arrow_back

Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 131 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 131: La Furia del Sol, Despertares y una Prueba de Fuego Punto de vista: Melissa y Mío Mío y yo corríamos a máxima velocidad a través de los interminables pasillos de piedra del castillo; el estruendo de nuestros pasos resonaba contra las paredes heladas como un presagio nefasto. Resultaba difícil comprender de qué manera Carlos había logrado detectar la presencia enemiga con tanta anticipación… sin embargo, no se trataba de un oponente aislado. Había una amenaza adicional acechando en las sombras. —Mío… ¿acaso tienes conocimiento de quién es en realidad este sujeto, David? —inquirí sin desacelerar el ritmo de la marcha. Ella me dirigió una breve mirada cargada de gravedad antes de responder con tono firme. —Lo conozco bien… guardaba una profunda amistad con tu padre. Existen varios detalles sobre su pasado que debo revelarte, pero este no es el escenario idóneo. Debemos apresurar el paso hacia nuestro destino. No alcanzamos a avanzar una distancia considerable cuando la atmósfera del corredor se transformó drásticamente. Una masa de presión abrumadora cayó sobre nuestros hombros, sofocando la respiración. En cuestión de un segundo, múltiples siluetas emergieron de las penumbras, interceptando por completo el pasaje. Al examinar las insignias grabadas en sus armaduras, las identifiqué de inmediato. —El Imperio… —musité en un hilo de voz—. De modo que ustedes también se encuentran detrás de esta conspiración. Guardé silencio momentáneamente, pero la situación resultaba cristalina. Pretendían sabotear la alianza desde sus cimientos, destruyéndola desde el interior de la fortaleza. No podíamos tolerar semejante atrevimiento. —Díganme —exigí manteniendo la firmeza en la mirada—, ¿cuál es su objetivo real? ¿Por qué motivo ejecutan estas acciones? Requería información con urgencia. El panorama general se había desmoronado en un absoluto caos. En ese instante, una de las figuras dio un paso al frente, desligándose del grupo. Era un individuo de una estatura descomunal, cuyos ojos penetrantes portaban una intención asesina de matices mortales. La simple sensación de ser observada por él transmitía la escalofriante impresión de que podía arrebatarme la vida sin necesidad de contacto físico. Una mueca burlona se dibujó en sus labios. —La curiosidad terminó por matar al gato —expresó con una serenidad descarada—. Hemos sido desplegados en este sector con la consigna estricta de capturar a nuestro objetivo principal. Y por lo que puedo corroborar… se halla en las dependencias internas del castillo. Avanzó una zancada más en nuestra dirección. —No nos está permitido desperdiciar esta oportunidad, de manera que les sugiero cordialmente que no interfieran en nuestros asuntos. Espero que tengan la lucidez de comprenderlo. Mío comenzó a experimentar un temblor incontrolable en las extremidades. No debido a la amenaza implícita en sus palabras… sino por la naturaleza de la presencia que emanaba de aquel sujeto. —M-Melissa… —susurró con la voz entrecortada—, siento un miedo horrible. Este individuo… resulta aterrador. Debemos retirarnos de este lugar de inmediato. En ese preciso segundo, algo en mi interior se fracturó. La expresión de mi rostro sufrió una alteración drástica, mutando en una sonrisa retorcida. Me negaba rotundamente a permitir que avanzaran a su antojo. Extendí el brazo derecho hacia el frente. La percepción del tiempo circundante pareció ralentizarse paulatinamente. Me disponía a ejecutar una ofensiva directa. Empuñé y elevé mi guadaña para segar el aire… pero en un parpadeo imperceptible, aquel hombre recortó la distancia. Una velocidad absurda. Bloqueó el impacto de mi arma con un movimiento desprovisto del menor esfuerzo. —Veo que sigues sin comprender la gravedad de la situación, niña —expresó con profundo desprecio—. ¿Acaso has perdido la razón? Incluso esta pequeña criatura te lo advirtió con claridad. Su sonrisa se volvió sumamente cruel. —Quizá si procedo a ejecutarla en tu presencia… adquieras una mejor comprensión de la realidad. Mío dejó escapar un leve jadeo de espanto. Incliné el rostro, manteniendo la mirada fija en el suelo. Lo que experimentaba no era pánico. Era una furia hirviente. Mis pupilas destellaron con un brillo de peligro absoluto. En un movimiento instantáneo empujado por la rabia, arremetí contra su posición asestándole un impacto directo de brutal magnitud. El golpe lo proyectó violentamente hacia atrás, provocando que la mampostería del suelo estallara bajo su anatomía. —Te lo diré una sola vez —pronuncié con un tono helado, temblando por la ira contenida—. No vuelvas a dirigir te a mí con ese tono jamás. Di un paso al frente de manera amenazante. —Y bajo ninguna circunstancia te atrevas a amenazarme. Apreté el astil de la guadaña hasta nudillos blancos. —¿Te ha quedado lo suficientemente claro, hijo de puta? El aire circundante vibró ante la presión. Y la auténtica contienda… apenas estaba por desencadenarse. Giré levemente el rostro para dirigirme a Mío con absoluta seriedad. —Elimina el miedo de tu mente… tú también has alcanzado un nivel de fuerza considerable. No permitas que el temor te paralice. Si no adoptas una postura firme en este instante, serás testigo de cómo cada persona que conoces perece frente a tus ojos… no debes— La frase quedó truncada a la mitad. El enemigo ya había iniciado su movimiento ofensivo. Dirigió un impacto formidable directo contra mi zona abdominal. La fuerza del golpe resultó Sencillamente devastadora. El aire abandonó mis pulmones en un instante, un chorro de sangre brotó de mi boca y mi cuerpo salió despedido violentamente contra la pared del pasillo. El impacto contra la piedra fue seco, brutal y ensordecedor. Perdí la conciencia de inmediato antes de colapsar sobre el suelo. —¡Melissa! —gritó Mío de forma instintiva, con la voz completamente quebrada por el pánico. Ella… se encontraba sumida en un terror absoluto. Insegura. Aterrada. Únicamente quedaban el invasor y su propia figura en aquel tramo del corredor. El sujeto comenzó a avanzar con paso pausado, alzando su arma con la firme intención de ejecutar el golpe de gracia. Sin embargo, en ese preciso segundo aconteció el fenómeno. La espada reaccionó. Sin que Mío ejecutara un movimiento consciente, la Hoja se interpuso por cuenta propia en la trayectoria del ataque, bloqueando la arremetida enemiga. Sintió como si el metal poseyera una conciencia y una vida independientes. El impacto entre las armas resonó con violencia en las paredes y, por puro instinto, Mío empujó la masa del enemigo hacia atrás para poner distancia. Él arremetió nuevamente buscando romper su guardia. Mío efectuó un bloqueo. Una vez. Otra vez. Y una consecutiva más. La velocidad del intercambio resultaba francamente aterradora. Retrocedió paso a paso intentando preservar la ecuanimidad, o al menos haciendo el esfuerzo desesperado por no sucumbir al pánico. La espada estaba tomando la iniciativa y guiando cada reflejo de su anatomía. Permitió que la fluidez del arma la envolviera por completo. Se desplazó nuevamente por el terreno. Asestó una serie de cortes milimétricos dirigidos a puntos clave en la anatomía del oponente. Él consiguió repeler la totalidad de las estocadas. El choque continuo de las hojas se tornó una danza encarnizada, feroz y sofocante, sin conceder el menor margen para tomar aire. Y fue en medio de esa tormenta donde lo comprendió con absoluta claridad. Se negaba rotundamente a continuar siendo una carga. Se negaba a permanecer inútil. Se negaba a resignarse a la debilidad. Se negaba a presenciar una vez más cómo la vida de alguien se extinguía en su presencia. Lo aborrezco con toda mi alma. Jamás volveré a permitir que el miedo me domine. Aquel juramento interno se convirtió en el único pilar que la mantuvo erguida sobre sus pies. Avanzó hacia la vanguardia sin el menor atisbo de duda. Desencadenó por primera ocasión la manifestación real de su verdadero poder. Una tormenta de aura dorada, con la intensidad misma del fuego solar, detonó desde el interior de su cuerpo. El flujo energético abrasaba su piel, sus fibras musculares y su propia alma… sin embargo, no detuvo su marcha. Sus ojos reflejaban un odio puro e incandescente. Detrás de su posición, mi conciencia comenzó a retornar lentamente. Con una respiración agónica y el cuerpo temblando por el trauma del impacto, logré incorporarme. —Estaba segura de que tenías la capacidad de lograrlo… —susurré con dificultad mientras intentaba ponerme de pie. Aunque el dolor agudo no cesaba en mi torso, logré erguirme sobre el suelo. Mío rotó ligeramente la cabeza para mirarme de reojo. —Permíteme encargarme de este sujeto —expresó con una firmeza inquebrantable—. Dirígete de inmediato a la posición de David y avancen hacia el salón del trono sin demora. Esto… representa una prueba personal que debo superar por mi propia cuenta. Es mi propia prueba, Melissa. Deposita tu confianza en mí. Vacilé durante un efímero segundo. —¿Tienes la absoluta certeza de poder manejarlo…? —inquirí, sintiendo aún los efectos del impacto. Ella asintió con determinación. —Desde luego que sí… —su tono de voz adoptó un matiz oscuro y categórico—. No me voy a permitir ser derrotada en este lugar. Volvió a fijar la mirada directamente sobre la silueta del enemigo. —Te lo pido, confía en mí. El ambiente circundante ardía bajo la presión del mana solar. Y por primera vez en su vida… Mío no dio un solo paso hacia atrás. Continuará.
The strongest warrior of humanity (Novela)

Continúa leyendo

The strongest warrior of humanity (Novela)

Capítulo 132

Siguiente Capítulo ›

The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 131

Estás leyendo el capítulo 131 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.