Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 85 online gratis en español
🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
Tang Zhen entró en la tienda de artículos varios con expresión serena y encontró el lugar bastante desierto. Solo había dos jóvenes de semblante impasible que estaban trasteando con sus teléfonos; al verlo entrar, levantaron la vista y le echaron un vistazo.
Una mirada cargada de escrutinio, con un matiz de indiferencia fría.
Siguiendo el procedimiento habitual, conseguir armamento clandestino llevaría su tiempo.
Pero su Ciudad Torre acababa de fundarse y había demasiadas cosas pendientes que requerían su atención, así que Tang Zhen no tenía ninguna intención de malgastar tiempo allí.
Delante de los dos jóvenes, Tang Zhen colocó su bolsa sobre la mesa, tiró del cierre con un rasguido y dejó a la vista fajos de billetes apilados en su interior.
Al mismo tiempo, Tang Zhen «sin querer» dejó ver la pistola que llevaba al cinto, de modo que los dos jóvenes la vieran con claridad.
—Busco a Ivanov para comprar armamento. Si me convence lo que tiene, el dinero no es problema.
La forma de actuar de Tang Zhen parecía directa y arriesgada, pero él tenía plena confianza en sí mismo: si aquellos dos jóvenes intentaban algo, podía mandarlos al otro mundo en cuestión de segundos.
Los dos jóvenes cruzaron una mirada. Uno puso la mano en la cintura y le hizo un gesto al otro con los ojos; el segundo sacó el teléfono y pareció ponerse en contacto con alguien. Momentos después, asintió hacia su compañero.
—Trae tus cosas y sígueme.
El joven del teléfono se lo dijo a Tang Zhen y salió por la puerta. Una vez fuera, lo hizo subir a un todoterreno y arrancó abriéndose camino por las calles.
¡Chrrr!
El todoterreno se detuvo al llegar a una zona de almacenes en las afueras de la ciudad. Tang Zhen vio que en lo alto de un edificio cercano, dos jóvenes con fusiles al hombro observaban en su dirección mientras hablaban por walkie-talkie.
La puerta del almacén de enfrente fue empujada desde dentro, y de ella salió un joven fornido con un subfusil colgado al hombro y la cara cubierta de tatuajes, que le hizo una seña a Tang Zhen con la mano.
El joven que lo había traído volvió al coche sin entrar.
Tang Zhen cruzó la puerta del almacén, echó un vistazo y contuvo el aliento.
Aquel almacén de casi dos mil metros cuadrados estaba abarrotado de armas de todo tipo: desde pistolas y munición hasta ametralladoras antiaéreas y morteros, había de todo; Tang Zhen incluso distinguió un vehículo blindado.
Varios hombres fornidos de la Alianza del Campo de Hielo estaban sentados por la sala. Cuando Tang Zhen entró, uno de ellos, un hombre con un bigotillo, se levantó y se acercó. Tang Zhen lo reconoció de inmediato: era Ivanov, el hombre al que buscaba.
Tang Zhen había revisado el expediente de Ivanov en el sistema de inteligencia de la Alianza del Campo de Hielo. Era un tipo astuto, codicioso y con un instinto de supervivencia muy desarrollado.
—Así que eres tú el que quiere comprar armamento. Enhorabuena, has venido al sitio correcto. Con suficiente dinero, hasta puedo conseguirte misiles.
Ivanov se dio un poco de importancia mientras examinaba a Tang Zhen de arriba abajo.
—Mi tiempo es limitado, así que vayamos al grano. ¿Hay más de lo que veo, o puedo elegir libremente entre todo esto?
Tang Zhen recorrió el almacén con la mirada y le hizo la pregunta a Ivanov.
—Por supuesto; elija lo que quiera.
Ivanov soltó una bocanada de humo y dio una vuelta a su grueso puro entre los dedos.
Tang Zhen no dijo más y se puso a seleccionar entre el montón de armas. A simple vista, la mayoría eran artículos usados, aunque entre ellos también se mezclaban algunas piezas sin estrenar, aunque en menor cantidad.
Si Tang Zhen había elegido a Ivanov era precisamente por el lugar que ocupaba en el mundo del armamento local: ni muy grande ni muy pequeño. Sus armas eran mayoritariamente usadas, pero todas eran material militar reglamentario auténtico y la variedad era amplia.
Tras revisar la oferta, Tang Zhen escogió en primer lugar diez fusiles automáticos de fabricación local de la Alianza del Campo de Hielo con su munición estándar, una caja de granadas de mano, explosivos militares de alta potencia y dos morteros de pequeño calibre.
También compró varios modelos de pistolas y fusiles de francotirador; aunque con el Asistente de Disparo Súper Tang Zhen podía usar un fusil corriente como si fuera un francotirador, ambas opciones no se sentían igual en la práctica.
Mientras revisaba las armas, Tang Zhen encontró más de veinte fusiles Mosin-Nagant de modelo antiguo. Al examinarlos, comprobó que estaban en excelente estado de conservación; debían de ser reservas de guerra de la época que nunca habían llegado a usarse.
Al verlos, Tang Zhen decidió comprarlos en el acto para dárselos a Tyson y los demás.
Aunque la cadencia de fuego de esa arma le parecía algo lenta, para la defensa diaria de la Ciudad Torre era más que suficiente, y la sola presencia de esos fusiles como elemento disuasorio bastaría para hacer pensárselo dos veces a más de uno que anduviera con malas intenciones.
Tang Zhen los compró todos junto con las bayonetas y la munición. Ivanov lo observaba con una mueca de extrañeza, imaginando que debía de querer esos viejos fusiles que hasta el abuelo de su abuelo habría usado como piezas de colección.
Tang Zhen reunió todo lo que había elegido y le indicó a Ivanov que hiciera la cuenta. Pero justo cuando Ivanov hacía repiquetear la calculadora, la mirada de Tang Zhen se endureció de repente y sin dudarlo un instante se tiró al suelo.
¡Bang, bang, bang...!
Una ráfaga de disparos estalló de repente. La puerta del almacén fue derribada de una patada y varios fusiles automáticos asomaron por la abertura barriendo el interior con fuego automático.
Dos de los jóvenes que estaban en el almacén cayeron al suelo con flores de sangre en el pecho antes de poder levantar sus armas.
—¡Jefe, son los del Puño de Fuego, nos han emboscado!
La voz agitada de un joven llegó por el walkie-talkie acompañada de una ráfaga de disparos.
Ivanov respondió al fuego furioso empuñando su propio fusil automático. Buscó con la mirada al joven que había venido a comprar armas, pero comprobó que había desaparecido sin dejar rastro.
—Maldita sea, seguro que es uno de los del Puño de Fuego.
Ivanov soltó la maldición y siguió disparando, sin percatarse de que las armas de su almacén iban reduciéndose poco a poco.
Tang Zhen, protegido por la Cortina de Luz Cuántica de Invisibilidad, aprovechaba el intercambio de fuego para meter armas en el Espacio de Almacenamiento de manera frenética. Cuando lo llenaba, se Teletransportaba a la cueva detrás de la Ciudad Torre, descargaba las armas allí, y luego se Teletransportaba de vuelta.
En medio de la lluvia de balas, Tang Zhen trabajaba a pleno rendimiento. En algún momento una bala perdida llegó a impactarle; por suerte llevaba puesta la capa negra, que amortiguó el golpe sin que resultara herido.
Cuando el combate estaba a punto de terminar, Tang Zhen había trasladado casi la mitad del contenido del almacén de Ivanov. Lo que quedaba eran cosas como minas antitanque y radiotransmisores, de poca utilidad para sus propósitos.
Después de sacarle semejante provecho, Tang Zhen no podía quedarse mirando cómo liquidaban a Ivanov, así que una vez completado el último traslado, agarró un fusil automático y se lanzó rápidamente hacia donde estaba Ivanov.
¡Bang, bang, bang!
Un disparo en ráfaga corta de Tang Zhen abatió a un hombre que asomaba la cabeza para apuntar a Ivanov. Luego agarró a Ivanov, que sangraba por un balazo en el abdomen, y lo arrastró en carrera hacia una puerta pequeña en el otro extremo del almacén.
Al comprobar que Tang Zhen estaba salvándole la vida, Ivanov cooperó sin oponer resistencia, dejándose llevar mientras se apretaba la herida del abdomen con la mano.
Tang Zhen llegó a la pequeña puerta, que tenía el cerrojo echado, levantó el pie y la derribó de una patada. Para asombro de Ivanov, aquella puerta de hierro que él consideraba sumamente sólida salió volando de su marco de un solo golpe.
—Dios mío... ¿este tipo es un oso acorazado con piel humana?
Ivanov miraba boquiabierto el marco vacío de la puerta y los cortes frescos en los goznes de metal arrancados, con los ojos como platos, olvidando por un momento incluso el dolor del vientre.
Tang Zhen lo vio y le gritó: —¿A qué estás mirando? ¡Mueve si no quieres palmarla!
Ivanov reaccionó de inmediato, asintió y se pegó a los talones de Tang Zhen para salir del almacén por la puerta pequeña.
Tang Zhen apenas salió cuando levantó el fusil automático con una sola mano y barrió los alrededores disparando. El retroceso del arma no parecía afectarle en lo más mínimo, como si el fusil fuera una extensión de su propio cuerpo; las balas salían sin parar mientras él ni se inmutaba.
Ivanov, que lo seguía de cerca, vio con sus propios ojos cómo durante ese tiempo cinco tiradores caían al suelo abatidos, todos con disparos en puntos vitales.
Cuando en el cargador no quedaba más que un cartucho, la mano izquierda de Tang Zhen ya había introducido un cargador nuevo. Durante todo el proceso de recarga, la presión de fuego que ejercía el fusil en su mano derecha no se interrumpió ni un instante.
A golpe de puntería y fuego de supresión, los dos consiguieron retroceder hasta un todoterreno. Tang Zhen abrió la puerta, lanzó a Ivanov al asiento trasero de un empujón y saltó él mismo al puesto del conductor.
Los disparos de Tang Zhen apenas habían cesado cuando una lluvia de balas acribillaba el todoterreno haciéndolo repiquetear por todas partes.
Por desgracia para sus perseguidores, Tang Zhen ya había arrancado el vehículo, y entre el estruendo de los disparos salió disparado y desapareció.

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Capítulo 86
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 85
Estás leyendo el capítulo 85 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 9 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.