arrow_back

Leer The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

“Punto de vista de Sasha” 11 meses atrás: Han pasado unos días desde que Lucas cayó sobre el enorme abismo de las islas flotantes. Ni siquiera sé qué hacer, tampoco sé cómo voy a mirar a Elena y Andrew. Todo esto es mi culpa… S—si me hubiera quedado cerca de él, esto no hubiera pasado. Luego de eso, caminé con la capucha puesta; no tuve el valor de regresar a donde mi hermana y contarle lo sucedido. Me dirigiré a la ciudad de Sorien y encontraré una manera, o alguna pista, de que se puede sobrevivir ahí abajo o, al menos, una esperanza. Empecé a caminar hacia Sorien mientras me perdía en mis pensamientos, intentando saber la razón por la que siempre pasaba esto. Es como si una maldición siempre estuviera conmigo; cuando muestro mi lado amable, siempre hay algo que arruina ese momento. Las lágrimas rodaron por mis mejillas. Aunque no era común, ya habían pasado varias veces, como si gracias a ese pequeño me hubiera ablandado más. Siendo sincera conmigo misma, al principio no quería entrenarlo. A veces pensaba seriamente en regresarlo con sus padres, pero a medida que pasaba el tiempo más me acostumbraba a su pequeña presencia; verlo me daba paz. Cuando aprendió a usar el estilo Spellblade me alegré mucho, aunque no se lo mostré. Siempre me hacía sentir orgullosa y, aun así, ¿por qué no fui lo suficientemente responsable como para cuidarlo?, ¿por qué pasó esto…? Pensé, mientras caminaba. … Finalmente, después de un rato, llegué a la ciudad de Sorien. Todo parecía relajado: las personas hacían sus cosas, los aventureros reían y bebían entre ellos, las estructuras de las casas que estaban conectadas por puentes colgantes, callejones oscuros donde no se filtraba la luz, antorcheros sobre algunas de ellas. Por alguna razón, observaba cada rincón de la ciudad esperando algo, como si mi cuerpo buscara algo, aunque no sabía qué era. Puse mi mano sobre el pecho y pensé qué sucedía: «Esta sensación… ¿Por qué siento como si buscara algo por aquí?». No, no, no. Tengo que preguntar a aventureros que van a las islas flotantes todo el tiempo, necesito dirigirme a un gremio, eso es lo que haré. Puede que encuentre alguna respuesta. Tengo que mantenerme positiva, sé que habrá una respuesta a esto, tengo esperanzas, vamos, fuuuu. Luego caminé en dirección al gremio, mientras mis botas resonaban en el suelo de adoquines y tierra. Crucé varias calles llenas de gente mientras reían. A lo lejos observé una herrería de enanos; el sonido del golpe al metal se hacía fuerte mientras más me acercaba. Luego de cruzar esa parte, seguí en dirección al gremio. De repente, vi a unas personas encapuchadas; por alguna razón, en las partes de las orejas la capucha se levantaba. Serán… elfos. Bueno, no puedo quedarme pensando en eso. Después de un rato de caminar, finalmente llegué al gremio. ¡Crack! Resonó la puerta al abrirla. Personas por doquier observando misiones, tanto hombres como mujeres y con diferentes vestimentas. Luego, pilares que combinaban con las esculturas de aquellas estatuas de ángeles en medio del gremio. Segundos después, me acerqué a la recepcionista, una chica de cabello negro y un busto un poco de envidiar, y pregunté: —Disculpe, ¿se encuentra el líder del gremio? —con mi tono tímido y reservado, sin decir nada más. Luego de varios segundos, ella respondió con firmeza y mucha formalidad: —Sí, el maestro se encuentra en la parte superior del edificio, señorita Sasha. Ahora mismo lo llamo. ¿Podría esperar un momento? —M—Muchas gracias —exclamé con voz firme. Después de un rato, el líder del gremio apareció. Cualquiera se imaginaría un tipo robusto con cicatrices o una enorme barba de leñador; sin embargo, él es un tipo normal que en estatura estaría a unos 1.75 m y delgado. Tiene un aspecto de unos 40 años, con cabello canoso peinado hacia atrás, una ropa bastante normal, pero que siempre sostenía una espada en forma de cuerno de demonio de un color carmesí intenso. Al entrar, dijo: —Sasha, cuánto tiempo. Tenías mucho que no venías. Dime, ¿qué trae por aquí a una aventurera de rango S? … —¿Sucede algo, Sasha? Te veo bastante pálida y muy nerviosa, no es normal en alguien como tú. Las… las palabras no salían, un pequeño temblor salió de mi voz. Luego, con un respiro profundo, finalmente comencé a hablar: —Hace tiempo traje a mi sobrino a entrenar por petición de su padre, Andrew Caldwell. Supongo que lo recuerdas, él estuvo conmigo en el mismo grupo. Pues bueno, cuando nos adentramos a las islas flotantes hace un año, el pequeño que me acompaña no parecía alguien especial o que estuviera interesado en aprender, al menos desde mi punto de vista. Sin embargo, nunca mostró una emoción como el miedo o la frustración de manera abierta. Sus ojos siempre reflejaron sus ganas de aprender y esforzarse, y… —Sasha, ve al grano, no necesito que me expliques quién o cómo era. —Bueno, cuando regresamos de su entrenamiento finalmente íbamos a ir de regreso con sus padres, pero en medio del puente colgante, por el atajo, un enjambre de avispas reinas nos atacó. Y cuando yo me encontraba en medio de una batalla, Lucas, quien iba detrás mío, cayó… sobre el abismo, todo porque una de las avispas chocó justo donde él estaba parado haciéndolo caer. La expresión del líder del gremio cambió por completo, palideciendo al instante, aunque era entendible. Las pequeñas esperanzas que tenía parecían haberse desvanecido por completo de mí. —¿Tienes idea de lo que acaba de pasar, Sasha? ¿Cómo es que no pudiste proteger a tu propio sobrino? —¿Acaso te confiaste nuevamente porque pensabas que era lo suficientemente bueno para defenderse? Dime, ¿qué edad tenía el chico? —Había cumplido los 5 años. Al pronunciarlo, el líder del gremio empezó a gritarme, y era entendible: había sido alguien irresponsable que había dejado caer a su sobrino de 5 años por un acantilado profundo, y nadie sabía lo que había en ese abismo profundo. —Sasha, ¿tienes idea del problema en el que te metiste y el problema que metiste al gremio? —Lo entiendo bien. M… me haré responsable, sin embargo, tenía la esperanza de encontrar alguna respuesta sobre si alguien sabía qué hay en ese lugar. Por eso vine a ti a preguntarte; como alguien con experiencia, supuse que sabrías algo. —Y lo sé. Mis palabras no salieron de mi boca. Al escuchar eso, la pequeña esperanza en mí volvió. Luego dije: —¿En serio? —Sin embargo, no creo que saques nada aunque te lo dijera. No importa, es mejor que haber escuchado un «no». —Bueno, una antigua leyenda dice que debajo de esas islas hay algo así como un portal hacia otro lugar. Hace tiempo, un sobreviviente de esa caída escribió un libro sobre su experiencia después de haber sobrevivido a eso. Siendo sincero, es una simple leyenda de hace unos años, cuando aún era muy joven; sin embargo, no esperes nada más que eso, no hay pruebas ni testigos. Una leve sospecha de que algo no cuadraba rondó mi mente. Para ser sincera, ya sabía que no había solución real, sin embargo, aquella historia me dio una esperanza. —Sasha, Sasha, Sasha —dijo el líder del gremio, quien me hizo volver a la realidad después de perderme en mis pensamientos. —Sí. —¿Qué se supone que harás? Tendrás que responsabilizarte. —Y lo haré —dije con una sonrisa en mi rostro. La amargura que estaba hace un momento había desaparecido, una gran idea se vino a mi mente. —Y ahora, ¿qué sucede contigo? Hace un instante parecía como si todo el mundo se tirara en tus hombros y ahora sonríes. —Tengo una idea y me vas a ayudar, líder del gremio. —Si es algo raro, olvídate de que te ayude; no pondré mi vida y honor en riesgo por tus planes retorcidos —exclamó. Qué grosero de tu parte llamar retorcidos mis planes, si siempre era la que más aportaba al gremio. Luego me levanté con el rostro sereno y me paré frente a frente de él, haciendo una pequeña reverencia de manera honesta. —¿Qué estás haciendo? Vale, vale, te ayudaré, pero ya detente, me da vergüenza. —Bien. Retomando lo de tu plan, ¿qué tienes en mente, Sasha la Spellblade? Después de finalmente ponernos de acuerdo, empecé a hablar lo que tenía en mente: —Me gustaría que tú contactaras al clan de Wyvern Riders para que nos ayuden a bajar hasta donde podamos. Así podremos bajar y mirar qué hay abajo. Además, las personas de ese clan son bastante amables, ayudarían si se lo pidiéramos; claro, les daremos una recompensa a cambio. Por eso necesito de tu ayuda y tus contactos. —Por favor, Elarn. —Es la primera vez que utilizas mi nombre. ¡Haaa! Luego de ese quejido, soltó un suspiro y dijo: —Bien, me contactaré con ellos lo más rápido que pueda, el máximo es de dos días. Podrías esperar hasta eso —dijo Elarn. —Dos días, está bien. Durante esos dos días intentaré hacer misiones para ganar suficiente dinero para poder pagarles por esto. Te agradezco por esto, líder del gremio, en serio muchas gracias. —Solo por esta vez, Sasha. Pero ánimo. —Sí. Luego de eso, salí del piso superior y me dirigí hacia el primer piso para acercarme al tablero de misiones. Luego, al revisar, observé bastantes misiones; aunque no eran de rango alto, todas parecían de principiantes. Había muy pocas de rango B y A, pero ninguna de rango S. Sin dudarlo, me acerqué nuevamente a la recepcionista para preguntarle sobre las misiones de rango S, y al hablar ella dijo: —Las misiones de rango S aún no están del todo preparadas. Una vez las tengamos listas, podremos ponerlas sobre el tablero, pero si desea, puede hacer alguna de rango A y B, señorita Sasha. No le vendría mal cambiar de aires de vez en cuando. —¿Tú crees? Está bien, haré eso. Escogeré alguna que me dé una cantidad alta, el dinero lo necesito en menos de tres días. —Entonces le recomiendo la de aquella esquina: es derrotar a un monstruo en las mazmorras del este. Supongo que no necesita un equipo, ¿o sí…? —No, puedo hacerlo sola. Gracias por el consejo. Bueno, me tengo que ir, gracias por la información. —De nada, señorita, que le vaya bien —dijo la recepcionista. Luego agarré la misión, que era en la mazmorra del este, y salí corriendo directo a ella. Sin embargo, luego abrí el papel para ver qué clase de monstruo era y, al observarlo, no tuve de qué preocuparme: es una hidra de 5 cabezas negra. Pertenece a la mazmorra laberinto, así que no habrá problema con el monstruo ni con la mazmorra, he estado allí muchas veces. Lo que me preocupa es no poder conseguir todo el dinero en 2 días, pero haré lo posible para poder ahorrarlo. … Finalmente, después de un largo recorrido a pie, llegué a la mazmorra del este. La entrada era parecida a un templo espacioso con pilares amontonados y pedazos de rocas por doquier. Después de eso, entre la oscuridad, se apoderó del cuarto engulléndolo completamente. Luego, al entrar, seguí corriendo hacia abajo para llegar lo más pronto posible. ¡Tuck… tuck… tuck! Resonaban mis pasos mientras más corría. Luego, en algunos de los pisos me enfrenté a monstruos pequeños, algo que cualquiera podría hacer. Mientras más me adentraba, la mazmorra empezó a moverse para cambiar la posición de sus pisos. Yo, que me encontraba en uno de los pisos con apariencia de bosque, fui movida a uno donde parecía una especie de prado, una enorme planicie con montañas y sembrados; aunque no había nadie viviendo, obviamente, se podía sentir como si estuviera en la superficie. No puede ser, ¿cómo es que cambian justo cuando estoy aquí? Maldición, necesito llegar rápido a esa hidra, no puedo perder más tiempo. Empecé a correr nuevamente, esta vez más rápido. Como estaba despejado el camino no fue un problema, además de que esta parte siempre se mantenía de día. Después de un rato, finalmente logré llegar al piso de la hidra: una cueva oscura con picos sobre el techo, gotas cayendo y creando charcos, y un enorme lago al frente. Finalmente llegué. Luego saqué la espada, lista para enfrentarme a esa hidra. Al menos todo el tiempo corriendo valió la pena, porque la recompensa sí es alta; si hago misiones de este nivel que paguen bien, podré reunirlo en menos de dos días. Minutos después, la hidra emergió del lago. El agua del lago subterráneo estalló en una violenta marea cuando la criatura emergió. Frente a mí se alzaba una colosal hidra de escamas oscuras, con un tono negro azulado y violáceo que brillaba de forma aceitosa bajo la escasa luz de la cueva. No era un reptil común; sus cinco cuellos se retorcían de forma independiente como enormes serpientes blindadas, rematados en cabezas draconianas de mandíbulas erizadas de colmillos afilados. Lo que más imponía era su coraza natural. Su pecho y la parte inferior de sus cuellos estaban protegidos por placas óseas de un color pálido y amarillento, similares al hueso viejo, que contrastaban con la negrura de su lomo espinoso. Sus ojos fijos y carentes de emoción destilaban un instinto asesino puro. Cada una de sus cinco cabezas siseaba con un eco distorsionado, revelando unas fauces capaces de triturar el acero de una armadura de rango alto sin el menor esfuerzo. Apreté el pomo de mi espada mientras evaluaba a mi oponente. La hidra se apoyó firmemente sobre sus garras delanteras, agitando sus cinco cabezas en perfecta sincronía. Sus escamas oscuras parecían absorber la poca luz mágica del lugar, haciendo que sus movimientos fueran difíciles de predecir. Un monstruo con tanta protección física significaba una sola cosa: la fuerza bruta no bastaría. Tendría que imbuir mi hoja con la energía del Spellblade si quería atravesar esa armadura de escamas y hueso. Sin dudarlo, imbuí mi espada en magia de aire para apoyarme porque sabía que no sería fácil. Luego me acerqué a toda velocidad hacia su cuello, lanzando filos de aire en forma de espada directo hacia él; sin embargo, el único efecto que hubo fue el sonido de dos espadas chocando. ¡Clink! No me rendí y nuevamente lancé un ataque rápido imbuido en magia para cortar un cuello. Sin embargo, las escamas oscuras y las placas óseas del pecho eran tan gruesas que mi espada rebotó, dejándome las manos temblando por la vibración. Luego volví a alejarme mientras jadeaba un poco. Mientras estaba expuesta, una de las cinco cabezas me golpeó y me lanzó contra las rocas. ¡Puaf! Rayos, no creí que fuera tan fuerte. Claro, la última vez que la pudimos derrotar fue porque estábamos en equipo; sin embargo, tengo que saber que Lucas está vivo, no regresaré con sus padres hasta que lo encuentre. Sé que Lucas está vivo, lo presiento —dije por puro instinto. Luego me levanté con ayuda de la espada mientras me tambaleaba un poco. Segundos después, las cinco cabezas se coordinaron. Tres atacaron de frente mientras las otras dos canalizaron un aliento de fuego morado y rojo corrosivo desde los lados para encerrarme. Además, la última vez que corté una de sus cabezas, noté que el flujo de maná del monstruo se concentraba en el muñón para regenerarla de inmediato. Al recordar eso, me di cuenta de que no puedo cortar las cabezas al azar. Debo usar mi entorno, el lago o las estalactitas del techo, para inmovilizarlas. Luego me escondí, dejándola con duda mientras gruñía y giraban sus cabezas intentando buscarme. Luego empezaron a lanzar magia a lo loco sobre las rocas que servían de escondite; sin embargo, no desaproveché la oportunidad y empecé a canalizar la energía de Nexo lo más que pudiera mientras se entretenía en buscarme. «Fusión de elementos agua y aire. Mézclense en uno solo hasta convertirse en energía pura». Luego, la energía empezó a fluir a mi alrededor convirtiéndose en un aura blanca que rodeaba todo mi cuerpo, haciendo que mi cabello se tornara de un color plateado brillante temporalmente. Después, toda la energía canalizada se mezcló en mí y la espada para luego activar una habilidad de movimiento rápido (Filo de Viento). Luego esquivé las cinco fauces a la vez. Mientras corría por las paredes de la cueva, imbuí mi espada en un solo elemento pesado por completo; luego, aprovechando que la hidra fallaba sus ataques, salté directamente sobre su pecho expuesto y clavé mi espada liberando una explosión de energía interna que destruyó el núcleo del monstruo desde adentro, haciéndome volar por los aires a mí también. Luego recuperé mi color natural de cabello nuevamente. El cuerpo de la hidra finalmente cayó derrotada, deshaciéndose. Luego, con la fuerza que aún tenía, me acerqué hasta donde estaban los materiales y los recogí: sus escamas duras y brillosas las hacían muy valiosas, de ser un material muy bueno para armas me ayudará a conseguir mucho dinero, así podré completarlo muy rápido. Empecé a recogerlos uno por uno tardando algunos minutos; cuando finalmente los recogí, me levanté adolorida y golpeada, caminé hacia arriba, a la superficie, para poder por fin recoger la recompensa. “...” Finalmente salí de la mazmorra y llegué a la ciudad de Sorien. «Primero compraré algunas Lágrimas Astrales; estas pociones son muchísimo mejores que las pociones curativas», dije. Luego caminé hacia una de las casas más famosas de la ciudad por tener las mejores pociones, Lágrimas Astrales. Al entrar, observé muchas pociones de diferentes colores; además, olía demasiado bien allí. De repente, una señorita de aspecto joven salió. Luego le pedí una de las Lágrimas Astrales y ella, sin dudarlo, me la vendió. Cuando finalmente la compré, sin dudarlo me bebí una, haciendo que recuperara mi energía y sanara los golpes, aunque las heridas aún estaban ahí. —Muchas gracias por su compra —dijo. Luego de eso, salí y me dirigí hacia el gremio de aventureros. ¡Truck, truck! Al entrar en el gremio, me dirigí directo a la recepcionista. Al entregar el núcleo a la recepcionista, se hizo evidente la sorpresa de los demás aventureros al ver que había derrotado a una hidra de cinco cabezas. El silencio incómodo me persistió por unos minutos antes de que la recepcionista finalmente hablara: —Sasha, ¿en verdad pudiste derrotar a una hidra negra de 5 cabezas tú sola? —Sí —respondí—. Pero no fue nada fácil, me las tuve que ingeniar, aunque si no fuera por mis habilidades creo que habría muerto. En todo caso, lo hago por algo, ¿ahora podrías darme la recompensa? —S—sí, claro. En total son 500 monedas de Astralium. Cuando recibí la recompensa, todos quedaron asombrados por la cantidad de dinero. Sin embargo, no entiendo: si las misiones de rango S son mucho más difíciles, pero pagan mucho más que esto... En todo caso, no me permitiré descansar, necesito seguir ahorrando todo lo que pueda. Para asegurar los fondos necesarios, pasé el resto del primer día y todo el segundo encadenando misiones de rango A y B sin parar. Limpié un nido de lobos de las sombras y escolté una caravana comercial a través de un paso montañoso infestado de trasgos. Mi cuerpo protestaba; el cansancio físico acumulado estaba pasando factura, obligándome a depender de costosas pociones de recuperación de maná que mermaban mis ganancias. Sin embargo, cada monstruo abatido y cada moneda acumulada me acercaban un paso más al abismo de las islas flotantes. Me convertí en una máquina de cazar, fría y silenciosa, llamando la atención de los aventureros locales, quienes susurraban a mi paso sobre la desesperación que emanaba de la famosa Spellblade. Finalmente, la noche previa al encuentro con Elarn llegó. Me encontraba sola en la habitación de una posada de Sorien. Sobre la rústica mesa de madera, conté las monedas por última vez: el total era suficiente para pagar el costoso servicio de los jinetes de Wyvern. Al apagar la vela, la oscuridad de la habitación se volvió sofocante. Me tumbé en la cama, pero el sueño se negaba a venir. Miré el techo de vigas de madera mientras el silencio de la noche amplificaba mis propios pensamientos. «Sentimientos encontrados... qué ironía», pensé, apretando las sábanas con rabia. Por un lado, sentía un destello de alivio. La leyenda del portal subterráneo que me había contado Elarn encendía una luz de esperanza en mi pecho. Me aferraba con uñas y dientes a la idea de que Lucas seguía vivo allá abajo, esperando a que su tía fuera a rescatarlo. Imaginar su mirada fija y decidida, la misma que ponía cuando entrenaba el estilo Spellblade, me daba las fuerzas necesarias para seguir moviendo mis músculos adoloridos. Pero, por el otro lado, una marea de culpa negra y pesada me arrastraba hacia el fondo de mi propia mente. «¿Y si solo me estoy engañando para no volverme loca?», me cuestioné en un susurro, sintiendo un nudo amargo en la garganta. La realidad era brutal: Lucas era un niño de solo cinco años. Había caído al vacío absoluto por culpa de mi exceso de confianza. Yo era una aventurera de rango S, se suponía que debía anticipar cualquier peligro, proteger lo que importaba. Si tan solo no me hubiera distraído con el enjambre de avispas reinas... Si tan solo lo hubiera mantenido a mi lado, agarrado de mi mano. El miedo a lo que encontraría en el fondo del abismo me aterrorizaba. Temía gastar hasta mi última moneda, mover cielo y tierra con los Wyvern Riders, para al final descubrir que solo había rocas y muerte. ¿Cómo miraría entonces a Elena y Andrew a la cara? Todo esto era mi maldición. Cada vez que intentaba mostrar afecto, cada vez que abría mi frío corazón y permitía que alguien me importara, el mundo se encargaba de arrebatármelo de la peor manera posible. Primero mi pasado, y ahora ese pequeño niño que, sin darse cuenta, se había convertido en mi paz. Cerré los ojos con fuerza, permitiendo que una sola lágrima rodara por mi mejilla en la penumbra. No podía quebrantarme ahora. Mañana descendería al abismo. Encontraría una respuesta, fuera la que fuera, aunque tuviera que pagar el precio con mi propia vida. Al día siguiente finalmente me reuní con Elarn para por fin empezar todo. Nos encontrábamos frente a frente mirando las monedas y luego él dijo: —Sí, creo que esto es suficiente para pagarles al clan Wyvern Riders —exclamó Elarn. —Entonces sí pudiste hablar con ellos. —Así es. Ahora mismo se están dirigiendo hacia aquí, aunque no precisamente aterrizarán aquí; tendremos que ir a la entrada de las islas flotantes. —Bien, no perdamos más tiempo, líder del gremio, vamos hacia allá pero ya. Necesito saber si mi sobrino aún está ahí abajo. —Bien, bien, avisaré a todos que no estaré aquí. Luego de eso pasó un buen rato mientras se preparaba y avisaba a todos que no iba a estar. Después salimos del gremio y emprendimos camino hacia la entrada de Sorien. —Oye, ¿seguro que no necesitas llevar más cosas aparte de lo que llevas? Una espada y algunas provisiones, ¿no es muy poco? —Siempre ha sido así y siempre me ha funcionado. —Sinceramente no te entiendo, eres una jovencita muy misteriosa, pero bueno, así eres tú. … Al llegar a la entrada, personas con vestimentas muy peculiares y wyverns estaban en la entrada. Su atuendo parecía el de un mago, traje largo hasta las rodillas azul y blanco, capuchas que me hacían pensar que eran asesinos de primera clase. Pero bueno, por otro lado, frente a mí se alzaba la montura del clan: unos imponentes wyverns de silueta esbelta pero aerodinámica. Sus alas membranosas, terminadas en garras afiladas, le servían de apoyo delantero sobre el suelo, dándole una postura agazapada y lista para el despegue. Tenía un cuello alargado y una cola delgada que se curvaba con elegancia, coronada por un aguijón o espina terminal. Su cabeza, pequeña y estilizada en comparación con su cuerpo, recordaba a la de una serpiente antigua con cuernos que se extendían hacia atrás, dándole un aire aerodinámico e intimidante. Luego, Elarn se acercó a ellos para conversar y, minutos después, finalmente lo dijeron: —Suban. Sin dudarlo, finalmente me subí a la espalda de uno de ellos con uno de sus jinetes, luego Elarn subió en otro. Las alas empezaron a moverse, haciendo que un tornado de aire despejara las rocas y tierras. Luego empezó a ascender tomando impulso, voló en línea recta hasta un punto alto en el cielo, luego bajó a toda velocidad para entrar en la entrada más grande que estaba sobre la cabeza de la colosal estatua de las islas flotantes, dirigiéndonos directamente sin dudar mientras recorremos el túnel de la entrada que ni yo conocía. Finalmente llegamos nuevamente allí, luego uno de los jinetes preguntó: —¿Dónde fue la caída? Yo, sin dudarlo, apunté hacia dónde había sido para luego ir directo. El sonido de los aleteos fue extremadamente fuerte, retumbó en mis oídos. ¡Fruush… fruush! Luego, con un impulso del aleteo, voló a toda velocidad hacia el lugar y se inclinó hacia abajo volando en línea recta. Segundos después, las avispas reina aparecieron. Por suerte había jinetes arqueros, y Elarn, quien también estaba luchando, gritó fuertemente diciendo que nos adelantáramos. El jinete con el que iba hizo acelerar al wyvern, volando más rápido hacia abajo. A medida que nos adentrábamos en las profundidades, la luz del sol de las islas flotantes comenzó a extinguirse, reemplazada por una penumbra absoluta y fría. El aire se volvió denso, pesado, como si la misma atmósfera intentara aplastarnos por osar bajar a un reino prohibido. El silbido del viento en mis oídos pasó de ser un rugido a un zumbido sordo y constante. El viaje se sentía eterno; dejamos atrás las raíces flotantes, luego los bancos de nubes perpetuas, hasta que incluso el sonido de las batallas de arriba desapareció. Estábamos suspendidos en una caída infinita donde el tiempo parecía haber perdido su significado, atrapados en la garganta del mundo. Justo cuando la oscuridad total amenazaba con devorarnos, una fluctuación de energía de Nexo colosal sacudió el aire. Mis circuitos mágicos vibraron violentamente ante la presión. —¡Mira allá abajo! —gritó el jinete, señalando el vacío con voz temblorosa. Me asomé por el costado del wyvern y mis ojos se abrieron de par en par. La leyenda de Elarn era real, pero esto no era un simple portal de piedra mágica. Frente a nosotros, en el fondo más puro del abismo, se abría una anomalía descomunal, una especie de túnel cilíndrico que distorsionaba el espacio a su alrededor. No tenía un fondo sólido; era un vórtice cósmico que resplandecía con miles de millones de partículas brillantes, nubes gaseosas de color violeta, destellos dorados y un abismo interno cubierto por un manto de estrellas y galaxias en miniatura que giraban en una espiral interminable. Era hermoso, hipnótico y aterrador a la vez, como si el universo mismo se hubiera fracturado en ese único punto. Sin embargo, la contemplación duró apenas un suspiro. Al acercarnos al borde de aquella distorsión, la gravedad misma se volvió loca. Una corriente de viento violenta y errática, cargada de una energía gravitatoria pura, estalló desde las paredes del portal como una onda expansiva invisible. El wyvern soltó un chillido de dolor cuando el impacto desestabilizó su vuelo por completo, obligándolo a dar un giro brusco en el aire para no ser succionado. El movimiento fue tan súbito y brutal que la correa que me sujetaba a la montura cedió bajo la presión del viento. —¡Sasha! —escuché el grito lejano del jinete antes de que el vacío me tragara. Mis dedos resbalaron de las escamas grises de la criatura. El viento violento me arrancó de la montura, empujándome en una caída libre directa hacia el centro del vórtice de colores. El wyvern intentó virar para atraparme, pero la tormenta de energía de Nexo creó una barrera infranqueable que lo empujó hacia arriba, dejándome completamente sola. Mientras caía directo al agujero cósmico, viendo cómo los colores violáceos y las estrellas me envolvían, cerré los puños con fuerza. No había marcha atrás. Estaba cayendo al portal que me llevaría con Lucas. Unas voces resonaban sobre mí como si alguien estuviera a mi lado. Luego empecé a abrir lentamente los ojos, observando un techo desconocido y borroso. Un rostro que no me sonaba se acercó a mí. ¡Eh! Me sorprendí tanto que di un salto hacia atrás de donde estaba recostada para luego decir: —¿Quién eres tú? Responde —dije con un tono frío. —Tranquilízate, yo soy la que debería preguntar eso, ¿no? Pero, en todo caso, no intento hacerte nada. Te encontré en el patio de mi casa y te traje aquí adentro. —¿Recuerdas cómo llegaste hasta aquí? —Yo… «Es verdad, no puedo decirle que caí por un agujero extraño y llegué a este lugar así como así. Necesito inventarme una excusa». —Yo… me perdí mientras caminaba y terminé aquí. —«Rayos, eso no convencería a nadie», pensé. —¡Eh! ¿En serio? Nunca había visto a humanos visitar nuestras tierras, eres la primera humana que conozco. «¡Ah! ¿En serio se la creyó así de fácil? Esta chica es demasiado inocente. Aunque ahora que me fijo bien, su apariencia parece humana, sin embargo, tiene orejas bastante largas sobre su cabeza parecidas a las de los zorros amarillos, además de tener una cola. Es como una chica de 18 años». —Oye, ¿puedo hacerte una pregunta? —Claro, dime, señorita… —Soy Sasha. —Señorita Sasha, ¿qué quieres preguntar? —¿En dónde estamos exactamente? —¿Qué? —Digo, es que solamente salí de viaje y no supe el destino que llevaba el barco en el que vine, por eso pregunto exactamente dónde estamos. —¡Ah! Ya veo. Estamos en uno de los pueblos del Bosque Encantado, en el continente Krazul. «¿Bosque Encantado? ¿Continente Krazul?», pensé. Eso es muy lejos del continente Aethelgard. Quiere decir que ese portal de energía o lo que sea que haya sido me transportó hasta aquí. Entonces Lucas… Lucas está vivo, él sigue vivo… Las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos. Sin contenerlas más, comencé a llorar. —Oye, ¿estás bien? ¿Qué te sucede? —preguntó ella con un tono amable y considerado. —Estoy bien, solamente estoy feliz, estoy muy feliz… —ja, ja, ja, reí levemente con la voz quebrada. 11 meses después. Presente. El tiempo en el continente de Krazul avanzaba con una lógica implacable. Once meses habían pasado desde el día en que desperté en aquel pueblo del Bosque Encantado. Once meses en los que el mundo exterior continuó su curso, ignorando por completo la odisea de una aventurera de rango S que todos en Aethelgard daban por muerta. Durante este tiempo, descubrí que Krazul era un territorio salvaje, fragmentado en decenas de pueblos aislados por peligros naturales y criaturas cuya densidad de energía de Nexo —que aquí conocen como maná— superaba todo lo que había visto antes. Las distancias eran descomunales y la comunicación entre los asentamientos era casi nula. Pero no me quedé de brazos cruzados lamentando mi suerte. Utilicé cada maldito día de esos once meses para una sola cosa: fortalecerme. El Bosque Encantado se convirtió en mi terreno de pruebas. Sus monstruos endémicos y sus zonas de alta presión mágica forzaron mis circuitos de energía de Nexo a expandirse y evolucionar. Pulí el estilo Spellblade hasta niveles que antes creía inalcanzables, adaptando mi flujo de energía a la atmósfera hostil de este continente. Ya no era la misma guerrera que confió ciegamente en sus habilidades en las islas flotantes; el entrenamiento constante y la necesidad absoluta de sobrevivir me habían transformado por completo. Mi apariencia también reflejaba ese cambio. Dejé atrás las pesadas e incómodas prendas de aventurera convencional de mi antiguo hogar. Ahora vestía un traje táctico de una sola pieza, confeccionado en una tela ajustada a mi piel resaltando mis curvas; además, era del color negro azabache, un material flexible de alta resistencia que absorbía los impactos y permitía una total libertad de movimiento en combate. Sobre este, llevaba un abrigo oscuro con una capucha estilizada al estilo ninja, diseñada para ocultar mis facciones en las sombras y proteger mi apariencia. Según me contó Lira, la raza de aquí, llamada terios de linaje, son realmente egoístas y maltratan a los humanos o a los de su propia raza si faltan el respeto a su cultura, pero bueno. Era una vestimenta diseñada para el combate y la velocidad, pero que mantenía la esencia de mi herencia: unas sutiles runas grabadas con hilos de plata recorrían los bordes de mis mangas y del abrigo, reaccionando de inmediato cada vez que canalizaba energía elemental a través de mi cuerpo. El diseño utilitario y letal no hacía más que potenciar mi estilo Spellblade, lista para canalizar ráfagas de aire o fuego en un parpadeo. Ajusté las correas de mis guantes negros y me coloqué la capucha, dejando que las sombras cubrieran la mitad de mi rostro. Once meses de búsqueda, entrenamiento y pistas difusas me habían traído hasta este punto exacto. La espera había terminado. Era hora de moverme al siguiente pueblo de Krazul y participar en el torneo. —Live, ya está la cena lista —dijo Lira. Por cierto, ahora me hago llamar Live en este lugar. Necesito ocultar mi propia identidad y buscar pistas de mi sobrino, así finalmente podremos regresar a casa.
The First Breath After the Last (Novela)

Continúa leyendo

The First Breath After the Last (Novela)

Capítulo 18

Siguiente Capítulo ›

The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de The First Breath After the Last (Novela), un novela. En los rincones más ocultos del planeta protegido por barreras indomables de escarcha. Jaxx gobernaba un reino completamente undido en el hielo. Era el monarca absoluto del frio, un genio que trataba la magia de hielo… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2026. The First Breath After the Last (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.