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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 124 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 124: El Peso del Núcleo, Provocaciones y un Desafío Inminente Punto de vista: Carlos Han pasado semanas enteras desde que tomé la decisión de permanecer al lado de Emanuel. Últimamente se le notaba extraño. Distinto a como solía ser. Tenía una actitud que no terminaba de encajar, pero la verdad es que no le di demasiada importancia en ese momento… al menos no al principio. Yo estaba demasiado concentrado y absorbido por mi propio entrenamiento diario. Aun así, los frutos de semejante esfuerzo físico y mental comenzaron a hacerse evidentes en mi cuerpo. Todavía nos quedan tres meses por delante antes de que los grandes acontecimientos se desencadenen. El tiempo pasa demasiado rápido, ridículamente rápido. Para ser honestos, ya había logrado cumplir una pequeña parte del itinerario que me había propuesto. Pensándolo bien, debería volver a explorar la mazmorra que Emanuel mencionó en aquella ocasión. La última vez que nos adentramos en sus profundidades fue una experiencia sumamente difícil y peligrosa. Aquel lugar era sencillamente inmenso. Antiguo hasta los huesos. Las paredes de piedra parecían respirar el peso de la historia con cada crujido. Había tesoros acumulados en los rincones, objetos con auras llamativas y reliquias de un valor incalculable… cosas que definitivamente no deberían existir en este plano. Sin embargo, al continuar buscando en lo más profundo de las ruinas, terminamos encontrándonos con algo que jamás debió haber salido a la luz. Un minotauro. Pero no se trataba de una bestia común y corriente como las que se describen en los libros de texto de la academia. Esa maldita cosa… era infinitamente más peligrosa que cualquier criatura que merodee por el mundo exterior. En aquella ocasión solo invadimos su territorio por accidente; no teníamos la menor intención de trabarnos en un combate a muerte contra semejante aberración. Cada vez que una de esas entidades hace su aparición, su estructura cambia de forma de manera impredecible. No es algo que cualquier cazador o estudiante pueda enfrentar sin terminar masacrado. Conozco perfectamente los riesgos que conlleva tratar con esa clase de monstruos. Y si permito que una negligencia así vuelva a suceder por mi culpa, no seré nada más que un estorbo para todos los demás. Después de aquel incidente en la mazmorra, Emanuel y yo tomamos caminos separados. Él tenía asuntos personales urgente que atender por su cuenta. Antes de marcharse, se tomó el tiempo de contarme algunas cosas de suma importancia… pero ya habrá momento de profundizar en ello más adelante. En este momento, mi tarea prioritaria consistía en observar atentamente a Melissa durante todo este día. Ella había atravesado su propio infierno personal; vivió su peor pesadilla al lado de Angélica. Pobrecita. Torturaron vilmente a una niña. ¿Y qué más da a estas alturas? Una risa amarga y helada se me escapó de los labios al traer a la mente la frialdad con la que se mueve este mundo. Debo ser extremadamente cauteloso. Debo observarla minuciosamente… medir con precisión hasta dónde es capaz de llegar su potencial. Mientras avanzaba a paso lento por el prado, Melissa se encontraba completamente absorta en su tarea, clavando la mirada en el hierbajo bajo sus pies. Su respiración era lenta, medida, casi meditativa. Sus manos, sin embargo, temblaban levemente por la tensión acumulada. Estaba concentrando su mana para crear su primer núcleo. Pero ese núcleo en particular… se sentía drásticamente distinto al mío. Era infinitamente más inestable. Mucho más sensible al flujo ambiental. Indudablemente más peligroso. Cada individuo moldea y concibe su propio núcleo de una manera totalmente única. Y al percibir la naturaleza del de ella… me invadió la certeza de que algo no andaba para nada bien. De pronto, las hojas de los árboles cercanos se agitaron salvajemente sin que corriera una sola gota de viento. Algo o alguien la estaba observando fijamente desde las sombras. Y esta vez… no nos encontrábamos dentro de las paredes de una mazmorra. —Parece que te has esforzado al máximo —dije rompiendo el silencio y caminando hacia ella—, y la verdad es que eso me alegra bastante. Ahora que finalmente comprendes la forma correcta de crear tu núcleo gracias a mis indicaciones, serás plenamente capaz de plantarle cara a un abismal… o incluso a un dragón de ese calibre. Hice una breve pausa para estudiar su reacción antes de continuar. —Por ahora, todo el panorama dependerá exclusivamente del festival. Del escenario que dispongan para nuestros combates. Honestamente, no tengo idea de si será un recinto de proporciones gigantescas… o si terminarán empleando proyecciones mágicas para que todos los espectadores puedan presenciar los duelos en tiempo real. Esa interrogante se quedó flotando en mi cabeza, dando vueltas en el aire. Fue en ese preciso instante cuando percibí una presencia familiar colocándose justo detrás de mí. Me sobresalté por un segundo. Se trataba de Alefa. Avanzaba hacia nosotros con una parsimonia y tranquilidad absolutas, como si siempre hubiera estado integrada en el paisaje. Se limitó a saludarme con un leve gesto, y yo le devolví el saludo de la misma forma. —¿Todo se encuentra en orden por aquí? —preguntó ella ladeando ligeramente la cabeza—. Te noto extrañamente animado. —No es nada fuera de lo común, Alefa —respondí intentando sonar relajado—. Simplemente me siento bastante orgulloso al ver cómo Melissa ha mejorado de manera exponencial a lo largo de estos dos últimos meses. Bajé considerablemente el volumen de mi voz para que las palabras quedaran entre nosotros. —Aunque, a decir verdad, no es eso lo que me mantiene genuinamente preocupado. Alcé la mirada hacia el inmenso manto azul del cielo. —He estado pensando demasiado en mis amigos… en cómo les estará yendo en sus respectivas tareas. Y de manera muy especial en ti, Shiro. Me tienes sumamente preocupado, de verdad. Cerré los ojos por un instante, apretando los puños con impotencia. Espero con todo mi corazón que te encuentres bien. Por favor, resiste y aguanta un poco más. Ya falta drásticamente poco tiempo para que nos volvamos a cruzar. Dejé escapar un largo y pesado suspiro. —La realidad es que… encontré algo sumamente inquietante en las profundidades de la mazmorra, Alefa. Algo de una escala tan oscura que nos pone en un peligro mortal a todos nosotros. Ella frunció el ceño al instante, adoptando una postura rígida. —¿Tiene alguna relación directa con el mapa que recuperaste? ¿O acaso se trata de la información de hace mil años? ¿Tiene que ver con la antigua amenaza de los gigantes… y las deidades? —Has acertado en todo —respondí con amargura—. Ya me encargué de entregarle todo el expediente a Angélica. Aunque no logré dar con la totalidad de lo que estaba buscando en las ruinas… Esbocé una sonrisa nerviosa mientras las palabras salían de mi boca. —Pero sí conseguí llevarme unas cuantas cosas de extremo valor. Una pequeña risa escapó de mi garganta. Sonó terriblemente forzada y carente de alegría. El viento cruzó entre nosotros con un silbido helado. Y por primera vez desde que inicié este viaje… me invadió la espantosa sensación de no estar completamente seguro de haber tomado las decisiones correctas. Pero en fin… ya era el momento adecuado para dirigirme directamente a Melissa. Ni siquiera tuve la necesidad de llamarla por su nombre; ella ya se había percatado de mi presencia desde hacía varios minutos. —¿Y a qué se debe semejante milagro de verte por aquí, Carlos? —comentó ella rompiendo la dinámica—. Tenía la firme idea de que a estas alturas ya habrías emprendido el viaje de regreso a la academia. Su mirada denotaba cierta timidez reflexiva, pero en sus labios se dibujaba una suave sonrisa. Mantenía los ojos entornados, como si estuviera disfrutando plenamente de la atmósfera del momento. —Esa era mi intención inicial —respondí manteniendo una compostura serena—, pero la verdad es que no me nacía irme sin ti. La observé con absoluta calma. —Únicamente debemos tener paciencia y esperar que transcurran estos tres meses. Lo tienes perfectamente claro, ¿verdad? Todavía quedan muchísimos asuntos pendientes que debemos resolver por nuestra cuenta. Nos hemos vuelto exponencialmente más fuertes en comparación a cómo empezamos. Ahora solo es cuestión de pulir los detalles, mejorar nuestro dominio… y aprender otras disciplinas. Respiré hondo, llenando mis pulmones antes de soltar la carga de mis pensamientos. —Al menos mantengo la esperanza de que mi hermana y mi hermano se encuentren bien. Y confío en que hayan aprendido algo de verdadero provecho durante mi ausencia… porque si no es así, me veré en la obligación personal de intervenir y hacer lo que me corresponde. Melissa ladeó la cabeza, observándome con una mezcla de diversión y cautela. —Vaya… escuchar esa clase de comentarios de tu boca sí que resulta aterrador —comentó—. Pero sabes perfectamente que si ellos no tienen la voluntad de hacer las cosas, no puedes obligarlos a nada por la fuerza. —Tienes toda la razón —admití inclinando levemente la cabeza—. Y es precisamente esa incertidumbre la que me mantiene en un estado constante de inquietud. Bajé la voz a un murmullo casi inaudible. —Tuve una conversación bastante reveladora con Shirou. Me puso al tanto de varios acontecimientos… y además me reveló un detalle sumamente interesante. Una sonrisa peligrosamente afilada y llena de intenciones se dibujó en mi rostro mientras me acariciaba la barbilla de forma reflexiva. —Hay que ver lo absurdamente arrogante que resultas ser, Mael… andas pregonando por ahí que estás ansioso por verme cara a cara. Melissa me observó con la máxima atención, analizando cada uno de mis gestos. —Es exactamente lo mismo que pensé cuando escuché el reporte —continué diciendo—. Ese sujeto… el estudiante más popular y aclamado de todo el instituto. Sabe a la perfección cómo manipular y usar a los demás para su propio beneficio. Me encogí de hombros con desdén. —Tiene tantas ganas de que nos encontremos, ¿no? Pues por esa misma razón le dejé un recado muy claro a Shirou para él. Dile de mi parte que nos veremos exactamente dentro de tres días, en una tienda ubicada en las inmediaciones de la Ciudad Esmeralda. A unas cuatro cuadras del centro… en el establecimiento de Conjuntos de Blades. Sonreí de lado con fría anticipación. —Más le vale estar plenamente preparado para sostener una conversación sumamente amistosa conmigo. Dejé escapar un suspiro de alivio, sintiéndome un poco más tranquilo tras haber fijado las fichas en el tablero. —Bien… —dije fijando la mirada directamente en la muchacha—. Melissa, ¿estás lista para hacer una sesión de práctica? Ella parpadeó un par de veces, descolocada por el repentino cambio de tema. —¿No te supondría una molestia insoportable que, en el caso de que yo termine ganando… me entregues algo valioso a cambio? Alcé una ceja ante su atrevimiento. —¿Pero a dónde vas tan alterada y confiada? —rebatí con tono burlón—. Lo último que quiero es ver cómo terminas tirada en el suelo, lloriqueando y suplicándome que te conceda otra ronda de combate. Esboce una sonrisa provocadora. —Ya no soy aquel chico ingenuo de antes que se dejaba ganar para no herir tus sentimientos. Esta vez vas a tener que esforzarte al máximo nivel si de verdad pretendes derrotarme. Di un paso firme hacia ella, acortando la distancia entre los dos. —¿O acaso me vas a salir con que tienes miedo de perder y vas a ir corriendo a acusarme con Angélica como si fueras una niña chiquita haciendo un berrinche? Incliné la cabeza levemente, mirándola de arriba abajo. —¿O de qué otra manera debería llamarte a partir de ahora… la niña consentida y mimada de Angélica? Melissa frunció el ceño de inmediato, denotando el impacto directo en su orgullo. Sin embargo, no dio ni un solo paso atrás. Al contrario, en sus labios se dibujó una sonrisa. Una sonrisa cargada de un peligro latente. Sus mejillas se tiñeron de un sonrojo intenso debido a la mezcla de rabia y emoción mientras cruzaba los brazos sobre el pecho. —¿Hablas totalmente en serio? —exclamó clavando sus ojos en los míos—. En ese caso, me voy a ver en la obligación de enseñarte a la fuerza cómo es que se debe respetar a una verdadera dama. El aire que nos rodeaba se tensó de forma instantánea, cargándose de una densidad mágica abrumadora. Aquello había dejado de ser un simple entrenamiento de rutina. Se había transformado en un desafío abierto de voluntades. Y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder un solo milímetro ni a aceptar la derrota. Continuará.
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Estás leyendo el capítulo 124 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.