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🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 130: El Peso de los Recuerdos y la Promesa de un Líder
Punto de vista: Carlos Tanaka Sánchez
Masha ajustó su postura en un milisegundo, preparándose para el embate definitivo. Su silueta permanecía firme y su respiración soplaba calculada, rítmica; era plenamente consciente de que ese movimiento no admitía el menor margen de error.
Sin embargo, en el instante preciso en que ella acortó la distancia, aproveché la brecha abierta en la guardia del enemigo.
Mi espada trazó una parábola descendente de una precisión absoluta. Un corte concebido para ser letal, dirigido sin contemplaciones contra la anatomía de Ling.
El choque resonó en todo el recinto cual grito metálico desgarrador.
A pesar de la magnitud de la estocada… el abismal no cayó.
En lo más profundo de mi mente, solo me quedaba aferrarme a una última expectativa. Un plan final desesperado.
Distráelo…, cavilé con tensión contenido. Si consigo hacerlo trastabillar, aunque solo sea durante un efímero segundo…
Pero la ejecución resultaba sumamente compleja.
Cada cruce de hojas de acero se tornaba drásticamente más violento que el anterior. Un choque incesante de chispas incandescentes, ondas de presión expansivas que rasgaban el aire y grietas profundas extendiéndose por la piedra del terreno.
Aquel sujeto… leía nuestras intenciones con un descaro aterrador. O peor aún… poseía la facultad de adaptarse a nuestro ritmo a una velocidad inhumana.
Maldita sea…, pensé apretando la mandíbula. Lo subestimé de forma garrafal.
Cada intento de combinación era neutralizado antes de nacer. Cada ofensiva encontraba una respuesta inmediata y despiadada.
Una sonrisa amarga y carente de humor se dibujó en la comisura de mis labios.
—Vaya… —murmuré en un hilo de voz—. Las probabilidades han dejado de estar a mi favor.
Fue en ese preciso instante cuando ejecuté la maniobra.
Parpadeé.
El plano terrenal pareció plegarse sobre sí mismo durante un latido.
Aparecí instantáneamente justo a sus espaldas.
Mi hoja habitual se desvaneció de mi diestra en un destello imperceptible, siendo sustituida en un pestañeo por otra empuñadura. La Espada Sangrienta.
La magia de teletransportación distorsionó la masa de aire circundante mientras liberaba la técnica a quemarropa.
—Cortes múltiples.
Un abanico de tajos de un tono carmesí oscuro se proyectó al unísono, abriéndose paso como una jauría de colmillos sedientos. El estruendo del impacto fue seco, tajante y sumamente cruel.
Ling fue forzado a dar un paso hacia atrás.
Una fina laceración comenzó a manar sangre sobre su piel. No era una herida de gravedad ni de gran profundidad.
Pero era completamente real.
—…Te alcancé.
Efectué un repliegue inmediato, tomando una distancia prudencial con cautela extrema. No lo hice impulsado por el temor a un contraataque. Sino con el único propósito de ratificar una hipótesis en mi mente.
Si tenía la capacidad de herir su carne… significaba que la oportunidad de vencerlo continuaba existiendo.
Y esta batalla… aún estaba muy lejos de concluir.
Masha y Sasha se habían esfumado de la superficie.
Durante un efímero segundo llegué a asumir que habían sido erradicadas.
Alcé la vista hacia la bóveda celeste.
Allí se encontraban.
Ambas permanecían suspendidas en las alturas, fusionando sus caudales espirituales en una sola entidad y entrelazando sus ejecuciones como si la propia estructura del cielo estuviera a punto de resquebrajarse. La presión que emanaban de forma conjunta configuraba una tormenta destructiva en plena gestación.
Sin embargo, lo que verdaderamente terminó por inquietarme… fue la expresión de sus ojos.
Chispas de mana inestable. Una determinación de matices sumamente peligrosos.
—De acuerdo… —murmuré para mis adentros—. En ese caso, me corresponde cumplir con mi parte del trabajo.
Me lancé a la carga hacia la posición del abismal.
Un destello de tono azul verdoso detonó bajo mis botas al afianzar la zancada.
Ling reaccionó al milisegundo. ÉL también arremetió de frente.
Cada cruce de ataques entre ambos se volvió una secuencia imposible de procesar, incluso para mis propios sentidos educados en el combate. El sonido del choque del metal se diluía entre ráfagas de energía que cortaban la niebla.
Ignoraba cuánto margen de tiempo requerirían para perfeccionar y desencadenar aquella técnica devastadora. Mi único cometido consistía en ganarles minutos.
Simples minutos. Pero esos minutos comenzaron a dilatarse hasta sentirse como una eternidad.
Ninguno de los dos cedía terreno. Y eso considerando que… hasta el momento no había liberado ni siquiera el 6% de mi capacidad real.
Incliné el torso, esquivando sus zarpazos mediante desplazamientos milimétricos y de una precisión quirúrgica.
Hasta que uno de sus impactos logró burlar mi guardia.
La fuerza del golpe resultó brutal. Salí proyectado violentamente varios metros hacia atrás, surcando el aire cual proyectil fuera de control. Roté sobre mi propio eje en el espacio y amorticé el impacto, clavando las plantas de los pies contra el suelo antes de retroceder un paso para afianzar el equilibrio.
Inhalé una bocanada de aire fresco.
Invoqué mi segunda arma a la diestra. La Espada Nocturna.
Emanaciones de llamas oscuras brotaron del filo de la hoja, retorciéndose como entes de sombra dotados de vida propia.
—Flashes of Fire.
Las ondas ígneas se liberaron en una secuencia incesante.
Ling logró evadir cada una de ellas. Absolutamente todas. Con una solvencia que resultaba insultante para cualquier guerrero.
Sin embargo, había un factor que su percepción no logró anticipar.
El espacio circundante se resquebrajó de golpe.
Desplegué la Teletransportación Arcana.
Me desvanecí del plano físico.
Y reaparecí a escasos centímetros de su rostro.
Por primera ocasión desde que dio inicio la contienda… su mirada vaciló.
Desorientación pura.
Y ese minúsculo lapso de vacilación… era todo lo que requería para inclinar la balanza.
Respiro profundamente. El aire se vuelve pesado, denso, ardiendo en el interior de mis pulmones. Cierro los párpados por completo y, en ese preciso milisegundo, él desencadena su ofensiva.
El movimiento fue ejecutado a una velocidad tan inhumana que ningún mortal habría sido capaz de captarlo con la vista, y mucho menos reaccionar a tiempo. No obstante, yo no requería de la visión terrenal; lo percibí con perfecta claridad. Escuché cada vibración del espacio, cada fluctuación de su intención asesina, cada ruptura en la densidad del aire.
Giré el cuerpo sobre su propio eje y el filo de mi espada hendió el vacío en una estocada impecable, proyectándolo lejos por la fuerza del impacto. El suelo reventó en pedazos bajo sus pies. No pronuncié una sola palabra; me limité a esbozar una leve sonrisa, conservando una calma fría y profundamente peligrosa.
He conseguido dominar mis propios impulsos con el tiempo, un logro significativo que, simultáneamente, se siente como una maldición. Puedo experimentar cómo mi flujo de energía responde, volviéndose drásticamente más salvaje y violento; tal como me lo advirtieron en el pasado, cada ocasión en que intento concentrarlo, se torna un fenómeno sumamente peligroso y complejo de contener. Por el momento permanece bajo mi dominio, pero no puedo permitirme el lujo de bajar la guardia. Shiro fue bastante claro al respecto: si llego a perder el control sobre esta fuerza, dejaré de ser la persona que soy… y ese es un escenario que no me puedo permitir.
Ling comienza a erguirse lentamente de entre los escombros. Su rostro exhibe una sonrisa siniestra, tan profundamente enferma que consigue provocarme un leve estremecimiento por la espalda. A pesar de ello, mantengo los ojos cerrados; para mi percepción actual, ver resulta innecesario, pues sentir su presencia es más que suficiente. Es en este instante cuando lo comprendo con absoluta certeza: esta es mi verdadera especialidad. Cualquier maniobra que ejecute bajo este estado resultará devastadora, sin importar la naturaleza del adversario.
—Bien… es momento de ponernos en marcha nuevamente.
Ambos nos abalanzamos al unísono. Las ráfagas de viento rugen con furia, la bóveda celeste se oscurece y el sol adopta una tonalidad carmesí similar a la sangre fresca, haciendo parecer que la tierra flota sobre un océano de matices rojos. Por un instante llegué a considerar que esta distorsión del entorno pertenecía a su dominio personal, pero no es así; cada abismal manifiesta el suyo propio, y a medida que se le acorrala, la atmósfera se vuelve más salvaje, como la de una bestia herida. La escena trae a mi mente memorias del pasado… y una mueca siniestra se dibuja involuntariamente en mis labios.
—Oye, Sasha, ¿consideras que finalmente ha llegado el momento? —inquirí en un tono de voz bajo pero tajante—. El ataque combinado se encuentra listo para ejecutarse, pero dime con sinceridad… ¿tienes la certeza de que vaya a surtir efecto?
—Debemos proceder con extrema cautela —respondió ella manifestando una frialdad absoluta—. No podemos darnos el lujo de desperdiciar el tiempo; es preciso aguardar por la brecha exacta. ¿Acaso no los estás observando? Son auténticos monstruos, su velocidad desafía la lógica y esta situación se sale por completo de lo convencional… Tú misma lo sabes perfectamente, Masha; los recuerdos de aquel fatídico día continúan presentes, y este enfrentamiento nos está empujando al borde mismo de la muerte.
Masha dejó escapar un largo suspiro cargado de agotamiento.
—Lo sé… lo comprendo a la perfección —expresó—. Siento el cuerpo al límite de sus fuerzas, pero si he de ser totalmente honesta, aún no logro ponerme a la altura de las capacidades de este chico. Cada ocasión en que lo observo combatir, me transmite la motivación necesaria para no darme por vencida. El progreso que le mostré fue de su agrado… si no hubiera sido por su presencia, ni por la figura de Henry, jamás me habría vuelto lo suficientemente fuerte.
Su voz se quebró ligeramente por la emoción retenida.
—Lo extraño demasiado, y tú eres consciente de ello… Fue el mejor hombre que pudimos tener. El mejor capitán y un líder inigualable.
Apretó los puños con rabia contenido.
—Pero me rehúso a rendirme en este punto. Esta representa nuestra primera experiencia real contra amenazas de esta magnitud, y por esa misma razón debemos valorar cada segundo en el campo de batalla; de eso se trata ser un verdadero caballero. ¿Acaso recuerdas cuando dudábamos de que un simple muchacho pudiera plantar cara al caballero oscuro?
Su rostro adoptó una sonrisa teñida de peligro.
—En este momento lo veo con absoluta claridad: ese sujeto no es más que un obstáculo en nuestro camino, y si nuestro objetivo es consagrarnos como las mejores, debemos hacer gala de todo lo que él nos legó.
Masha giró ligeramente el rostro para mirarme.
—Al contemplar sus movimientos… es como estar viendo al capitán una vez más, como si su espíritu continuara con vida entre nosotros. ¿Cuál es tu perspectiva al respecto, Sasha? ¿No consideras que ha llegado la hora de que él asuma el rol de nuestro nuevo líder?
Sasha guardó un riguroso silencio durante varios segundos. Su mirada permaneció serena, con una calma que resultaba casi perturbadora, y cuando finalmente articuló respuesta, sus palabras se sintieron sumamente densas.
—Ignoro si este sea el momento adecuado para esa decisión… La única certeza que albergo es que me inquieta profundamente lo que habrá de suceder después de esto.
El viento volvió a bramar con fuerza destructiva alrededor, la presión mágica escaló a niveles insoportables haciendo temblar el terreno y, en medio del caos inminente… no pude evitar sonreír.
Porque soy plenamente consciente de la realidad.
Esta contienda apenas está dando inicio.
Continuará.

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Estás leyendo el capítulo 130 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.