Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 134 online gratis en español
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Capítulo 134: Memorias de Ejecución, Espacio Quebrado y el Despertar del Monstruo
Punto de vista: Carlos, Masha y Sasha
—Bueno… ya es hora de movernos —declaró Masha imbuyendo sus palabras de una firme determinación—. Tienes toda la razón, Sasha. Es el momento preciso: ahora o nunca.
En el centro del terreno, Carlos y Ling se encontraban trenzados en un combate de proporciones devastadoras.
Cada colisión entre sus técnicas hacía retumbar la estructura misma de la piedra. El perímetro se había transformado en un auténtico caos: grietas colosales se ramificaban en todas direcciones, estructuras milenarias colapsaban en escombros y una franja considerable del poblado yacía consumida por llamas fuera de control.
Los pobladores se desplazaban en una huida desesperada, sumidos en el pánico.
—¡No! ¡Me niego a perecer en este lugar!
—¡Extiéndanme su ayuda, se los suplico!
—¡No permitan que quede aplastado bajo los escombros!
Las hendiduras en la tierra se abrían bruscamente justo frente a sus pasos.
Carlos registró la escena.
Un nudo de angustia oprimió su pecho.
—Maldición…
Comprendió con absoluta claridad que le resultaba imposible ignorar la tragedia.
Cerró las pupilas durante un breve lapso y expandió el rango de su percepción mágica sobre la zona.
—He determinado el curso de acción…
Elevó el brazo derecho y su aura de matices oscuros se expandió violentamente por el entorno.
—Invocación… Dragón Oscuro.
Un rugido colosal y gutural sacudió la densidad del aire.
Desde la negrura misma emergió la imponente criatura dragónida, de proporciones colosales, con pares de ojos que resplandecían como abismos vivientes.
Carlos transmitió la orden directamente a la conciencia de la bestia.
—Desplázate. Resguarda a la población del poblado. Bajo ninguna circunstancia permitas que pierdan la vida en este sector.
La criatura asimiló el mandato instantáneamente.
Sin atisbo de vacilación, se proyectó hacia las inmediaciones del asentamiento, pulverizando bloques de piedra desprendidos, sosteniendo columnas en punto de colapso y extrayendo a los civiles milisegundos antes de ser sepultados. La envergadura de sus alas proporcionaba cobertura a los refugiados, mientras la dureza de sus escamas asimilaba las llamas y los derrumbes.
Uno a uno, ejecutaba los rescates.
En paralelo…
Masha y Sasha se hallaban listas para desencadenar su ofensiva.
La combinación de sus artes descendía desde las alturas como una sentencia definitiva e inevitable.
Antes de que la descarga detonara en sus inmediaciones, Carlos elevó la potencia de su voz:
—¡Muchachas!
Ambas reorientaron la mirada hacia su posición.
—Trasládense a prestar apoyo a los habitantes del poblado. Desalójenlos de esta zona. Conduzcan a cada uno a un perímetro seguro.
Señaló la silueta de la bestia convocada.
—Mi dragón se encargará de transportarlos de inmediato. ¡Pónganse en marcha ahora mismo!
Sasha asintió sin dudar.
—Comprendido.
Masha esbozó una sonrisa cargada de firmeza.
—Acompañame, Sasha. Nosotras nos encargaremos de la evacuación.
Ambas se arrojaron en dirección a las estructuras del pueblo, abandonando definitivamente el epicentro de la batalla.
Carlos retornó la mirada hacia la figura de Ling.
El viento aullaba con fuerza. El fuego crepitaba entre las ruinas. La tierra continuaba cediendo.
—Ahora sí… —murmuró articulando una sonrisa cargada de peligro—. He quedado liberado de preocupaciones externas.
Bueno… tras constatar que se habían retirado del perímetro, una sonrisa terminó por dibujarse en mi rostro.
—Formidable… ahora que carecemos de presencias que vayan a interrumpir el desarrollo —expresé emitiendo una voz grave y amenazante—, confío en que encuentres la muerte de una maldita vez, Ling.
Una carcajada repugnante brotó de la garganta del abismal.
—Vaya… ignoraba que albergases el deseo de dar conclusión a esto con tanta premura —repuso cargado de sorna—. Sin embargo, hay un pormenor que me resulta sumamente transparente.
Su mirada mutó, adoptando un matiz severo, calculador.
—¿A qué respondió tu negativa a desplegar tu verdadero potencial frente a la presencia de esas muchachas?
Di un paso al frente acortando la distancia.
—¿Acaso te encuentras encubriendo algún aspecto? —prosiguió—. Resulta bastante curioso… como si poseyeras una motivación concreta para inhibir la totalidad de tu fuerza.
Dejé escapar una risa breve.
—Guardas una razón absoluta —dije, riéndome de forma seca—. Pero ¿sabes algo? La razón es sumamente elemental.
Mi aura comenzó a incrementar su densidad de forma abrumadora.
—Únicamente me encontraba conteniendo mi capacidad.
Alcé la mirada, proyectando un temple helado y directo.
—Y me negaba rotundamente a permitir que ellas se encargaran de tu erradicación… puesto que este asunto constituye una afrenta personal contra ustedes.
El viento retumbó en las inmediaciones.
—Carezco de la menor intención de tolerar que tú y tus semejantes reduzcan a cenizas mi ciudad. El Reino Platinos del Amanecer se mantendrá erguido, prescindiendo de las consecuencias.
Mi tono adquirió una firmeza inquebrantable.
—Incluso si el precio a pagar implica entregar mi propia existencia en este suelo.
Lo señalé con abierto desprecio.
—De modo que cesa las simulaciones, Ling. Poseo la certeza de que guardas información sobre mi persona… debido a que él se encargó de revelártela, ¿me equivoco, pedazo de basura?
Ling expandió una sonrisa de forma parsimoniosa.
—Vaya, vaya… no contemplaba la posibilidad de que el muchacho tuviera conocimiento de la verdad.
Su matiz vocal sufrió una alteración, despojándose de la burla para adoptar un tono sumamente peligroso.
—Efectivamente, Carlos. Hemos consumado nuestro retorno… tal como lo enunciaste.
La presión atmosférica se volvió casi insoportable.
—Él se encargó de transmitirme la totalidad de los hechos. Y en este preciso instante se mantiene atento a cada acontecimiento que se despliega.
Avanzó una leve distancia en mi dirección.
—El resto de los involucrados permanece en la ignorancia… pero nosotros poseemos el conocimiento absoluto. Tú, él… y la facción de clanes que sufrieron el destierro en eras pasadas.
La gesticulación de su rostro se acentuó.
—Se encuentran ejecutando el retorno que les corresponde por derecho.
Hizo una pausa, examinándome minuciosamente.
—Confío en que te halles debidamente preparado para el estallido de la guerra.
Su tono adquirió un matiz casi nostálgico.
—Sabes… este escenario evoca memorias remotas. Si la memoria no me falla… hace exactamente 32 años fuiste sometido a ejecución, ¿no es así?
Mis ojos se mantuvieron fijos, inmutables.
—Eso representa el único fragmento que domino sobre dicho periodo. Concerniente al resto… carezco de la menor noción.
Ling dirigió la mirada hacia la inmensidad del cielo.
—Gabriel se erige como una entidad que abarca la totalidad de la visión. Su magia de sellado opera de forma análoga a una localización absoluta… posee la precisión exacta sobre el destino al que cada individuo puede trasladarse.
Retornó la vista hacia mi posición, sonriendo.
—Por dicha razón la maniobra resultó sumamente simple.
Un silencio pesado se instaló entre ambos.
La contienda bélica había dejado de ser una mera conjetura. Se erigía como una certeza ineludible.
—Comprendo… —expresé sosteniendo una mirada desprovista de cualquier rasgo emocional—. De modo que poseen la certeza sobre mi reencarnación.
Incliné levemente la cabeza.
—Excelente. Expreso mi gratitud por ratificar mis sospechas.
Él no alcanzó a dimensionar la magnitud del dilema en el que se había adentrado.
Invoqué la ejecución de Corte Mundial a través del filo de mi espada. La trama misma del espacio se fracturó… y congelé el curso del tiempo durante una fracción de segundo.
Suficiente.
Su extremidad superior izquierda colapsó contra el suelo antes de que su sistema nervioso lograra procesar el acontecimiento.
El flujo temporal retomó su cauce natural.
—En fin… —pronuncié con absoluta parsimonia—, ¿por qué no procedes a inspeccionar nuevamente el estado de tu brazo izquierdo?
—¿De qué estás hablando? Si mi bra—…
La sonrisa de Ling se extinguió de manera drástica.
El pavor lo impactó de lleno. Una expresión de horror absoluto se apoderó de sus facciones.
—¿Qué clase de sensación experimentas —continué— al atestiguar la amputación de tu brazo ejecutada de la forma más fría e implacable?
Comencé a avanzar lentamente hacia su ubicación.
En ese punto la identidad de Carlos había quedado sofocada. Únicamente prevalecían la sed de venganza y una rabia desmedida.
Aquel abismo carente de luz… Las abominaciones… La totalidad de los tormentos que moldearon mi transformación en un monstruo.
Ling intentó activar su capacidad regenerativa, pero me encargué de anular el proceso.
Materialicé y clave una serie de púas de energía oscura y plateada frente a su figura, desencadenando detonaciones consecutivas que neutralizaron la restauración celular por completo.
—¿Cuál es el problema? —me mofé—. ¿Acaso ha desaparecido esa actitud burlona?
Ladeé ligeramente la cabeza.
—¿En qué sitio ha quedado aquella gesticulación de incredulidad, mi pequeño demonio? ¿O es que presenciar mi figura nuevamente te ha refrescado la memoria?
—Esto… esta situación resulta del todo imposible…
Las pupilas del abismal se diluyeron en el terror.
Logró percibirlo. La emanación. La mirada.
La presencia inequívoca de un verdadero monstruo que había aguardado un periodo excesivo para consumar este momento.
Liberé mi caudal energético. Una masa agresiva. Violenta. Desatada sin contención.
Ling se desplazó en un movimiento evasivo desesperado.
El tiempo volvió a sufrir una interrupción.
Intenté conectar un golpe definitivo, pero ese arrogante mocoso demostró un nivel de astucia superior a mis previsiones.
Su naturaleza evoca la figura de Shirou Shimizu…
Apreté la dentadura con furia.
Aquel maldito bastardo que se encargó de humillarme… que me pisoteó en presencia de todos.
Aquellas pupilas. Esa misma gesticulación.
—¡Maldita sea, Carlos! —bramó Ling con la voz desencajada—. ¡Ignoro el método mediante el cual conseguiste forzarme a rememorar estos eventos!
Su odio detonó al unísono con su frustración.
Una explosión de gran escala sacudió la totalidad del terreno.
Nos desplazamos a velocidades que desafiaban la percepción visual. Intercambiamos ataques de forma ininterrumpida, sin conceder el menor margen para interferencias externas.
Una serie de cortes lacerantes comenzó a acumularse sobre la superficie de mi cuerpo.
Me veía imposibilitado de regenerar los tejidos de forma completa.
Aquel fuego… Ignoraba la naturaleza exacta de esas llamas, pero ejercían un bloqueo efectivo sobre mi capacidad de sanación.
Cometí el error de subestimar sus recursos.
De forma desmedida.
Su nivel se posiciona por encima de mis capacidades actuales. Puedo registrar la magnitud de esa firma energética.
—¿Has concluido tu espectáculo de lamentos? —escupió el abismal—. Para proceder a extinguir tu miserable existencia de una buena vez, asquerosa rata.
Repelió la totalidad de mis embestidas. Eludió las restantes.
Retrocedí un único paso para reajustar la postura.
Preparando la secuencia de mi siguiente maniobra.
El enfrentamiento distaba de haber alcanzado su conclusión. Sin embargo, en este instante… poseía la certeza de estar combatiendo contra una entidad infinitamente peor que un simple demonio.
Continuará.

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Estás leyendo el capítulo 134 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.