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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 13: La danza de la espada nocturna y promesas al atardecer El vasto campo de entrenamiento tras los pasillos permanecía en un silencio sepulcral. Finas partículas de polvo flotaban suspendidas en medio de la suave brisa del atardecer. “Parece que todo terminó relativamente bien por aquí…”, pensé para mis adentros mientras limpiaba con delicadeza un ligero rastro de sangre del suelo con el borde de mi manga. Pero la amenaza no había acabado en lo absoluto. Aún me quedaban seis oponentes de segundo año en pie, ansiosos por tomar venganza. Aquellos sujetos se movían con una velocidad impresionante para el promedio del estudiantado, pero lo que sus mentes arrogantes no alcanzaban a comprender era que estaban parados justo enfrente de un auténtico monstruo milenario. De pronto, los dos primeros se lanzaron al ataque de manera simultánea, coordinando sus hojas hacia mi cuello. Los esquivé con una facilidad pasmosa, ladeando apenas el torso. Fue en ese instante cuando tres de ellos se adelantaron velozmente, extendiendo las palmas de sus manos al unísono. Un relámpago azul cegador rasgó el aire con un estruendo seco. La corriente de energía eléctrica recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, paralizando mis músculos por un breve instante. Uno de los agresores aprovechó esa mínima oportunidad de vulnerabilidad para avanzar y asestarme un golpe seco y potente en el abdomen. Sentí el duro impacto en las entrañas y unas cuantas gotas de sangre cayeron pesadamente contra el suelo de piedra. “Parece que sí estoy metido en un ligero problema…”, pensé mientras mi mente calculaba las consecuencias. Sabía perfectamente que si peleaba utilizando mi verdadero nivel de poder, esos tipos simplemente no vivirían para contarlo. Decidí entonces contener la respiración y liberar únicamente el 1% de mi fuerza real. En una fracción de segundo, mi aura mística se expandió violentamente. El aire a mi alrededor comenzó a distorsionarse por la abrumadora presión de maná. La onda de choque fue tan destructiva que uno de los atacantes salió volando despedido a varios metros de distancia, impactando violentamente contra el suelo duro con un crujido seco. Antes de que pudieran reaccionar, me moví a una velocidad sobrehumana que sus ojos mortales fueron incapaces de seguir. Aparecí instantáneamente detrás de otro de los subordinados y le propiné una patada certera a la altura de las costillas, rompiéndolas al instante. Su brazo cayó inerte al costado de su cuerpo, completamente fracturado. El siguiente estudiante, empuñando una espada larga en mano, se lanzó desesperadamente hacia mí con un grito de guerra. Lo dejé acercarse a propósito a mi zona de alcance. Cuando estuvo a centímetros de distancia, nuestros ojos se cruzaron por una fracción de segundo. Él vio algo en la profundidad de mi mirada... algo ancestral y aterrador que lo congeló por completo en su lugar. Una presión abrumadora y pesada lo envolvió como una jaula invisible; el chico cayó colapsado al suelo, desmayado por el puro terror sin que yo tuviera que tocarlo. Dos caídos. Quedaban cuatro restantes. Podía sentirlo claramente en el ambiente... Una energía mágica distinta y mucho más concentrada emanaba de ellos en este punto. Los cuatro sobrevivientes avanzaron al mismo tiempo desde distintas direcciones. Sus espaldas chocaron metálicamente contra mi barrera de defensa; esquivé con agilidad, girando mi cuerpo entre la lluvia de estocadas y cortes. Sin embargo, uno de ellos, notablemente más veloz que el resto de sus compañeros, apareció repentinamente a mis espaldas y disparó a quemarropa una flecha de electricidad pura que se clavó en mi hombro. El dolor fue agudo y penetrante. La sangre tibia corrió de inmediato por mi espalda. Con una mueca de molestia, me sujeté el proyectil con la mano libre y arranqué la flecha de un tirón con rabia contenida. “Debo admitir que trabajan sumamente bien en equipo…”, pensé mientras la respiración se me aceleraba por el desgaste físico. Pero ya era momento de ponerle un punto final a esta disputa. Cerré los ojos durante un breve segundo, calmando el ritmo de mi corazón. Dejé deliberadamente que los cuatro se me abalanzaran al mismo tiempo para cerrar su cerco. En el último instante, moví mi espada en un arco perfecto y desvié cada uno de sus golpes con una precisión inhumana y milimétrica. Giré sobre mi eje, retrocedí dos pasos y me lancé hacia adelante... Cada movimiento que ejecutaba era un destello de acero puro. Con un impulso de mi maná, desaté una ráfaga expansiva que empujó a los agresores mandándolos varios metros hacia atrás. Sin embargo, la situación amenazaba con empeorar. Los cuatro encendieron sus auras mágicas al máximo nivel y desaparecieron de mi campo de visión en un parpadeo. Una lluvia de golpes invisibles comenzó a descender desde todas partes. Di una vuelta completa sobre mí mismo, cortando el aire de mi alrededor con un solo movimiento circular. El acero de mi hoja chocó ferozmente contra el suyo en medio de las chispas; el impacto fue tan devastador que uno de ellos perdió la conciencia en el acto y cayó desplomado. No podía seguir perdiendo el tiempo en esta pelea. Empuñé la empuñadura de mi espada con ambas manos, canalizando mi poder en el filo. Una luz sumamente brillante y majestuosa emergió de la hoja metálica, bañando todo el campo de entrenamiento en un deslumbrante resplandor púrpura y blanco. —¡Estilo de Hoja Ancestral... Espada Nocturna: Atadura Celestial! —exclamé con firmeza. Una ráfaga cortante colosal se desató a mi alrededor, viajando a una velocidad tan extrema que el propio espacio-tiempo tembló a su paso. Una auténtica lluvia de estelas de luz descendió sobre el terreno. Los enemigos apenas tuvieron tiempo de vislumbrar el resplandor de la técnica antes de ser derribados de manera fulminante contra la tierra. Tres más cayeron derrotados. Ahora solo quedaba uno en pie. El último chico de segundo año respiraba con enorme dificultad, tiritando de cansancio y dolor, pero extrañamente no hizo el menor ademán de levantar su arma contra mí. —¿Por qué razón no me atacas? —pregunté bajando la punta de mi espada hacia el suelo. —Porque... —respondió él jadeando pesadamente mientras se sujetaba el brazo maltrecho— sé con absoluta certeza que no tengo la más mínima posibilidad de ganarte en un combate. Eres simplemente demasiado fuerte. Ya vi lo que fuiste capaz de hacer cuando peleamos coordinados en equipo. Aunque lográramos inmovilizarte con magia... no servía de absolutamente nada. Fuimos aplastados y derrotados limpiamente. El estudiante guardó su espada en la vaina, se inclinó con esfuerzo para levantar a sus compañeros heridos y me miró a los ojos diciendo con voz firme: —Te doy mi palabra de honor: no volveremos a molestar a esa chica jamás. —Espero sinceramente que cumplas tu palabra —le advertí con una mirada seria. El chico asintió en silencio con la cabeza y, utilizando lo último que le quedaba de maná, desapareció junto a sus aliados en medio de la niebla que cubría el campo. Una vez resuelto el conflicto, guardé mi espada y me dirigí a paso lento hacia donde se encontraban Josué e Hina. Al llegar, los vi conversando ameno y riendo entre ellos con total soltura, como si el mundo a su alrededor no se hubiese estado cayendo a pedazos apenas unos minutos atrás. —Al menos me alegra inmensamente ver que te encuentras perfectamente bien, Hina —dije acercándome a ellos con una sonrisa cargada de cierto cansancio. —Sí, muchísimas gracias por venir a me ayudar... —respondió Hina con evidente timidez, ajustándose el cabello sobre la oreja—. Y por favor... perdóname por la terrible cachetada que te di esta mañana en los pasillos. De verdad me asusté mucho y fue un movimiento por puro instinto... —No te preocupes en lo absoluto por eso. De verdad está muy bien —contesté soltando una suave risita para tranquilizarla—. Lo importante es que todo ha quedado en absoluto orden. —Bueno, me iré a la enfermería a revisar estos pequeños raspones —dijo Hina haciendo una breve reverencia—. Nos vemos luego, chicos. Nos despedimos de ella con una leve sonrisa mientras la veíamos alejarse hacia el edificio principal. Una vez a solas, Josué y yo comenzamos a caminar juntos en dirección al pabellón médico para tratar mis heridas. —Tengo que admitir que eres ridículamente fuerte, Josué —comenté rompiendo el silencio del pasillo. —Podría decir exactamente lo mismo de ti, Shirou —contestó él mirándome de reojo con una compostura impecable. Sonreí de buena gana ante su respuesta. —Espero de todo corazón que podamos ser grandes amigos en el futuro. —Es algo que definitivamente tendré muy en cuenta —respondió Josué dedicándome una mirada serena y tranquila. La tarde comenzó a desvanecerse lentamente entre nuestros pasos silenciosos, mientras la luz dorada del sol poniente se filtraba por las ramas de los árboles y el viento fresco arrastraba las hojas secas sobre el campo donde momentos antes se había derramado la sangre de la batalla. Continuará…
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.