Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 14: Lazos en la penumbra y la chispa de una sonrisa
(Punto de vista de Hina Sánchez)
El amanecer trajo consigo un sol tibio que iluminaba los amplios pasillos de la academia. Era un día en apariencia como cualquier otro... pero por dentro mi mente no dejaba de dar vueltas pensando en los eventos de la tarde anterior. Tras aquel tenso incidente con los estudiantes de segundo año, Josué y Shirou terminaron con varias heridas en el cuerpo... y no podía quitarme de la cabeza la culpa de saber que fue por salir en mi defensa.
¡Pero lo único que lograba consolarme y alegrarme el corazón era saber que ambos lograron salvarme de esa situación tan desagradable!
Horas más tarde, el timbre resonó anunciando el fin de las lecciones diarias. Mientras guardaba ordenadamente mis libros y cuadernos dentro de la mochila, me percaté de que alguien se encontraba parado pacientemente frente al marco de la puerta del aula, observándome en silencio.
Se trataba de la misma chica de elegancia misteriosa con la que me había cruzado durante la prueba de aptitud por la mañana.
—Oye... quería preguntarte algo importante. ¿Tienes un momento libre para hablar a solas? —me dijo con una voz firme y pausada.
—Sí, la verdad es que tengo tiempo de sobra ahora mismo —le respondí sonriendo amablemente—. De hecho, yo también quería preguntarte un par de cosas... después de todo, ni siquiera sé cuál es tu nombre.
—Es verdad, tienes razón, ni siquiera me he presentado formalmente —respondió ella esbozando una sonrisa tranquila—. Ya que estamos a solas aquí, seré completamente directa contigo: mi nombre es Sara Yamamoto. ¿Y cuál es el tuyo, niña bonita?
—Mi nombre es Hina Sánchez —dije sintiendo un ligero rubor en las mejillas ante su cumplido—. Muchísimas gracias por decirme tu nombre, Sara. Ahora, dime... ¿tienes alguna idea de qué fue exactamente lo que pasó esta mañana cuando puse mi mano sobre el cristal de evaluación y terminó rompiéndose?
Sara frunció el ceño de inmediato, adoptando un semblante meditabundo.
—Así que de eso se trataba tu inquietud... La verdad es que yo tampoco sé con certeza matemática qué fue lo que ocurrió en ese escenario.
—¿Cómo que no sabes nada al respecto? —repliqué visiblemente sorprendida—. ¡Ese fenómeno no es para nada algo normal en una prueba de maná! Y lo más extraño de todo es que no fuiste la única presenciando algo raro; a otros dos chicos también les pasó exactamente lo mismo.
—Diablos... —murmuró Sara para sus adentros, pasándose una mano por el mentón—. Bueno, supongo que no vale la pena devanarse los sesos ahora. Tarde o temprano terminaremos descubriendo la verdad detrás de esa anomalía.
—¿Y qué es lo que piensas hacer al respecto entonces? —indagué acomodándome la mochila al hombro.
—Quiero que me acompañes a un lugar muy especial en las afueras del campus justo después de clases el día de mañana —dijo mirándome con absoluta decisión en sus ojos.
—Está bien, cuenta conmigo. Nos veremos al finalizar las lecciones de mañana —respondí, aunque la curiosidad y la confusión comenzaban a carcomerme por dentro.
Nos despedimos con un breve gesto de manos y me dirigí a paso tranquilo hacia la zona de los dormitorios estudiantiles, sin imaginarme ni por un segundo la escena que me estaba esperando al cruzar la puerta de mi habitación.
Al girar la perilla y abrir la puerta, me encontré con una figura dolorosamente familiar sentada en el borde de una de las camas. Era Shiro, la hermana menor de Shirou, luciendo su habitual aura fría y distante.
—Vaya, vaya... hasta que te haces la digna de regresar a tu estancia, niña berrinchuda —dijo Shiro dedicándome una sonrisa cargada de sarcasmo puro.
¡Maldición!, murmuté en mi mente apretando los dientes.
—¿Se puede saber por qué demonios estás tú precisamente dentro de mi habitación? —pregunté en voz alta con evidente molestia.
—¿Acaso no escuchaste con atención los anuncios que hicieron los directores por la mañana? —respondió Shiro inclinando la cabeza con superioridad y orgullo—. Decidieron asignar las habitaciones compartidas estrictamente por el orden de la lista de inscripción.
—Ah... es verdad. Me había olvidado por completo de ese detalle —bufé dejando caer los hombros con absoluta resignación.
Me quedé mirando fijamente al techo del cuarto, soltando un largo y pesado suspiro. Dios mío... ¿por qué te empeñas en enviarme precisamente a esta persona como compañera? Cualquier otra chica del primer año hubiera sido mil veces mejor.
—¿Qué fue lo que dijiste en voz baja, maldita bastarda? —gruñó Shiro levantándose de la cama de un salto y acercándose a mí con la cara desencajada de rabia.
—Nada, nada... de verdad no dije nada malo, solo estaba hablando conmigo misma —intenté bromear alzando las manos para calmar la tensión.
Sin embargo, mi intento de humor no fue suficiente. Shiro avanzó como una exhalación y me lanzó un golpe directo y seco al rostro. ¡Puaj! El impacto me tomó tan desprevenida que terminé perdiendo el equilibrio y caí de nalgas contra el suelo de madera.
—¿¡Se puede saber por qué diablos me golpeaste de la nada!? —me quejé sobándome la mejilla dolorida—. ¡Tú fuiste la que empezó insultándome sin razón alguna desde que entré!
—Pues de esa forma ya estamos completamente a mano por lo de esta mañana, así que no te atrevas a quejarte —dijo Shiro cruzándose rígidamente de brazos y dándome la espalda.
—¡Diablos! —resoplé poniéndome de pie—. Definitivamente resulta casi imposible entablar una conversación normal contigo.
—¿Y a dónde se supone que vas ahora? —preguntó ella de reojo, mostrando un tono marcadamente desconfiado.
—Saldré a respirar un poco de aire fresco al balcón del pasillo; necesito despejarme la mente —respondí saliendo del cuarto.
Caminé por el corredor sintiendo la brisa nocturna en mi rostro. No lograba comprender por qué razón le caía tan profundamente mal a Shiro, ni qué era lo que realmente su espíritu no soportaba de mi presencia... Tal vez era un misterio que jamás tendría la oportunidad de descifrar.
Esa misma noche, mientras el silencio sepulcral llenaba cada rincón de la habitación compartida, permanecí despierta en mi cama pensando en Sara Yamamoto y en la cita misteriosa a la que me había invitado. Mañana después de clases... presentía que algo importante me estaba esperando.
Cerré lentamente los ojos para intentar conciliar el sueño, sin percatarme de que Shiro aún continuaba completamente despierta al otro lado de la estancia, mirando en la oscuridad.
El tenue sol de la mañana siguiente comenzó a filtrarse de forma dorada entre los pliegues de la cortina. Al abrir los ojos y incorporarme sobre las sábanas, divise a Shiro sentada rígidamente en su cama; tenía la mirada completamente perdida en el vacío y una expresión de profunda y desgarradora tristeza dibujada en el rostro. Verla en ese estado hizo que la molestia del día anterior se evaporara por completo. Me levanté en silencio y me acerqué a ella con absoluto cuidado.
—¿Te encuentras bien, Shiro? —pregunté suavemente para no asustarla.
Ella ni siquiera se molestó en alzar la cabeza para mirarme. Se limitó a apretar los puños contra las rodillas y murmuró con una voz quebrada y temblorosa que me erizó la piel:
—Diablos... ¿por qué razón no soy capaz de tener amigos verdaderos? ¿Qué es lo que la gente ve en mí cuando me mira a los ojos? ¿Acaso todo el mundo me considera simplemente un monstruo aterrador...?
Sus palabras resonaron en la habitación golpeándome directamente en el corazón. Por primera vez desde que la conocí, pude sentir con absoluta claridad la inmensa muralla de soledad y dolor que cargaba sobre sus hombros desde hacía siglos.
—Estás completamente equivocada con respecto a eso, Shiro —le dije al fin rompiendo el silencio.
Ella levantó lentamente la vista hacia mí, con los ojos empañados y una mirada repleta de confusión.
—¿ A qué te refieres exactamente con que estoy equivocada...?
Le dediqué la sonrisa más cálida y sincera que pude esbozar.
—A que sí tienes una amiga verdadera en este lugar.
—¿Y se puede saber quién es exactamente esa persona? —preguntó mirándome con abierta desconfianza y temor a ser burlada.
Mi sonrisa se amplió aún más.
—Yo. Yo soy tu primera amiga formal en esta academia.
Shiro se quedó completamente inmóvil durante varios segundos, como si su mente fuera incapaz de procesar las palabras que acababa de escuchar. Gradualmente, sus ojos se llenaron de lágrimas transparentes que comenzaron a rodar por sus mejillas. No era solo la sorpresa de la revelación... era un suspiro de inmenso alivio que su alma llevaba esperando durante muchísimo tiempo.
Sin dudarlo un segundo más, me acerqué a ella y la envolví en un abrazo infinitamente fuerte y reconfortante.
—Sé perfectamente bien que has llorado en la soledad durante años, Shiro —le susurré al oído sintiendo cómo su cuerpo tiritaba—. Sé que has perdido a personas muy importantes en tu camino... incluso en los momentos en que más necesitabas un hombro sobre el cual apoyarte. Pero escúchame con mucha atención: cada ser humano posee su propia luz única en el universo. Y tú debes seguir caminando guiada por la tuya, porque esa luz es la prueba irrefutable de que aún existen cosas hermosas y buenas por las cuales pelear en este mundo.
En ese preciso instante, una pequeña pero brillante chispa de verdadera esperanza se reflejó en la profundidad de los ojos de Shiro. Aquella luz que emanaba de su rostro... era mucho más que una simple manifestación de emoción pasajera. Era la sagrada conexión de dos almas profundamente heridas que finalmente se encontraban para sanar juntas.
Después de ese momento de vulnerabilidad, Shiro y yo pasamos el resto del día riendo ameno, jugando como dos chicas normales y contándonos historias graciosas de nuestra infancia. Por primera vez desde la fundación del pabellón, la habitación se llenó de risas sinceras y una calidez envolvente.
Una sonrisa auténtica y radiante floreció en el rostro de Shiro. Después de todo... la felicidad es algo que siempre debe ir por delante.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 14 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.