Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 151 online gratis en español
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Capítulo 151: El Retorno de los Sesenta y Ocho, la Sombra de Astaroth y la Red Blood Association
Punto de vista: Carlos, Yuki y Eric
Dejé escapar un suspiro pesado y profundamente nervioso.
Ver a Yuki adoptar semejante postura y comportamiento solo podía significar una sola cosa: ella había tomado la decisión definitiva de volver a acercarse a mí. Y eso, bajo ninguna circunstancia, era un detalle menor en el mapa táctico. Por el momento quería convencerme de que solo se trataba de una visita inesperada, o al menos eso era lo que prefería creer. La última vez que ella vino a buscarme personalmente fue hace ya varios años, en una época donde todo nuestro contexto era radicalmente distinto. Jamás imaginé que nuestro siguiente encuentro cara a cara sería tan cercano, tan directo e impredecible... el líder supremo y su subcomandante frente a frente una vez más.
Pero eso no era lo único que rondaba por mi cabeza.
Había observado demasiadas variables en su comportamiento. Mientras tanto, yo apenas me encontraba en proceso de recuperar progresivamente las fuerzas que había perdido en el pasado. Aún no estaba completo en términos de esencia ni de contenedor mágico; me faltaba un trecho enorme por recorrer para alcanzar la plenitud de mi antigua fuerza. Una fuerza destructiva que, el día que terminara de despertar por completo, absolutamente nadie en este mundo sería capaz de contener. Solo unas cuantas personas contadas con los dedos de una mano serían capaces de hacerme frente de verdad. El resto... jamás llegaría a comprender siquiera quién fui yo alguna vez en la historia.
Yuki rompió el silencio con una voz que pretendía ser glacial.
—Veo que usted sencillamente no aprende a medir los riesgos, ¿verdad, líder supremo? —dijo apretando mi hombro antes de soltarme—. Recuerde muy bien esto: yo no vine hasta aquí con la intención de pelearme o discutir con usted.
Su voz era firme y autoritaria, pero al llegar al final de la frase, un matiz imperceptible se quebró en su tono.
—Es solo que...
Apartó la mirada hacia un costado, incapaz de sostener la mía por un segundo. Los ojos de Yuki delataban una realidad completamente opuesta a la frialdad de sus palabras. Había algo más sucediendo en el fondo, una amenaza o una sospecha que ni siquiera yo terminaba de comprender del todo.
La observé con una atención minuciosa.
—Yuki... te conozco muchísimo mejor que nadie en este mundo —dije en voz baja pero tajante—. Dime exactamente qué es lo que está pasando en realidad. ¿Acaso no viniste hasta este patio solo para regañarme por Salma? ¿O hay algo verdaderamente grave que te inquieta el alma?
El silencio entre los dos se prolongó de manera incómoda. Ella apretó los dientes con fuerza contenido.
—Así es... —admitió al fin. Levantó la mirada lentamente hacia mí—. Pero... ¿cómo es que fue capaz de deducirlo tan rápido? No estaba intentando ser especialmente cautelosa ni nada por el estilo... Solo me sorprende que, aun en su estado actual, usted sea capaz de captar absolutamente todos estos detalles al vuelo.
Solté una exhalación lenta y serena.
—Me conoces mejor que nadie, Yuki. Sabes perfectamente cómo opera mi mente.
En ese preciso instante ocurrió.
Yuki percibió algo sumamente oscuro emanando desde lo más profundo de mi ser. Una energía latente. No se trataba únicamente de poder mágico concentrado, sino de una auténtica sensación de destrucción absoluta y devoradora, como si todo a mi paso estuviera destinado a ser reducido a cenizas sin dejar el menor rastro.
Sus pupilas temblaron por un segundo. Por un instante fugaz... pareció como si ella deseara destruirme allí mismo para evitar lo inevitable. O tal vez... simplemente temía en lo más profundo de su ser aquello que estaba terminando de despertar dentro de mi contenedor.
Mi cuerpo se tensó de inmediato por mero instinto de combate. Me mantuve en máxima alerta. Porque en ese preciso segundo lo comprendí con una claridad escalofriante: esto ya no era una simple visita repentina ni una conversación casual entre antiguos camaradas. Algo verdaderamente siniestro se estaba moviendo en las sombras más profundas del mundo. Y Yuki lo sabía a la perfección.
—Pido mis más sinceras disculpas, líder... No puedo hablar abiertamente de todos los detalles por ciertas restricciones, pero le diré esto: él está...
—Lo sé perfectamente, Yuki —la interrumpí. Mi voz salió baja, grave y profundamente cargada de preocupación—. Mi madre me lo contó todo antes de venir.
Apreté los puños con rabia.
—Parece ser que él ha regresado finalmente a este plano. Su sola presencia e influencia es lo que me mantiene sumamente inquieto. No tengo la menor idea de cuál sea su objetivo final en este momento, pero si a ese infeliz se le ocurre aparecer por esta academia... me veré en la obligación de detenerlo como sea.
Apreté los dientes sintiendo la impotencia de mi estado actual.
—Tal vez en este momento no sea lo suficientemente fuerte como para enfrentarlo cara a cara en un duelo a muerte... pero al menos seré capaz de entretenerlo el tiempo suficiente para que los demás escapen.
La sola idea era un suicidio táctico, pero no dudé ni un solo instante en mi determinación.
—Sabes mejor que nadie que cuando se trata de un enemigo que amenaza directamente a las personas que juré proteger... siempre estoy dispuesto a pelear hasta las últimas consecuencias. Aunque tenga que quedarme atrapado durante mil años luchando en el abismo contra él.
El silencio se volvió abrumador a nuestro alrededor. Luego, tomé aire y continué con voz de mando.
—Necesito que convoques de inmediato a los sesenta y ocho miembros que quedan con vida. Tráelos a todos aquí ahora mismo. Quiero dirigirme a ellos personalmente... y también darles una enorme sorpresa.
Yuki me observó con una gravedad absoluta en el rostro.
—Está bien, Carlos... Se hará exactamente como usted ordena —asintió levemente.
En un parpadeo de movimiento, desapareció de la vista sin dejar el menor rastro.
Me quedé a solas con Salma en el suelo, concentrando una parte de mi atención en mantener su desbordante poder bajo un control estricto. Su núcleo triangular seguía sumamente inestable, palpitando con una energía destructiva y peligrosa. No tenía la menor intención de pelear con ella y muchísima menos de destruir su núcleo incipiente; hacerlo habría sido un desperdicio monumental de talento. Además... la chica era ridículamente tímida. Demasiado. Y en mi experiencia, mientras más tímido es un usuario de magia, más destructivo y peligroso se vuelve cuando pierde el control.
Esa situación me trajo viejos recuerdos a la mente.
En el fondo debería estar verdaderamente feliz: había logrado reencontrar y reunir a personas absurdamente fuertes a mi alrededor. Emanuel, por ejemplo. Lo noté desde el primer instante en que crucé miradas con él. Había algo extremadamente peligroso en su estructura; no era solo la escala de su poder mágico, sino la frialdad implacable de su mirada, las cosas que nos dijimos mutuamente y todo el horror que ambos habíamos presenciado. Era sencillamente un monstruo en combate. Él no era el tipo de persona que alguien con cerebro debería atreverse a subestimar jamás.
Es absolutamente capaz de matar a sangre fría si así lo desea... pensé sintiendo un ligero escalofrío. Solo imaginar su potencial desatado resulta aterrador.
Pero Emanuel y yo también teníamos algo muy claro en común: el peso de la venganza, el odio acumulado y el recuerdo de aquellas personas amadas que nos habían sido arrebatadas. Él ya había cruzado la línea de arrebatar vidas en el pasado. Eso me recordó inevitablemente a alguien más de mi época oscura...
Sacudí levemente la cabeza para despejar esos pensamientos.
Luego pensaré con calma en todo eso...
Esperé pacientemente en el patio. Pasaron varios minutos en los que solo se escuchaba el murmullo lejano de los otros alumnos.
De pronto, el tejido del espacio a nuestro alrededor se distorsionó de manera violenta. Un portal dimensional de proporciones gigantescas se abrió de golpe, sacudiendo la tierra bajo nuestros pies. Una presión mágica sencillamente brutal inundó cada rincón del campus. Varias figuras ataviadas con capas oscuras comenzaron a salir en perfecta formación, una tras otra.
Ahí estaban finalmente.
Yuki, Eime, Kai y el resto de la élite de combate.
Todos y cada uno de ellos se quedaron completamente inmóviles al posar sus ojos sobre mí. Mi apariencia física actual —la de un muchacho joven que apenas rozaba la adolescencia— resultaba sumamente incómoda y chocante para guerreros que me conocieron como una deidad de la guerra. Sin embargo, verlos a todos reunidos de nuevo... hizo que una sonrisa sincera se dibujara en mi rostro.
—Tal como usted lo ordenó, líder —anunció Yuki dando un paso al frente con reverencia—. He convocado y traído a todos los miembros disponibles.
Uno a uno, los sesenta y ocho guerreros se acercaron a paso marcial y, de forma coordinada, se hincaron sobre una rodilla en el césped ante mí.
—¡Es un honor absoluto volver a contemplarlo, líder supremo de los Guardianes! —exclamaron al unísono con voces que retumbaron por toda la academia.
Sus voces resonaban con una devoción y un respeto absolutos. Uno de los guerreros de la primera fila tomó la palabra.
—Es un honor indescriptible volver a estar en su presencia, mi señor —habló Fer, un hombre joven, alto y de contextura muscular imponente—. Todos nosotros creímos durante mucho tiempo que usted había muerto en la gran purga. Pero cuando Yuki nos dio la noticia... cuando nos confirmó que su alma seguía con vida en este plano...
La voz del fiero guerrero tembló por una fracción de segundo ante la emoción.
—Todos nos sentimos infinitamente felices al saber que aún caminaba entre nosotros.
Asentí lentamente con la cabeza, aceptando su lealtad.
—Tienes toda la razón, Fer. A mí también me alegra enormemente ver que sigues en pie.
Respiré hondo antes de dar la noticia crucial.
—Y bien, debo darles un aviso de suma importancia a todos. Después del día de hoy, no volveremos a vernos cara a cara durante un periodo estricto de seis meses. Nos reuniremos formalmente en enero del próximo año. Mi plan inicial era esperar al menos dos años enteros para reestructurar todo... pero dadas las brutales circunstancias que se están desarrollando afuera, no me puedo dar el lujo de esperar más.
Mi mirada se volvió extremadamente dura y sombría.
—Ustedes conocen perfectamente las razones.
El ambiente a nuestro alrededor se volvió infinitamente más denso. La amenaza ya se había puesto en marcha, y esta vez no habría marcha atrás para ninguna de las partes.
—Bien —dije con voz firme y clara—. Esta será su primera orden oficial bajo mi mandato directo.
Recorrí los rostros de los sesenta y ocho combatientes con una mirada penetrante.
—A partir de hoy, quiero que vigilen minuciosamente cada una de las ubicaciones estratégicas que les entregaré más adelante. Cada movimiento de las facciones enemigas, cada anomalía en el flujo de maná, cada presencia sospechosa... me lo informarán de manera inmediata a través de Yuki.
Hice una breve pausa para enfatizar lo siguiente. Mi expresión cambió drásticamente, dejando brotar una aura intimidante que hizo tragar saliva a más de uno.
—Y otra cosa fundamental: no quiero que se metan en problemas o combates innecesarios por orgullo. Eviten el enfrentamiento directo siempre que sea posible. Ya conocen perfectamente la razón de esta precaución. No estamos solos en este mundo, y la escala del enemigo supera todo lo conocido.
Tomé aire antes de continuar.
—Hay personas de mucho poder que desean destruirme a toda costa. Que me quieren ver muerto y borrado de la historia. Pero eso ni siquiera es lo peor de la situación... Lo más oscuro y turbio de todo es que pretenden utilizarme a mí como el sacrificio supremo para abrir las puertas prohibidas.
Varios de los Guardianes apretaron los dientes con una furia contenida ante la revelación.
—Ustedes ya han oído hablar de esto antes —proseguí alzando la cabeza—. Cuando fui borrado de la existencia la primera vez... ustedes saben de lo que esos malditos son capaces de hacer. Hemos vivido juntos una vida entera de destrucción, batallas sangrientas y conquista. Y saben perfectamente que jamás he perdido un solo combate definitivo contra mi enemigo directo.
Una leve y descarada sonrisa se dibujó en mi rostro.
—Bueno... tal vez contra Shiro sí podría llegar a perder —bromeé para aliviar la tensión.
Varios de los presentes dejaron escapar una pequeña risa nerviosa.
—Pero ustedes conocen perfectamente su deber. Saben con claridad lo que significa portar el título de Guardián.
De pronto, Fer se levantó de golpe de su posición hincada. En sus ojos ardía esa misma mirada de determinación pura y salvaje que yo tanto había extrañado en mis batallas.
—¡¿Dices que hay basuras que pretenden borrarte otra vez?! —exclamó Fer con una voz que tronó en el patio—. ¡¿Con qué maldito derecho se atreven a pensar algo así?! ¡¿Dices que planean usar a nuestro líder como un simple sacrificio?!
Sus pupilas brillaban con un fuego asesino.
—¡¿Quién demonios lo pidió?! Se creen con la libertad de usarte a su antojo solo porque en el pasado fuiste el ser más temido sobre la faz de la tierra... ¡al igual que el Dios Nocturno!
Negó efusivamente con la cabeza.
—¡Pero tú y ese dios no son la misma porquería! ¡Quienquiera que se atreva a desafiarnos a nosotros y a nuestro líder supremo... no saldrá victorioso jamás! ¡No vamos a perder ante un atajo de debiluchos! ¡Haremos absolutamente todo lo que usted ordene, Carlos!
Asentí con aprobación ante su lealtad.
—Antes de que partan a sus misiones, Fer... hay algo de extrema urgencia que debes ejecutar. Busca de inmediato a los pocos sobrevivientes de la guerra de hace mil años. Quiero negociar directamente con ellos. No puedo permitir que los Abismales los manipulen o los utilicen como simples armas de vanguardia o herramientas descartables. Debemos evitar ese escenario a toda costa.
Clavé la mirada en cada uno de ellos.
—Para lograr todo esto, necesito una sola cosa de ustedes: entrenen hasta el límite. Una guerra colosal se aproxima a pasos agigantados. Y si yo llego a caer en el proceso... todos nosotros caeremos con este mundo.
El silencio volvió a ser absoluto.
—No puedo permitir que esta tragedia continúe. Él ya consiguió lo que tanto ansiaba...
Pronunciar aquel nombre pesó sobre mi garganta como una auténtica maldición.
—Astaroth regresará muy pronto. Y actualmente no hay nadie sobre la tierra que posea el poder para derrotarlo en un uno contra uno.
Mis manos temblaron levemente al recordar la escala de ese demonio.
—No quiero que mi madre tenga que volver a vivir ese horrendo infierno otra vez. No quiero verla llorar nunca más. Protéjanla. Vigílenla desde las sombras. Si algo extraño llega a ocurrir a su alrededor... actúen de inmediato sin esperar mi orden.
Respiré hondo una última vez para calmar mi pulso.
—Y por último...
Mi expresión severa se suavizó gradualmente, adoptando una calidez que pocas veces mostraba ante la tropa.
—He estado pensando detenidamente en asignarle un nuevo nombre a nuestra organización. Un nombre definitivo que reemplace al anterior y nos defina en esta nueva era. Quería que ustedes fueran los primeros en saberlo, porque son mi verdadera familia... lo más valioso que me queda en la vida.
Mi voz se volvió sumamente humana y transparente.
—Ustedes me han acompañado lealmente en mis peores y más oscuros momentos. Lo he perdido todo más de una vez... He fallado e incurrido en errores más veces de las que puedo contar. Pero cuando los conocí y luché a su lado... me dieron el valor y la motivación para seguir con vida. Muchos de ustedes ya no son para nada los mismos guerreros limitados de antes; ahora son perfectamente capaces de plantar cara y derrotar a un dios si se lo proponen. Y todo eso fue gracias a ustedes mismos... y al infierno de entrenamiento que les exigí hace tiempo. Por eso, hoy les revelo nuestro nuevo nombre.
El silencio en el patio era absoluto. Nadie se atrevía siquiera a parpadear.
—Red Blood Association. Ese será nuestro nombre oficial de ahora en adelante. Pero quiero saber sinceramente qué piensan ustedes.
Los observé con intriga, esperando sus reacciones. Todos se me quedaron viendo en silencio por un par de segundos. De pronto, la atmósfera cambió por completo. Kai esbozó una sonrisa peligrosa y llena de orgullo.
—Es un nombre infinitamente digno de nosotros, líder —declaró Kai.
Eime caminó hacia mí con lentitud, dedicándome una mirada intensa, devota y llena de un placer casi místico.
—Vaya, vaya... —murmuró Eime con voz seductora—. Realmente no has cambiado en lo absoluto, mi querido líder.
Suspiré internamente ante sus excentricidades.
Como sea... pensé mientras veía cómo digerían la noticia. Esto apenas está comenzando.
—Tengo una duda crucial, líder —habló repentinamente una voz profunda y grave desde el fondo del grupo.
Todos los miembros giraron el rostro para abrirle paso. Se trataba de un chico semi-humano de presencia imponente, con ojos de un azul oscuro penetrante y cabello gris claro. Emanaba una autoridad natural que exigía respeto incluso cuando se mantenía en absoluto silencio.
Era Eric. Uno de los ejecutivos más temibles del grupo.
—Además del nuevo nombre... y de las directrices que nos acaba de dictar... —continuó Eric avanzando a paso firme. Su mirada se mostraba seria, pero dejaba entrever una inquietud profunda en su interior.
Eric pertenecía a una de las razas más antiguas y feroces de los semi-humanos bestia. En el pasado, fue un depredador absoluto en los campos de batalla; su forma de cazar y matar era de una crueldad aterradora y siniestra. Yo mismo me había visto obligado a enfrentarlo en un duelo a muerte en el pasado, y sabía perfectamente algo que los demás ignoraban: Eric era infinitamente más peligroso que la gran mayoría de los presentes. Incluso tras haber perdido contra mí en aquel entonces, ese combate lo transformó por completo. Desde ese día se convirtió en el seguidor más leal, adoptó mis enseñanzas y dejó de ser un lobo solitario para convertirse en un pilar del clan. Quería ser como yo y, de algún modo... lo había logrado.
—No tengo el menor problema con el nombre de Red Blood Association —dijo Eric deteniéndose a un par de metros—. Pero hay un detalle que me ha estado inquietando la mente durante meses.
Bajó un poco el volumen de su voz.
—Sé perfectamente que ha estado sumamente ocupado sobreviviendo... pero por un tiempo llegué a pensar... llegué a creer que usted simplemente nos había olvidado por completo.
La confesión cayó como una losa pesada sobre el grupo.
Lo miré fijamente a los ojos, comprendiendo el dolor de su duda.
—Vamos, Eric... —respondí con una calma profunda y sincera—. Jamás haría algo semejante. Ustedes son mi verdadera familia. Somos un clan unido por la sangre y la batalla. No lo olviden nunca: sus vidas me importan infinitamente más que la mía propia. Si alguien intentara hacerles daño o matarlos... yo movería el cielo y la tierra para destruirlos. Por ahora, simplemente confíen en mí y sigan mis indicaciones. Ya es momento de que se retiren antes de que la seguridad de la academia detecte la anomalía del portal.
Esbocé una sonrisa cálida.
—Me alegra enormemente haberlos visto a todos con vida otra vez. De verdad. Me encantaría quedarme a hablar horas con ustedes... pero confío en que pronto habrá tiempo de sobra para celebrar. Eso es todo por hoy. Pueden retirarse.
—¡Como usted ordene, señor! —respondieron todos al unísono.
Uno a uno, los sesenta y ocho miembros asintieron con reverencia, se pusieron de pie y comenzaron a atravesar el portal dimensional de regreso a sus bases.
En cuestión de segundos, el patio volvió a quedar en un silencio sepulcral.
Solo quedábamos unos pocos en el lugar: Kai, Eime, Yuki, Fer y yo. Fer dio un paso al frente como si tuviera la intención de quedarse a mi lado a charlar un rato más, pero se detuvo en seco al notar la presencia de Yuki. Él la conocía demasiado bien: sabía cuán celosa y territorial podía llegar a ser, y que detestaba profundamente que yo le prestara más atención a otros combatientes en su presencia.
El ambiente se volvió a tensar de una forma casi sofocante.
Y en lo más profundo de mi ser, lo supe con total certeza.
Esto aún no ha terminado... para nada.
Continuará.

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 152
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 151
Estás leyendo el capítulo 151 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.