Leer The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 18 online gratis en español
—Oye, Grise, en serio no conoces esta bola de cristal colorida —dije con un tono un poco preguntón—, pero sin duda, sin embargo, la respuesta de ella me dejó atónito.
—No, nunca la había visto antes, aunque parecía que ya la había visto antes.
—¿Estás segura? Porque hace un momento parecía como si lo supieras.
—No, no, en serio, no la había visto. Y como dije: algo sin lógica me suena a haberla visto, pero eso es todo, nada más.
—Mmm, entiendo. En ese caso, no preguntaré. Después de todo, necesito concentrarme en entrenar todo lo que pueda; no puedo perder el tiempo preocupándome por esto ahora.
—Ya veo. Y bien, ¿cómo les fue en el entrenamiento con el abuelo?
—¡Ah! Ni te lo vas a creer —dije con la voz casi en risa—. Luz sirvió de carnada perfecta para las black swallows. El abuelo también ayudó, aunque por alguna razón prefirió mentir y decir que murieron una vez derroté al mutated goblin leader.
—Y… ya veo. El abuelo siempre suele mentir con sus cosas, pero no le presten atención. Me alegro de que pudieran esforzarse al máximo. Por cierto, Grise, ¿qué es lo que estabas haciendo hace un momento? —exclamé.
—Estaba atrás sembrando algunas cosas. Aproveché el momento ya que no se encontraban en casa.
—Ya veo. Bueno, supongo que iré a entrenar con la espada afuera un poco más. Por cierto, Luz, ¿quieres estrenar conmigo? ¿Qué dices?
—Claro, pero ¿de dónde agarramos espadas? Recuerda que las que nos dio el abuelo se rompieron y la tuya está casi desgastada.
—Tienes razón. Quizás… Oye, abuelo, ¿tienes algunas espadas o alguna de madera en la bodega?
—Claro, jovencito. Aunque son bastante pesadas, además de que no recuerdo exactamente en qué parte de la bodega están.
—No se preocupe, puedo encargarme de ir por ellas. Solamente me gustaría que me entregara la llave.
Luego de eso, el abuelo me entregó un llavero completo lleno de llaves de color negro, un poco opacas; tenían una apariencia muy medieval, pero era de época. Antes de irme, dije:
—Luz, espera en el patio, iré por las espadas enseguida.
—Te acompañaré, Lucas. A lo mejor necesitas ayuda con la puerta —dijo Luz.
—Tú solo quieres curiosear qué hay allí dentro, ¿verdad?
—Ejem… —dijo mientras tocaba su cabeza con una de las manos, a la vez que sacaba ligeramente la lengua.
—Nada de ejem. Espera en el patio.
—Vale, vale.
Después de ese pequeño retraso, me dirigí al pasillo para luego acercarme a la puerta del sótano que se encontraba pegada junto a la escalera del segundo piso. Finalmente, al llegar, bajé un poco y abrí forzosamente, ya que estaba oxidada un poco tanto la llave como las cerraduras.
—¡Chiiir… clic!
La oscuridad estaba apoderada del cuarto; el olor a hojas de libros viejos estaba concentrado en el ambiente, sin embargo, decidí no prestar atención. Salí un momento y agarré un farol que se encontraba en la entrada. Al regresar, entré alumbrando todo el interior solamente para observar montones de estantes y libros por todos lados, pero mi objetivo no eran esos libros, sino las espadas de madera. Empecé a caminar mientras alumbraba los rincones sin encontrarlas; luego, unos cuantos segundos después, al girar a la parte izquierda, una mesa de tamaño promedio color marrón brillante apareció en mi vista. Su madera estaba llena de polvo y leves telarañas sobre la esquina; sin embargo, al girar un poco mi cabeza, observé las dos espadas de madera allí abandonadas, sucias y llenas de telas de araña. Rápidamente las recogí y regresé al pasillo cerrando la puerta; el golpe fue tan fuerte que resonó en toda la casa.
—¡Prum!
Después regresé a donde se encontraban Grise y el abuelo, devolviéndole la llave para decir:
—Muchas gracias, abuelo.
—De nada, hijo.
Seguidamente me dirigí hacia donde se encontraba Luz para poner en marcha nuestro entrenamiento. Ella parecía emocionada; su sonrisa resplandecía como el sol. ¿Es este sentimiento al que llaman querer proteger a tus amigos? Bueno, en todo caso, tenemos que empezar.
—¡Luuuz! Ya vine. Mira, puedes… la puedes levantar.
Luz la agarró y el peso hizo que se fuera hacia adelante, dejándola en una posición de joroba levemente curvada; luego dijo:
—Oye, Lucas, esto está un poco pesado. ¿Crees que esto nos sirva para entrenar?
—En serio lo crees… Yo siento que está normal. Será porque ya he usado espadas muy seguido; tal vez es que aún no te acostumbras al peso, pero si entrenas a diario, posiblemente puedas sostenerla y acostumbrarte a ella.
«…»
Luz se quedó en un silencio incómodo por algunos segundos antes de finalmente responder a lo que había dicho.
—Lucas, acabas de decir que sientes normal esta cosa… En serio, ¿qué clase de entrenamientos te habrán hecho hacer antes de venir aquí?
—Am… bueno, en realidad los entrenamientos de mi maestra eran algo así como ir al bosque y dejarte solo para que te las arregles mientras monstruos te atacan, ejercicios físicos y correr con cosas pesadas todos los días; aunque también me daba descanso, además de entrenar con la espada y tener combates de entrenamiento.
—En serio… qué clase de maestra era ella…
El rostro de Luz parecía levemente pálido mientras me miraba con un tono parecido a cuando te dicen «me compadezco de ti».
—Oye, no es que fuera un monstruo… b… bueno, quizás algunas veces, pero era muy amable; además, siempre me preparaba comida, jajaja —afirmé alegremente.
—Vaya, al menos sí que te cocinaba. Supongo que era buena cocinera.
—¡Cof, cof!
—S… sí, era muy buena cocinera. La verdad es que faltaba muy poco y se convertía en una buena esposa.
—¿Te encuentras bien?
—Sí, solamente me atraganté. Bueno, dejemos la charla para después. Luz, necesito entrenar; no tengo todo el día. Además, mañana también… recuerda que mi objetivo es participar en los combates del torneo que habrá en uno de los pueblos.
—Tienes razón. Adelante, empecemos. ¿Qué hago primero, Lucas?
—Primero, sostén la espada lo más que puedas o aguantes e intenta levantarla. Mira, de esta manera: pones una pierna delante de la otra a unos cuantos centímetros, luego intenta elevar tu espada hasta la altura de tu cintura, alzando la otra parte a la altura de tus ojos… ¿entendiste?
—A ver… elevo mi espada a una alturaaa…
Luz puso un rostro de que le costaba; parecía como si cargara lo más pesado del mundo. En serio, Luz, eres un poco exagerada con el peso.
—Y tu fuerza no es normal para tu edad. Tienes 5 años y yo 7, y eres más fuerte que yo… En serio.
—Por cierto, dentro de poco cumpliré los 6 años, creo que pronto alcanzaré a Luz —afirmé rápidamente.
—Aun sigues siendo un niño, Lucas. No entenderías a tus mayores.
—¿Qué? —En serio, esta niña ya se cree adulta… No, en serio, no sé si su personalidad se volvió arrogante cuando esa diosa apareció o simplemente no actuaba así antes por su enfermedad —exclamé calmadamente.
Así comenzamos a entrenar. Tanto Luz como yo empezamos a progresar física y mentalmente. Todas las mañanas, apenas me levantaba, lo primero que hacía era meditar para seguir fortaleciendo el primer núcleo de mi cuerpo; es la parte esencial y más importante de todas. Si no lo hago, no soy yo. Sí o sí es mi rutina diaria.
Además, también le pedí a Luz que lo hiciera más a menudo; si quería perfeccionar la magia, era el requisito más importante. Debo admitir que las primeras semanas con Luz fueron una verdadera pesadilla: mi tiempo de entrenamiento siempre se iba en ayudarle a utilizar o sostener la espada; era realmente cansado, pero poco a poco fue ganando experiencia. Además, conforme practicaba la meditación, iba fortaleciendo su control mágico. En las pocas semanas que estuvo meditando, su manera en que utilizaba la magia de tierra fue excelente, tanto que hasta Grise se sorprendió.
Por mi parte, en las demás semanas yo seguí practicando los estoques y agarres, además de aprender un poco de artes marciales junto a Grise. Por cierto, su estilo de artes marciales es conocido como «danza bendita»; por alguna razón, sus antepasados titularon así este estilo de combate. Además de enseñarme a pelear a altas velocidades, no solamente a defenderme y atacar a corta distancia, me enseñó a pelear con magia, lo cual es muy útil a larga distancia. Así pasamos entrenando todos los días mientras llegaba el invierno y luego la primavera.
…
Tres meses después, Luz y yo por fin habíamos aprendido más sobre las artes marciales de los bendecidos por las bestias; además, podíamos ir al pueblo, trabajamos en misiones hogareñas para ganar dinero y poder sobrevivir otro mes más. Creo que era de las partes más difíciles; por el tiempo de trabajo, nuestros entrenamientos fueron aumentando, pero cada vez eran más duros. Aunque tengo que admitir que Luz parece haber mejorado muchísimo.
—Oye, Luz, ¿te gustaría enfrentarte a mí en un combate amistoso? Puedes utilizar la espada y la magia a la vez si quieres; yo utilizaré la espada solo. Te pido una cosa —después de decir eso, agregué—: No te contengas; da todo lo que tienes, ¿entendido?
—¿Qué?
—Está bien, Lucas —dijo mientras sonreía.
Luego ella y yo nos paramos frente a frente a una distancia considerable, mientras sosteníamos las espadas en la mano, y Grise estaba en medio de nosotros, lista para dar comienzo al enfrentamiento.
—¿Están listos, Lucas y Luz?
—Sí —respondimos.
Luego de esa respuesta rápida, finalmente dijo:
—¡Empiecen!
Luz y yo nos abalanzamos hacia el frente en dirección el uno al otro. Al acercarnos, empezamos a dar espadazos rápidos mientras el sonido del metal chocando resonaba en el aire.
—¡Clink… clink… clink!
De repente, Luz generó magia de tierra sobre su palma, creando pequeñas bolas de tierra y, levantando la mano, empezó a lanzarlas como si fueran balas, una tras otra. Yo empecé a correr en círculos casi al instante mientras ella seguía disparando la magia a unos centímetros de mí, casi alcanzándome. Me abalancé nuevamente hacia ella con un estoque preciso, pero ella logró defenderse; luego lanzó un golpe hacia mi estómago con su rodilla, haciéndome retroceder unos centímetros.
—¡Cof… cof!
—Vaya, parece que has mejorado tu estilo de pelea —luego de esas palabras, volví a lanzarme, esta vez envolviendo mi espada en magia de agua—. Y justo cuando Luz iba a lanzar su espadazo, pude esquivarlo haciéndome a un lado; después, mientras estaba en su espalda, me agaché golpeándola con mis piernas en sus pies y haciéndola caer. Al instante se liberó de mí haciéndose hacia atrás, retrocediendo lo suficiente.
—¿Qué sucede, Lucas? Pensé que eras más fuerte que yo.
—Aún estoy calentando, no te preocupes —respondí deliberadamente.
—Haaaaa…
Hizo que su cuerpo se cubriera todo de energía de Nexo, derramando un aura color azul claro, a la vez que sus ojos desprendían una pequeña aura azulada que combinaba a la perfección con la de su cuerpo.
—¡Ha!
Solté una risita arrogante para luego exclamar:
—Aquí voy, Luz…
Cerré los ojos para finalmente dejar salir mi energía, haciéndola rodear todo mi cuerpo. Luego abrí lentamente los ojos mientras los dos desprendíamos energía mágica. El color de mi aura era amarilla intenso, que representaba el rayo; aunque a veces me pregunto por qué aún no puedo utilizarlo.
De golpe nos lanzamos a la vez, chocando las espadas nuevamente mientras corríamos en diferentes direcciones a una velocidad considerable, mientras pensaba: Vaya, así que puede seguirme a esta velocidad… Se nota que ha mejorado muy rápido. Veamos si puede aumentar la velocidad.
—¡Fium!
Resonó el aire al moverme un poco más rápido. Sin dudar un segundo más, me moví en círculos alrededor de ella a la velocidad máxima que podía, mientras ella mantenía su mirada seria, observando desde qué punto iba a atacar. Acto seguido me lancé hacia ella, golpeándola en las costillas con la empuñadura de la espada, haciéndola tirar su espada y que cayera a unos pocos metros de mí, levantando polvo.
—¡Kyaaa!
En un abrir y cerrar de ojos, caminé hacia ella y acto seguido apunté a su rostro mientras ella me observaba.
—Vaya, parece que perdí, jajaja.
De inmediato ofrecí mi mano para ayudarla a levantarse; ella, sin dudarlo, aceptó al instante. Era algo sorprendente, digno de respeto hacia ella.
—Has mejorado mucho, Luz; me alegro por ti —dije soltando una sonrisa de oreja a oreja.
—Sí, yo también estoy sorprendida de mi progreso. Todo gracias a ti y a Grise; sin duda son los mejores… y claro, también al abuelo —exclamó con un tono medio arrogante.
Grise se nos acercó después de unos segundos con una mirada orgullosa al ver el progreso de nosotros dos.
—Luz, aún tienes que mejorar la parte de la espada; dependes mucho de tu magia. Y tú, Lucas, la golpeaste muy fuerte; aunque fuera entrenamiento, deberías haberte contenido un poco. Recuerda que Luz es una chica.
—Perdón… tal vez sí, me pasa un poco —giré hacia Luz intentando disimular una disculpa bastante honesta.
Luego, con una pequeña reverencia, agaché mi cabeza y dije:
—Luz, discúlpame si te golpeé demasiado fuerte.
—No, no tienes que disculparte, Lucas. Recuerda que yo acepté esto. Deja de inclinarte así, me da mucha vergüenza; ya levanta la cabeza.
—Te lo agradezco.
—Por cierto, Grise, quiero decirte algo… ¿podrías acompañarme un momento? Luz, espera aquí; quiero decirle algo a Grise.
—¿Qué sucede, Lucas? ¿Acaso quieres decirme algo…?
—Bueno, pues me gustaría festejarle el cumpleaños a Luz. Sabes, desde que ha estado conmigo, ha sonreído mucho más; además, desde que te conoció a ti y al abuelo, sus días parecen estar iluminados, jajaja. Por eso quería celebrarle el cumpleaños a ella.
—Si no mal recuerdo, tú cumplías también por estas fechas, ¿verdad, Lucas?
—Bueno, yo no necesito un cumpleaños —exclamé rascándome la nuca.
—Sabes, eres un niño muy peculiar. A pesar de tener 5 años, te comportas como un adulto.
Las palabras de Grise resonaron en mi mente; luego, por unos segundos, me hizo pensar que me había descubierto, sin embargo, necesito sacar una excusa sobre eso.
—Tú crees… La verdad es que comparado con Luz, ella siempre quiere actuar como una adulta.
—Jajaja, tienes toda la razón. Ahora que lo pienso, siempre pasa imitándome, intentando sonar como adulta a pesar de tener 7 años… Pero creo que tienes algo de razón. Ya sé qué haré… Lucas, quiero que hoy entretengas a Luz; llévala al pueblo. Hablaré con el abuelo para preparar todo.
—Claro, cuenta conmigo. Entretendré a Luz todo lo que pueda.
Acto seguido me dirigí nuevamente a Luz y propuse salir al pueblo.
—Oye, Luz, ¿te gustaría salir al pueblo conmigo? Ya que estamos siempre pasamos entrenando y me dieron ganas de salir un poco… ¿Me acompañas?
Luz mostró un leve rubor en sus mejillas, haciendo que se tornaran en un tono rosado, y luego dijo:
—Oye, Lucas… ¿cómo me pides de la nada que salga al pueblo contigo? Además, por qué de la nada dices que pasamos entrenando, si siempre pareces estar sonriendo como un tonto obsesionado cuando hablan de entrenar.
—¡Cof!
—Eso es porque me acostumbré a entrenar desde chico.
—Pero si sigues estando enano.
—Bueno… ¿me piensas acompañar o no? —exclamé nuevamente, pero con protesta un poco persistente.
—Está bien, por esta vez. Pero primero pidámosle permiso a Grise.
—No te preocupes, yo mismo me encargué de eso y nos dio su aprobación. Regresaremos antes del anochecer.
Segundos después caminamos en dirección al pueblo por medio de esa entrada que parecía una pared que conectaba con el pueblo; y al salir, el inmenso ambiente de alegría conectó con ella. La felicidad de los lugareños fue contagiosa, haciendo que Luz sostuviera mi mano y me arrastrara a los puestos para observar lo que vendían.
Al acercarnos a uno de los puestos, una persona de aspecto humano y animal, estilo felino, nos dio la bienvenida dándonos permiso para observar mientras sonreía felizmente.
—Bienvenidos, niños.
Luz soltó un gemido de emoción y de pronto dijo:
—Lucas, mira ese collar en forma de ostra… es precioso. Brilla demasiado a pesar de no recibir luz solar.
—Es porque está hecho de algún material brillante. Ah, mira, Luz, esta diadema combina con tu aspecto blanco. Además, los cristales violetas van bien con el color de la diadema.
Al instante me arrastró hacia el siguiente puesto; esta vez no era de joyas, sino un puesto de objetos hechos de madera, como una flauta élfica. Normalmente imaginaría una flauta normal; sin embargo, esta tenía un aspecto alargado pero firme, agujeros a montón, y donde se pone la boca para tocar era fino y en forma de embudo, muy peculiar. Sin embargo, los ojos de Luz parecían brillar.
Observé con ternura a Luz mientras una gota de sudor rodaba por mi mejilla.
—Oiga, señor, ¿qué es esto? —preguntó Luz.
—Esto es un arpa. Sirven para tocar músicas o réquiem, aunque son difíciles de conseguir ya que provienen del continente humano, lo que hace difícil tenerlas en estos lugares. ¿Te gustaría verla más de cerca, niña?
—¿Puedo?
—Claro que sí —dijo el vendedor del puesto.
—Oye, Luz, deberías contenerte un poco. Si la rompes, no podremos pagarla y Grise se enojará mucho.
—Jajaja, tienes razón. Tenga, señor —dijo Luz devolviéndola.
Imprevistamente me arrastró un poco más adelante, donde el mercado se extendía un poco más; muchos lugareños caminando con una sonrisa en su rostro, mientras otros disfrutaban ver lo que había en los puestos, como si el peligro no rondara aquí. Luego de eso, Luz se acercó a uno de los puestos de comida.
—O… oye, Luz, espera.
—Señor, ¿qué comida es esta? —preguntó Luz.
—Oye, Luz, ten un poco más de respeto.
—Jajaja. Niña, veo que tu hermanito es muy maduro para su edad. Tengan, les daré estas brochetas; la casa invita.
Luz, sin dudarlo, dijo:
—¿En serio? Gracias, señor, se lo agradezco mucho.
—¡Ah! En serio las aceptó como si nada… Ah… muchas gracias, señor. Ven, Luz, vamos a sentarnos por allá, bajo ese árbol.
Luego agarré su mano y la llevé; al llegar, nos sentamos para poder disfrutar de aquella brocheta que nos había dado el vendedor.
«Punto de vista de Grise»
Lucas siempre me ha parecido muy maduro para su edad, y eso es lo que hace que sea adorable en mi opinión. Hasta me ofreció que le hiciéramos una fiesta de cumpleaños para Luz; ni siquiera se preocupó por el suyo.
Le dije que está bien; sin embargo, esta fiesta de cumpleaños será para los dos, aunque claro, será adelantada ya que aún faltan unas semanas para su cumpleaños. A veces pienso lo rápido que pasa el tiempo… parece que fue ayer que los rescaté de la capital Alone.
Bueno, creo que debería apresurarme; no tengo mucho tiempo. Si no me apuro preparando algo y arreglando un poco este lugar, Lucas se enojará.
—Oye, abuelo, ¿me ayudarías con esto?
—Hija, pero sabes que ya estoy bastante viejo para hacer este tipo de cosas…
—No me vas a engañar con esa excusa barata. Sé bien que fuiste tú quien derrotó a todos los goblins mutantes después de que Lucas se enfrentó a su líder, ¿verdad?
—Vaya, se nota que eres mi nieta… no se te escapa nada. Me conoces muy bien, jo, jo, jo, jo.
—Pues claro. He vivido contigo desde que mis padres fallecieron; era claro que iba a conocerte mejor que nadie, abuelo.
—Tienes razón. Bueno, te ayudaré.
Enseguida el abuelo empezó a limpiar algunas partes de la casa mientras yo me centraba en preparar una especie de tarta, aunque era la primera en mi vida y no quiero arruinarla. Por eso debo concentrarme lo más que pueda.
Más adelante, mientras preparaba la tarta, empecé a cocinar con algunos de los ingredientes que había comprado en el pueblo. Sinceramente, la tendera de ese lugar es muy amable; incluso me ayudó escogiendo los mejores ingredientes para los nutrientes necesarios del cuerpo, en especial porque tanto Lucas como Luz los necesitan; aunque entretenidos, siguen siendo niños.
Seguidamente, mientras me encontraba pensando, agarré algunas ollas de barro y prendí fuego; es mi parte favorita. Creo que cocinar es uno de mis fuertes; Lucas siempre dice que la comida que cocino es deliciosa y me alegra, pero siento que aún me falta mucho.
Más tarde, finalmente la tarta estaba lista; solo faltaba un poco de decoración y algunas frutas.
—Grise, ya terminé de limpiar lo que me pediste. ¿Necesitas algo más, hija?
—No, abuelo, eso era todo. Ya está anocheciendo; además, supongo que Lucas y Luz pronto vendrán. Podrías sentarte; ya casi termino con todo.
Cuando dije eso, usé algunos de los platos de madera que el abuelo hizo hace mucho tiempo.
—¡Chiiissss!
Cuando finalmente terminé de enjuagar los platos, la puerta de la entrada de la casa resonó y pequeñas voces de niños se oyeron hasta la cocina. Eran Lucas y Luz. Luego, una vez ya todo preparado, ellos finalmente entraron. El abuelo y yo nos paramos frente a la mesa y, al entrar los dos niños, dijimos al mismo tiempo:
—¡Lucas, Luz! Feliz cumpleaños.

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The First Breath After the Last (Novela)
Capítulo 19
The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 18
Estás leyendo el capítulo 18 de The First Breath After the Last (Novela), un novela. En los rincones más ocultos del planeta protegido por barreras indomables de escarcha. Jaxx gobernaba un reino completamente undido en el hielo. Era el monarca absoluto del frio, un genio que trataba la magia de hielo… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. The First Breath After the Last (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.