Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 84 online gratis en español
🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
Al ver a la chica que se tapaba la boca para reír, Tang Zhen puso cara de cierta incomodidad.
—Hace un momento me preguntaba quién andaba por aquí susurrando melancólicas elegías otoñales, y resulta que eras tú. Viejo compañero, ¿desde cuándo te has vuelto tan poeta?
La chica se acercó sonriendo con calidez, extendió su mano delicada y sus brillantes ojos se posaron en Tang Zhen.
—¡Cuánto tiempo!
—¡Cuánto tiempo!
Un apretón de manos, se sueltan; todo de lo más natural.
Tang Zhen la miró con una sonrisa tranquila. En lo que a los sentimientos se refería, si Fang Yujia era una herida en el corazón de Tang Zhen, aquella chica de enfrente era el sueño más puro de su adolescencia.
En aquellos años de inocencia, ¿qué joven que empezaba a despertar al amor no tenía grabada en el alma a una chica que le hacía latir el corazón de verdad? Cada gesto suyo, cada sonrisa, eran como los versos más hermosos, marcados a fuego en lo más hondo del pecho, aflorando en la mente durante infinitas noches de insomnio.
La chica de quien Tang Zhen había estado secretamente enamorado era precisamente esa mujer de carácter suave y personalidad viva que tenía delante. En su época había sido la delegada de la clase de Tang Zhen, y su nombre tenía la musicalidad de un poema: He Wanníng.
Pero los años pasan como el agua, y los encuentros y las despedidas son parte de la vida. El año en que Tang Zhen dejó los estudios para ganarse el sustento, He Wanníng se mudó con su familia a otra ciudad, y el contacto entre ambos se interrumpió.
Con algunas personas, una despedida puede ser para siempre; con otras, aunque los separen mil kilómetros, siempre llega el día del reencuentro.
Solo que entre ellos, lo que quedaba ahora no era más que el recuerdo y una tranquila distancia.
En una cafetería limpia y acogedora, los dos bebían café a sorbos y charlaban sin prisa.
Tang Zhen y He Wanníng llevaban muchos años sin verse, y sus temas de conversación no iban más allá de los antiguos compañeros y profesores, los cambios que había vivido la ciudad, y sus respectivas carreras y vidas sentimentales.
En un momento dado, He Wanníng mencionó su experiencia estudiando en la Alianza del Campo de Hielo y, de pasada, habló de una ciudad de esa región que había sufrido una guerra civil tiempo atrás. La seguridad por allí era muy precaria, con un tráfico de armas completamente desbordado.
Ella lo dijo sin más, pero Tang Zhen lo escuchó con atención: aquellas palabras le despertaron el interés. Hizo varias preguntas concretas y al poco ya estaba pensando en la idea de ir a visitar esa ciudad.
La Ciudad Torre estaba fundada y, sobre el papel, ya tenía una base estable desde la que desarrollarse, pero tanto Ciudad Roca Negra como la Raza Zombi, e incluso los monstruos de alto nivel que vagaban por el páramo, eran amenazas que no le dejaban dormir tranquilo.
En un entorno tan hostil, tener armas potentes para protegerse era lo que Tang Zhen más necesitaba. Y la ciudad que He Wanníng había mencionado era precisamente el lugar donde podía conseguir las armas de fuego que tanto le faltaban.
Intercambiaron datos de contacto, se despidieron con una sonrisa y quedaron en verse cuando hubiera oportunidad.
Tang Zhen hizo algunas llamadas para informarse, se apuntó a un grupo de turistas con destino a la Alianza del Campo de Hielo y podía salir al día siguiente como más pronto. Una vez tomada la decisión de salir del país, había que prepararse.
Armas para defenderse no le hacían falta; las tenía en el Espacio de Almacenamiento. Lo que sí necesitaba era llevar bastante efectivo para usar en las transacciones.
El plan de compras que tenía previsto quedó aparcado temporalmente por la inminente salida del país; ya habría tiempo de retomarlo al volver de la Alianza del Campo de Hielo.
Aquel mismo día Tang Zhen fue a la Capital Provincial, visitó a su hermana menor y luego se alojó en un hotel.
A la mañana siguiente, Tang Zhen partió con el grupo turístico en autocar hacia la frontera, y al caer la tarde ya pisaba suelo de la Alianza del Campo de Hielo.
Caminando por las calles con el grupo de turistas, Tang Zhen absorbía el ambiente del país extranjero mientras pensaba en cómo llegar a su destino. Moverse en solitario en ese país sin dominar el idioma era completamente inviable.
El problema era que Tang Zhen, fuera de su lengua materna, jamás había estudiado formalmente ningún otro idioma.
Pero eso era algo que no podía detener a Tang Zhen, porque en la opción de entretenimiento y vida cotidiana de la Tienda de Aplicaciones había justamente una solución para ese problema.
\[Traductor Universal de Idiomas: traduce simultáneamente cualquier idioma y convierte automáticamente el idioma del usuario para comunicarse en tiempo real. Precio de descarga: 2.000 Monedas de Oro\]
Comparado con otras aplicaciones que costaban decenas o cientos de miles de Monedas de Oro, el Traductor Universal de Idiomas tenía un precio bastante razonable.
El saldo de Monedas de Oro que le quedaba era justo el necesario. Tang Zhen localizó la aplicación y la descargó e instaló. Seleccionó los idiomas que necesitaba, se volvió hacia un ciudadano de la Alianza del Campo de Hielo que pasaba a su lado y lo saludó.
—¡Buenos días!
Lo que resonó en el ambiente fue un idioma de la Alianza del Campo de Hielo de una perfección impecable, articulado con una fluidez nativa. Sin ver el aspecto físico de Tang Zhen, cualquiera lo habría tomado por un ciudadano de la Alianza del Campo de Hielo de toda la vida.
El joven de la Alianza del Campo de Hielo lo miró con cierta sorpresa, devolvió el saludo y siguió su camino.
Comprobada la eficacia ideal del traductor, Tang Zhen se quedó más tranquilo y comenzó a recorrer con el grupo turístico los distintos puntos de interés de la Alianza del Campo de Hielo. De vez en cuando, si algún producto le llamaba la atención, compraba un par de cosas para llevarse.
Al llegar la noche, ya instalado en el hotel, Tang Zhen se escabulló de la habitación sin hacer ruido. En cuanto al problema de que el grupo turístico no lo encontrara al día siguiente, no le preocupó demasiado.
Consultó la ruta hasta su destino y encontró en la calle un coche de aspecto bastante bueno. Activó el Kit de Herramientas Electrónicas Universal, que llevaba descargado pero sin usar hasta ese momento.
Ese kit de herramientas electrónicas tenía múltiples funciones prácticas, entre ellas la capacidad de descifrar instantáneamente el cierre electrónico de cualquier vehículo. Frente a esa tecnología de vanguardia, ningún cierre electrónico de automóvil podía aguantar más de un segundo.
Es más, si Tang Zhen lo deseara, podía hacer que cualquier coche equipado con ordenador de a bordo se apagara en plena marcha, o provocar toda clase de «accidentes» imprevistos.
En cuanto la aplicación se activó, el coche frente a Tang Zhen se desbloqueó al instante. Tang Zhen se metió en él de un movimiento.
Era un coche equipado con sistema de llave inteligente; una vez descifrado por Tang Zhen, podía arrancarlo sin necesidad de llave física.
Conectado a internet a través del Kit de Herramientas Electrónicas Universal, seleccionó su destino y ante sus ojos apareció la ruta óptima de conducción. Arrancó el coche y salió lentamente, abandonando el casco urbano en poco tiempo.
Circulando a toda velocidad por las carreteras de la Alianza del Campo de Hielo, Tang Zhen disfrutaba del paisaje extranjero que dejaba atrás mientras, a través del Kit de Herramientas Electrónicas Universal, se conectaba a la red para buscar información sobre el tráfico de armas en la zona.
Tras comparar y filtrar varias opciones, Tang Zhen eligió finalmente a un traficante de armas clandestino llamado Ivanov.
Definido el objetivo, Tang Zhen volvió a rastrear en internet. Durante el proceso llegó incluso a infiltrarse en los sistemas de inteligencia de la Alianza del Campo de Hielo, y al final encontró la información que buscaba. El traficante de armas conocido como Ivanov estaba ubicado en ese momento en las cercanías de la ciudad a la que Tang Zhen se dirigía.
Cuando Tang Zhen llegó por fin a su destino, ya había amanecido.
Aquella ciudad enclavada en la región montañosa del norte de la Alianza del Campo de Hielo había sufrido enormemente los estragos de la guerra, y en algunos lugares todavía podían verse las cicatrices que habían dejado los combates más encarnizados de aquel tiempo.
Hoy en día, aquella zona se había convertido en el paraíso de los traficantes de armas clandestinos. Tanto las armas que habían quedado del conflicto como el armamento procedente de otros países podían conseguirse allí.
Aunque mucha gente sabía que las armas proliferaban en ese lugar, pensar que podían comprarse sin más en plena calle era un grave error.
La oscuridad existe, pero nunca puede actuar a la luz del día sin consecuencias; hacerlo le haría perder el terreno en el que prospera. En un mundo donde la luz y la justicia marcan el tono dominante, la oscuridad siempre opera desde los rincones.
Siguiendo la información de que disponía, Tang Zhen llegó a una tienda de artículos varios. Según los datos obtenidos de la red, ese era el punto de contacto habitual que Ivanov usaba para sus transacciones.

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Capítulo 85
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 84
Estás leyendo el capítulo 84 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 9 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.