Leer The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
«Punto de vista de Grise»
Me encontré a Lucas y Luz fuera de casa; prácticamente andaban solos por el bosque. Aunque no es del todo peligroso, parece que sí fueron emboscados por dos osos bengala. Y aunque debo admitir que Lucas hizo muy bien en protegerla, con la vieja espada que sostenía no duraría mucho delante de esos dos monstruos.
Me siento orgullosa de que estos niños hayan progresado. Lucas ya tenía experiencia en combate antes de venir aquí, pero sus habilidades han aumentado aún más. Por otro lado, Luz tampoco se queda atrás; al contrario, también puede controlar mejor el maná, o como le llama Lucas, el Nexo.
Ahora mismo nos dirigimos nuevamente a casa; el abuelo nos espera y no podemos demorar demasiado. Luz aún parece asustada por lo sucedido, y Lucas no parece sorprendido. Al contrario, por alguna razón su risita arrogante -la que siempre muestra cuando se emociona- sigue ahí.
\-Lucas, pareces emocionado -pregunté.
\-Sí. Aunque no pude enfrentarme a ellos, ya tengo una idea de lo fuertes que son. Tendré que entrenar más.
El abuelo me contó algo sobre uno de los pueblos: hay un lugar conocido como Los Huecos. Si no lo conocen, son mazmorras donde aventureros de este continente llegan tanto para ganar dinero como para ascender de rango de aventura. Tenía pensado llevarlos; sin embargo, aún son débiles y son niños, así que no sé si sea buena idea. Además, es que allí van los de linaje... son extremadamente egoístas, y cuanto más alto es tu rango, peor te portas. Por eso traje al abuelo: él explicará mejor y sabrá qué hacer antes de ir a Los Huecos.
Después de un rato conversando y explicando la función de ese lugar, finalmente llegamos a la casa. El abuelo estaba parado contemplando el cielo con las manos en la espalda.
\-Abuelo, ya llegamos -dije en tono alegre.
\-Oh, bienvenidos. ¿Se encuentran bien?
Luz corrió hacia el abuelo con lágrimas en los ojos para abrazarlo.
\-Jo, jo, jo... ya pasó, pequeña.
Lucas y yo sonreímos desde la distancia mientras observábamos ese pequeño momento. Luego de un rato, Luz finalmente parecía haberse calmado.
\-Oye, abuelo, me gustaría que les contaras mejor sobre lo que me dijiste en el camino y darles una idea más clara antes de ir a ese lugar. Porque parece que Lucas está emocionado -exclamé, mirándolo de reojo.
\-Mmm... primero deberíamos comer. Ya tengo hambre. La conversación será cuando todos estemos relajados y con el estómago lleno.
\-Tú solo quieres comer.
\-Jo, jo, jo...
\-Bueno, en todo caso tienes razón. Prepararé la comida. Luz, ¿quieres ayudarme?
\-Sí. Te ayudaré, Grise.
\-Oye, Grise... ¿y yo qué haré?
\-Tú, espera junto al abuelo hasta que termine de cocinar.
\-¡Qué!
Después de eso, Luz y yo nos dirigimos a la cocina y buscamos los ingredientes. Un rato después, cuando finalmente los reunimos, los observé con detenimiento pensando en qué sería mejor preparar. Sin embargo, Luz parecía esperar órdenes para empezar.
\-Ya sé: será la mejor sopa de verduras que tenemos y la acompañaremos con carne. ¿Qué te parece, Luz?
\-Me parece una buena idea, Grise. ¿Por dónde debo empezar?
\-Bueno, quiero que me traigas esas cucharas y mezcles esto. Yo picaré las verduras.
Segundos después, ella sin quejarse ni dudar empezó a mezclar mientras yo empezaba a cortar. Coloqué una olla de barro sobre la estufa y la encendí con magia de fuego. Por cierto, los humanos como Lucas no pueden usar el elemento fuego por considerarlo tabú o falta de respeto a las cuatro bestias primordiales.
Sinceramente, eso no tiene sentido para mí; desde mi perspectiva, el fuego es uno de los elementos más útiles en la magia.
\-Grise, ya terminé esta parte -exclamó Luz.
\-Bien, muchas gracias, Luz. Ahora espera sentada en la mesa; ya estoy por terminar. Por cierto, ¿podrías llamar a Lucas y al abuelo?
\-Sí.
Cuando finalmente todos estábamos sentados y la comida servida, empezamos a comer. Tanto el abuelo como Lucas parecían muy animados y comían con ganas, aunque de manera moderada. Es la primera vez que veo al abuelo divertirse tanto con alguien mucho más joven que él.
...
Dos horas más tarde, Luz y Lucas se sentaron con el abuelo para que por fin empezara a hablar de Los Huecos. Segundos después, comenzó a relatar:
\-Bueno, Los Huecos son mazmorras en uno de los pueblos de este lugar. No tiene que ver con la capital, Alone, sino aquí mismo, en el bosque encantado. Los de linaje que tienen el oficio de aventureros suelen ir a esos sitios a cazar monstruos o eliminar anomalías impuras. Por otro lado, también los bendecidos entran a subir de rango o ganar dinero; sobre todo, es uno de los mejores lugares para ganar experiencia en combate y cosas así. Además, hace poco se supo que en el mismo pueblo organizarán un torneo en el coliseo principal para que aventureros, guerreros o caballeros compitan para ascender de rango o obtener permiso de entrada. El ganador, aparte de todo esto, recibirá un título, por lo que mucha gente de diferentes lugares llegará allí, incluso humanos.
Cuando Lucas escuchó eso, no pudo evitar emocionarse. Sus ojos parecían brillar y su sonrisa mostraba entusiasmo, mientras Luz no se quedaba atrás: su sonrisa también reflejaba algo parecido. Parecía que la impaciencia los estaba devorando vivos. En todo caso, me alegro de que estén felices.
\-Oye, abuelo, ¿qué se necesita para participar? -preguntó Lucas.
\-Pues la única regla, creo, es saber pelear. Lo demás no creo que sea un obstáculo. Aunque mayormente participan adultos o jóvenes, también se puede hacerlo en equipo -respondió el abuelo.
Entonces dije:
\-Los torneos suelen celebrarse cada año por estas fechas, así que hay tiempo y oportunidad de sobra. Si quieren participar, tendrán que entrenar muy duro durante unos dos años para fortalecerse. Si Luz también quiere participar, tendrá que esforzarse mucho.
\-¿En serio? Entonces empezaré a entrenar en cuanto llegue el momento. Necesito practicar mucho y perfeccionar mis habilidades. Si logro entrar a esa mazmorra, podré ganar dinero y ayudar a Luz a regresar a su hogar... y también podré volver con mi familia.
Las palabras de Lucas fueron como un golpe en el corazón. Ver a un niño de su edad separado de su familia y aun así mantener la sonrisa debe ser realmente duro para él. Además, Luz también ha sido muy fuerte.
«Punto de vista de Lucas»
Finalmente llegó el día. Por fin podría empezar a entrenar. Aunque no sé quién me instruirá: el abuelo parece anciano, pero su aura es imponente -diría que mucho más que la de Sasha-, pero no estoy seguro. También está Grise: aunque es joven, su capacidad de combate es excelente, además de su agilidad y velocidad. Es decir, hasta ahora he conocido a personas con talentos extraordinarios: primero Andrew, luego Sasha, y ahora estas dos. Ah, y Luz: aunque es una niña, tiene un don innato para la magia.
Los pensamientos recorrían mi mente uno tras otro, y la curiosidad por saber cómo entrenaremos me estaba comiendo. Ahora mismo hago estiramientos frente a mi cama; normalmente los haría afuera, pero Grise siempre dice que es mejor hacerlo al despertar. No sé si lo hace por costumbre o si simplemente es así.
Las voces de Luz y Grise resonaban en el pasillo; parecían estar haciendo algo divertido. Pero no puedo estar jugando todo el día: necesito entrenar para ir a ese tal torneo y luego a Los Huecos. Cuando bajé al piso inferior y entré a la cocina, lo primero que pensé fue: esto no lo preparó ni Grise ni el abuelo. La única persona capaz de este desastre es...
\-¡Luuuuuz! ¿Qué le hiciste a mi comida?
Las risas de Luz y Grise se hicieron más fuertes.
\-Oigan, esto no es gracioso.
\-Tranquilo, Lucas, no tienes por qué enojarte... -dijo ella, conteniendo la risa-. ¡Fff!
\-No puedes contenerte. Al menos disimula, Grise... y tú también, Luz. Me gastaron una broma de mal gusto.
Finalmente decidí comer. Después, salí al patio donde el abuelo estaba sentado cerca del árbol frutal, pareciendo descansar. Aunque no lo sé, siento que incluso si parece dormir, está pendiente de todo lo que lo rodea. En fin, esperaré a que aparezca Luz.
\-Abuelo, ya estoy aquí. ¿Podemos empezar? ¿Qué haremos primero? -dijo ella.
El abuelo hizo un sonido antes de abrir los ojos y luego dijo:
\-Veo que ya están aquí. Bien, iremos al bosque. Se enfrentarán a monstruos de nivel bajo. Con el entrenamiento que han recibido de mi nieta y la meditación, creo que ya son capaces de vencer a un monstruo menor, e incluso a uno mediano. Especialmente tú, Lucas.
\-¡Sí, abuelo!
\-Tomen, lleven estas armas. Tu estilo se basa en armas dobles, pero por esta vez usarán espadas convencionales. Tú también, Luz. Se enfrentarán a ellos mientras yo observo. ¿Están listos?
\-¡Sí! -respondimos al mismo tiempo.
El abuelo y nosotros nos adentramos en el bosque, mientras Grise se quedaba en casa. Aunque estuve aquí antes, fue solo una mirada rápida; no vi nada, ni siquiera monstruos, aparte de esos dos grandes osos de fuego. Pero ahora todo está en silencio, como si no hubiera ninguna criatura. Sin embargo, no bajaré la guardia. En mi experiencia, los lugares así suelen ser extremadamente peligrosos; sin mencionar cuando estaba con Sasha, que ibamos a sitios de lo peor.
\-Luz, ¿te encuentras bien? -pregunté.
\-Sí, solo estoy un poco nerviosa.
El abuelo no pronunció palabra, solo nos observaba. Seguimos avanzando. Cuando todo parecía tranquilo, de repente apareció algo. Pensé que serían los osos de la otra vez, pero no.
\-Es una araña de hilo de acero -dijo el abuelo.
Ya veo. Así que esa es la araña de la que hablaba Grise. El sudor recorre mi mejilla hasta caer en mi barbilla. Debo tener cuidado: Grise dijo que sus hilos son tan afilados que si los toco, me rebanarán en segundos. Saqué la espada que me dio el abuelo y me puse en guardia, listo para luchar.
\-Lucas, déjame ayudarte.
\-¿Qué? Luz, ¿estás segura? ¿Quieres ayudarme?
\-¡Sí!
\-En ese caso, saca tu espada y ponte a mi derecha. Yo me colocaré a la izquierda. Así podremos atacar a la vez y veremos cuánto he mejorado en estos meses.
De repente, Luz se lanzó hacia las patas traseras de la araña para cortarlas, mientras la criatura me miraba a mí. La araña levantó una pata con velocidad, pero Luz logró cortar una. Entonces me lancé hacia ella para atacar. Mis movimientos eran mucho más fluidos; avancé en zigzag esquivando sus golpes, mientras empezaba a lanzar hilos cortantes. Mi mente estaba atenta a Luz, preocupado por si lograría defenderse, pero parecía más hábil que antes. Su determinación me hizo sonreír. Me lancé en el aire para clavarle la espada en la cabeza, pero su caparazón era duro como el hierro y el único sonido fue:
\-¡Clink!
\-¡Ah! Rayos... ¿qué pasa con ese caparazón? Es increíblemente resistente. Luz, intenta cortarle las patas.
\-¡Entendido!
La araña tambaleó bruscamente cuando le cortaron las patas. Salté hacia atrás para alejarme, entonces empecé a hacer fluir la energía del Nexo por el filo de mi espada, envolviéndola en magia de agua. Me lancé de nuevo, esta vez por detrás, hacia donde expulsaba los hilos. La araña soltó un chillido y giró bruscamente hacia mí. Aproveché su desesperación y le corté la cabeza de un tajo limpio desde abajo.
\-¡Uf! Finalmente logramos vencerla -dije.
\-Sí -respondió Luz.
Cuando íbamos a preguntarle al abuelo si lo habíamos hecho bien, mi núcleo de ámbar empezó a brillar con fuerza. No entendía por qué; se sentía parecido a cuando entrenaba con Sasha. Luz se acercó y preguntó qué me pasaba.
No supe qué responder. Pero no podemos quedarnos aquí mirando mi núcleo; necesitamos seguir encontrando monstruos para probar nuestras habilidades. Seguimos avanzando por el espeso bosque. Con el paso del tiempo solo nos topamos con criaturas pequeñas, hasta que una iguana de jade se acercó desde un pantano cercano. Parecía inofensiva, pero medía más de tres metros.
\-¿Qué hacemos, Lucas? ¿Huyimos o nos enfrentamos a eso?
\-Nos enfrentamos. Quiero comprobar si es tan fuerte como dijo Grise. ¿O acaso ya quieres rendirte, Luz? -dije mirándola a los ojos.
\-Ah, ¿me estás subestimando, Lucas? Entonces hagámoslo.
Sin apartar la mirada de la bestia que se aproximaba, ambos tomamos posición. No necesitábamos decir nada; estos meses de entrenamiento nos enseñaron a entendernos con un gesto.
Casi al mismo tiempo nos colocamos de espaldas al peligro y dimos unos pasos en direcciones opuestas para dividir su atención. Antes de separarnos, levantamos los brazos y chocamos los puños en el aire sin mirarnos: un pacto de que nos cuidaríamos las espaldas.
Con ese último gesto de confianza, apretamos las empuñaduras de nuestras espadas. Estábamos listos.
Luz corrió hacia las patas delanteras. Aunque la iguana era lenta, su fuerza y su poder mágico superaban a los de la araña. Al notar el movimiento, golpeó con la cola hacia Luz. Aproveché ese instante para acercarme a toda velocidad y cortarle una pata delantera. Su piel escamosa era dura, pero logré hacerlo. La bestia reaccionó con un movimiento brusco y, retorciéndose de dolor, me lanzó un chorro de agua que me hizo volar y caer en un barro pegajoso. El olor a podredumbre me dificultaba respirar.
\-¡Agh!
El abuelo observaba desde lejos. Mientras tanto, Luz mantenía a la iguana ocupada para que yo pudiera atacar sin interferencias. Aproveché la oportunidad y me lancé hacia ella. Concentré magia de tierra en mi mano y formé proyectiles que disparé a toda velocidad. Uno de ellos le dio justo en el ojo, haciéndola chillar con fuerza:
\-¡Gaaaaaaaaa!
Luz se cubrió los oídos. Yo aproveché para acercarme, tomar impulso y lanzarme hacia adelante, cortándola en dos con un tajo que silbó en el aire.
\-¡Shiuu!
Después resbalé en el barro y caí.
\-¡Ay!
Luz me miró confundida y luego empezó a reírse señalándome con el dedo.
\-Lucas, acabas de arruinar tu pelea tan genial... ¡Jajajaja!
\-Jo, jo, jo... Bien hecho, niños. Ni siquiera tuve que intervenir -exclamó el abuelo.
\-Fue gracias a Lucas, abuelo.
\-No, fue gracias a los dos. Tú también lo hiciste muy bien. Si no hubieras estado ahí, no lo habríamos logrado.
Al decir eso, las mejillas de Luz se sonrojaron. Pareció susurrar algo, pero no logré escuchar qué.
\-¿Dijiste algo?
\-No. En fin, abuelo... ¿qué hacemos ahora? Llevamos bastante tiempo enfrentándonos a monstruos.
\-Tienes razón. Regresemos a casa por hoy, pequeños.
\-Sí -respondimos.
Caminamos de vuelta atravesando el bosque. Algo me llamó la atención: en todo este tiempo, ninguna criatura ha dejado caer cristales como las de las islas.
\-Oye, abuelo... ¿por qué los monstruos no sueltan cristales cuando los derrotamos?
\-Ah, se debe a que en el bosque encantado las criaturas son diferentes a las de allá afuera. Como sabes, aquí solo hay monstruos menores. A diferencia de los demás, estos no dejan caer cristales; es algo propio de este lugar.
\-Gracias, abuelo.
Así que aquí no caen cristales... Creí que todos los monstruos los soltaban -pensé, acariciándome la barbilla.
\-Oye, Lucas, pareces un anciano pensando tanto.
\-¿Qué?
Esta niña, siempre con sus comentarios... La ignoré. Necesito pensar. He mejorado, pero sigo siendo débil. Tal vez debería hablar con Grise; necesito aprender a moverme mejor y enfrentarme a personas reales. Practicar solo con criaturas no será suficiente.
Caminamos mientras oscurecía y finalmente llegamos a casa. El olor de la comida llegó hasta mí y mi estómago rugió:
\-¡Guug!
\-Oye, Lucas... ¿acaso solo piensas en comida? ¿No puedes pensar en otra cosa, glotón?
\-En serio... ¿desde cuándo la pequeña Luz es tan arrogante? Sí, sí, lo que tú digas... -sonreí, mientras ella fruncía el ceño.
\-¡Hum! -Giró la cabeza hacia otro lado, molesta.
\-Vamos, niños, no peleen. Entremos.
\-Grise, ya llegamos -dijo el abuelo.
\-Oh, bienvenidos. Abuelo, chicos... parecen de buen humor. Supongo que les fue bien hoy.
\-Sí, bastante bien. Hemos mejorado mucho. Aunque me pasó algo extraño.
\-¿Qué cosa?
\-Mi núcleo brilló. Un resplandor repentino aquí en el pecho. ¿Tienes idea de qué fue?
\-No. Si el abuelo no dijo nada, quizás tampoco lo sabe.
\-Entiendo. Bueno, no le daremos más vueltas. Por cierto, ya casi cumplimos once meses desde que llegamos aquí.
\-Tienes razón: sumando los tres meses en el barco y los ocho con Grise y el abuelo, son once meses.
\-¿Y tenías que hacer cuentas para explicar algo tan simple?
\-Sí... ¡Jajaja!
Han pasado dos semanas desde que empezamos a entrenar con el abuelo. Ha sido duro para mí y para Luz. Salimos todos los días armados a cazar criaturas. La comida de Grise es lo único que nos sostiene; ella se queda cuidando la casa y trabajando la huerta. Luz ha ganado mucha confianza; ya no depende tanto de mí ni del abuelo. Aunque todavía es torpe con la espada... hace unos días se enfrentó sola a un duende mutado y al final tuvimos que ayudarla porque no le daba ni un golpe. Esta chica no tiene remedio. Me pregunto si todas las niñas de su edad son así o si ella es la única con este carácter. No es que la juzgue, pero así es como se comporta.
\-Oye, Lucas, mira... un pájaro raro.
Luz señaló una rama gruesa. Seguí su mano y lo que vi me hizo ponerme en guardia. No era un pájaro: era una golondrina negra. Parecen inofensivas, pero atacan en grupo a picotazos. De pronto me vio y chilló como llamando a las demás.
\-¡Gyaaaa!
\-Luz, muévete! -grité-. ¡Abuelo, venimos!
Corrimos cubriéndonos la cabeza. Al principio temí que el abuelo no pudiera seguir el ritmo, pero corría con facilidad, sin mostrar cansancio. Entonces Luz dijo:
\-Miren, hay una cueva. Podemos entrar allí. ¡Vengan!
Sin pensar, la seguimos. Las golondrinas nos persiguieron hasta la entrada, pero no quisieron entrar, como si algo las detuviera.
El aire se sentía pesado, no peligroso, pero denso. La última vez que sentí algo así fue... no puede ser. Luz, nos metimos en una cueva de duendes mutados.
\-¿Qué? No puede ser. No vi nada ni sentí maná corrupto. Además, ¿cómo puedes estar seguro si ni siquiera hemos visto cómo son en su entorno?
Mis ojos parpadearon confundidos; no percibía esa densidad de energía. Estaba por decir algo cuando unos gruñidos salieron de la oscuridad:
\-¡Ggrrr!
\-Abuelo, normalmente... ¿cuántos duendes mutados forman un grupo?
El abuelo Alan reflexionó un momento y dijo:
\-Se agrupan según su poder. El más fuerte se convierte en líder y reúne a los demás. Pueden llegar a ser veinte, sin contar al jefe. Pero esta cueva es pequeña... así que deben ser unos diez, o quizás trece.
\-¿Hay alguna forma de vencerlos sin enfrentarlos todos a la vez? -pregunté.
\-La hay, pero necesitamos distraerlos. Además, las golondrinas esperan afuera a que salgamos.
Me doy cuenta de que nos está poniendo a prueba. Tiene un plan desde el principio. Bueno, no dejaré que me subestime.
\-Luz, necesito que me ayudes.
\-¿Qué? ¿Cómo quieres que te ayude, Lucas?
\-Tú distraes a las golondrinas. El abuelo saca a los duendes menores. Yo me encargo del líder.
El abuelo sonrió apenas, como si ya aprobara el plan.
\-Jo, jo, jo... ¿Estás seguro, muchacho? Puedo hacerlo, pero ¿crees poder con él solo?
\-Sí, puedo. Confíen en mí. ¿Tú qué dices, Luz? ¿Puedes hacerlo?
\-Mmm... -se rascó la cabeza, dudosa-. Está bien, lo haré. Pero prométeme que ganarás.
\-Lo prometo.
Luz desenvainó la espada, respiró hondo, se tocó el pecho y salió afuera lista para enfrentarse a las aves. El abuelo y yo entramos a la cueva. Caminamos unos minutos hasta llegar a una sala amplia con varios pasillos. Era diferente a las cuevas de las islas flotantes.
\-Da lo mejor de ti, muchacho.
Las palabras del abuelo resonaron en mí. Él salió de nuestro escondite llamando la atención de diez duendes. El jefe lanzó un hechizo; el abuelo lo esquivó y salió corriendo para que lo persiguieran. Cuando se alejaron lo suficiente, salí yo. Allí estaba el líder. Su aspecto era repugnante como el de los demás, pero su aura era imponente. Estaba sentado en algo parecido a un trono, con las piernas cruzadas y una mano en la mejilla. Se levantó y tomó un bastón rematado con una esfera de cristal multicolor.
Sonreí con confianza y desenvainé. El duende pareció sonreír también.
\-Espero que me entretengas, monstruo -grité.
Me lancé hacia él sin usar magia, solo velocidad y técnica. Me moví de un lado a otro como si me teletransportara, acercándome hasta quedar a unos centímetros de su cara y golpeé con la espada, pero saltó hacia atrás y esquivó. Murmuró algo y una aura oscura salió del cristal dirigiéndose a mí. Sonreí; eso no era suficiente. Esquivé el hechizo y me lancé de nuevo, pero la magia regresó y me golpeó de lleno en las costillas, haciéndome chocar contra la pared.
El dolor era soportable comparado con otros entrenamientos, pero nunca vi magia que regresara así.
Me levanté. El duende se acercó con la misma velocidad y me golpeó con el bastón en la cara, tirándome al suelo.
\-¡Ay!
Me sostuve con una mano mientras me ponía de pie. Una gota de sangre resbaló por mi frente. Apreté la empuñadura con fuerza:
\-Ven.
Atacó de nuevo. Justo cuando el bastón iba a tocarme, lo bloqueé con la espada y con la otra mano le di un golpe directo al estómago con toda mi fuerza. Escupió y retrocedió.
\-¡Grrrraaaaa!
Empezó a lanzar hechizos uno tras otro. No podía dejar que me ganaran. Puse la espada a la altura del pecho y la envolví en magia de agua. Corté los proyectiles uno tras otro. Luego corrí hacia él a toda velocidad. Cuando intentó bloquear, giré en el aire y lo atravesé con un tajo limpio de lado a lado.
\-Lo siento... pero no eres rival para mí.
El duende se desvaneció en humo junto con el bastón, pero la esfera de cristal quedó en el suelo.
La observé y la recogí... Entonces vi algo. Imágenes aparecieron en mi mente: una criatura blanca parecida a un leopardo de las nieves, con manchas doradas que brillaban y ojos de oro. Caminaba sobre el agua y esta se congelaba a su paso.
\-¿Qué es esto? -susurré-. Vete... vete...
Recuperé la conciencia:
\-¡Eh!
No sé si fue un recuerdo o mi imaginación, pero parecía real. Dejé de pensar en eso y salí corriendo.
\-Luz, abuelo... ¿están bien?
Luz apareció corriendo y cubriéndose la cabeza. Señalé y no pude evitar reír:
\-¡Jajajaja!
\-Lucas, deja de reírte y ayúdame rápido -dijo ella.
Lancé magia de agua sobre las aves mojándolas por completo y se dispersaron.
\-Gracias. Y por cierto... me ofendiste mucho riéndote así.
\-Perdón, Luz. Ahora busquemos al abuelo.
\-Aquí estoy, niños.
Estaba sentado bajo un árbol, tranquilo.
\-Abuelo... ¿y los duendes? -pregunté.
\-No lo sé. Se convirtieron en humo y desaparecieron.
\-Ya veo. Oye, abuelo... ¿sabes qué es esta esfera de cristal colorida?
Lo miró con atención y dijo:
\-No, hijo, no lo sé.
\-Ya veo.
\-Oye, Lucas... qué cristal tan hermoso -dijo Luz.
\-Estaba en el bastón del líder. Mejor volvamos y preguntemos a Grise; seguro ella sabrá.
Regresamos atravesando el bosque y los pantanos. El sol brillaba entre las hojas y el viento soplaba suave.
\-Chas... chas... chas... -resonaban nuestros pasos.
\-Oye, Luz... ¿qué pasó con tu espada?
\-La perdí huyendo de las aves. Iba a buscarla, pero no pude. Pensaba disculparme contigo más tarde.
\-Jo, jo, jo... Tranquila, muchacha. Era solo una espada vieja. Lo importante es que estás viva -dijo el abuelo.
Me reí con él.
\-¡Oigan, no se rían! -hizo un puchero.
Llegamos a casa y llamamos a Grise desde la puerta:
\-Grise, ya llegamos.
\-¡Ya voy! -gritó desde atrás.
Cuando llegó, no perdí tiempo y le mostré el cristal:
\-Grise, ¿conoces esta esfera de cristal colorida?
La expresión de Grise cambió por completo, volviéndose seria.

Continúa leyendo
The First Breath After the Last (Novela)
Capítulo 17
The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 16
Estás leyendo el capítulo 16 de The First Breath After the Last (Novela), un novela. En los rincones más ocultos del planeta protegido por barreras indomables de escarcha. Jaxx gobernaba un reino completamente undido en el hielo. Era el monarca absoluto del frio, un genio que trataba la magia de hielo… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026. The First Breath After the Last (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.