Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 112 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 112: Entre la Sed Ancestral, Misiones Sagradas y el Despertar del Infierno
Punto de vista: María, Charlotte y Carlos Tanaka
(Minutos antes de lo sucedido en el aula)
Punto de vista: María
La garganta me ardía como si estuviera tragando carbón encendido y el pulso me retumbaba en los oídos con la fuerza de un tambor de guerra. Sentía cómo la razón se me escapaba por las comisuras de los labios.
—Oye, Charlotte… creo que de verdad voy a necesitar tu ayuda —dije con la voz completamente temblorosa y áspera, apretando las manos contra el borde de la mesa para no tambalearme.
No podía contener por más tiempo el feroz impulso predador que crecía y se ramificaba descontroladamente dentro de mi ser. Sin darme cuenta, levanté la cabeza y la miré fijamente. Al conectar con la suya, mi sed biológica e instintiva se intensificó drásticamente. Noté de inmediato cómo mis iris se tornaban de un rojo carmesí brillante y sangriento, mientras una sonrisa forzada, casi autómata y desencajada, se dibujaba en mi rostro.
—Solo será por un par de minutos, Charlotte… te lo prometo —susurré, haciendo un esfuerzo sobrehumano con mi fuerza de voluntad para tratar de mantener la calma y no abalanzarme como una bestia.
—¡Ey, ey, espera un momento! —respondió ella dando un paso atrás, visiblemente alarmada y alzando las manos—. No me digas que planeas hacer eso aquí mismo. ¡Recuerda que no es la primera vez que te pasa esto, María! ¡La última vez en la residencia casi me matas desangrada!
—Lo sé, lo sé perfectamente… —dije mientras daba un paso torpe hacia adelante, acortando la distancia—, pero te juro que no puedo resistirlo más. El dolor me está carcomiendo por dentro.
Sin pensarlo demasiado, llevada por la desesperación de la necesidad, me acerqué rápidamente y la empujé suavemente contra el borde del escritorio de madera. Nuestras miradas se cruzaron a escasos centímetros; podía sentir a la perfección lo completamente nerviosa, rígida y tensa que estaba Charlotte bajo mi peso. Respiré hondo tratando de oxigenar mis pulmones ardorosos y me quité la chamarra de la academia, soltando con manos temblorosas la tela alrededor de mi propio cuello para que ella me ayudara a regular la sed, tal como ya había ocurrido en aquella ocasión pasada para estabilizar mis canales de maná.
—De verdad no quiero ni imaginarme qué pasaría si alguien más te viera en este estado tan deplorable —murmuró Charlotte tragando saliva, intentando disimular el temblor de sus manos—. Y muchísimo menos si se llegara a enterar ese chico de primer año con el que estás tan enfermamente obsesionada. Pero en fin… mientras no pierdas el control por completo y te transformes en un monstruo… supongo que todo estará bien.
Charlotte dudó durante unos eternos y agónicos segundos. Finalmente, soltando un largo suspiro de resignación, se acercó con extremo cuidado a mi cuello para proceder a tomar solo lo estrictamente necesario. Ella sabía perfectamente que, si no actuaba como un canalizador en ese instante, mi sed vampírica se volvería exponencialmente peligrosa e incontrolable; los miembros de la raza de los vampiros jamás logran pensar con claridad o lógica cuando esa necesidad primaria termina por dominarles el juicio.
Y fue justamente en ese preciso e incriminatorio instante cuando la puerta del aula se abrió de un golpe seco y estruendoso.
—¿¡Pero qué demonios se supone que está pasando aquí dentro, María!? —gritó la voz de Kratos resonando desde la entrada.
Todo el salón quedó sumido en un silencio aplastante.
(Momentos después)
—Así que... eso fue exactamente lo que pasó —murmuró Shirou tras escuchar la larga y detallada explicación, asintiendo lentamente con la cabeza en gesto comprensivo—. Entonces tú eres una vampira de sangre mixta... mitad humana y mitad criatura de la noche.
—Así es, exactamente —respondí recuperando la compostura, acomodándome el cuello del uniforme y hablando con total calma.
—Pero si ese es el caso… ¿cómo fue que lograste inscribirte y pasar los filtros de seguridad de esta academia?
—Eso es un asunto completamente diferente y privado —dije desviando levemente la mirada para no entrar en detalles innecesarios—, pero la verdad es que me alegra que hayas prometido guardar el secreto. Ahora que estás metido aquí con nosotros, ya no hay marcha atrás.
Hice una breve pausa y lo miré fijamente a los ojos:
—Supongo que si viniste hasta nuestro salón a buscarnos fue por el asunto del reclutamiento para la exploración, ¿estoy en lo cierto?
Shirou no dudó y asentó con absoluta serenidad.
—Sí, en parte es por eso. Pero la verdad es que también quiero aprovechar la oportunidad para investigar la zona. Estoy buscando algo de suma importancia.
Kratos, Charlotte y yo nos quedamos completamente en silencio por un instante, tomados por sorpresa y cruzando miradas confundidas ante sus palabras.
—¿Y qué se supone que es exactamente eso tan importante que estás buscando en las profundidades? —pregunté, dando un paso al frente y clavando mi vista en él.
Shirou respiró profundamente, hinchando el pecho y dejando escapar un aire helado antes de articular respuesta:
—Lo que estoy buscando es la mítica Reliquia Sagrada de Dios. Necesito encontrarla a como dé lugar antes de que ellos pongan sus manos encima. Todos ustedes conocen perfectamente la historia de este continente… la antigua leyenda de la Heroína de la Esperanza, Sara, y su encarnizada batalla bíblica contra el Demonio Astaroth.
—¡Esperen un momento! —interrumpió Charlotte de golpe, frunciendo el ceño con una mezcla de pánico e incredulidad—. ¿Acaso me estás intentando decir que esa gente planea traer de vuelta a la vida a ese ser tan nefasto?
—Así es, no hay margen de error —respondió Shirou con una firmeza rotunda en la voz—. Por esa mismísima razón Carlos, yo y el resto de nuestro grupo hemos estado investigando sin descanso el paradero exacto de la reliquia.
La atmósfera del aula se volvió aplastante, densa y cargada de una gravedad desconocida. Nadie fue capaz de pronunciar una sola palabra durante varios segundos.
—Entonces no se diga más al respecto —declaré finalmente, rompiendo la tensión con una mirada helada, determinada y carente de toda duda—. Kratos, ve de inmediato y dile al resto de los guardias de vigilancia que los quiero reunidos aquí mismo en este instante.
Esto ya había dejado de ser una simple y aburrida práctica académica de exploración.
Se había convertido en una despiadada carrera contra el tiempo.
Punto de vista: Carlos Tanaka
A lo largo de toda esa noche continué con el proceso de meditación y refinamiento de mi núcleo. Cuando me quise dar cuenta, la noche se había disipado y el cielo comenzaba a teñirse con las luces doradas y rosáceas del amanecer.
Me desperté por completo, me levanté del suelo estirando los músculos entumecidos y di un par de pasos hacia adelante, acercándome a la ventana del departamento para observar la ciudad.
La suave luz del alba bañaba por completo el paisaje urbano del asentamiento, pero de inmediato algo en la parte inferior llamó poderosamente mi atención.
Emanuel estaba sentado con las piernas cruzadas directamente sobre el suelo del patio trasero.
Lo observé en silencio durante varios segundos, analizando con minucioso cuidado el flujo interno de su maná y el nivel de control tan absurdamente perfecto que ejercía sobre sus canales. Había algo profundamente extraño en su figura... una contención demasiado precisa, demasiado silenciosa, como si estuviera reprimiendo un océano entero detrás de una presa de cristal.
Decidí que la mejor opción para entender lo que ocurría era activar mi Visión de Dragón, utilizando la nueva percepción refinada que había alcanzado horas atrás para ver con absoluta claridad la estructura de su ser.
Pero en el mismísimo milisegundo en que enfoqué mi energía ocular sobre él, algo salió terriblemente mal.
No logré identificar en absoluto qué clase de técnica o meditación estaba llevando a cabo. En su lugar, desde el centro del cuerpo de Emanuel emergió una marea de energía oscura y siniestra, de una violencia tan desgarradora y pura que pareció chocar de lleno contra mi mente. Sentí un impacto físico real. Caí de rodillas al suelo de la habitación, sujetándome el pecho y jadeando desesperadamente por falta de aire, como si esa matorral de oscuridad pura me hubiera atravesado el cuerpo de lado a lado.
—¿Pero qué... qué diablos es él...? —murmuré entre dientes, sintiendo la garganta ardiendo y el corazón latiendo desbocado.
¿Cómo demonios era técnicamente posible que un ser humano poseyera en su interior una energía tan monstruosamente oscura y pesada?
Logré resistir el colapso mental apenas por pura fuerza de voluntad. Me levanté con muchísima dificultad apoyándome en la pared, haciendo un esfuerzo enorme para volver a asomarme por la ventana y mirarlo... pero el patio estaba completamente vacío. Ya no estaba allí.
Y entonces...
—Así que haciendo de chismoso a primera hora de la mañana, ¿verdad, Carlos?
Su voz resonó tranquila y pausada, justo detrás de mis espaldas, a escasos centímetros de mi nuca.
Me giré bruscamente sobre mis talones, completamente sobresaltado, y retrocedí a toda velocidad hasta quedar literalmente arrinconado contra la pared del cuarto, con el corazón golpeándome las costillas a una velocidad frenética.
—¿C-cómo diantres hiciste para moverte hasta aquí sin emitir el menor ruido...? —pregunté con la voz temblorosa, frunciendo el ceño para ocultar el desconcierto.
Emanuel me miró y sonrió con una tranquilidad desarmante, cruzándose de brazos.
—Perdóname, no era para nada mi intención asustarte de esa manera —dijo con un tono amigable—. Simplemente noté desde abajo que me estabas observando fijamente y decidí ocultar mi presencia por instinto. Supongo que al intentar analizarme con esa habilidad tuya sentiste algo... bastante desagradable, ¿no es así?
Lo miré fijamente con una incredulidad absoluta.
—¿De verdad me lo preguntas como si nada? —respondí intentando regular mi respiración—. Apenas si pude soportar el impacto directo de esa energía monstruosa. Y te aseguro que no se parece en absoluto a la fuerza que emana Angélica ni al poder de Saleh... esto es algo completamente diferente.
Era un tipo de energía mucho más denso, oscuro y aterradoramente personal.
Esa oscuridad... de alguna manera inexplicable me resultaba inquietantemente familiar.
En ese preciso instante, la expresión de mi rostro cambió por completo al conectar los puntos en mi cabeza.
El Caballero Oscuro...
Ese pensamiento cruzó por mi mente como un relámpago en mitad de la noche.
—Es verdaderamente extraño... —murmuré apretando los dientes—. Ya no sé si se trata de mí o si simplemente tengo la ridícula "suerte" de terminar encontrándome siempre en el camino con personas que son infinitamente más fuertes que yo.
Solté una pequeña risa amarga y seca, mirando hacia el techo.
—¿Qué se supone que es todo esto? ¿Una especie de competencia absurda para ver quién se convierte en el más fuerte de toda la humanidad? Menudo chiste... —cerré los puños con tanta fuerza que las uñas se me clavaron en las palmas—. Aunque, si soy completamente honesto conmigo mismo... yo realmente aspiro a convertirme en el más fuerte de todos.
Pero para poder alcanzar semejante cima...
Primero tengo que ser capaz de superar esta prueba que tengo enfrente.
Todo este camino que he decidido recorrer se siente lisa y llanamente como un verdadero infierno terrenal para mí.
Y aun así... no pienso retroceder ni un solo milímetro en mis convicciones.
Continuará.

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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 112
Estás leyendo el capítulo 112 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.