Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 126 online gratis en español
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Capítulo 126: Lazos de Sangre, Secretos de Palacio y el Despertar de la Hoja Legendaria
Punto de vista: Mío Amaya
Tras compartir aquellas risas que nos aliviaron temporalmente el alma, nos dispusimos a cambiar de ropa. Sin embargo, antes de vestirnos, nos tomamos un tiempo para compartir un baño juntas; el vapor denso y cálido invadió por completo la habitación y, durante un puñado de minutos inolvidables, sentí cómo desaparecía el inmenso peso que llevaba arrastrando en el pecho. Salimos del aposento de Sasha totalmente listas y emprendimos el camino directo hacia el cuartel general. David había mencionado con insistencia que tenía una sorpresa reservada para mí… así que guardaba la sincera esperanza de que se tratara de algo hermoso.
Masha y Sasha caminaban a mi costado, envueltas en una conversación sumamente animada sobre los planes que debíamos ejecutar antes de emprender el viaje de regreso a la academia. Reían a carcajadas, debatían con entusiasmo y se daban pequeños empujones amistosos. Por mi parte, me limitaba a escucharlas en silencio, permitiendo que aquel bullicio cotidiano actuara como un bálsamo para mi mente saturada.
De seguro Freya debe estar furiosa conmigo en este instante, pensé para mis adentros. La dejé completamente plantada.
Una pequeña risa escapó de mis labios sin que pudiera evitarlo. Me agradaba de sobremanera ver a Freya cuando se dejaba llevar por el enojo… aquello me transportaba de vuelta a los años de nuestra infancia. Siempre se ha caracterizado por ser una chica dramática y de carácter difícil, para luego intentar mantener una fachada inalcanzable. A diferencia de ella… yo solía considerarme la más calmada del grupo. O, al menos, eso era lo que me gustaba creer sobre mí misma.
Debía darme prisa. El día de mañana marcaría mi despedida formal. Me la había pasado increíblemente bien en compañía de las chicas y no quería mortificarme pensando en la inminente partida.
Sin embargo, algo inusual captó mi atención a mitad del trayecto.
Había una aglomeración masiva de personas en el patio central. Demasiada gente congregada en un solo punto.
—Debe haber llegado alguien de suma importancia… —murmuré en voz baja, midiendo la escena.
Nos abrimos paso lentamente entre la multitud y comencé a percibir los murmullos de la gente a nuestro alrededor.
—Escuché que acaba de arribar la comandante oficial de la misión…
—Se rumorea que viene escoltada por guerreros elfos…
—¿Acaso se trata de una alianza diplomática entre reinos?
La incertidumbre y la confusión se palpaban en el ambiente.
De repente, la imponente puerta de madera del cuartel se abrió de par en par.
Angélica fue la primera en cruzar el umbral, haciendo gala de una presencia firme e intimidante, seguida de cerca por un hombre al que jamás había visto. Su rostro denotaba una seriedad absoluta y su porte era drásticamente distinto al de los soldados locales. Caminando a su lado, con paso tranquilo, se encontraba Saleh.
Al verlos, mi corazón dio un vuelco violento dentro del pecho.
—Angélica… —susurré, sintiendo un nudo en la garganta.
A aquel sujeto desconocido no lo ubicaba en absoluto, pero a ella la reconocía perfectamente.
Me giré rápidamente hacia Masha.
—¿Tú estabas al tanto de esto?
Masha asintió con notable serenidad.
—Así es. Al parecer se ha consolidado una alianza formal con las grandes razas… todo gracias a la intervención de cierta persona.
—¿Y de quién se trata? —inquirí con curiosidad reflejada en los ojos… y un extraño sentimiento de nostalgia oprimiéndome el estómago.
Masha esbozó una sonrisa de lado.
—Carlos.
Al escuchar ese nombre, mi respiración se detuvo por un instante.
—Carlos Tanaka Sánchez fue el artífice de todo esto —continuó Masha—. Y créeme cuando te digo que logró una hazaña superior a la de muchos diplomáticos y líderes de estado. Gracias a sus gestiones, ahora disponemos de tropas de refuerzo. No ha sido un proceso sencillo convivir con ellos debido a las tensiones raciales… pero hemos logrado entablar una relación muy cercana con algunos de sus integrantes.
—¿Solo con algunos? —pregunté en un hilo de voz.
—Efectivamente —respondió Masha—. La gran mayoría de ellos únicamente muestra disposición y simpatía hacia un solo ser humano.
Mi pecho se apretó dolorosamente.
—¿Hacia quién?
Masha clavó sus ojos directamente en los míos.
—Hacia Carlos.
El estruendo del entorno pareció silenciarse por completo.
Aquel mismo chico que insiste en cargar sobre sus hombros culpas que jamás le pertenecieron. El mismo que se esfuerza por sonreír mientras asegura que "está bien" a pesar de estar roto. El mismo muchacho capaz de unificar razas enfrentadas… mientras se destruye por dentro en completa soledad.
Apreté los puños con fuerza a los lados de mi cuerpo.
Carlos…, pensé con desesperación. ¿Cuántas cargas más has estado soportando en silencio sin decirnos una sola palabra?
Antes de que pudiera procesar la magnitud de todo lo revelado, la comandante comenzó a avanzar a paso firme directamente en nuestra dirección.
Angélica caminaba con elegancia y autoridad. Cada uno de sus pasos parecía volver la atmósfera que nos rodeaba mucho más densa. Se detuvo a escasos centímetros de mí y me sostuvo la mirada fijamente, sin pestañear, impregnando el aire con una frialdad que me erizó la piel.
—¿Tú debes ser Mío?
Durante un segundo infinito, reinó un absoluto silencio. Nadie se atrevió a emitir el menor ruido.
Tragué saliva con dificultad.
—Sí… —respondí finalmente, tratando de mantener la compostura—. Soy Amaya Mío, la mejor amiga de Carlos. —Sin darme cuenta, alcé levemente el tono de voz al añadir—: Y tú debes ser Angélica… su tutora.
Incapaz de contener la ansiedad que me devoraba, las preguntas brotaron atropelladamente de mi boca:
—Por favor, dime cómo se encuentra… ¿se siente bien?, ¿ha estado comiendo como corresponde?, ¿no ha sufrido heridas graves? Dímelo, por favor.
La expresión de Angélica no se alteró en lo absoluto. Su respuesta llegó con un tono calmado, alarmantemente sereno.
—No tienes el menor motivo para preocuparte por él.
Mi corazón dio un vuelco seco.
—Se encuentra en perfecto estado —prosiguió ella—. Y sí, ha logrado volverse considerablemente más fuerte. En el pasado su constitución física era frágil… pero nos hemos encargado de fortalecerlo al límite. En este momento su cuerpo está diseñado para resistir cualquier tipo de impacto.
Por un efímero instante, sus ojos parecieron suavizarse de una forma casi imperceptible.
—Créeme… cuando tengas la oportunidad de volver a verlo, te vas a quedar completamente paralizada.
Sentí una opresión amarga en la garganta.
Sin añadir nada más, Angélica giró levemente el rostro hacia su acompañante.
—En fin, me aguardan asuntos de suma importancia. Oye, Saleh… es momento de ir a presentarnos ante el rey. Tienes informes decisivos que entregarle, ¿no es así?
Saleh dio un paso al frente, asintiendo con la cabeza.
—Por supuesto —declaró con voz grave—. Debo ponerlo al tanto de los hallazgos que realizamos… y sobre la filtración proveniente del territorio del Imperio.
Aquel sujeto… transmitía una vibra aterradora.
Ambos se alejaron a paso firme hacia los aposentos reales, dejando tras de sí una atmósfera pesada.
Dejé escapar una larga bocanada de aire acumulado.
—Ahhh… —me llevé una mano al pecho, sintiendo el latido desbocado de mi corazón—. Por un segundo juré que esa mujer me iba a decapitar ahí mismo.
Masha soltó una risita nerviosa para romper la tensión.
—Sí, la verdad es que yo experimenté la misma sensación cuando la vi por primera vez. Es una persona sumamente peculiar. Posee una belleza helada e inalcanzable. Siempre vistiendo de forma tan elegante y distinguida a la vez… sin duda alguna es la mujer más hermosa de todo el reino.
Frunció el ceño de forma reflexiva antes de añadir:
—Aunque me resulta bastante chocante verla acompañada por un elfo… ¿Será que existe algún tipo de romance entre ellos?
—¡No digas semejantes disparates! —protestó Sasha, asestándole un golpe certero en la nuca—. Ten un poco más de respeto. Ni siquiera te imaginas el alcance del poder de esa mujer.
Masha se sobó la zona afectada soltando una queja ahogada.
Las miré a ambas y no pude evitar dejar escapar una pequeña sonrisa.
—Como sea… —intervine—. Debemos apresurarnos. David debe estar perdiendo la paciencia esperándonos.
—Tienes toda la razón —asintió Sasha reordenando su postura—. Pongámonos en marcha de inmediato.
Mientras caminábamos hacia nuestro destino, mi mente no podía dejar de dar vueltas sobre la misma figura.
Carlos… Te has vuelto alguien fuerte. Has cambiado. Y estás más solo que nunca.
Solo pido que resistas un poco más, pensé con determinación. Ya falta muy poco… muy poco para que nuestros caminos vuelvan a cruzarse.
Transcurridos unos minutos, arribamos al punto de encuentro.
—¿Acaso les tomó más de seis horas recorrer este trayecto? —rezongó David al vernos llegar, cruzándose de brazos con exagerada molestia—. ¿Es que me ven cara de payaso para dejarme aquí plantado como un tonto? …Aunque viéndolo bien, tal vez sí la tenga.
Masha y Sasha cruzaron miradas, haciendo un esfuerzo sobrehumano para reprimir la risa.
—Oye, cálmate un poco —dijo Sasha con tono burlón—. Además, ¿a qué viene esa forma de mirarnos?
David entornó los ojos, examinándonos detenidamente.
—Porque vienen vestidas de manera informal. Demasiado casuales para la ocasión.
—Ah, ¿te refieres a esto? —respondió Masha encogiéndose de hombros—. ¿Es que no estabas enterado? Angélica acaba de regresar hoy mismo al castillo.
El rostro de David se quedó completamente en blanco.
—…¿Qué dijiste?
—Y por si fuera poco —intervine yo para complementar la noticia—, el reino ha recibido a unos invitados sumamente especiales.
Su semblante cambió drásticamente, adoptando una postura de máxima alerta.
—¿A qué invitados te refieres exactamente?
—A la delegación de los elfos —respondió Sasha—. Arribaron con el propósito de pactar una alianza militar directa con nuestro soberano, Haruto Yoshida.
David abrió los ojos de par en par, impactado por la revelación.
—¿Se tratan de los enviados del padre de la futura reina… Natsuki Yoshida?
—Los mismísimos.
David se llevó la mano a la barbilla, adoptando una pose analítica.
—Entiendo… pero esperen un segundo. ¿No se suponía que ella ya se encontraba comprometida formalmente con un chico?
El ambiente en el recinto se volvió denso al instante.
—Ahora que lo traes a colación… —murmuró Masha en voz baja.
Un escalofrío helado me recorrió la columna vertebral de arriba abajo.
—Un momento… —articuló David lentamente, conectando los puntos en su cabeza—. Esto no puede ser posible…
Lo miré fijamente a los ojos.
—Aquella persona no es un desconocido…
Dando un paso al frente, declaré con voz firme:
—Así es. Se trata de Carlos.
El silencio cayó sobre nosotros con la pesadez de una roca.
David me sostuvo la mirada durante varios segundos, sumido en la más absoluta incredulidad.
—¿Desde cuándo estabas al tanto de esto, Mío?
Sentí que el calor me invadía el rostro y aparté la vista levemente durante un segundo.
—Lo supe… hace ya bastante tiempo —respondí, sintiendo las mejillas arder.
Masha dejó escapar una risa nerviosa.
—Vaya… eso termina por encajar muchas de las piezas que no tenían sentido.
Sin embargo, David no compartió la ligereza del momento.
—Esto es sumamente grave… —murmuró con preocupación—. Si Carlos se halla metido en el centro de este engranaje, significa que las piezas del tablero han comenzado a moverse de forma irreversible.
—¿A qué te refieres exactamente? —indagó Sasha con el ceño fruncido.
David alzó la vista, mostrando un grado de seriedad que pocas veces le habíamos visto.
—A que esto ha dejado de ser un simple acuerdo entre reinos. Estamos hablando de alta política, control de poder… y el preludio de una guerra a gran escala.
Sentí un apretón doloroso en el pecho.
Carlos… ¿En qué clase de abismo te has introducido esta vez?
A lo lejos, resonó el eco vibrante de pisadas firmes y voces que entonaban un idioma ajeno a estas tierras. El aire del recinto se volvió pesado, ancestral… impregnado de una naturaleza distinta.
Los elfos habían hecho su entrada oficial.
Y, sin percatarnos del todo, cada uno de los presentes acababa de ser arrastrado hacia el interior de una historia donde nadie saldría ileso.
—Esto se está tornando sumamente peligroso… —murmuré con la voz temblorosa—. Chicas, si Carlos realmente forma parte de toda esta conspiración… ¿significa que existe la posibilidad de que se presente aquí mismo el día de hoy?
El corazón me latía con una fuerza desmedida contra las costillas.
—¿Tú qué opinas al respecto, Sasha?
Sasha se cruzó de brazos, meditativa.
—Pienso exactamente lo opuesto —respondió—. Todo este escenario ha surgido de forma imprevista. Nadie tenía calculado este movimiento. Lo más probable es que…
Me adelanté un paso, interrumpiéndola con autoridad.
—Les pido a todos que guarden silencio por un momento —dije con tono determinante—. Entiendo perfectamente la alteración que sienten ante la idea de volver a ver a Carlos. Ignoramos hasta qué punto ha cambiado su forma de ser… o si siquiera conserva la esencia de la persona que conocimos.
Tragué saliva, intentando estabilizar el pulso.
—Pero si de algo podemos estar completamente seguros… es de que su poder actual es colosal. Mucho más temible de lo que podemos imaginar. Simplemente analícenlo con frialdad.
La tensión en el lugar se volvió sofocante.
—Desconocemos por completo cuáles son los verdaderos objetivos de Carlos —continué—. Es evidente que se ha transformado en alguien drásticamente distinto, ¿no lo creen así?
David suspiró profundamente y se pasó los dedos por el cabello en un gesto de resignación.
—Bueno… —dijo forzando una sonrisa despreocupada—. Supongo que ha llegado el momento de arreglarme lo mejor posible, porque la noche que nos aguarda promete ser bastante interesante.
—Sí, claro, lo que tú digas —respondí intentando aliviar la carga del ambiente—. Pero antes de eso…
David dio un paso hacia mí, interrumpiéndome suavemente.
—Espera un segundo —dijo de forma pausada—. Tenía la intención de entregarte esto. Espero sinceramente que sea de tu agrado.
Extendió las manos y me ofreció una caja finamente envuelta. El lazo decorativo emitía un destello tenue bajo la luz.
Con los dedos temblando por la incertidumbre, me dispuse a deshacer el nudo de la cinta.
En el preciso instante en que retiré la tapa, una resplandeciente e intensa ráfaga de luz brotó del interior, envolviéndome por completo.
—¿Qué es esto…?
Un escalofrío helado me recorrió la extremidad desde los dedos hasta el hombro.
De manera milagrosa, una espada se materializó directamente sobre la palma de mi mano.
No se parecía a ninguna arma que hubiera contemplado en mi vida.
Era oscura, de un diseño sumamente elegante y antiguo. Su hoja poseía la propiedad de absorber la luz circundante en lugar de reflejarla.
—Esa hoja… —murmuró David observando el fenómeno con asombro—. La descubrí oculta en las profundidades del castillo hace ya bastante tiempo. Jamás fui capaz de comprender su funcionamiento o activar su naturaleza.
Sostuve la empuñadura con extrema delicadeza, sintiendo su peso perfecto.
—Sin embargo, parece que te ha reconocido como su legítima portadora —continuó David con tono reverente—. Su nombre verdadero es…
Hizo una pausa dramática antes de pronunciarlo:
—La Espada Mata-Dioses.
El aire a nuestro alrededor pareció congelarse al instante.
—Se trata de una reliquia legendaria —explicó con absoluta gravedad—. Fue forjada en tiempos remotos por las mayores leyendas de la antigüedad. Todas las razas existentes unieron sus conocimientos para concebirla.
Tragué saliva, sintiendo la vibración del metal.
—Posee un poder incommensurable… y por ende, entraña un peligro enorme. Jamás estuve a la altura de empuñarla.
Fijé la vista en el filo oscuro de la hoja.
En lo más profundo de mi ser, percibí una resonancia inmediata. Como si la espada supiera exactamente quién era yo y la razón de mi existencia.
Como si hubiera estado aguardando por mi presencia.
Se me oprimió el pecho al pensar en él.
Carlos… Si tú te encuentras recorriendo este mismo sendero repleto de sombras…
Entonces la noche de hoy no se limitará a ser un simple reencuentro.
Será el catalizador de un acontecimiento capaz de cambiar el destino del mundo entero.
Continuará.

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 127
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 126
Estás leyendo el capítulo 126 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.