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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 10: Secretos de sangre y la fuerza de un recuerdo Después de despertar de un largo y reparador sueño, me quedé mirando fijamente el techo de mi habitación durante varios minutos, perdido en un mar de pensamientos cruzados. La mente no dejaba de darme vueltas pensando en cómo debería reaccionar el día de mañana. Faltaban únicamente cinco días para emprender el viaje definitivo hacia la academia imperial, pero sabía perfectamente en mi corazón que, por lo menos, debía ayudar a mis padres en las labores de la mansión antes de marcharme. Por encima de todo, mi deseo más profundo era poder pasar tiempo de calidad a solas con mi madre durante estos últimos días. En el fondo de mi alma, cargaba con la persistente y sombría corazonada de que el tiempo se me podía agotar en cualquier instante, como si una amenaza invisible velara mis pasos. Estaba sumergido en medio de esas reflexiones cuando, de pronto, alguien se acercó con suavidad y tocó tres veces la puerta de mi habitación. —¿Quién anda ahí a estas horas? —pregunté desde la cama alzando un poco la voz—. ¿Quién ha tocado mi puerta? —Soy yo, hijo mío, tu madre —respondió una voz dulce desde el pasillo—. ¿Crees que sea posible que hablemos por un momento allá afuera o en tu cuarto? Justo viene en el momento en que más necesitaba su presencia, pensé sintiendo una profunda calidez en el pecho. Me levanté rápidamente de la cama, crucé la estancia y le abrí la puerta de par en par. —Perdóname por venir a molestarte a estas horas de la noche, mi cielo; sé perfectamente bien que debes estar muy cansado por todo el entrenamiento —dijo ella dedicándome una mirada comprensiva. —No, madre, para nada, está muy bien. Por favor, adelante, pasa —le respondí haciéndome a un lado. Una sonrisa radiante iluminó de inmediato su rostro. —¡Muchísimas gracias, hijo! Mi madre avanzó con elegancia y se sentó a un lado mío sobre el borde de la cama. Se me quedó viendo fijamente durante unos instantes, como si estuviera llena de una inmensa curiosidad maternal; una chispa especial de felicidad brillaba con fuerza en sus ojos. —¿Sucedió algo malo o importante, madre? Te veo con un semblante verdaderamente alegre esta noche —indagué inclinando la cabeza. Mi madre guardó silencio durante un par de segundos, manteniendo esa hermosa sonrisa en el rostro mientras buscaba las palabras adecuadas. Nos quedamos un largo tiempo conversando ameno de temas triviales, riendo por las travesuras de Karen y recordando viejos momentos, hasta que la plática nos llevó a un punto crucial. —Por cierto, Carlos... en tan solo cinco días te irás definitivamente a la academia imperial, ¿no es así? —preguntó mirándome con cierta nostalgia. Le devolví la mirada sosteniendo una amplia sonrisa. —Así es, madre. Iré a la academia a inscribirme como lo dictan las leyes. Aunque... la verdad dudo mucho que haya algo en ese lugar que logre despertar un verdadero interés en mí, pero lo que sí sé es que... Antes de que pudiera terminar de formular mi frase, mi madre se inclinó hacia mí y me envolvió en un abrazo infinitamente fuerte y cálido, como si presintiera que yo necesitaba desesperadamente refugiarme en su consuelo. —¡Cielos, pero si ya has crecido muchísimo, mi niño! —exclamó con la voz levemente entrecortada por la emoción—. ¡Me alegro con todo el corazón de que hayas llegado a nuestras vidas para iluminarlas! Recuerda muy bien esto, Carlos: cualquier duda que tengas, cualquier problema que enfrentes o cualquier peso que sientas, dímelo sin dudar; estoy dispuesta a ayudarte y respaldarte en absolutamente todo lo que necesites. Escuchar aquellas palabras tan transparentes de su boca fue algo reconfortante que sanó una parte de mi alma atribulada. Aprovechando la atmósfera de confianza que se había formado entre los dos, decidí hacerle la pregunta que me había estado carcomiendo desde hace tiempo. —Madre... —murmuré en un tono de voz suave y silencioso—. ¿Crees que podrías contarme un poco sobre tu vida pasada? La verdad es que siempre he tenido una enorme curiosidad al respecto. Quiero entender cuál es el verdadero origen de mi poder, el concepto de nuestra magia y por qué razón nuestra familia se empeña en ocultar su existencia ante el mundo. ¿Acaso hay algún secreto oscuro que el continente entero desconoce sobre nosotros? Tras formular aquella pregunta, la habitación quedó sumida en un silencio absoluto y pesado. La segunda sonrisa radiante que sostenía mi madre se oscureció en un instante, transformándose en una mueca de profunda tristeza y nostalgia, como si hubiese tocado sin querer una fibra dolorosa del pasado que ella prefería mantener oculta. —¿De verdad tienes tanta curiosidad por conocer el pasado de tu madre, Carlos? —preguntó mirándome con unos ojos desbordantes de melancolía—. Supongo que es algo inevitable... Está bien, mi cielo. Te contaré exactamente quién soy y la razón por la que eres mi hijo. Mi madre dejó ir un suspiro helado y comenzó a relatar la historia de su juventud: —Cuando apenas era una niña pequeña, aspiraba con todas mis fuerzas a ser alguien importante en la vida, alguien a quien todos necesitaran y ante quien nadie pudiera sentirse triste jamás. Deseaba ser una guerrera capaz de seguir adelante sin descansar ni rendirse. Fue en mi primer día de clases cuando una joven apareció caminando por los pasillos frente a mí: era deslumbrantemente hermosa, portando una sonrisa brillante que parecía iluminar a todos los presentes. Los chicos de la academia se le quedaban viendo fijamente, cuchicheando como si quisieran desesperadamente acercarse a hablarle. Sin embargo, aquella chica de deslumbrantes ojos morados se dio cuenta de que la observaban tanto y, lejos de molestarse, les devolvió el saludo con total amabilidad; supongo que para ella era algo completamente cotidiano y normal en su rutina. Hina hizo una breve pausa en su relato, recordando cada detalle de aquella época dorada. —En ese mismo momento —continuó mi madre—, yo caminaba tranquilamente por el jardín central portando mi cabello azul marino y mis ojos azul celeste, mirando la bella vista que se desplegaba a nuestro alrededor. Mientras tanto, noté que la chica de cabello y ojos morados llevaba al hombro un imponente arco mágico y, ceñida a su costado derecho, una fina daga de combate. —¿Acaso ambas estaban vestidas con el uniforme oficial de la academia imperial? —interrumpí con evidente curiosidad. —Así es, estábamos vistiendo la ropa de los nuevos estudiantes —asintió mi madre con una sonrisa nostálgica—. De pronto, esa joven de ojos morados se giró hacia mí, me miró de arriba abajo y me dijo con voz alegre: "¡Hola! Tú debes ser una de las nuevas alumnas del primer año, ¿verdad?". Yo la miré algo sorprendida y le respondí: "Sí, así es, soy nueva. No hace mucho tiempo que completé mi proceso de inscripción en los registros de la academia". Una chispa de simpatía se iluminó en sus ojos al escucharme. Alrededor de nosotras, los chicos de los grados superiores no dejaban de mirarnos ni por un solo segundo, murmurando entre ellos. Ella soltó una pequeña risita y me comentó: "Supongo que los chicos no van a dejar de molestarnos a donde quiera que vayamos hoy". Yo intenté mantener la compostura y le dije: "No tienes por qué preocuparte demasiado por ellos". Pero la chica de ojos morados me tranquilizó amablemente diciendo: "Sé que solo quieren llamar nuestra atención y conseguir algo de nosotros, pero descuida; en este lugar eso es algo completamente normal". Le sonreí con mayor seguridad y le respondí: "Tienes toda la razón del mundo". Mi madre suspiró profundamente mientras continuaba recordando: —Aunque sabía perfectamente que las cosas se pondrían difíciles y raras en un entorno tan competitivo, me juré a mí misma que debía esforzarme al máximo para llegar a la cima de la academia. Al cabo de unos minutos, los profesores principales comenzaron a pasar lista en el campo de entrenamiento para evaluar nuestras habilidades físicas y determinar qué tipo de elemento místico poseíamos cada uno. Los estudiantes fueron pasando uno por uno al estrado, probando su maná. Cuando le tocó el turno a la chica de los ojos morados, ella avanzó con absoluta elegancia y colocó su mano sobre el artefacto de prueba, dejando a todos los presentes completamente impresionados y con la boca abierta. —¿Qué tipo de magia desató ella, madre? —pregunté sumergido por completo en la historia. —Su poder era algo oscuro, denso y aterradoramente parecido a la nada misma —explicó Hina con los ojos abiertos—. Darme cuenta de eso en aquel instante fue un verdadero impacto para mí: ¡estaba presenciando la manifestación de una de las magias más poderosas, raras y destructivas de todo el mundo! Poco después de que ella regresara a su sitio, los instructores gritaron mi nombre a todo pulmón: "¡Por favor, que la señorita Hina Sánchez pase al estrado de inmediato!". Me puse de pie rápidamente y caminé hacia la tarima con la mayor firmeza posible. Al poner la palma de mi mano sobre la bola de cristal de evaluación, el artefacto comenzó a emitir un resplandor sobrenatural por sí solo, vibró de forma descontrolada y, en cuestión de segundos... ¡se rompió exactamente por la mitad con una pequeña explosión! —¿¡La bola de cristal se destruyó de la nada!? —exclamé asombrado. —Todos los profesores y alumnos quedaron completamente paralizados ante la escena —recordó mi madre riendo ligeramente—. Era un suceso casi sobrenatural. Ni siquiera yo misma sabía qué clase de magia escondía en mi interior, pero en ese preciso instante mis ojos comenzaron a brillar con una intensidad divina, como si mi alma hubiese sido elegida directamente por un ser supremo desconocido. Tras ese incidente, casi todos los postulantes aprobaron el examen de ingreso, excepto dos personas que presentaron exactamente el mismo problema anómalo que yo. Éramos únicamente tres estudiantes en toda la academia con ese mismo fenómeno en el núcleo místico: yo, una joven de cabello azul marino profundo y un muchacho que caminaba justo a su lado. El chico tenía el cabello de un azul idéntico al de su compañera, lo que hacía evidente a simple vista que eran hermanos de sangre. Hina sonrió con cierta picardía al recordar lo que sucedió a continuación: —Aquellos dos hermanos se abrieron paso entre la multitud y se dirigieron directamente hacia donde yo estaba parada. El joven se detuvo frente a mí, me miró amigablemente y me preguntó: "Disculpa la molestia... ¿tú debes ser la señorita Hina Sánchez, verdad?". Le devolví el saludo con entusiasmo y le dije: "¡Sí, así es! Mi nombre es Hina Sánchez. ¡Es un absoluto gusto conocerlos a ambos!". El muchacho me dedicó una reverencia educada y me respondió: "Por favor, perdona mi falta de modales al no presentarme primero. Mi nombre es Shirou, y esta joven seria que está a mi lado es mi hermana menor, Shiro. Es un verdadero honor conocerte". La chica, por su parte, se limitó a mirarme fijamente mientras Shirou añadía con amabilidad: "No hace falta que mantengas tanta formalidad con nosotros, Hina; de verdad es un placer". Mi madre hizo un gesto con la mano para enfatizar la comedia del momento: —Al conversar con Shirou, me pareció desde el primer segundo una persona increíblemente amable, educada y habladora. Sin embargo, su hermana Shiro no parecía para nada contenta con mi presencia; estaba completamente callada, rígida y seria, luciendo una mirada helada que transmitía a leguas que no tenía el menor deseo de hacer amigos ni conocer a nadie en ese lugar. Ambas nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos durante unos segundos, pero en el instante en que nuestras miradas chocaron, sentí cómo una presencia monstruosa, pesada y aterradora emanaba de todo su cuerpo. Su poder mágico era infinitamente mayor que el de cualquier otro estudiante o profesor presente en el campo de entrenamiento. —¿Y no sentiste miedo de ella, madre? —indagué divertido. —Para nada —respondió Hina entre risas—. De hecho, Shirou notó mi reacción y me dijo sorprendido: "Vaya... parece que fuiste capaz de percibir el aura de mi hermana y no te asustaste en lo absoluto. ¿Se puede saber por qué estás tan tranquila?". Yo simplemente me encogí de hombros y le respondí con total frescura: "La verdad es que no es algo que me importe o me asuste demasiado". En ese momento, Shiro pareció molestarse aún más por mi respuesta, dio media vuelta indignada y terminó haciendo un berrinche infantil mientras se alejaba. Yo me quedé viéndola y pensé molesta: ¿Pero qué demonios le pasa a esta mujer tan mimada y problemática? La narración de mi madre llegó a su clímax cómico: —Justo en el momento en que estaba renegando por la actitud de Shiro, escuché a varios alumnos gritar a mi alrededor: "¡Cuidado! ¡Apártense de ahí!". Resulta que Shirou se había posicionado sigilosamente detrás de mí para hablarme al oído. Me asusté tanto por la sorpresa que, por puro instinto de supervivencia y sin quererlo realmente... ¡le solté una cachetada descomunal a mano abierta directamente en el rostro! —¿¡Una cachetada!? —pregunté soltando una carcajada. —¡Salió volando por los aires a una velocidad ridícula hacia el cielo! —admitió Hina cubriéndose la cara de la vergüenza—. En cuanto lo vi elevarse por las nubes, me llevé las manos a la cabeza y exclamé aterrorizada: "¡He...! ¡Cielos santos!". Creo que se me fue un poco la mano... bueno, decir "un poco" es una completa exageración: ¡me pasé por completo de fuerza! En el terreno de abajo, varios alumnos caminaban tranquilamente hasta que uno de ellos alzó la cabeza por casualidad, miró hacia el cielo y gritó en pánico: "¿Acaso soy solo yo o estoy viendo a alguien caer en picada a toda velocidad hacia nosotros? ¡Será mejor que nos movamos inmediatamente si no queremos morir aplastados!". —¿Y qué pasó con el pobre de Shirou? —pregunté riendo a carcajadas. —Shirou venía cayendo en picada libre mientras gritaba mi nombre desesperadamente por los aires: "¡Hinaaaa...!". Todos los estudiantes salieron corriendo en masa para no ser aplastados por el impacto. Un segundo después, un estruendo ensordecedor resonó por todo el terreno de la academia, levantando una densa nube de polvo y creando un cráter enorme bajo la tierra. Cuando el polvo se disipó, Shirou yacía tirado en el fondo del hueco, soltó un largo suspiro de dolor, se sobo la mejilla hinchada y murmuró para sí mismo: "¿Pero de dónde diablos salió esta mujer? Tiene una fuerza física monstruosa e increíblemente aterradora... Definitivamente tendré que tener muchísimo más cuidado la próxima vez que intente acercarme a ella...". Continuará....
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 10

Estás leyendo el capítulo 10 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.