arrow_back

Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 132 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 132: La Cólera de la Espada Divina y el Aliento de los Mares Celestiales Punto de vista: Mío y Melissa —Solo vete, Melissa —articuló Mío proyectando una mirada serena y una leve sonrisa—. En el supuesto de que te cruces con David, transmitirás este mensaje exacto: Carlos se encuentra presente en la fortaleza y el reino entero corre un peligro inminente. Esa es la premisa. Deseo que se lo comuniques de mi parte. —Entendido —asentí con un movimiento de cabeza—. De acuerdo… te encomiendo el resto de la situación. Le asesté una ligera palmada sobre la espalda y fui la primera en emprender la huida, dejando a Mío en absoluta soledad para encarar a los invasores. Permanecer en ese sector habría resultado desmedidamente peligroso para ambas. Mío dejó escapar un suspiro sutil en voz baja. Debo mantener una conciencia plena de cada una de mis acciones…, caviló para sus adentros. Si no fuera por la intervención de la Espada Mata-Dioses, a estas alturas mi vida se habría extinguido. Me llena de alivio haber contado con su respaldo. Sin embargo, el escenario no admitía el menor espacio para celebraciones prematuras. Se hallaba frente a frente contra aquel sujeto de presencia aterradora. Y él había dejado caer previamente que su verdadero objetivo yacía en el interior de las instalaciones. Espera un segundo…, reflexionó Mío mientras la duda comenzaba a articularse en su mente. ¿Acaso se refieren a Angélica? ¿Su propósito real estriba en capturarla a ella? ¿Por qué motivo irían tras sus pasos? Esto resulta sumamente anómalo. Debo ser extremadamente precisa en mis movimientos. No puedo permitirme exhibir la menor vulnerabilidad, o de lo contrario la utilizarán en mi contra. El comandante del Imperio clavó las pupilas fijamente en sus ojos, ejecutando una maniobra clara para amedrentarla. Mío dio una zancada firme hacia adelante. El enemigo replicó la distancia al instante. Se contemplaron mutuamente durante un efímero lapso. Y en ese preciso milisegundo, la atmósfera colapsó en una detonación destructiva. Ambos combatientes se desplazaron a una velocidad descomunal. Cada impacto entre sus hojas mecánicas expulsaba al oponente una y otra vez. Cada ocasión en que sus figuras se desvanecían del plano visual transmitía la sensación de que la estructura misma del espacio se fragmentaba. Una facción de caballeros imperiales arremetió de forma simultánea para respaldar a su líder; Mío ejecutó una elevación ágil, surcando las espadas enemigas sin interrumpir la fluidez de su trayecto. Suspendida en el aire, percibió la pulsación ardiente de su reserva mágica. —Revoloteo de viento… El elemento aéreo detonó con furia. Un vórtice de vientos abrumadores cobró vida frente a su figura, impregnado de llamas con destellos dorados, como si la naturaleza de su fuego derivara de una potestad divina. Proyectó su espada hacia la posición de los caballeros: las anatomías de los soldados fueron cercenadas en múltiples secciones antes de que alcanzaran a tocar la superficie de la piedra. Su voz resonó con un tono firme, cristalino e imponente: —Preséntate ante mí, Espada Mata-Dioses. Exhibe la totalidad de tu poder frente a quienes se oponen a nuestro paso. Cada palabra emitida poseía una pesadez mística. Como si el mundo entero reconociera y acatara la majestad de su presencia. En el perímetro circundante comenzaron a manifestarse múltiples armamentos de corte divino. Hojas de combate. Armas de diversa tipología y manufactura. Todas fluctuando en el aire. Todas dotadas de un hálito de vida propia. La totalidad de los filos se orientaron hacia el objetivo. Mío promulgó la orden inicial. Una espada de proporciones colosales se configuró frente a su torso, resplandeciente y abrumadora. Con un simple ademán de su brazo, la estructura rasgó el espacio a una velocidad insólita. El oficial enemigo consiguió eludir la trayectoria mediante una finta desmesurada. No obstante, la hoja no detuvo su curso. Modificó la dirección y emprendió su persecución. Sin el menor margen de error. O al menos esa fue la percepción inicial. El sujeto logró desviar el impacto del metal ejecutando un salto por encima de la superficie de la hoja, proyectándose hacia Mío a máxima velocidad. Durante un efímero instante, la joven asumió que intentaría capturarla desde la vertical. Analizó meticulosamente su secuencia posterior; apretó la mirada con determinación y se lanzó de lleno al encuentro. El choque de sus ofensivas superó cualquier parámetro convencional de combate. Una presencia de matices monstruosos recorría el ecosistema circundante. Mío alternaba repliegues tácticos con embestidas encarnizadas. Utilizaba los muros de piedra como puntos de apoyo para ejecutar impulsos evasivos, desorientándolo mediante su agilidad y descargando una lluvia de tajos sobre su cuerpo. Él intentó desplegar una defensa sólida, pero sus esfuerzos resultaron inútiles. El filo de la espada resultaba tan extraordinariamente aguzado que rebanaba la carne enemiga sin la menor resistencia. Hasta que el oficial consiguió forzar su retirada, empujándola mediante la liberación de una ráfaga de viento de gran escala. Las miradas de ambos se cruzaron en la distancia. Mío no albergaba la menor intención de frenar su avance hasta haber consumado su erradicación. Bajo esa determinación, invocó la presencia de Yui, su dragón celeste. Aquella criatura representaba el obsequio que él le había concedido… al menos, una profunda alegría la embargaba al contar con la compañía de su pequeño dragón. —Veo que has terminado por exhibir un recurso interesante, pequeña insolente —habló el oficial imperial—. Para una criatura de tu corta edad, posees un talento innegable. La manifestación de una entidad de esta estirpe demanda un nivel de concentración superlativo y un margen de mana sumamente acotado. Para ser riguroso con la verdad, corresponde felicitarte por haber alcanzado estas instancias. En verdad… te extiendo mis felicitaciones. Una mueca aterradora se dibujó en las facciones del hombre. —Sin embargo, me veo en la necesidad de liquidarte en este preciso momento. Mis motivaciones son sumamente pragmáticas: te transformarás en un obstáculo de consideración. Tú… y ese muchacho que se encuentra combatiendo contra la entidad abismal. Él se convertirá en una herramienta de guerra excepcional. Para consolidar ese fin requiero la posesión de su cuerpo… para someterlo a diversos experimentos. Créeme, el resultado final será sencillamente maravilloso. El sujeto se mofaba con un tono siniestro. Mío apretó la dentadura con violencia para privarse de responder a la provocación. Paulatinamente, recobró la ecuanimidad. Avanzó a paso firme con la figura de su dragón custodiando su retaguardia, permitiendo que la totalidad del caudal mágico acumulado fluyera al exterior. Una gota de sudor se desprendió de su rostro… y su figura se desvaneció del espacio. Conectó un impacto directo que envió al individuo proyectado hacia las estructuras del palacio, destruyendo una franja considerable del reino. La sangre brotó sobre la anatomía del oficial, pero la gravedad de las heridas no bastó para neutralizarlo. Se había confiado en exceso. La Espada Mata-Dioses se posicionó justamente sobre su vertical. La hoja descendió cercenándole una oreja. El corte estuvo a milímetros de impactar directamente en su cráneo. El maldito había contado con una fortuna insólita. Un rugido de pura frustración brotó de la garganta del hombre. Se encontraba profundamente irritado, sumido en la incredulidad ante el desarrollo de los acontecimientos. Había asumido erróneamente que la efectividad del hechizo de la muchacha se había disipado, pagando el precio de su propia soberbia. Qué ingenuo he resultado ser, debo mantener una atención drásticamente mayor ante esta mujer… Instantes atrás, ella exhibía una faceta de temor. Sus facciones reflejaban pánico. Sin embargo, en este preciso momento… Únicamente lo contemplaba como a un desperdicio, impregnada de un desprecio absoluto. —Qué espectáculo tan ridículo —manifestó Mío en un tono pausado, esbozando una leve sonrisa—. ¿En qué sitio ha quedado tu maldita gesticulación de que me arrebatarías la vida? ¿Dónde ha ido a parar esa seguridad? ¿Acaso asumías que podrías lograr algo con el simple recurso de intimidarme? Qué patético. Hasta una simple tortuga me representaría un grado mayor de dificultad. —¿Te estás atreviendo a mofarte de mí, maldita perra arrogante? —bramó él, absolutamente desquiciado por la ira—. Me encargaré de arrancarte esa imbécil sonrisa del rostro. Se hallaba furioso. Humillado. Pisoteado… Por la figura de una simple jovencita. La espada regresó en un movimiento curvo hacia las manos de Mío. Dirigió una breve mirada hacia Yui y, prescindiendo del lenguaje verbal, ambas coordinaron la estrategia de combate de manera simultánea. Se lanzaron al ataque al unísono. Fusionaron sus desplazamientos con una sincronía impecable. El comandante imperial se limitaba a ejecutar maniobras evasivas, desviando la totalidad de los impactos mediante una precisión absurda. Orientó la punta de su hoja directamente hacia el cuello de la muchacha, pero Yui interpuso su anatomía utilizando la dureza de sus escamas. Eran tan extraordinariamente resistentes como la obsidiana pura. Mío capitalizó la brecha defensiva de inmediato. Asestó un empuje que proyectó al oponente a una distancia monumental, desencadenando una explosión brutal. Corrió a máxima velocidad penetrando en la densidad de la detonación para continuar la ofensiva sin concederle un segundo de respiro. Yui desplegó un torrente de luz acuática, transformando el terreno circundante en un entorno de matices oceánicos. Mío canalizó una secuencia múltiple de encantamientos en paralelo, prescindiendo de la verbalización. Simplemente los proyectó de forma masiva contra la posición del enemigo. Él repelió la totalidad de las ráfagas. Sin exhibir un desgaste apreciable. Aquello no había constituido más que un ardid de distracción. Mío emergió a sus espaldas y hundió el filo de su espada profundamente en el abdomen del oficial, atravesando su cuerpo de lado a lado. Un chorro de sangre salpicó el ambiente, impregnando el metal. Retiró la hoja con celeridad y le propinó una patada giratoria cargada de una fuerza destructiva formidable. El impacto lo envió despedido por los aires a gran velocidad. Yui comprendió la dinámica al instante. Desplegó sus alas gigantescas y desencadenó su ataque definitivo. —Aliento del dragón rey de los mil mares celestiales… La descarga se desató de forma arrasadora. Devastadora. La humareda resultante sepultó la escena por completo. Sin embargo, en ese preciso segundo, Mío percibió la amenaza. Se hallaba situado a sus espaldas. El oficial la golpeó antes de que ella tuviera margen para reaccionar, proyectándola a una distancia considerable. Su cuerpo impactó violentamente contra la mampostería del suelo. ¡Maldición…! Me he confiado demasiado. El sujeto descendió hacia su posición con una violencia brutal, hincando la bota con fuerza destructiva directamente sobre su abdomen. Un dolor horrendo, agónico, la atenazó por completo. El aire fue expulsado de sus pulmones de un solo golpe, dejándola totalmente desprovista de respiración. Este giro en la contienda… no lo vio venir. Se encontraba genuinamente impresionada por la capacidad de recuperación del enemigo. No obstante, una sonrisa comenzó a dibujarse en los labios de Mío. Es el momento exacto, Yui. La gesticulación del oficial reflejaba una malicia aterradora. —Bien, mocosa… ha sido suficiente de juegos —sentenció—. Voy a darte muerte en este preciso instante. La sonrisa en el rostro de Mío se expandió aún más. Vaya… ¿de verdad lo crees?, pensó internamente. Si me encontrara en tu posición… dirigiría la mirada hacia otra parte. Yui ya se hallaba completamente preparada. El dragón disparó su aliento elemental directamente sobre la ubicación de ambos. La detonación masiva los envolvió en un instante, mutando en una tempestad de destrucción pura. Continuará.
The strongest warrior of humanity (Novela)

Continúa leyendo

The strongest warrior of humanity (Novela)

Capítulo 133

Siguiente Capítulo ›

The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 132

Estás leyendo el capítulo 132 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.