Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 149 online gratis en español
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Capítulo 149: La Lección de los Veinte Rangos, el Núcleo Celestial y los Catorce Potenciales
Punto de vista: Carlos, Shiro y Lucía
Las clases de la mañana ya habían comenzado formalmente. El profesor William llevaba más de dos horas seguidas frente a la pizarra, explicando con lujo de detalles los complejos principios teóricos para manifestar y sostener barreras de rango superior. El ambiente en el aula se había vuelto progresivamente denso, pesado y sofocante a medida que las fórmulas mágicas cubrían el encerado.
—¡Muchos de ustedes se preguntan constantemente en qué consiste el rango máximo conocido, el rango ocho! —exclamó el profesor William elevando su voz firme para captar la atención de todos—. ¡Pero la realidad histórica es que hay muchísimo más allá de ese límite! En total existen veinte rangos teóricos de barrera.
Un murmullo lleno de asombro y escepticismo recorrió las filas de estudiantes.
—Nadie en la era moderna ha logrado jamás alcanzar el legendario rango veinte —continuó William con expresión sombría—. A lo largo de los siglos, solo unas pocas personas excepcionales lograron aproximarse a esa cumbre... y lamentablemente todas ellas murieron a una edad extremadamente temprana debido al desgaste de su propia alma.
El silencio más absoluto se apoderó de nuevo del salón.
—Ahora bien... —prosiguió el profesor ajustándose las gafas—. ¿Alguno de los presentes en este salón ha logrado alcanzar, al menos mediante entrenamiento riguroso, el rango ocho?
Nadie respondió. Ningún estudiante se atrevió a levantar la mano.
Yo sabía perfectamente que esto pasaría. Observé de reojo a Lucía; me miraba fijamente desde el fondo del aula. Esa mirada en su rostro no era de simple sorpresa: era de profunda molestia. Parecía que cada segundo que transcurría la irritaba más y más. De pronto, con gesto altivo, levantó la mano.
—Profesor, yo soy la primera en haber logrado—
No la dejé terminar la frase.
—¡Profesor! —interrumpí con voz clara y resonante que acalló a todos—. He alcanzado el rango nueve en campos de barrera.
El salón entero explotó en un mar de murmullos y exclamaciones. Todos se quedaron en un estado de shock absoluto, girando la cabeza para mirarme.
Lucía apretó los dientes con rabia contenida. Su expresión elegante se deformó por completo en una mueca de incredulidad y enfado. Sus ojos ardían en llamas como si acabara de declararle la guerra abierta allí mismo.
Ya es hora de recuperar mi lugar legítimo como el mejor de esta academia, pensé con determinación.
Le devolví la mirada a Lucía con una sonrisa confiada y peligrosa y, sin ningún tipo de pudor, le saqué la lengua de forma infantil para provocarla aún más.
El profesor William se quedó completamente paralizado frente a la pizarra.
—¿J-Joven Carlos... es verdad lo que acaba de decir? —preguntó con clara incredulidad en la voz—. ¿Realmente ha sido capaz de romper la barrera teórica y llegar a ese rango?
Los ojos del profesor brillaban con una mezcla de emoción académica y deslumbre.
—Claro que sí —respondí con total naturalidad—. Si lo desea, puedo hacer una demostración práctica en este preciso instante. Y luego les explicaré a todos detalladamente cómo lograrlo.
Me levanté de mi asiento con soltura y caminé a paso firme hacia el frente del salón. Sentía todas las miradas de mis compañeros clavadas en mi espalda como agujas.
—Oye... ¿en verdad ese chico es Carlos? —murmuró un estudiante de la fila central—. ¿En qué momento y en dónde cambió tanto su presencia?
Miguel permanecía en su sitio en absoluto silencio. Lucía sereno, tranquilo y profundamente serio, como si nada de lo que yo dijera pudiera sorprenderlo realmente. Lo conozco bastante bien: seguro ya está analizando minuciosamente mi postura para descifrar el flujo de mi poder y copiar mi estilo.
Dejé escapar un leve suspiro antes de dirigirme al grupo.
—Han pasado dos meses enteros desde que me ausenté de la academia para atender asuntos sumamente importantes —dije mirando a cada uno de sus rostros—. Así que, como recompensa por mi ausencia, les enseñaré la metodología exacta para alcanzar este rango. Presten muchísima atención, especialmente si planean usar esta defensa en el próximo festival o en cualquier evento crítico que se avecine.
El aula quedó sumida en un silencio tan pulcro que se podía escuchar el viento afuera.
—Muy bien. Para empezar, aquí van tres consejos fundamentales.
Cerré los ojos por una fracción de segundo e hice circular mi maná.
Mi energía no se proyectó como una explosión brusca, sino como una marea invisible que se expandió suavemente en todas direcciones. La barrera creció a una velocidad vertiginosa, envolviendo no solo la estructura del edificio escolar, sino el campus entero.
—Ya está —dije abriendo los ojos con absoluta calma—. Pueden mirar por la ventana si gustan.
Todos los estudiantes se levantaron de sus pupitres y corrieron en tropel hacia los grandes ventanales. Los gritos de asombro no tardaron en escucharse por doquier. Lo que veían afuera era sencillamente imposible de concebir para su nivel actual.
—Ahora díganme... —continué cruzándome de brazos—. ¿De qué color ven mi barrera?
Una chica de cabello rojo claro que estaba pegada al cristal levantó la voz con la mirada perdida en el cielo.
—Es de un azul oscuro profundo... como el cielo nocturno en su punto más alto —dijo maravillada—. Brilla de una forma increíble. Es hermosa y, al mismo tiempo, transmite algo profundamente aterrador.
Esbocé una pequeña sonrisa.
—Exacto.
Un chico de las filas traseras levantó tembloroso la mano.
—Carlos... tengo una duda técnica.
—Adelante —respondí serenamente—. Estás en todo tu derecho de preguntar.
El chico tragó saliva antes de formular su inquietud.
—Cuando activaste la barrera recién... ninguno de nosotros sintió el más mínimo flujo de maná en el aire —dijo desconcertado—. ¿Acaso se trata de una barrera completamente invisible al rastreo?
Asentí con la cabeza.
—Correcto. Cuando uno analiza detenidamente la naturaleza de su propio maná, no solo lo transfiere hacia afuera —expliqué caminando despacio frente a la pizarra—. Lo transforma en un concepto que va muchísimo más allá de la fuerza bruta o de la inteligencia humana convencional. Para lograrlo, deben pensar, analizar y comprender cada minúsculo detalle de su poder mágico individual. Esto requiere una concentración absoluta centrada directamente en el núcleo celestial.
Hice una breve pausa para dejar que digirieran la información.
—Sé que todo esto es un concepto totalmente nuevo para ustedes —concluí mirándolos fijamente—. Pero si de verdad están dispuestos a dar el salto... yo mismo les enseñaré cómo lograrlo.
El silencio que siguió a mis palabras no fue el de antes. Era una mezcla densa de expectación, miedo y admiración genuina.
—Muy bien —dije rompiendo el trance—. Ya que han visto la estructura externa, es hora de pasar a la segunda fase práctica. Todos iremos al patio exterior.
Caminé hacia la salida con total tranquilidad. Los estudiantes comenzaron a moverse de inmediato, e incluso el profesor William juntó sus apuntes y nos siguió fascinado. Una vez afuera, el aire fresco de la mañana se sentía distinto: más abierto, pero cargado de una tensión casi palpable. Me detuve en el centro del terreno, relajado, observando las nubes.
En ese momento, Lucía se me acercó a paso rápido. Tenía el ceño profundamente fruncido y su cara reflejaba una clara molestia. No entendía del todo por qué reaccionaba de manera tan visceral ante mi demostración.
—Oye... ¿qué mosca te picó a ti? —dijo encarándome—. Antes no eras para nada tan participativo en clase, y desde que llegaste hoy has cambiado demasiado. Te ves mucho más... maduro. ¿Qué fue exactamente lo que te pasó durante esos dos meses?
La miré con total seriedad.
—No es nada grave, Lucía —respondí bajando levemente el tono—. Solo decidí dar un paso adelante de una vez por todas. Eres una chica atenta e inteligente, y sabes perfectamente hacia dónde quiero llegar con todo esto. Por eso mismo te declaré la guerra hace tiempo... aunque, en realidad, mi verdadera competencia en términos de escala era con Gojo.
Su expresión dura se suavizó ligeramente por la sorpresa.
—Aún no lo he visto por ningún lado —agregué cruzando los brazos—. Y la verdad es que me preocupa bastante. Ya me enteré de lo que pasó en la mazmorra. Lucifer consiguió la reliquia que quería y ahora todos nosotros estamos en un riesgo inminente. Pero no quiero alarmar a la clase sin necesidad. Esto que hago lo ejecuto por el bien de todos.
Me giré hacia el grupo de alumnos que nos observaba a corta distancia.
—Por ahora, mi deber como compañero es enseñarles a usar correctamente una defensa de rango alto. Solo observen con atención.
Di un paso al frente y me senté con las piernas cruzadas en el suelo, mirándolos uno por uno.
—Bien. Aquí va el segundo consejo fundamental. Y con esto aprenderán a diferenciar cuál barrera es realmente superior y cuál es defectuosa. Lo que voy a decir a continuación puede sonar absurdo en la teoría convencional, pero presten mucha atención.
Sin decir una sola palabra más, liberé mi flujo mágico sin contención. Elementos primarios y conceptos no elementales se combinaron de forma simultánea: fuego, agua, viento, tierra, luz y oscuridad se entrelazaron en una sola masa de poder caótico y denso. Una enorme esfera de energía hiperconcentrada se materializó sobre la palma de mis manos. Apunté la esfera directamente hacia el cielo y disparé.
La masa de poder impactó de lleno contra la barrera de rango nueve que había desplegado previamente sobre el campus. Una explosión ensordecedora sacudió el aire de la academia. El cielo pareció vibrar con violencia y el estruendo retumbó en las montañas cercanas. Muchos estudiantes retrocedieron varios metros por puro instinto de supervivencia.
Cuando la espesa cortina de humo se disipó por completo, el silencio volvió a caer sobre el patio.
La barrera azul noche seguía absolutamente intacta. Ni una sola grieta se había formado en su superficie.
Los estudiantes se quedaron paralizados; algunos tenían los ojos abiertos de par en par, otros temblaban por la magnitud del impacto que acababan de presenciar, y unos pocos sonreían emocionados.
—¡Eso es sencillamente increíble...! —exclamó un alumno—. ¡La estructura ni siquiera se inmóvilizó!
El profesor William dio un paso al frente, con el rostro desencajado por la emoción académica.
—Carlos... ¡¿cómo demonios fuiste capaz de lograr semejante nivel de resistencia?!
Sonreí levemente desde el suelo.
—Al principio, cuando empecé a experimentar, mi barrera era ridículamente débil —expliqué—. Pero tras decenas de pruebas y fallos, llegué a una conclusión lógica. Para que una barrera sea verdaderamente fuerte, primero deben dominar a la perfección lo básico: la barrera normal. Después pasarán a las barreras avanzadas, donde el maná se mezcla con magia elemental para crear un reforzamiento activo.
Me puse de pie con soltura.
—Una barrera bien reforzada mediante este método puede resistir incluso el impacto directo de un meteorito. Pero lo más importante de todo es la barrera superior. Una vez que dominen lo básico y lo avanzado, deberán concentrarse únicamente en el flujo interno de su maná y unir absolutamente todo lo aprendido en un solo punto. Si lo hacen correctamente, podrán alcanzar el rango ocho o incluso el nueve en cuestión de un solo mes de práctica intensa.
Nadie se atrevía a romper el silencio.
—Esta es su prueba inicial —concluí—. Por ahora les enseñaré a formar su propio núcleo celestial. Luego aprenderán cómo evolucionarlo a un nivel superior.
Por primera vez desde que ingresé a esta academia, vi una chispa completamente distinta en las miradas de todos mis compañeros: esperanza, ambición pura y un respeto genuino. De pronto, un aplauso romper el aire, al que rápidamente se sumaron todos los presentes. No eran simples palmas por educación; era admiración real.
—Bien, vamos por la última explicación del día —dije alzando la mano para calmar los aplausos—. Ahora se trata de comprender sus propios flujos de maná y la naturaleza de su núcleo.
Levanté el brazo derecho.
—El pilar principal de todo es el maná. Por ejemplo, observen atentamente esto.
Activé una capa de barrera concentrada que cubrió de inmediato ambos brazos. La energía vibraba con una frecuencia altísima. Entonces, voltee a ver a Shiro. No hizo falta que le dijera una sola palabra; ella comprendió el mensaje al instante con una sola mirada.
Shiro liberó su magia de oscuridad de rango alto y lanzó un ataque directo y despiadado hacia mi posición. Crucé ambos brazos en forma de X para recibir el impacto de frente.
¡BOOM!
Una explosión colosal estalló frente a la clase. La fuerza del choque levantó una nube de polvo denso y una onda de impacto sacudió los árboles del patio. Varios estudiantes se cubrieron el rostro y retrocedieron asustados. Sin embargo, cuando el humo comenzó a disiparse, todos notaron el resultado.
Mi barrera se había hecho pedazos y la energía oscura de Shiro se disipó en el aire.
—¿Se... se rompió la defensa? —murmuró Lucía sorprendida—. ¿Cómo es posible que con un solo ataque se haya destruido?
Asentí con calma.
—¿Ven lo que ocurre? Tal como les acabo de explicar, una barrera normal o mal ejecutada no puede resistir jamás ataques que superen los límites humanos. Por eso es vital reforzar tanto su capacidad mágica como la densidad de sus barreras, para que al menos puedan soportar esta clase de impactos destructivos en una batalla real.
Miguel se acercó unos pasos, frotándose la barbilla con expresión reflexiva.
—Ya veo... —comentó en voz alta—. Así que esa era la representación de una barrera inferior. Con razón en nuestros combates anteriores éramos tan absurdamente débiles ante enemigos de rango alto. Pero ahora, con tu explicación, todo queda infinitamente más claro.
Me miró fijamente a los ojos.
—Eres alguien realmente brillante, Carlos. Al igual que Lucía. Si esto fuera una competencia de conocimientos tácticos, diría que hay un empate técnico entre ustedes dos.
No pude evitar dejar escapar una pequeña risa.
—Tienes razón en parte, Miguel —respondí sinceramente—. De todas formas, si fuera una evaluación formal, ella ganaría sin duda. Sé perfectamente que Lucía es brillante en muchísimas áreas en las que yo soy un desastre. Por eso existe una brecha tan clara entre los dos.
Lucía desvió la mirada rápidamente con los pómulos levemente sonrojados, pero una pequeña sonrisa traicionó su postura severa. La lección había quedado comprendida por todos.
Viendo que el grupo estaba listo para el siguiente paso, decidí abordar el tema central.
—Muy bien, ahora presten toda su atención —dije con voz firme—. Les hablaré sobre el núcleo y los diferentes niveles que se pueden manifestar en cada individuo. Todos tomen asiento en el césped.
Esperé a que obedecieran de inmediato.
—Cierren los ojos. Dejen fluir la energía desde el centro de su pecho. Apliquen un poco más de presión mental y mantengan una concentración profunda. Solo respiren suavemente... Luego suelten el aire poco a poco... Sientan la pulsadura de su núcleo con absoluta calma.
El entorno se sumió en un silencio místico.
—Ahora díganme... ¿de qué color perciben su núcleo en este momento?
Uno a uno, los estudiantes comenzaron a responder en voz alta, mencionando tonalidades verdes, rojas, azules y amarillas.
Lucía habló en voz muy baja, casi en un susurro cargado de elegancia.
—El mío... es de un color plateado brillante.
Asentí con seriedad. El color plateado era reconocido como una de las manifestaciones de núcleo más raras y poderosas que existían en los registros de la magia.
El mío, sin embargo, funcionaba bajo parámetros totalmente distintos.
Activé internamente la Visión de Dragón para inspeccionar el flujo espectral del grupo y asegurarme de que todo se estuviera ejecutando de forma segura. Y fue en ese preciso instante cuando pude ver la realidad oculta de la clase.
Vaya absoluta sorpresa... pensé conteniendo la respiración.
Qué clase de núcleos tan ridículamente salvajes hay concentrados en este grupo, reflexioné en mi mente.
Había una densidad de energía potencialmente peligrosa albergada en varios de ellos, pero tres de esos núcleos destacaban de una forma sencillamente abrumadora por encima del resto: los núcleos de Lucía, Miguel y Shiro. Esos tres eran, sin la más mínima duda, los contenedores de poder más colosales y peligrosos de todo el estudiantado.
Pero mi sorpresa no terminó allí.
Al ampliar aún más el rango de mi Visión de Dragón para escanear a la totalidad de los alumnos presentes, conté exactamente a catorce estudiantes más que poseían una firma de potencial anormalmente elevada, dormida en lo más profundo de sus seres.
Esto ya no era una simple clase de nivelación académica. Esto... se estaba poniendo muchísimo más interesante y peligroso de lo que jamás imaginé.
Continuará.

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Estás leyendo el capítulo 149 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.