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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 111 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 111: Lazos Inesperados, Amenazas en la Sombra y el Peso de la Sangre Punto de vista: Kratos María y Charlotte continuaban discutiendo acaloradamente a unos pasos de mí. Bueno, más bien se estaban peleando prácticamente desde el mismísimo segundo en que María sugirió con total frescura que Charlotte y yo haríamos la "pareja perfecta". Ese comentario en particular realmente llegó a molestarla y sacarla de sus casillas. Pero no sé... para mí la relación que tengo con Charlotte no tiene nada de romántico; es como si fuéramos verdaderos hermanos de vida, riéndonos todo el tiempo de nuestras propias payasadas y tonterías cotidianas. Cada vez que dirijo la mirada hacia Charlotte tras una de nuestras bromas, ella se pone roja como un tomate y aparta la cara con un gesto de resignación. Qué más da, al final del día entiendo perfectamente que para ella resulte una situación demasiado incómoda. Es una chica de una belleza cautivadora, de cabello rubio resplandeciente, ojos de un tono naranja oscuro sumamente expresivos y una sonrisa hermosa que transmite mucha luz... Charlotte siempre ha sido así, desde el primer día en que la conocí. Y aun así, me alegra enormemente que seamos tan buenos amigos y que contemos el uno con el otro. Aunque, siendo honesto conmigo mismo, a veces no sé con certeza si ella siente algo más profundo por mí en el fondo. De todas formas, no creo que sea algo real ni me hago ilusiones; la conozco desde el año pasado y sé cómo funciona su cabeza. Cambiando de pensamiento, la verdad es que extraño muchísimo a mis verdaderos amigos. No tengo la menor idea de en qué rincón del mundo estarán metidos en este preciso instante. La última vez que hablamos dijeron que saldrían a explorar lugares totalmente desconocidos fuera de los límites conocidos, pero desde entonces no he vuelto a recibir ni una sola noticia o mensaje de ellos. Aprovechando que las chicas continuaban sumergidas en sus asuntos, salí del aula por un momento y empecé a caminar con tranquilidad por el largo pasillo iluminado de la academia... hasta que, lamentablemente, me encontré de frente con la última persona en este planeta a la que hubiera deseado toparme. —Hola, Kratos. ¿Cómo has estado? Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que nos vimos las caras, ¿verdad? —dijo Kronos, dibujando en sus labios una sonrisa profundamente desagradable y cínica. —Sí, ya ha pasado un buen tiempo desde que no hablamos —respondí congelando mi postura y empleando un tono de voz frío como el hielo—. ¿Y bien? ¿Qué demonios te trae por este sector? —Nada de suma importancia, en realidad —contestó acomodándose el uniforme con desdén—. Solo estaba dando una caminata casual para distraerme; las clases teóricas me resultan insoportablemente fastidiosas. Y dime... ¿ya te tomaste el tiempo de pensar detenidamente en la propuesta que te hice días atrás? —Te dije muy claro que lo pensaría con calma, Kronos. Ten un poco de paciencia y espera un poco más. Además, no— Antes de que pudiera concluir la frase, dio un paso al frente acortando la distancia de forma amenazante, se inclinó ligeramente hacia mi rostro y susurró directamente en mi oído con una voz venenosa: —Te lo advertí en su momento, ¿no es así? Tienes que darme una respuesta definitiva de inmediato. De lo contrario... ya sabes perfectamente qué les ocurre a todos aquellos que no cumplen su palabra conmigo. Un escalofrío helado me recorrió la espina dorsal y me quedé completamente congelado en mi sitio. En ese instante de tensión pura no supe de qué manera reaccionar. La frustración me carcomía por dentro. ¿De verdad no existía absolutamente ninguna otra manera en este mundo de librarme de sus chantajes? Fue en ese preciso instante de sofocante agonía cuando alguien comenzó a caminar decididamente a lo largo del pasillo en nuestra dirección. Se trataba de un chico alto, de cabello azul vistoso y ojos del mismo tono cristalino. Era Shirou. Pasó justo por enfrente de nosotros, pero tras dar un par de pasos se detuvo en seco y volteó a verme directamente con serenidad. —Hola, ¿qué tal? Oye, disculpa que los interrumpa, pero quería preguntarte si podrías acompañarme un momento a un lugar, por favor —habló con tono tranquilo. —Ah... ¡sí, por supuesto! Te acompaño con mucho gusto —respondí de inmediato, sintiendo un alivio inmenso en el pecho al ver la vía de escape perfecta. Giré ligeramente el rostro hacia el hermano mayor de Carlos y añadí con la voz más firme que pude articular: —Lo siento mucho, Kronos, pero tengo que ir a ayudar a este chico con su asunto. Kronos apretó la mandíbula hasta morderse con fuerza el labio inferior; la máscara de falsa amabilidad en su rostro se desintegró al instante, transformándose en una mueca cargada de pura irritación y odio contenido. Shirou no dio un solo paso atrás. Le sonrió de frente de forma impecable, pero en la profundidad de sus ojos azules brillaba una clara, implacable y peligrosa advertencia. —No quiero que sigas explotando y manipulando a las personas a tu antojo —declaró Shirou manteniendo la compostura—. Espero por tu propio bien que esta sea la última vez que lo intentes. De lo contrario, te juro que me encargaré de darte la paliza de tu vida. Dio un paso más hacia adelante y clavó su mirada en él sin pestañear: —Y me importa muy poco si eres el hermano mayor de Carlos —añadió en un murmullo cortante—. Ya estás advertido. Sin esperar una respuesta de su parte, Shirou me hizo una seña con la cabeza y ambos nos fuimos caminando a paso firme por el pasillo, dejándolo completamente atrás en medio de la penumbra. Sin embargo, una sonrisa retorcida, desquiciada y carente de toda humanidad comenzó a dibujarse lentamente en el rostro de Kronos mientras nos observaba marchar. Qué chico tan ridículamente atrevido e iluso... pensó Kronos para sus adentros, sintiendo cómo la ira se convertía en un deseo oscuro de destrucción. —No te preocupes en absoluto, niño arrogante —murmuró entre dientes con un tono siniestro—. Te voy a matar. No esperes demasiada clemencia de mi parte, tontito. —Y en cuanto a ti, pequeño mocoso... —continuó hablando solo en el pasillo desierto—. Carlos no estará aquí para venir a ayudarte cuando mis planes alcancen la perfección absoluta. Su mirada se volvió oscura, calculando cada posibilidad con maquiavélica precisión. Solo espera un poco más. Cuando llegue ese bendito día... ¿cómo reaccionará ese imbécil cuando mate con mis propias manos a la persona más importante de toda su vida? Y eso te incluye a ti también, Kratos. Verás morir a esa chica... justo frente a tus propios ojitos. Mientras tanto, ya bastante alejados de la presencia de Kronos, dejé escapar un suspiro de alivio desmedido y miré a mi salvador. —Gracias, en verdad, por haberme ayudado a salir de esa situación tan fea. —No tienes absolutamente nada que agradecerme —respondió Shirou encogiéndose de hombros con sencillez—. Simplemente hice lo que consideré correcto en el momento. Pero dime algo con total sinceridad... ¿por qué razón ese tipo te estaba amenazando de esa manera tan agresiva? —La verdad es que no tengo ni la menor idea —dije esbozando una sonrisa falsa para no dar más detalles tensos—. Por cierto, olvidé mis modales con el susto. ¿Cómo te llamas? —Mi nombre es Shirou, es un verdadero gusto. —El mío es Kratos. También es un gran gusto conocerte, Shirou. Y gracias de nuevo, de verdad me salvaste la vida. —No es nada. Solo quería dar una mano. Y bueno... aprovechando la oportunidad, hay algo de suma importancia de lo que quiero hablar contigo, Kratos, es sobre— —La expedición a la mazmorra, ¿verdad? —intervine asintiendo con la cabeza rápidamente. —Sí, exactamente. Escuché rumores de que están reclutando estudiantes para armar el grupo de patrulla y quise sumarme de inmediato con ustedes. Además, si me lo permites, puedo hablar con ellos y convencer a mi dulce hermana para que se una también. —Vaya, no tenía la menor idea de que tenías una hermana en la academia. —Es la verdad, la tengo, pero es alguien bastante castrosa, densa y molesta la mayor parte del tiempo —dije soltando una pequeña sonrisa burlona—. Créeme lo que te digo, cuando tengas la desgracia de conocerla en persona serás el primerito en salir corriendo a toda velocidad. —Vaya, resultaste ser el tipo más bromista que he conocido en mucho tiempo —dijo Shirou riendo suavemente. —¿En serio lo crees? La verdad es que no cobro mucho por mis rutinas —respondí siguiendo la corriente—. Solo cobro las actuaciones los jueves por la noche. Es más, incluso puedo darte un par de consejos de experto sobre cómo conquistar a una chica que esté completamente loca. La expresión que puso Shirou al escuchar mi ocurrencia fue sencillamente desternillante. En verdad me pareció un tipo sumamente buena onda... tranquilamente deberían contratarlo como el payaso principal en fiestas de cumpleaños. —No seas tan pesado y presumido, Kratos —dijo Shirou inflando el pecho con exagerada dignidad dramatizada—. Además, tú no tienes ni la menor idea de todo lo que soy capaz de hacer. Poseo en mi repertorio más de mil obras maestras de la seducción. Imagínate la escena: yo conquistando chicas por todos lados simplemente usando mis chistes brillantes. Se enamorarían perdidamente de mí al instante. Soy simplemente demasiado hermoso para ser verdad en este mundo. —Definitivamente bromeas, eres un completo idiota —respondí sin poder contener por más tiempo la risa y soltando una carcajada franca—. Pero bueno, después de todo me caes muy bien, amigo. —En fin, ven conmigo —añadí cambiando de tema—. Quiero que vengas al aula para que te presente formalmente a mis compañeras de clase. Al escuchar eso, Shirou se quedó paralizado en su sitio por un segundo, luciendo completamente impactado por la propuesta tan repentina. —¿En serio... en serio planeas llevarme directamente allá? ¿No crees que terminaría siendo una gran molestia para ellas? —Para nada, no digas tonterías —dije sonriéndole con confianza—. Vamos de una vez, que tenemos un montón de preparativos y cosas por hacer. Caminamos juntos los últimos metros que nos separaban del aula. Sin embargo, el ambiente lúdico comenzó a disiparse gradualmente a medida que la mente de Shirou volvía a conectar con pensamientos mucho más profundos y oscuros. —Sinceramente no pensé que todo esto fuera a ser tan real y a darse de forma tan rápida... Al final de cuentas, Kratos, tú eres la persona con la que más puedo hablar con total seguridad y soltura —dijo Shirou en voz muy baja, casi en un susurro melancólico—. Desde el preciso momento en que Carlos pisó esta academia por primera vez, no he dejado de acumular dudas gigantescas sobre él... sobre quién es en realidad, sobre su verdadero poder y sobre la extraña forma en que nosotros nos conocimos... —Ajá... continúa, te escucho —respondió Shirou asintiendo pausadamente mientras caminaba a mi lado—. A mí también me dio una curiosidad inmensa ese tema. Yo no lo conocía del todo bien, pero a veces, cuando me detenia a mirarlo fijamente, experimentaba una sensación helada, como si ya lo hubiera visto en algún lugar en el pasado... como si esta no fuera para nada la primera vez que nuestros caminos se cruzaban. —Yo también me he estado sintiendo sumamente extraño últimamente —confesé bajando la vista al suelo—. Y la verdad... metí la pata de forma monumental. Antes de que siguiéramos dando un solo paso más hacia la puerta, el silencio que se instaló entre los dos en el pasillo se volvió tan pesado y tenso que me vi obligado a tomar la iniciativa y hablar con firmeza. —¿Y fue justo ahí cuando empezó todo tu comportamiento errático? —dije mirándolo con dureza—. ¿Por causa de tu mayor error? ¿Por haber tomado la estupida decisión de enfrentarlo a él directamente? —¡Eso es algo que ya sé perfectamente! —respondió Shirou alzando la voz, visiblemente alterado y con los ojos bien abiertos—. ¡Por esa mismísima razón te estoy contando absolutamente todo esto, idiota de los idiotas! Lo miré fijamente, sintiendo cómo se me agotaba la paciencia. —Oye, para tu información, deja de llamarme idiota a cada segundo. Dejé escapar un largo y pesado suspiro para calmar los ánimos. —Como te iba diciendo... cometiste una acción terriblemente mala, y eso es algo que debes tener el valor de reconocer y asumir de una vez por todas. —¡No soy un experto en moral, pero lo que ocurrió esa vez fue extremadamente grave! —continué confrontándolo—. Pusiste en un peligro mortal e innecesario la vida de muchas personas. ¡Tus propios amigos estuvieron a nada de morir en aquella encarnizada batalla contra ese chico que terminó siendo trágicamente poseído por un abismal! —¡Ten un poco de consideración y empatía por los demás, Shirou! Shirou apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos, mientras bajaba la mirada hacia el suelo, incapaz de sostenerme la vista. —En verdad... no tienes idea de cuánto me arrepiento de todo lo que hice, Kratos —dijo con la voz temblorosa, al borde del quiebre emocional—. Mi hermana se enfadó conmigo a un nivel aterrador... incluso llegó al punto de amenazarme directamente. Me miró a los ojos y me dijo fríamente que si volvía a cometer una imprudencia semejante... él simplemente ya no seguiría con vida. Un escalofrío sumamente helado me recorrió todo el cuerpo de golpe al escuchar semejante revelación. —Ese es el verdadero terror que le tengo a mi propia hermana menor —continuó Shirou con un hilo de voz—. Por cualquier fallo o error grave que yo vuelva a cometer... ella sería capaz de... Me quedé en completo estado de shock. No solo por las palabras desgarradoras que acababa de pronunciar, sino por el aterrador significado que se ocultaba detrás de ellas. Tanto... pero tanto aprecian y valoran a ese chico llamado Carlos. Sin embargo, lo que verdaderamente me heló la sangre hasta la médula fue recordar la frase exacta que Shirou había dicho con esa voz temblorosa de pavor: “Él no viviría.” Entonces... eso quería decir con absoluta certeza que él... Decidí ignorar el pensamiento por completo, girando bruscamente el rostro hacia un lado para no permitir que mi mente se adentrara en los peores escenarios posibles. —Entiendo perfectamente tu punto de vista, Shirou —dije buscando transmitir calma en medio de la tormenta interna—. Admito que no conozco muy bien a tu hermana menor, pero dime... ¿de verdad crees que no exista la posibilidad de que pueda perdonarte algún día de estos? Shirou tragó saliva con notable dificultad. —La verdad... no tengo la menor idea —respondió desanimado—. Pero estoy seguro de que si yo llegara a morir, lo más probable es que ella sufriría en silencio muchísimo más de lo que te podrías llegar a imaginar jamás... Aquellas palabras resonaron con un peso aplastante en mi pecho. En el fondo, absolutamente todos los seres humanos le tenemos un miedo instintivo a la muerte, al vacío de no saber qué demonios pasará después de dar el último aliento... eso era algo que yo comprendía a la perfección. Lo miré fijamente a los ojos y hablé con una serenidad genuina: —No te preocupes más de la cuenta —dije dibujando una leve y cálida sonrisa en mi rostro—. Absolutamente todo se va a solucionar de la mejor manera. Solo dale tiempo al tiempo... estoy completamente seguro de que, tarde o temprano, ella te terminará perdonando. —Como sea, ya casi llegamos a la entrada del aula —añadí para romper la tensión ambiental—. Espero sinceramente que les agrades a las chicas... aunque bueno, para serte totalmente franco, no creo que ellas— En ese preciso milisegundo abrimos la puerta y pusimos un pie dentro del aula. Me detuve completamente en seco. La escena que se desplegó ante nuestros ojos era tan surrealista que simplemente no podía dar crédito a lo que estaba viendo. —¿Pero qué demonios está pasando aquí...? —murmuré aterrado. Kratos se giró despacio para mirarme a la cara. Sentí cómo mi propio cuerpo comenzaba a temblar de pies a cabeza. —N-no tengo la menor idea de a qué te refieres... —dije intentando fingir una calma que no poseía en absoluto. —¡¿Pero qué carajos se supone que está pasando aquí dentro, María?! —exclamó Kratos perdiendo por completo la compostura y señalando la habitación. —Eh... yo... la verdad es que yo solo— balbuceó María con el rostro desencajado y completamente sonrojada. —Tranquilo, no es nada del otro mundo, Kratos —intervino Charlotte con una voz extrañamente tímida y apenada—. Ya conoces bien la situación... ella sencillamente no siempre tiene la capacidad de controlar sus impulsos. —Cielos santísimos... —suspiré en voz extremadamente baja, llevándome una mano a la frente. Me acerqué a pasos rápidos hacia Shirou y le susurré desesperadamente al oído: —Por lo que más quieras en este mundo... por favor guarda este secreto y no digas ni una sola palabra de lo que acabas de ver. Charlotte, intentando desviar la atención de la escena bochornosa, cruzó los brazos sobre el pecho y observó detenidamente a nuestro acompañante con una sonrisa inquisitiva y curiosa. —¿Así que tú eres el famoso Shirou del que tanto hemos oído hablar? —preguntó, frunciendo ligeramente el ceño pero manteniendo un tono amable. —Hola, es un verdadero gusto conocerlos a todos —respondió ella—. Por favor, discúlpanos por el lamentable espectáculo que acabas de presenciar... lo que pasa es que mi querida amiga aquí presente no sabe controlar muy bien su apetito a veces. —S-sí... es un verdadero gusto conocerte a ti también —dije yo, tragando saliva con dificultad y forzando una sonrisa cargada de un nerviosismo absoluto. Continuará.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 111

Estás leyendo el capítulo 111 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.