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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 147 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 147: La Trágica Historia del Chico Abandonado y una Promesa entre Hermanos Punto de vista: Carlos y Karen Karen y yo nos manteníamos fuertemente abrazados en medio del silencio de mi habitación. Poco a poco, la presión de nuestros brazos fue cediendo hasta que nos separamos levemente. Sus mejillas estaban profundamente sonrojadas por el llanto y por la vergüenza de haberse desahogado de esa manera tan infantil. Al verla así, no pude evitar dejar escapar una pequeña risa. No lo hice en absoluto para burlarme de su vulnerabilidad, sino porque ver la fragilidad en su rostro me hizo recordar una vivencia del pasado; algo que llevaba muchísimo tiempo guardado en lo más profundo de mi pecho y que quemaba por salir. Así que, movido por un impulso protector, decidí contarle una historia disfrazada. —¿Sabes algo, hermanita? —comencé a decir buscando una postura cómoda—. Hay una historia muy especial que quiero contarte ahora mismo. Trata sobre un joven guerrero que lo perdió absolutamente todo en el transcurso de una gran guerra. Presta muchísima atención a lo que te voy a decir. Karen me miró con una mezcla de curiosidad e intriga, frotándose los ojos y secándose las últimas lágrimas con la manga de su ropa. —¿Eh? Pero hermano... ¿estás seguro de querer contarme eso? —preguntó ladeando la cabeza—. Nunca antes te había oído mencionar ese relato. Suena como algo completamente nuevo o ideado por ti... pero está bien, te escucho con atención. Respiré hondo, llenando mis pulmones de aire fresco para templar los latidos desbocados de mi corazón, y empecé a hablar con una calma ensayada. —Bien, aquí va... La historia comienza con un niño muy común que deseaba con todas sus fuerzas ser alguien importante en la vida. Era alguien dispuesto a darlo todo por los demás, sin importar cuán duro fuera el camino que tuviera que recorrer. Karen escuchaba en absoluto silencio, sin apartar ni un solo segundo la mirada de mi rostro. —Ese niño tenía un hermano mayor al que admiraba y respetaba profundamente —continué, desviando ligeramente la vista hacia la ventana—. Siempre hacía absolutamente todo lo posible para que él se sintiera orgulloso de sus logros. Todo parecía transcurrir con total normalidad en aquellos días de juventud... pero con el paso inevitable de los años, llegó un momento en que el hermano mayor se cansó de la presencia de su querido hermano menor. Fue entonces cuando tuvo una brillante y macabra idea... traicionarlo fríamente. Karen abrió los ojos de par en par, completamente sorprendida por el giro de mis palabras. A decir verdad, en este momento no me importaba en lo más mínimo que la historia hablara explícitamente de mí y de mi trágico pasado, siempre y cuando ella no sospechara jamás que ese chico del relato era su propio hermano frente a ella. —¿Y luego qué más pasó, hermano? —preguntó Karen con la voz visiblemente inquieta, pero atrapada por una extraña emoción. —Veo que de verdad quieres saber más al respecto... así que continuaré —respondí esbozando una leve mueca. —El niño no tenía la menor idea de lo que se tramaba a sus espaldas. Solo pensaba en cumplir con devoción las misiones que su propio hermano le asignaba. Confiaba ciegamente en él. Pero llegó un punto crítico en que el hermano mayor comprendió que ese niño se estaba volviendo una seria amenaza para sus propios planes de poder. Así que, a escondidas, reunió a los amigos más cercanos de aquel chico. Todos acudieron tranquilos al llamado, sin sospechar nada. Hice una breve pausa dramática, dejando que la tensión del recuerdo invadiera la habitación. —"Tenemos que hablar seriamente", dijo el hermano mayor en aquella reunión secreta —recreé las palabras con voz sombría—. "Al parecer, mi hermano menor se está convirtiendo en un problema grave para todos nosotros. Se me ha ocurrido una idea... ¿por qué no le damos la espalda a nuestro querido hermano y nos libramos de él?" Al escuchar ese fragmento, Karen apretó los puños con fuerza sobre las sábanas. —¡Qué tipo tan asquerosamente horrible! —exclamó con indignación—. ¿Por qué demonios querría traicionar a su propio hermano menor? ¡De verdad no lo entiendo... me enfada muchísimo! —frunció el ceño, notoriamente molesta por la injusticia de la ficción. Sonreí un poco al ver su reacción genuina. —Vamos, Karen, deja que continúe con el relato. Ella suspiró profundamente para calmarse. —Jejeje... perdón, hermanito. Sigue, por favor. —En aquella reunión clandestina, solo dos personas se negaron rotundamente a traicionarlo —expliqué—. Para esas dos personas, ese chico había sido su salvación en momentos oscuros; una amistad pura que jamás debió ser traicionada. Aun así, la gran mayoría de la mesa estuvo completamente de acuerdo con el plan. Pasó un tiempo... y ese mismo día, el chico fue víctima de una emboscada perfectamente coordinada. El ambiente dentro de mi habitación se volvió denso y helado. —Solo una persona apareció inicialmente para atacarlo cara a cara. Mientras la compañera del chico luchaba desesperadamente contra ese individuo para protegerlo, el chico fue víctima de un hechizo prohibido y terminó siendo teletransportado muy lejos de allí... a un lugar verdaderamente horrible: las entrañas de un reino demoníaco. Karen tragó saliva con dificultad, fascinada y consternada por la narración. —Él no entendía en absoluto dónde se encontraba ni qué estaba pasando. Todo a su alrededor era absoluta oscuridad. De pronto, una luz extraña y distorsionada se formó sobre el suelo. El chico dudó, sintió un miedo atroz recorrer sus venas... pero aun así armó valor y avanzó. Entró en la mansión del dios demonio. Al principio no había absolutamente nadie, solo sombras... hasta que, de repente, varias figuras conocidas se materializaron frente a él. Karen se inclinó hacia mí, completamente atrapada e hipnotizada por la historia. —Oh... dime, por favor dime, hermano... ¿Qué pasó después de eso? —suplicó—. Tengo muchísima curiosidad por saber qué le ocurrió al chico al final. La miré fixamente con una leve y melancólica sonrisa, pero en el fondo de mis ojos se reflejaba una sombra mucho más profunda y dolorosa. Bueno... está bien, te diré la cruda verdad, pensé en silencio antes de hablar. —El chico estaba completamente consternado y sorprendido por la situación —retomé la voz—. Aun así, reunió el poco valor que le quedaba en el pecho y miró fijamente a su hermano mayor. Con la voz temblorosa y el corazón cargado de una amarga decepción y dolor, le hizo una simple pregunta: "¿Qué significa todo esto...? ¿Por qué me estás traicionando?" »Su hermano no respondió de inmediato. Solo lo miró fijamente con un silencio sepulcral y frío. Entonces, varias sombras salieron de las esquinas y se posicionaron detrás de él. El chico reconoció esas presencias al instante: eran sus mejores amigos de la infancia. Su corazón se estremeció violentamente. "¿Por qué me hacen esto a mí?", les preguntó desesperado. "¿Qué fue lo que hice tan malo para merecer esto?" »Uno de ellos dio un paso al frente y habló con una frialdad desalmada: "Vamos... solo estamos haciendo lo que es sumamente correcto: borrarte de este mundo por el bien de todos. Gracias por haber acabado con nuestros enemigos más difíciles por nosotros. Pero ahora... ya no te necesitamos para nada." »El chico apretó los puños hasta hacerse sangre en las palmas. El dolor de la decepción se mezcló con una rabia hiriente. Se preparó para atacar con todo lo que tenía, y ellos hicieron exactamente lo mismo. Para él, esas personas habían significado todo en la vida; creyó ingenuamente que eran sus verdaderos amigos. Pero absolutamente todos le dieron la espalda sin piedad. Se burlaban abiertamente de su dolor. Lo llamaban ciego. Lo llamaban estúpido por haber confiado. El mundo le había abierto los ojos a la realidad de la forma más cruel posible... pero demasiado tarde. »Aquel joven terminó muriendo horriblemente a manos de su propio hermano mayor, de sus supuestos amigos y de su peor enemigo, todos unidos en un mismo bando. En sus últimos momentos de conciencia, en su mente solo existía un deseo desesperado y amargo: desear con todas sus fuerzas que nada de eso hubiera ocurrido jamás. »Sintió un dolor desgarrador. Una herida profunda que no estaba en su cuerpo mutilado, sino en el centro mismo de su alma: la traición. El recuerdo del cariño y la calidez que alguna vez su hermano mayor le demostró en el pasado no habían sido más que una vil cadena de mentiras y engaños. Todo había sido una farsa elaborada para usarlo como una herramienta y desecharlo fríamente cuando dejó de ser útil. Al final de todo, perdió la guerra. Quedó completamente solo. Abandonado en la nada. Sus verdaderos amigos murieron en el proceso y su fiel compañera fue brutalmente derrotada por el enemigo. Ese dolor... fue la tortura más cruel que a un ser vivo le tocó presenciar. Guardé un prolongado silencio y bajé la mirada hacia mis manos. Por un instante sentí unas ganas incontrolables de llorar al recordar el peso de mi vida anterior, pero me contuve con todas mis fuerzas para no arruinar el momento. Sin embargo, mi hermana no pudo contener sus emociones. Fue ella quien rompió a llorar desconsoladamente por el amargo final de aquel cuento. Lloró por ese niño imaginario que solo quería ser alguien en la vida... y terminó perdiéndolo todo por culpa de la maldad ajena. —¡Qué crueles y asquerosos son todos ellos...! —exclamó Karen con la voz completamente quebrada y ahogada por el llanto—. ¡Todo lo que pasó ese chico, todo ese engaño tan horrendo que tuvo que vivir...! ¡En verdad todos esos traidores merecen la muerte! Ese chico tenía un corazón demasiado grande y puro. Todo lo que hizo fue únicamente porque confiaba con la vida en sus amigos y en su hermano... ¡Qué feo y repugnante es que existan personas que solo desean destruir la vida de alguien así! La escuché en absoluto silencio antes de responderle con suavidad. —Lo sé perfectamente, hermana... Entiendo muy bien tu punto de vista. Pero lamentablemente hay cosas en la vida que nosotros mismos no podemos evitar por más que lo queramos. Todos le dieron la espalda a ese chico, aun sabiendo en el fondo que él era el único capaz de lograr su mayor sueño: convertirse en alguien lo suficientemente fuerte como para proteger a todos a su alrededor. Pero todo eso que te conté... solo fue el trágico comienzo. Me acerqué un poco más a ella en la cama y le tomé las manos. —Karen, debes ser extremadamente fuerte pase lo que pase en el futuro —le dije mirándola fijamente a los ojos—. No dejes jamás que nadie te haga algo semejante. No confíes a la ligera en cualquiera que te sonría. Confía únicamente en aquellas personas que verdaderamente te hacen sentir amada y querida. Yo no soy ningún experto en estos temas emocionales, pero debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegernos. Ella asintió despacio, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. —Es verdad... —respondió recuperando un poco el aliento—. Gracias por contarme esa historia tan triste, hermano. Pero ahora que la he escuchado, tengo una razón muy clara en mi mente: ¡Quiero ser como ese chico! Quiero volverme alguien así de fuerte y noble. Me quedé en absoluto silencio. La expresión de mi rostro cambió de golpe. Me quedé con la boca literalmente abierta, completamente impactado y congelado en mi sitio. Mi propia hermana... quiere ser exactamente como yo... pensó mi mente, sintiendo una sacudida emocional indescriptible. —Hermano... tú nunca me harías algo semejante a mí, ¿verdad? —preguntó Karen de repente, mirándome con ojos cristalinos e inocentes. La miré a los ojos sin dudarlo un solo segundo. —Por supuesto que no, Karen —le respondí con una convicción absoluta—. Jamás en la vida te traicionaría. Porque yo sí te quiero de verdad. Te aprecio y te valoro más que a nada en este mundo. Para mí significas muchísimo, eres mi familia. Siempre has sido alguien que me escucha en todo momento... aunque a veces seas un poco bastante chismosa. —¡Eh! ¡No seas malo, hermanito! —protestó ella de inmediato haciendo un puchero adorable y cruzándose de brazos—. ¡Siempre tienes que salir con esas cosas! Yo solo quería ayudar y estar al tanto de todo. Solté una pequeña risa genuina, sintiendo cómo la tensión acumulada en mi pecho se disipaba por completo. —Eso que hiciste me decepcionó un poco —bromeé despeinándole el cabello—. Jamás debes andar contando esas cosas personales con nadie de afuera... excepto, claro está, con tus propios hermanos. Karen dejó escapar una risa traviesa y juguetona. Lucía verdaderamente adorable. Al verla de esa manera, tan feliz, tranquila y llena de vida otra vez, sentí un alivio inconmensurable extendiéndose por todo mi pecho. Me alegra tanto ver que mi dulce hermana vuelve a estar bien, me dije a mí mismo con una cálida satisfacción. —Ahora que lo pienso bien... oye, hermana, dime algo —cambié de tema esbozando una sonrisa tranquila y picante—. ¿Por qué demonios dejaste de ir a la academia durante dos meses enteros? Vamos, confiesa, mi dulce hermanita... Tienes que regresar lo antes posible. Ella bajó un poco la mirada, jugando torpemente con sus dedos sobre el cobertor. —No puedo volver, hermano... lo siento mucho —murmuró con voz apenada—. Simplemente no puedo regresar a la academia si tú no regresas junto conmigo... Abrí los ojos con total sorpresa ante suchantaje emocional. —¡Oye, hermana, eso no es para nada justo! —reclamé llevándome las manos a la cabeza—. No me apliques ese truco sucio otra vez. La última vez por tu culpa casi me mata Natsuki de un susto. Karen soltó una risita maliciosa y descarada. —¿En serio te pasó eso? ¡A mí me vale un carajo! —dijo sacándome la lengua—. Yo solo quiero que tú regreses a la academia conmigo. Y si te niegas a ir... ¡le iré a contar absolutamente todo a mamá sobre las cosas que has estado haciendo a escondidas! —¡Ehhh! ¡Oye, no juegues con cosas tan peligrosas! —exclamé poniente visiblemente nervioso—. Ah, no... espera un momento... Una sonrisa malvada y peligrosa comenzó a dibujarse en mi rostro al recordar una carta a mi favor. —¿Qué pasaría si fuera yo quien le dijera a mamá que tú siempre te metes a escondidas a mi habitación por las noches? Al escuchar mis palabras, Karen se quedó completamente congelada en su sitio. Comenzó a temblar visiblemente y su rostro se puso pálido como el papel. —¡No, no, no, hermano! —suplicó agitando las manos en el aire presa del pánico—. ¡No puedes hacerme una jugada tan sucia! ¡Podemos negociar esto como gente civilizada, ¿sí?! Una risa nerviosa y atormentada brotó de sus labios. —Vaya, vaya... no te conocía esa faceta tan manipuladora —me burlé cruzándome de brazos—. ¿Qué pasa, Karen? Ya no te veo tan animada como hace un instante. Karen hizo un puchero enorme, inflando las mejillas con indignación. —¡Me la vas a pagar muy caro, hermanito! —rezongó dándome un leve puñetazo en el brazo—. ¡Te juro que esto no se va a quedar así para siempre! Está bien, acepto el trato: iré a la academia. Pero a cambio exijo categóricamente que tú estés allí presente todos los días. ¿Te queda completamente claro? Suspiré profundamente con una sonrisa resignada en los labios, sabiendo que no tenía otra salida. —Está bien, está bien... Acepto las condiciones. Haré mi juramento de hermanos contigo. Ella sonrió de forma victoriosa y llena de satisfacción. En ese preciso momento supe con absoluta certeza que había perdido por completo el debate... pero ver a Karen sonreír de nuevo con esa luz tan viva hacía que cualquier derrota valiera totalmente la pena. Continuará.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 147

Estás leyendo el capítulo 147 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.