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Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 88 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
Qian Long y Tyson, todavía no del todo convencidos, fueron a echarle un vistazo al montículo. Poco después regresaron en silencio con cara de quien acaba de tragarse algo muy difícil de digerir. Tang Zhen tenía demasiadas cosas que hacer y no tenía tiempo que perder con aquellos dos. Le explicó a Qian Long los materiales que necesitaba de la lista y le pidió que los reuniera en lo posible en dos días; luego volvió a la cueva y se Teletransportó de nuevo al sótano de la casa de Ivanov. Dejando a un lado lo que Qian Long se encargaría de conseguir, el resto de los materiales los tendría que preparar él mismo. La técnica secreta de inhabitar almas era, en líneas generales, bastante sencilla, y los materiales necesarios no eran especialmente escasos. Sin embargo, tenía varios puntos críticos sin los cuales la técnica no podía completarse con éxito. El primero era la Perla Cerebral, que constituía el fundamento de toda la técnica. Cuanto más poderosa fuera el alma, más alto debía ser el nivel de la Perla Cerebral necesaria para albergarla; para un alma humana corriente, bastaba con una Perla Cerebral de nivel 1. El segundo eran las runas y el conjuro de activación. Las runas debían grabarse en la Perla Cerebral y se activaban automáticamente al entrar en contacto con la sangre. Dado que la glándula pineal del cerebro era la verdadera morada del alma, en cuanto la Perla Cerebral se aproximaba a ese punto, podía absorber el alma en el menor tiempo posible y albergarla en su interior. De lo contrario, en cuanto el alma percibía la muerte del cuerpo, sin el sustento de la energía vital de la carne, también se desvanecía rápidamente. El conjuro de activación se inscribía en el núcleo de la Perla Cerebral y se entonaba e integraba en el proceso de grabación de las runas. A continuación, el usuario podía establecer a voluntad la contraseña que activaría la transferencia del alma, e incluso podía pronunciarla mentalmente. El tercer punto era el círculo de conjuración especial trazado con sangre de monstruo, con la energía proporcionada por la Perla Cerebral. Sin ese círculo, la técnica secreta de inhabitar almas tampoco podía completarse. Para Ivanov se aplicaría una versión simplificada de la técnica de inhabitar almas: solo podría residir en un cuerpo sin poder entrar y salir por sí mismo; únicamente con la ayuda de Tang Zhen podría realizar el cambio de cuerpo. Si Ivanov usara un cuerpo cultivado por Tang Zhen mediante la técnica secreta, la compatibilidad sería del cien por cien, evitando también el inconveniente de tener que cambiar de cuerpo cada pocos años. Pero Tang Zhen no tenía tiempo de cultivar un cuerpo así por el momento, y aunque lo hubiera tenido, tampoco habría pensado en dárselo a Ivanov ahora mismo. Solo manteniendo a Ivanov en una situación en la que necesitara la ayuda de Tang Zhen para cambiar de cuerpo y sobrevivir podría controlarlo por completo. Aunque también podría usar ciertos trucos al aplicar la técnica de inhabitar almas, el efecto de ese control nunca sería tan directo y evidente como el de depender del cambio de cuerpo. Tang Zhen planeaba usar dos días para preparar los materiales y realizar el primer experimento de la técnica secreta de inhabitar almas en la medianoche del tercer día. Salió en coche de la casa de Ivanov y se dirigió hacia el centro de la ciudad. Al pasar por un cruce, Tang Zhen vio a una joven de figura esbelta que hacía señas al borde de la carretera para parar un vehículo. Por su aspecto, la chica no tenía los rasgos típicos de la Alianza del Campo de Hielo; parecía más bien de sangre mezclada. Tenía una figura con curvas bien marcadas, piel de nieve sin manchas, casi la misma estatura que Tang Zhen, un jersey de cuello vuelto gris claro y unos vaqueros que dejaban al descubierto unas piernas larguísimas y perfectamente rectas. Sobre todo su rostro era de una finura y limpieza que daba gusto mirar. Era la primera vez desde que llegó a la Alianza del Campo de Hielo que Tang Zhen veía a una chica tan de su gusto, y como además apenas había nadie por la zona y él quería preguntar algunas cosas, frenó despacio y se detuvo. Al ver que Tang Zhen paraba, la chica sonrió, abrió la puerta y subió. Tang Zhen notó que el pelo largo dorado de la chica al agitarse traía consigo una fragancia suave, y también que su cuerpo desprendía un aroma delicado. Le habían dicho que la gente de la Alianza del Campo de Hielo solía tener un olor corporal fuerte, pero el de esta chica producía una sensación de aturdimiento y algo más difícil de definir. —Gracias, señor. ¿Le importaría ir un poco más rápido por este camino? La chica extendió el dedo señalando una carretera y luego miró a Tang Zhen y continuó: —Sé que es mucho pedir, pero es que tengo una urgencia de verdad, y además no hay ningún otro vehículo por aquí, así que yo... Tang Zhen la interrumpió con un gesto. El todoterreno giró ligeramente y aceleró tomando esa carretera. —Le estoy causando problemas, pero de todas formas le agradezco mucho, señor. Al ver que el todoterreno iba cada vez más rápido, la angustia en el rostro de la chica se fue disipando y no paró de darle las gracias a Tang Zhen. —Si esta carretera va al centro de la ciudad, entonces simplemente me viene de paso. No hay nada que agradecer. Tang Zhen respondió con una sonrisa y aprovechó para preguntarle a la chica las cosas que quería saber. Por suerte ella era del lugar y pudo darle respuestas perfectas a todas sus preguntas. Mientras los dos conversaban, la chica señaló de repente a unas motos que iban delante: —Señor, ¿podría parar esa moto? La del que lleva chaqueta de cuero y va afeitado. Tang Zhen miró a la chica un instante, giró el volante con decisión y se interpuso en la trayectoria de las motos, obligando a detenerse a la que ella había señalado. Apenas el coche frenó, la chica saltó del todoterreno y agarró al joven de la chaqueta de cuero interpelándolo con voz enojada. Tang Zhen escuchó unos momentos y entendió el contexto. Aquel joven afeitado era el hermano de la chica. En casa los tenía esperando una madre enferma, y el hermano acababa de pasar por allí para llevarse el dinero que habían guardado para el tratamiento de su madre; al parecer quería usarlo para una fiesta con aquel grupo de amigos que iban en moto. La chica había llegado a casa, se había enterado y había salido corriendo detrás de él, lo que había desembocado en la escena del autoestop en la carretera. Tang Zhen observó a los hermanos discutir sin intervenir. Era un asunto de familia, un tema delicado; en esas situaciones, un extraño nunca debía entrometerse a la ligera. Tang Zhen no tenía ningún interés en buscarse problemas, pero los problemas fueron a buscarlo a él. Varios jóvenes de complexión robusta rodearon a Tang Zhen, y uno de ellos le gritó con tono insultante: —¡Maldita sea, mono asquerático, ¿estás ciego o qué? Acabas de rayarme la moto y encima has asustado a mis colegas. Como no sueltes cien mil en dólares de la Alianza ahora mismo, te voy a dejar tieso como un perro callejero. El tipo agitó el enorme cuchillo Bowie que llevaba en la mano y examinó a Tang Zhen de arriba abajo como si estuviera calculando por dónde le entraría mejor el filo. Tang Zhen soltó una carcajada fría sin molestarse en responder, lanzó un puñetazo directo a la nariz del del cuchillo y le hundió el tabique. El tipo lanzó un alarido y se desplomó en el suelo cubriéndose la nariz. Al ver a Tang Zhen golpear primero, la docena larga de jóvenes que había alrededor estalló en gritos y se abalanzó sobre él formando un círculo; algunos sacaban armas que traían en las motos. Los dos hermanos que discutían al lado también se detuvieron. La chica intentó intervenir en defensa de Tang Zhen pero su hermano la retuvo con fuerza. Si se lanzaba a ayudarlo en ese momento, aquellos brutos que no distinguían entre aliados y enemigos cuando se calentaban probablemente no la respetarían a ella tampoco. Lo único que podían hacer era esperar; ojalá que el joven de la Alianza Asiática no acabara muerto a golpes. Sin embargo, los acontecimientos no tomaron la dirección que los hermanos esperaban. El joven de la Alianza Asiática que en su imaginación ya estaría en el suelo gimiendo no había caído en ningún momento; al contrario, agitaba una correa de transmisión como si fuera un látigo y estaba haciendo llorar a gritos a aquella docena de matones que presumían de duros. La correa de transmisión es un elemento de caucho y nylon que se usa en motores y maquinaria para transmitir potencia; es extraordinariamente flexible y resistente, y al azotar produce un dolor intenso, dejando cada vez un surco marcado y visible en la carne. Los dos hermanos no veían más que la correa moviéndose como un rayo y el sonido incesante del cuero golpeando carne, mezclado con los alaridos intermitentes de los jóvenes. Parecía que intentaban esquivar, parecía que intentaban contraatacar, pero antes de que pasara un segundo, la correa volvía a caer con fuerza sobre alguna parte de sus cuerpos, sobre sus caras. Más de una docena de personas, a cada uno su parte exacta, con una velocidad tan pasmosa que aquel joven de la Alianza Asiática parecía tener una docena de brazos: un brazo dedicado a cada uno, azotando sin piedad. Pasaron tres minutos enteros. Cuando Tang Zhen se detuvo con toda la calma del mundo, a su alrededor yacían jóvenes cuya ropa había quedado hecha jirones y empapada en sangre, sin un centímetro de cuerpo que no estuviera lacerado. La piel azotada se les había hinchado por completo, y de cada marca de la correa brotaban líquido celular y sangre; un espectáculo espantoso de carne abierta. A pesar de semejante paliza, ninguno de aquellos jóvenes lanzaba ya alaridos; solo gemían, porque ya no les quedaban fuerzas ni para gritar. Tang Zhen contempló a los jóvenes ensangrentados en el suelo sin el menor asomo de compasión. La conducta que habían mostrado poco antes demostraba que eran unos matones redomados; cualquier castigo que recibieran era merecido. Los dos hermanos, completamente ilesos, miraron a los más de diez hombrones tirados en el suelo y luego miraron a Tang Zhen, que seguía azotando al del tabique hundido con la correa simplemente porque le había cortado el paso, y a ambos se les puso el vello de punta. ¿De dónde diablos había salido semejante tipo?
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Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 88

Estás leyendo el capítulo 88 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 9 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.