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Capítulo 103: El Despertar del Pasado y el Eco de las Galaxias
Punto de vista de Angélica Sawa
Solo me detuve a mirarlo por unos breves instantes en mitad del caos, pero debo admitir que su dragón… es una criatura excesivamente molesta. Devora mis ataques glaciales como si no representaran absolutamente nada, y aun así hay un matiz en su aura que captó por completo mi atención. Carlos ha intentado mantener desesperadamente el control sobre la voluntad de ese dragón durante mucho tiempo, pero la cruda realidad es que jamás podrá lograrlo en su estado actual: esa entidad lo está consumiendo lentamente por dentro. Puedo sentir con claridad cómo su magia y su energía vital se debilitan a cada segundo que pasa.
Mientras tanto yo, corriendo a una velocidad sobrehumana como nunca antes, esquivaba cada uno de los ataques coordinados de ambos, recuperando el aliento entre golpe y golpe, ajustando mi ritmo en una danza mortal.
Pero hagas lo que hagas, muchacho, aún tienes un larguísimo camino que recorrer —pensaba para mis adentros mientras le seguía el paso sin concederle un solo respiro—. Sé perfectamente que tu único deseo es volverte infinitamente fuerte, pero la forma autodestructiva en que avanzas… es prácticamente como estar viéndome a mí misma en un espejo.
Semejante determinación lo convierte en un ser trágicamente similar a mí —aunque no del todo, por supuesto; al final, cada uno posee su propia naturaleza y una manera radicalmente distinta de procesar el mundo.
Sin embargo, al observar la firmeza de sus movimientos… no puedo evitar notar que está haciendo algo realmente bien. Ha progresado de forma considerable, aunque a simple vista parezca un avance insignificante. Puedo percibir la estructura interna de su núcleo, pero resulta ser abismalmente distinto al de cualquier otro mago existente. Los dos poseemos núcleos de naturalezas completamente opuestas… pero lo que más me intriga de su desarrollo es la manera en que aprendió a manipular y alterar su propio flujo mágico.
¿Cómo demonios lo logró exactamente? Existen demasiadas incógnitas dentro de él que absolutamente nadie alcanza a comprender. Igual que ocurrió aquella vez, hace ya un año, cuando me encargaba de entrenarlo sin el menor descanso.
Incluso su propia hermana menor terminó por confesarme absolutamente todo: me relató cada uno de los aterradores detalles de su combate cuerpo a cuerpo contra el mismísimo Lucifer. Lograste expulsar a semejante entidad demoníaca de tu propio cuerpo… ¿pero cómo fue eso siquiera posible? Yo sé perfectamente que cuando una persona cae bajo el dominio absoluto de un ser de ese calibre, jamás podría escapar por su propia cuenta de un destino tan cruel y nefasto. Por esa misma razón me tomé el atrevimiento de investigar muchísimo más a fondo sobre tu trasfondo.
Y tras analizar cada pieza del rompecabezas, llegué a la ineludible conclusión de que tú no eres, bajo ninguna circunstancia, alguien normal. Hay algo durmiente en lo más profundo de tu alma que finalmente está empezando a despertar, un poder de proporciones colosales que tú mismo posees por derecho de nacimiento. En un principio llegué a pensar que se trataba de un simple mito antiguo… hasta que el propio Josué me reveló la espeluznante verdad detrás del enorme problema en el que tanto tú como tu madre se encuentran sumergidos hasta el cuello. El Imperio en pleno está desplegando todos sus recursos para dar con ese poder tuyo. Si llegan a capturarte a ti o a tu madre… absolutamente todos nosotros estaremos irrevocablemente jodidos por el resto de nuestras existencias. Porque un poder de semejante magnitud no solo atrae destrucción, sino también una responsabilidad aplastante… y una carga monstruosa.
La expresión de mi rostro cambió por completo. Dejé caer con parsimonia la liga que sujetaba mi cabello y sentí de inmediato cómo mis ojos comenzaban a refulgir con una determinación glacial. Una intensa luz de hielo puro empezó a condensarse en el aire a mi alrededor, expandiéndose en una violenta onda destructiva que resquebrajó el terreno.
Al liberar semejante presión abrumadora, Carlos pareció notar la repentina alteración en mi energía… pero prefirió no darle mayor importancia.
—Veamos si realmente eres capaz de seguirme el ritmo —murmuré para mí misma mientras preparaba la estructura de mi magia—. Si verdaderamente deseas superar tus límites… vas a tener que pasar por encima de mi cadáver.
Yo tomé la iniciativa y me moví primero, e instantáneamente él hizo lo propio. Nuestras espadas colisionaron en el centro del campo con un chasquido metálico brutal, haciendo que nuestras auras mágicas estallaran en todas direcciones barrando el suelo. Era exactamente el escenario que tenía contemplado en mi mente… pero justo en ese instante lo percibí.
Este imprudente está planeando despertarlo de nuevo… ¿De verdad este niño pretende arriesgar la vida utilizando un poder que ni siquiera es capaz de dominar en su totalidad?
Una mirada fría, severa y adusta se dibujó en mis facciones. No voy a permitir por nada del mundo que cometas semejante estupidez. Me rehúso rotundamente a dejar que ellos se enteren de la verdadera magnitud del poder que solo tú estás cargando en solitario.
Puedo ver con perfecta claridad lo mucho que estás sufriendo internamente por sostener semejante peso sobre tus hombros. Estás arrastrando una herida mortal que solo proyecta un profundo arrepentimiento, dolor desmedido… y una ira ardiente que soy capaz de sentir en cada violento choque entre nuestras hojas.
Él arremetía con una velocidad cada vez más frenética, pero yo me mantuve a su altura sin ceder un solo centímetro, destruyendo el entorno a nuestro paso con el simple impacto indirecto de nuestros golpes.
Saleh, Melissa, Alefa y Rai presenciaron el intercambio en absoluto estado de shock. Quedaron completamente paralizados en su sitio. Sus miradas eran incapaces de apartarse de la figura de Carlos, de la mía… y del imponente dragón negro que comenzaba a adaptarse con una aterradora soltura a la intensidad del combate.
—Estos dos… se encuentran en una dimensión completamente fuera de mi alcance… —murmuró Melissa aprietando los puños con una mezcla de frustración e irritación. Sin embargo, al mismo tiempo, una revelación comenzó a cobrar sentido en su mente; algo que por fin se le revelaba de forma cristalina—. Ahora entiendo perfectamente la razón por la cual mi padre te confió esta responsabilidad… para que fueras tú quien se convirtiera en mi verdadero maestro.
Y fue entonces cuando ella lo observó con detenimiento.
Esos reflejos sobrehumanos. Esas pulidas técnicas de combate. No había duda alguna: pertenecían a alguien que poseía una experiencia en batalla real adquirida a lo largo de incontables masacres.
Los ataques continuaban colisionando una y otra vez, resonando en todo el bosque como estruendosos truenos celestiales. Carlos retrocedía con agilidad, esquivaba mis estocadas de forma milimétrica y utilizaba constantemente magia de teletransportación para reubicar su posición. Pronunciaba el hechizo con precisión, alteraba su ubicación en un instante, explotaba su flexibilidad física al máximo, desapareciendo y reapareciendo como si su cuerpo estuviera flotando libremente en otra dimensión.
Saleh presenció la maniobra y se quedó helado de la impresión.
—¿Cómo… cómo demonios es posible que un muchacho de su edad conozca y ejecute esa técnica ancestral? —susurró con los ojos desorbitados por el asombro.
Y al final, incapaz de procesar la lógica detrás de lo que estaba ocurriendo frente a sus narices, solo pudo exclamar desbordado:
—¡¿Qué carajos está pasando realmente aquí?!
Maldición… —pensó Carlos, proyectando una mirada seria e impregnada de una arrogancia defensiva—. No puedo creer que sea incapaz de causarle siquiera un solo rasguño superficial… pero hay algo más en este enfrentamiento. Cada vez que el dragón oscuro y yo nos coordinamos a máxima velocidad para acorralarla, el intento resulta completamente inútil. Ella logra soportar e ignorar esa presión abrumadora como si nada…
Sin embargo, una sonrisa calculadora se dibujó en sus labios. Tenía que haber una forma de romper su defensa.
Carlos blandió la Espada Nocturna con fuerza y cerró los ojos por un instante. En ese preciso milisegundo, Angélica se materializó a sus espaldas, ejecutando un barrido destinado a derribarlo contra el suelo.
—Para lograr una hazaña así primero tendrías que ser infinitamente más inteligente, ¿no te parece, Angélica? —gruñó él.
—¡¿Pero qué diablos…?!
El cuerpo de Carlos se desvaneció en el aire, invocando de golpe la técnica del Dios del Rayo. De sus cuencas oculares comenzaron a brotar chispas de un azul traslúcido y electrizante.
Concentró hasta la última gota de sus reservas de maná, adaptando sus movimientos para actuar en perfecta sincronía con la criatura de sombras. Sus miradas se cruzaron.
—Ya sabes perfectamente lo que tienes que hacer —le ordenó directamente al dragón.
La bestia obedeció al instante. Una poderosa y devastadora ráfaga de viento emergió en el área cuando abrió sus fauces gigantescas, preparada para escupir su aliento destructivo.
Angélica percibió la amenaza de inmediato y no se quedó atrás. Elevó su espada hacia el cielo con elegancia suprema.
—Espadas de Hielo del Destino —proclamó con voz serena.
Cientos… miles de espadas de hielo cristalino se manifestaron instantáneamente en la bóveda celeste, cubriendo todas las direcciones posibles. La cantidad parecía ser sencillamente infinita.
—Esto se está saliendo por completo de control… —susurró Carlos al ver la magnitud del hechizo.
En ese instante, Saleh apareció repentinamente detrás de él, conectando un golpe certero con sus puños imbuidos en maná celestial, proyectándolo violentamente contra la tierra. Carlos se puso de pie de inmediato, revelando una mirada siniestra y profundamente molesta. ¿Por qué demonios tenía que intervenir este viejo en su combate?
—¡Angélica! —exclamó el rey elfo con voz grave y autoritaria—. Detén este entrenamiento de inmediato. Esta locura se está yendo demasiado lejos.
—¿Acaso estás bromeando? —respondió ella desplegando una tranquila sonrisa—. No te atrevas a meterte si no tienes la menor intención de impedir que se vuelva más fuerte. Él aún no ha terminado su exhibición. Si yo fuera tú… miraría inmediatamente hacia abajo.
—¿De qué demonios estás hablan—?
Las palabras de Saleh se cortaron abruptamente. Carlos reapareció desde sus sombras y lo mandó a volar por los aires con un solo movimiento explosivo.
Rai fijó su vista en la figura de Carlos y conjuró de inmediato su Bomba de Sangre, liberando múltiples proyectiles escarlata que detonaron violentamente al entrar en contacto con su objetivo. Una explosión brutal envolvió el cuerpo del joven, dejándolo visiblemente herido y debilitado.
Alefa no desaprovechó semejante oportunidad. Apareció como una exhalación a espaldas de Carlos y, con un movimiento impecable, lo proyectó a una distancia enorme utilizando una mística lanza de energía desconocida.
Escupí una gran cantidad de sangre al impactar. El brutal castigo me había torcido el cuerpo de forma dolorosa, pero fue en ese instante de vulnerabilidad cuando noté un detalle sumamente extraño… algo que no había percibido anteriormente. ¿Por qué razón Melissa se había mantenido completamente al margen sin atacar? Semejante duda me atravesó la mente, y de pronto comprendí lo profundamente ingenuo que había sido al juzgar la situación. ¿Acaso se encuentra frustrada…? ¿Pero por qué motivo? La acción que ejecutó previamente estuvo bien ejecutada. ¿O es que acaso llegó a descubrir la amarga realidad… que me encuentro a una distancia infinitamente más lejana que el resto?
Quizás cometí un grave error al liberar incluso una insignificante fracción de mi verdadero poder.
Nuestros ojos se cruzaron en el aire. Sentí una sensación helada y sobrecogedora recorriendo mis entrañas… como si una entidad completamente distinta, oculta en las sombras de su interior, me estuviera observando fijamente desde la más absoluta oscuridad. Melissa entreabrió los labios con la intención de pronunciar unas palabras, pero de su boca no brotó sonido alguno. Solo un silencio denso. Un silencio profundamente antinatural.
Entonces, algo en su estructura física y mágica se movió de manera aterradora.
Nadie fue capaz de anticiparlo. Nadie lo vio venir. Todos los presentes quedaron helados en su sitio… y Angélica fue la primera en reaccionar, reflejando una furia pura en su mirada.
—¡Melissa, tú…!
No llegó a terminar la frase.
Un dolor desgarrador y cegador me atravesó la existencia.
—¡Agh! —grité agudamente al ver mi propio brazo salir desprendido y caer a varios metros de distancia sobre la hierba.
¿De dónde carajos había salido semejante fuerza descomunal?
Mi instinto de supervivencia más primitivo comenzó a rugir desbocado dentro de mi cabeza: ¡Huye de aquí de inmediato! ¿Por qué? ¿Por qué mi propio ser me estaba advirtiendo con semejante nivel de pánico?
Tragué saliva con extrema dificultad mientras intentaba analizar la presencia de la chica. ¿Acaso está despertando un poder ancestral…? ¿Cómo fue posible que no lo hubiera notado antes? ¿Y por qué razón precisamente en este momento?
Los ojos de Melissa sufrieron una transformación drástica. Se tornaron de un rojo profundo y sangriento, similar a una gota de sangre pura, brillante… inquietantemente hermoso y mortalmente peligroso.
Y aquel suceso representó únicamente el preludio del entrenamiento más peligroso al que nos habíamos enfrentado jamás.
Todos los presentes retrocedieron en el acto llevados por el pánico, a excepción de Saleh y Angélica, quienes permanecían incólumes. Ellos no alcanzaban a comprender en lo absoluto qué era lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos. Sin embargo, cada corte dimensional y cada estallido de magia desatado por Melissa iban dirigidos de forma enfermiza hacia mi persona.
Parpadeábamos en un milisegundo y ya nos encontrábamos en un punto completamente distante del campo de batalla. Nuestros choques de energía destruyeron cualquier límite establecido previamente, ascendiendo el combate a un nivel aterradoramente superior: el poder desbocado de alguien que lo perdió absolutamente todo en el pasado… combinado con la obsesión enfermiza de convertirse en el ser más fuerte de todos.
En el rostro de Melissa se dibujaba una expresión perversa, siniestra y demencial que jamás le había visto. Nuestros ataques continuaban colisionando como si el resto del universo hubiera dejado de existir a nuestro alrededor.
Ella conjuró una serie de hechizos de alta escala apuntando directamente a mi pecho. Apreté la mandíbula con rabia. “No me queda más opción que utilizarlo ahora mismo…”, pensé desesperado. Pero la chica no me concedió la más mínima oportunidad de reacción.
Un solo impacto directo bastó para dejarme completamente fuera de combate, tendido en el suelo.
—¿Q-qué… diablos está ocurriendo realmente contigo, Melissa? —susurré atónito, apenas pudiendo mantener la consciencia.
La persona que se erguía frente a mí… no era la Melissa que conocía.
Algo andaba terriblemente mal con ella.
Angélica intervino sin perder un segundo, invocando una intrincada red de espinas de hielo que me envolvieron por completo para protegerme. Mi invocación, el dragón oscuro, no se disipó a pesar de mi estado; dejó escapar un rugido atronador y liberó un ataque masivo de escamas negras de la muerte. Una lluvia devastadora de proyectiles umbríos cayó sobre la totalidad del terreno.
Pero Melissa… Melissa comenzó a correr a través de la tormenta destructiva, esquivando cada escama y cada onda mágica con una agilidad pasmosa… como si no representaran la menor amenaza.
Como si absolutamente todo a su alrededor se moviera a un ritmo demasiado lento para su percepción.
Saleh intentó aprovechar la distracción para lanzar un ataque sorpresa contra Melissa, pero la joven detuvo su impacto directo utilizando únicamente la yema de un solo dedo.
—Debo admitirlo, eres un guerrero considerablemente fuerte… pero no te encuentras ni remotamente cerca de alcanzar mi nivel —sentenció ella con una frialdad que congeló el ambiente.
Saleh retrocedió un par de pasos, completamente desconcertado. ¿Qué… qué clase de tontería acababa de pronunciar esa mocosa?
Melissa giró lentamente la cabeza hacia mi posición, clavando en mí una mirada impregnada de un odio visceral y profundo. Angélica fue la única guerrera capaz de asestarle un golpe certero por la espalda sin que ella pudiera anticiparlo a tiempo; aun así, Melissa se recuperó del impacto ejecutando un salto elegante, como si hubiera calculado minuciosamente cada resultado.
—Vaya, vaya… conque hay alguien considerablemente más fuerte presente en este lugar —murmuró para sí misma en voz baja.
En ese instante, una serie de interrogantes comenzaron a emerger en su mente: ¿Dónde demonios me encuentro exactamente? ¿Quiénes son todos estos sujetos?
Buscó frenéticamente con la mirada la presencia de Karina… pero ella no se encontraba por ninguna parte. ¿Acaso estará en otro lugar lejano? ¿O es que… acaso todavía no ha llegado a esta era?
Una profunda desolación cruzó sus facciones al recordar los últimos instantes de su vida pasada: Fui brutalmente asesinada justo frente a sus ojos… un monstruo de pesadilla acabó con mi existencia… y mi mundo entero fue reducido a cenizas. Sin embargo, ahora me encuentro aquí, joven de nuevo. Su versión futura de este tiempo no tenía el menor conocimiento sobre estos trágicos acontecimientos ni sobre esta cruda realidad, y ese pensamiento le producía un leve alivio. Mientras su yo joven no recordara semejante infierno, todo estaría bien.
No obstante, su atención volvió a centrarse por completo en mí.
—¿Quién es ese muchacho de cabello negro y ojos azules? Jamás lo había visto antes… ni siquiera en mi mundo original —susurró para sus adentros.
Cerró los ojos por un instante y activó su legendaria Visión del Tiempo, rastreando la existencia de Karina a través de las líneas temporales, pero fue incapaz de dar con su paradero. Entonces es un hecho… ella aún no ha llegado a este plano…
—Mi querida aprendiz… lamento profundamente que tuvieras que presenciar mi trágica muerte a manos de semejante monstruo… —murmuró sintiendo un nudo ahogándole la garganta.
Sin embargo, el simple hecho de estar con vida en este nuevo mundo solo podía significar un mandato divino: proteger a toda costa a su yo futuro y evitar bajo cualquier circunstancia que aquel ser maligno volviera a manifestarse.
—Si ese maldito de Dragoth llega a poner un pie en este mundo… estaré completamente acabada otra vez —declaró apretando los dientes con pura frustración—. No poseo la menor oportunidad de victoria contra él.
Semejante entidad de pesadilla se había presentado en su dimensión natal y… Melissa se mordió el labio inferior hasta sacarse sangre debido a la impotencia. Nadie tenía la menor idea del sufrimiento por el que tuvo que pasar… Karina tuvo que presenciar su trágico final. Y no solo ella… sino también su mejor amiga, Karen.
—Juro por mi vida… que me convertiré en la existencia más poderosa de todas para destruirte de una vez por todas —prometió con una furia fría y friamente calculada.
Antes de que pudiera continuar con sus pensamientos, dos sombras se lanzaron al ataque contra ella a gran velocidad. Melissa las esquivó con una facilidad sencillamente humillante.
—No pensé que fueran criaturas tan ridículamente lentas… pero está bien, seguiré su juego un poco más.
Tanto Angélica como Saleh se encontraban completamente desorientados sin comprender absolutamente nada de lo que estaba sucediendo. Sin que ninguno de los dos alcanzara a reaccionar, Melissa sujetó las cabezas de ambos y los estampó con una fuerza descomunal contra el suelo, resquebrajando la tierra.
Ambos exclamaron al unísono:
—¡¿Pero qué clase de mierda…?!
Pero en ese preciso instante, desde el centro exacto de la zona de destrucción donde yo me encontraba tendido, una luz nocturna comenzó a emerger y refulgir con intensidad. Era un brillo infinitamente más oscuro, más denso y más profundo que cualquier sombra existente en el plano terrenal. Una energía de eras ancestrales, gélida y despiadada, comenzó a manifestarse en el aire.
Y entre la penumbra emergente, dos ojos azules, tan deslumbrantes y profundos como el núcleo de una galaxia, se abrieron lentamente…
Y se encontraban clavados de forma fija, única y exclusiva sobre ella.
Continuará.

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Capítulo 104
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 103
Estás leyendo el capítulo 103 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.