda de Yuki al escuchar el tono de Eime. —Hace mucho tiempo... —dijo Eime dudando por un instante en revelar su cicatriz más profunda—... yo quería terminar con mi vida. Quería suicidarme. Yuki abrió los ojos de golpe ante la revelación. —Pero al final no lo hice —prosiguió Eime con una sonrisa triste pero llena de paz—. ¿Quieres saber por qué razón me mantuve en este mundo? Yuki negó lentamente con la cabeza, escuchando con atención. —Fue por él. Por todo lo que nos enseñó y la fuerza que nos inculcó cuando apenas éramos unas niñas indefensas. Eime apretó sus brazos alrededor del cuerpo de Yuki con firmeza. —No lo olvides nunca, Yuki: para él... tú lo vales absolutamente todo. —No tienes motivos para sentirte como una carga —reforzó Kai con tono calmado y maduro—. Solo mira hacia el exterior y sigue avanzando a su lado. Carlos también es un ser vivo que ha cometido errores monumentales en el pasado y tú lo sabes perfectamente bien. Yuki alzó lentamente la mirada y sus ojos se cruzaron directamente con los de Carlos. En las pupilas del joven líder ya no quedaba el menor rastro de enojo o rabia; en su lugar, solo había una profunda preocupación y una sombra visible de culpa. Ver esa expresión en Carlos fue lo que más le dolió en el pecho a la subcomandante. ¿Por qué demonios me mira de esa manera? ¿Acaso siente lástima y pena por mí? ¿Es porque realmente me considera una carga inútil en su estado actual? El pecho de Yuki ardió con un dolor punzante. Quisiera desaparecer de aquí... No quiero estar en este lugar si él realmente piensa eso de mi capacidad... Antes de que la chica pudiera dar un solo paso hacia atrás para apartarse del grupo, Carlos avanzó con decisión y la envolvió en un abrazo firme e inesperado. Sus manos rodearon la nuca de Yuki con una delicadeza y un cuidado que contrastaban drásticamente con su aura de combate anterior. Yuki se quedó completamente paralizada en el sitio. El calor reconfortante del cuerpo de Carlos la tomó por absoluta sorpresa, haciendo que un sonrojo intenso cubriera su rostro de inmediato. —Yuki... de verdad lo siento mucho —dijo Carlos en voz muy baja, hablando directamente a su oído—. Jamás fue mi intención que mis palabras te afectaran de una manera tan destructiva. Apretó el abrazo un poco más, transmitiéndole seguridad. —Solo quería que comprendieras con claridad que en la guerra las cosas no siempre son blancas o negras, ni los traidores lo son siempre por voluntad propia. Lo hice verdaderamente por tu bien y por tu crecimiento como líder. Yuki tembló ligeramente entre sus brazos. —Nadie en este clan te está juzgando ni dudando de tu valor —continuó Carlos con voz serena—. Solo te llamé la atención como tu comandante. Tranquilízate, por favor. Carlos intentó soltarla suavemente para mirarla a la cara, pero Yuki no se lo permitió en absoluto. La chica rodeó la cintura de Carlos con todas las fuerzas de sus brazos, aferrándose a él como si al soltarlo fuera a desaparecer todo su miedo y la realidad misma. —Yo... de verdad lo siento mucho, líder... —susurró Yuki bajando la cabeza escondida en su pecho, mientras su voz se quebraba por la emoción acumulada—. Tenía muchísimo miedo de que comenzaras a pensar mal de mí... Miedo de haberme convertido en una decepción total para ti... de ser una fracasada que no puede cumplir con tus expectativas. Carlos dejó escapar un suave suspiro de alivio. —Todo lo que ocurrió en el pasado ya quedó atrás, Yuki. Ahora lo único que verdaderamente importa es el presente que estamos construyendo. Separó un poco el rostro de la chica para obligarla a mirarlo directamente a los ojos. —Vamos a cambiar las cosas juntos de ahora en adelante. Así que no te desanimes por un tropiezo. Mantente exactamente como has sido siempre: relajada, centrada y alegre. Todos y cada uno de los miembros de este clan estamos aquí para apoyarte en lo que necesites. Acto seguido, Carlos desvió la mirada hacia un costado con una mueca de leve fastidio fingido para cambiar el tema. —Y tal como acaba de decir Eime... en su momento yo tuve que intervenir directamente para evitar que ella cometiera una completa estupidez con su vida. Por esa misma razón es que ahora se comporta de esa forma tan insoportable conmigo a todas horas: acosadora, manipuladora, pervertida, egoísta, mediocre... una completa tonta que siempre está intentando seducirme sin el menor éxito. Créeme lo que te digo, Yuki: jamás se te ocurra ser como ella. Al escuchar semejante descripción, Eime frunció el ceño con indignación juguetona... pero no pudo evitar esbozar una sonrisa engreída. Al mismo tiempo, Kai estalló en una carcajada escandalosa que resonó en todo el patio. Fer no se quedó atrás y se unió a la risa, señalando a Eime directamente con el dedo. —¡Pensó que realmente tenía alguna oportunidad de conquistar al jefe! —se burló Fer entre carcajadas histéricas. Las risas de ambos guerreros llenaron el ambiente por un instante, trayendo un momento de ligereza tras tanta tensión. Sin embargo, esa alegría duró apenas un segundo. La atmósfera del lugar cambió de manera drástica y aterradora. Una presión mágica invisible y sofocante cayó como un mazo pesado sobre Kai y Fer. —...¿Eh? —alcanzó a articular Kai, congelándose en su sitio. Sin el menor aviso previo, un conjunto de ondas de ataque piroclásticas se dispararon a una velocidad absurda. Una explosión brutal y concentrada sacudió el terreno bajo sus pies, levantando una densa columna de humo negro. Cuando la nube de ceniza se disipó gradualmente, Kai y Fer se encontraban tirados cuan largos eran sobre el césped, completamente chamuscados, humeando por todos lados y cubiertos de una capa gruesa de hollín negro. Se hizo un silencio absoluto en el lugar. Eime los miró de reojo con los brazos cruzados y una frialdad absoluta. —Se lo buscaron solitos por idiotas —sentenció Eime con voz tranquila. Carlos solo pudo suspirar pesadamente ante la escena. A su lado, Yuki, aún aferrada al brazo del líder, sonrió por primera vez en todo el día, libre de cualquier temor. —Y bien... ahora que finalmente te veo sonreír de nuevo —dije con voz calmada contemplando a Yuki—, ¿serías tan amable de soltarme, por favor? —¡E-eh... a-ah... sí, por supuesto! —respondió Yuki de inmediato, sobresaltándose. Lo siento muchísimo, me dejé llevar un poco por la emoción del momento. Se separó a toda prisa de mí, acomodándose los mechones de cabello con clara torpeza y evitando a toda costa cruzarse con mi mirada por la vergüenza. —No te preocupes en absoluto —añadí para tranquilizarla—. Todo ha quedado perfectamente aclarado entre nosotros. Miré hacia los lados para evaluar los daños del patio. Kai y Fer continuaban tendidos inmóviles en la tierra, echando humo denso por la ropa como si hubieran logrado sobrevivir de milagro a la detonación de una ojiva nuclear de baja potencia. —En fin... veo que esos dos quedaron reducidos a puro polvo quemado —comenté observando sus cuerpos chamuscados. —Se lo buscaron de forma absolutamente merecida —declaró Eime cruzándose de brazos con superioridad—, por querer pasarse de listos y jugar a ser los comediantes del grupo. —Pero mira nada más quién viene a hablar de moderación —le respondí mirándola de reojo—. Usted no se salva en absoluto de esta llamada de atención, Eime. Eime esbozó una sonrisa de lado, sumamente peligrosa y cargada de intenciones oscuras. —Aún hay varios asuntos pendientes que debo saldar contigo a solas, mi querido líder... ¿O acaso consideras que tienes todo el derecho de hablarme con esa frialdad? Un escalofrío involuntario recorrió mi espina dorsal ante su tono. Desde el suelo, Kai levantó torpemente una mano temblorosa hacia el cielo. —Jefe... creo que definitivamente cruzamos una línea muy peligrosa esta vez... —murmuró Kai con voz agónica. Fer, a su lado, examinó los restos quemados de su vestimenta táctica. —¿Qué tan mal quedó nuestra ropa, Kai? —preguntó con dificultad. —Hecha auténtico polvo y cenizas... —respondió Kai con un dramatismo exagerado—. Creo que sinceramente estoy empezando a ver la luz al final del túnel... —¿Qué demonios le vamos a decir a los demás miembros cuando nos vean en este estado patético? —preguntó Fer dolido—. ¿Qué Eime nos incineró vivos y de forma completamente deliberada? Eime los escuchó y los miró con una calma absoluta... una calma que presagiaba un desastre mayor. —¿Ah, sí? ¿Eso es lo que piensan decir? —preguntó Eime sonriendo dulcemente. Ambos guerreros se congelaron instantáneamente en el suelo, sintiendo el verdadero terror. —Vaya... veo que a pesar de estar chamuscados aún tienen ganas de seguir burlándose de mí —dijo Eime manteniendo esa sonrisa aterradora—. ¿No les caería nada mal recibir otra pequeña lluvia de fuegos artificiales concentrados para cerrar el espectáculo? Los rostros de Kai y Fer se pusieron completamente pálidos bajo la capa de hollín. —Está... está completamente demente —susurró Kai aterrado. —Confirmado al cien por ciento —añadió Fer tragando saliva—. Totalmente desquiciada. —¡Jefe, por lo que más quiera, ayúdenos! —gritaron ambos al mismo tiempo con desesperación—. ¡No puede permitir que esta mujer haga lo que se le dé la gana con nuestras vidas! Me llevé una mano al rostro, sobándome el puente de la nariz ante el caos diario. —A ver... ustedes tres —dije imponiendo mi voz firme de mando—. Se me van calmando de inmediato o si no... —¿O si no qué, exactamente? —interrumpió Eime inclinando la cabeza hacia un lado, mostrando una sonrisa peligrosamente tranquila y desafiante—. ¿Acaso el jefecito tiene ganas de unirse a ellos en el suelo? Su sonrisa desquiciada fue, sin lugar a dudas, lo que más tensión y miedo provocó en todos los presentes. Yuki dio un paso prudente hacia atrás, alejándose de la zona de impacto. —Eime... por favor baja un poco la intensidad de tu maná... —pidió Yuki. —No puedo evitarlo —respondió Eime con desenvoltura—. Sencillamente me divierte demasiado verlos sufrir. Kai se arrastró un par de centímetros por el césped con tono suplicante. —Carlos... hermano... líder supremo... salvador de nuestras almas... lo que quieras que te llame... Prometo solemnemente no volver a reírme de nadie jamás. —Yo tampoco me volveré a reír —añadió Fer desde el suelo—. Bueno... tal vez solo un poquito. Eime chasqueó la lengua con claro desdén. —Un par de cobardes patéticos —sentenció. Me pasé la mano por el rostro una vez más, soltando un largo suspiro de resignación. —Definitivamente... en este grupo nada ha cambiado con el paso de los años. Yuki, a mi lado, dejó escapar una pequeña y dulce risa. —Al menos... podemos estar seguros de que jamás nos vamos a aburrir a su lado. La miré de reojo con una leve sonrisa. —Eso tenlo por seguro. Continuará.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 152

Estás leyendo el capítulo 152 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.