arrow_back

Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 110 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 110: Sombras en las Aulas y un Destello de Calidez Punto de vista: Charlotte y María Hoy ya era miércoles. Habían transcurrido exactamente siete días enteros desde aquella última vez que Carlos se presentó a tomar clases en la academia. Incapaz de contener mi inquietud, me tomé la molestia de preguntarle directamente a su hermana por su paradero y condición; sin embargo, ella me explicó con total serenidad que él no regresaría a las aulas sino hasta que diera inicio el esperado evento de festejo institucional. Al parecer, Carlos tenía programado reincorporarse formalmente ese mismo día, contando ya con un permiso oficial previamente concedido por las autoridades del plantel. Racionalmente sabía que no se trataba de nada malo ni alarmante… pero, aun así, me resulta francamente imposible evitar preocuparme por él. Carlos es una persona excepcionalmente amable y dulce, poseedor de un corazón puro, transparente y honesto; una nobleza comparable a la de los caballeros más leales y abnegados que juran proteger a sus reinas hasta el último aliento. Permanecía sentada en mi escritorio habitual, apoyando la barbilla sobre la palma de mi mano mientras contemplaba el paisaje a través del cristal de la ventana, sumergida por completo en el mar de mis pensamientos. De pronto, la puerta del aula se abrió sin hacer ruido y una chica avanzó a pasos sigilosos hasta posicionarse justo detrás de mí. Sin previo aviso, rodeó mi cintura con sus brazos en un abrazo afectuoso y me susurró al oído con voz juguetona: —A ver, a ver… ¿en qué tanto estás pensando tan concentrada, María? Jejeje. Dí un leve brinco sobre mi asiento, asustada por un brevísimo instante; sin embargo, al voltear me di cuenta de que se trataba de Charlotte, molestándome e interrumpiéndome como era su costumbre diaria. —Oye, ¿de verdad tienes la necesidad de tomarme por sorpresa de esa manera? —dije frunciendo el ceño y tratando de poner una expresión seria. —Vamos, no seas tan amargada ni te pongas a la defensiva —respondió Charlotte haciendo un gesto gracioso con las manos—. Solo porque tu querido noviecito no haya venido a clases esta semana no significa que tengas el derecho de hablarme con ese tono tan seco. Recuerda que, al fin y al cabo, yo soy tu mayor por edad y rango. —Lo sé perfectamente… —respondí dejando escapar un leve suspiro—, pero por más que lo intente, simplemente no puedo dejar de pensar en él y en cómo se encontrará. —Uy, sí, siempre estás buscando cualquier pretexto para ir tras él, María —dijo Charlotte arqueando una ceja con una sonrisa marcadamente pícara—. La otra vez, cuando ocurrió aquella terrible tragedia en el campus, no dudaste ni un solo segundo y corriste desesperada hacia donde él estaba. Yo misma te observé con estos ojos. Te preocupas demasiado por un chico que, además de todo, es notoriamente menor que tú. Aunque deberías tener muy presente que él es el hermano menor de… —No quiero que te atrevas a mencionar ese nombre en mi presencia —la interrumpí con una firmeza helada y rotunda, cortando sus palabras en seco—. Carlos no tiene absolutamente nada que ver con la clase de persona que es su hermano. Así que te voy a dar una sola advertencia —la miré fijamente a los ojos, transmitiendo una seriedad incuestionable—: no te atrevas a hablar mal de alguien que siempre ha sido infinitamente amable y atento conmigo, o de lo contrario tendrás que enfrentar las consecuencias de tus actos. ¿Te ha quedado completamente claro, Charlotte? —Sí, sí, sí… no tienes por qué ponerte así ni recordármelo a cada rato —respondió ella levantando las manos en señal de paz—. Además, no lo decía con una mala intención o para juzgarlo a él directamente. Es solo que… la verdad es que aún me da muchísimo miedo. No logro superar en absoluto lo que ocurrió en aquella ocasión… Al pronunciar esas palabras, ambas bajamos la mirada hacia el suelo. El silencio que se apoderó de la habitación se volvió denso, sofocante y sumamente pesado entre nosotras. Ninguna de las dos deseaba bajo ninguna circunstancia revivir aquel horrendo recuerdo… los sangrientos acontecimientos que tuvieron lugar durante la celebración del festival. Y el solo pensar en la aterradora posibilidad de que él pudiera volver a repetir una atrocidad semejante… Por culpa de las acciones despiadadas de ese sujeto, aquel muchacho jamás tendría que haber perdido la vida. Era una persona verdaderamente buena, servicial y tranquila. Pero cuando lo trasladaron a toda prisa hacia la enfermería, su estado era deplorable; se sentía terriblemente mal y no dejaba de vomitar y escupir sangre por la boca sin parar. Era exactamente como si una extraña e incipiente enfermedad lo estuviera consumiendo y matando lentamente desde las entrañas. Incluso me llegué a enterar por los pasillos de que existe otra chica en la academia que padece exactamente esa misma y misteriosa afección. Sinceramente no tengo la menor idea de qué era con exactitud… ni de qué se trataba en realidad semejante mal. Si tan solo la doctora de la institución hubiera sido capaz de encontrar la cura a tiempo, ese pobre muchacho no habría tenido que morir de esa forma tan trágica durante el festival… Un nudo doloroso y sofocante me ahogaba la garganta. Sentía la boca seca y las palabras se me atascaban antes de salir. Kronos es un individuo desalmado, de una crueldad e ignorancia absolutas. Le arrebató la vida a una persona completamente inocente y no le importó en lo más mínimo haberlo asesinado a sangre fría. Está completamente fuera de sí, dominado por una locura aterradora. Nadie en ese lugar tuvo la fuerza o la capacidad de hacer algo para detenerlo. Ni siquiera su propia familia parece estar al tanto de las monstruosidades que él ha cometido en las sombras. Y aun así… me dolía profundamente en el alma recordar la escena. Aquel chico suplicaba por ayuda en silencio con la mirada, agonizando entre convulsiones, y absolutamente nadie movió un dedo para salvarlo de las manos de Kronos. Mientras cometía semejante acto, él simplemente se reía a carcajadas, como si la agonía ajena no fuera más que un entretenimiento o un espectáculo montado para su diversión. Esa risa desquiciada… fue precisamente lo que más terror me infundió en toda la vida. Carlos no tiene la menor idea de la clase de atrocidades que Kronos cometió, y me invade un pánico atroz al pensar que ese sujeto pueda llegar a hacerle algo malo a su propio hermano. Charlotte se quedó observándome en silencio durante varios minutos, notando con facilidad el evidente estado de alteración y tristeza en el que me había sumergido al rememorar aquel evento tan horrible. Finalmente, rompió la rigidez del aire y habló con un tono mucho más suave y empático: —María, entiendo perfectamente cómo te sientes por dentro. Créeme que yo me siento exactamente de la misma manera. Pero lamentablemente no tenemos el poder ni los medios para cambiar las cosas… él posee muchísima más influencia, fuerza y contactos que todos nosotros juntos. Tragué saliva con dificultad para calmar la agitación de mi pecho. —Además, siendo sincera contigo, a mí también me preocupa enormemente lo que le pueda llegar a ocurrir a tu novio si las cosas se complican —agregó Charlotte esbozando una pequeña sonrisa. —¿Novio? ¿A qué demonios te refieres con eso exactamente? —pregunté pestañeando repetidamente, profundamente confundida. —Hablo de ese chico de primer año al que siempre estás persiguiendo y buscando con la mirada por toda la academia. —E-espera un segundo, no es para nada lo que estás pensando en tu cabeza. Él definitivamente no es mi novio —dije sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas mientras forzaba una sonrisa nerviosa—. Estás completamente equivocada, Charlotte. Él no es mi… —¿En serio lo dices? ¿Estás al cien por cien segura de lo que estás afirmando? Qué raro me parece… porque siempre que me hablas de él lo haces con una familiaridad como si lo conocieras desde hace muchísimos años. Pero en fin, da igual, después de todo él ni siquiera sabe que tú eres… —Te exijo que guardes silencio en este preciso instante —la interrumpí en seco, bajando la voz pero manteniendo un tono tajante—. Sé perfectamente que soy una vampira, y sí, tal como dijiste, él aún no tiene la menor idea de mi verdadera naturaleza. Simplemente no me siento preparada emocionalmente para abordar un tema tan delicado e importante con él. —Pero eres plenamente consciente de que las cosas en la vida real no siempre resultan ser tan simples ni tan bonitas —respondió Charlotte cruzándose de brazos—. Y tú lo sabes mejor que nadie. De pronto, una voz masculina y resonante interrumpió abruptamente nuestra conversación privada desde el marco de la entrada: —Oh, vaya, vaya… pero miren a quiénes tenemos aquí. Así que aquí era donde se estaban escondiendo ustedes dos. La persona que acababa de hablar era Kratos, un chico ampliamente conocido por ser bastante problemático y un generador de caos constante, pero que en el fondo poseía una personalidad genuinamente amable y leal. Tenía una vistosa cabellera de color rojo intenso y unos ojos negros extraordinariamente brillantes que imponían un respeto automático dondequiera que fuera. —Y bien —continuó Kratos caminando con soltura hacia nosotras—, ¿qué es lo que tenemos planeado hacer el día de mañana? —¿Mañana? ¿A qué te refieres exactamente con esa pregunta? —inquirió Charlotte girándose hacia él y cruzando los brazos sobre el pecho. —¿Cómo que a qué me refiero? Mañana sin falta tenemos que formar de manera obligatoria un equipo para la práctica de exploración de mazmorras. Eso representa una parte sumamente importante de nuestra calificación final. Por esa misma razón quería preguntarles si deberíamos empezar a reclutar a un par de personas más para completar el grupo. ¿Se les ocurre alguien en mente que pueda servirnos? —Yo tengo una sugerencia bastante buena —intervine recuperando la compostura—. Podríamos ir a hablar con los estudiantes de primer año. Además, debemos recordar que nuestro grupo solo cuenta con veinte guardias de vigilancia designados, y nuestro deber principal consiste en patrullar las zonas asignadas. Nosotros actualmente solo somos seis integrantes; necesitamos incorporar más miembros capacitados urgentemente. —La verdad es que no es para nada una mala idea —admitió Charlotte pensativa—, pero ¿a quiénes en específico podríamos considerar? —¿Qué les parecería si invitamos a los amigos de Carlos? —propuse directamente. —¿Hablas en serio del grupo de ese chico popular y problemático? —intervino Kratos rascándose la nuca—. Aunque él mismo parece no darse cuenta, ya se ha vuelto ridículamente famoso en toda la academia por las locuras que hizo días atrás. —Sea como sea la situación —respondí esbozando una leve sonrisa—, iré a hablar personalmente con él entonces. —Me temo que eso no va a ser posible en lo absoluto —dijo Charlotte con firmeza en la voz. —¿Por qué razón no sería posible? —preguntó Kratos confundido. —Porque Carlos no se encuentra presente actualmente en las instalaciones de la academia. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es ir a hablar directamente con su hermana y con sus amigos más cercanos. Supongo que ellos no tendrían ningún motivo para negarse a darnos una mano y colaborar con nosotros. Asentí suavemente con la cabeza en señal de acuerdo, mostrando una sonrisa dulce y tranquila en el rostro… aunque, en lo más profundo de mi interior, la sensación de miedo y angustia no dejaba de crecer a cada segundo. Kratos se me quedó mirando fijamente a la cara durante unos instantes, hasta que de repente achicó los ojos y señaló mi rostro: —Por cierto, María… ¿por qué razón tienes la cara tan horriblemente roja en este momento? —¿E-eh? No es absolutamente nada de lo que estás pensando. Solo me quedé abstraída pensando en… —Uy, uy, uy, mejor no digas una sola palabra más —interrumpió Kratos soltando una risita burlona—. Es más que evidente para cualquiera que María extraña desesperadamente a su príncipe azul. En ese instante, el pelirrojo soltó una carcajada tan desmedida y escandalosa que casi se ahoga con su propia saliva en medio del aula. —¿De verdad estás esperando a que venga tu príncipe al rescate? ¡Jajajaja! ¡Es la cosa más ridícula y graciosa que he escuchado en toda mi vida! Te aseguro que ese chico ni siquiera se da cuenta de tu existencia. Además, tú eres notoriamente mayor y él es un menor… ya sabes perfectamente cómo le llaman a eso en la calle, ¿verdad? ¿O prefieres que no te diga directamente la palabra "asaltacunas"? Charlotte dejó escapar una risita suave y entretenida ante la burla; sin embargo, en cuestión de un segundo, ambos sintieron cómo una alteración sumamente extraña y densa se apoderaba de la atmósfera del aula. La expresión dulce de María se esfumó por completo, volviéndose aterradoramente fría. Una sonrisa amplia, filosa y profundamente peligrosa se dibujó en su rostro… una sonrisa tan siniestra que incluso a mí me provocó un escalofrío de puro terror por la espalda. —Oye… Charlotte… —susurró Kratos con la voz temblorosa, dando un paso disimulado hacia atrás—. ¿No crees que lo más sensato que podríamos hacer en este instante sería salir corriendo de aquí? —¿Eh? ¿Por qué motivo dices algo así de la nada? —preguntó ella extrañada. —No es por intentar asustarte sin razón… pero tengo la ligerísima sospecha de que María se ha enfadado muchísimo con nosotros… María nos clavó la mirada fijamente a los dos, con unos ojos que parecían emitir un destello carmesí helado. Charlotte se estremeció de pies a cabeza al sentir la presión y, movida por un instinto de supervivencia puro, se posicionó de un brinco detrás de Kratos, utilizándolo a él como un escudo humano. —¡Oye, oye, oye, idiota! —protestó Kratos indignado mientras intentaba zafarse—. ¡No me utilices como tu saco de boxeo personal! Todavía no me siento mentalmente preparado para recibir una paliza de esa mujer. ¿Es que acaso ya se te olvidó lo que ocurrió aquel día cuando casi me manda de un golpe directo hasta el espacio exterior? —Es verdad… —respondió Charlotte desde atrás, cambiando su susto por una sonrisa traviesa—. Ahora que te tomas el tiempo de mencionarlo, me entra muchísima curiosidad saber hasta qué punto tan lejano podrías salir volando hoy. María se quedó contemplando en silencio las disparatadas discusiones de ambos. A pesar de la tensión del momento, se veían verdaderamente felices y coordinados. Entonces, dejando de lado mi aura amenazante, tomé la palabra con un tono divertido: —Saben algo… se ven extremadamente bien juntos. Son exactamente igual a la pareja perfecta —dije, comenzando a reírme abiertamente de sus caras de espanto. —¿Q-qué fue lo que dijiste? —preguntó Charlotte atragantándose con sus propias palabras, poniéndose ridículamente tímida mientras bajaba la mirada apenada hacia el suelo—. Eso no es para nada cierto, él y yo solo… —Oh, pero ¿qué te está pasando, Kratos? —continué molestándolo sin piedad—. Te noto completamente congelado y paralizado en tu sitio. ¿Acaso tienes un miedo terrible de terminar enamorándote de alguien tan encantadora y linda como ella? —sonreí con infinita dulzura—. No deberías ponerte tan a la defensiva… sé perfectamente cómo se siente atravesar por esa clase de emociones, pero— —¡Si algún día de estos te atreves a…! —empezó a exclamar Charlotte fuera de sí—. ¡Cállate la boca de una vez por todas, por favor, María! —gritó con el rostro completamente sonrojado como un tomate. Aunque ella pretendía estar profundamente enojada y avergonzada conmigo, a mí no me importaba en lo más mínimo. Sabía perfectamente bien que era muy buena para estructurar esta clase de bromas y tomarles el pelo. —Espero que hayas aprendido muy bien la lección de hoy, Charlotte —dije mientras soltaba una risotada contagiosa. A pesar de las preocupaciones que pesaban sobre nuestras cabezas sobre el futuro y los peligros que acechaban, las sonrisas genuinas nunca faltaban entre nosotros. Siempre que tenía la fortuna de estar reunida a su lado, experimentaba la calida sensación de que éramos una verdadera familia, exactamente como si fuéramos hermanos de sangre. Disfrutaba enormemente observándolos discutir por tonterías y ayudándolos en todo lo que estuviera a mi alcance. Kratos es un chico sumamente inteligente y hábil cuando se lo propone, al igual que Charlotte… aunque, siendo honestas, ni siquiera uniendo sus dos cerebros lograrían jamás superarme en las calificaciones de los exámenes oficiales. Después de todo, soy indiscutiblemente la mejor estudiante de la academia. Continuará.
The strongest warrior of humanity (Novela)

Continúa leyendo

The strongest warrior of humanity (Novela)

Capítulo 111

Siguiente Capítulo ›

The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 110

Estás leyendo el capítulo 110 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.