Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 77 online gratis en español
🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
El combustible que Tang Zhen había ordenado verter en la zanja prendió, y las llamas devoraron los cadáveres de los monstruos levantando espesas columnas de humo negro y un hedor acre a carne quemada. Algunos monstruos que no habían logrado salir de la zanja quedaron envueltos en fuego, aullando y agitándose sin cesar, rodando por el fondo como bolas de fuego antes de desplomarse y quedar reducidos a carbón.
El miedo al fuego es instintivo en muchos monstruos, y no pocos se detuvieron a varios metros del muro de llamas sin atreverse a avanzar. Pero entonces los tres monstruos de alto nivel rugieron de nuevo, y los que vacilaban frente al fuego fueron empujados por los que venían detrás y cayeron en las llamas. Acto seguido, cientos de monstruos aterrorizados pero con los ojos inyectados en sangre se lanzaron igualmente hacia el infierno de fuego.
Cuando los cadáveres de centenares de monstruos volvieron a rellenar la zanja, las llamas, sofocadas por los cuerpos apilados, comenzaron a menguar. Aquellos monstruos habían pavimentado con sus propios restos senderos de paso seguros.
Tang Zhen contempló a aquellas criaturas que bordeaban la locura, y la mirada que dirigió a los tres monstruos de alto nivel se volvió fría y cortante como el acero.
Aquella Ciudad Torre era el depósito de todas sus esperanzas. En el pasado solo luchaba por hacerse con riquezas, pero una vez que las tuvo, su objetivo se había vuelto mucho más puro y elevado: fundar la Ciudad Torre más poderosa del mundo alternativo. Por eso, cualquiera que se atreviera a ponerle la mano encima sería su enemigo a muerte.
Los tres monstruos de alto nivel tenían que morir. Aunque todavía no era el momento de actuar.
La horda de monstruos que había cruzado el muro de fuego cayó entonces en otra trampa: la combinación de trampas para animales y caltrops de hierro los hizo chillar sin parar. Algunos perdieron patas atrapadas en las fauces de metal; otros avanzaban dejando un reguero de sangre, llenando de heridos el camino de la embestida.
Mientras Tyson coordinaba a los Vagabundos con las Balistas de Asedio y las catapultas, los arqueros del cuarto piso tensaron los arcos y comenzaron a cubrir con una lluvia de flechas a los monstruos que habían penetrado en la segunda línea defensiva.
Los arcos compuestos de fabricación moderna, combinados con flechas de puntas afiladas, conformaban el instrumento más letal posible. En aquel momento y en aquel lugar, volvían a segar vidas de monstruos sin descanso.
El silbido continuo de flechas rasgando el aire era ensordecedor. Desde todos los ventanales salían densas ráfagas de proyectiles que trazaban arcos de muerte en el cielo antes de clavarse en los monstruos.
Los que quedaron atrapados por el alambre de espino se revolvieron en un caos; en poco tiempo era imposible que avanzaran. Mientras intentaban desgarrarlo, las púas les abrían heridas por todo el cuerpo y lanzaban aullidos de rabia, y en ese preciso momento la lluvia de flechas de los Vagabundos no cesaba de caer, haciendo que los monstruos frente al alambre se derrumbaran en montones.
—¡Rugido!
Uno de los monstruos de nivel 4, que hasta entonces había permanecido al margen observando la batalla, rugió furioso. Aquella criatura de tres metros de altura, cuya apariencia era la mezcla grotesca de un gigante obeso con un elefante, agitó sus cuatro brazos simultáneamente, agarró a cuatro monstruos desafortunados y los usó como mazas para golpear el alambre de espino una y otra vez.
Después de más de una decena de golpes, el alambre había quedado aplastado en un gran tramo. Al ver a los monstruos abalanzarse en tropel por el hueco abierto, el monstruo de alto nivel arrojó por fin los cuatro cadáveres destrozados que seguía sosteniendo, abrió sus enormes fauces y lanzó al cielo un rugido de triunfo que bien podía ser también una carcajada de satisfacción.
Lo que no sabía era que en ese instante la mirada de Tang Zhen se había vuelto gélida como el hielo. Al ver a ese monstruo que el Detector de Monstruos identificaba como \[Carnicero Cosido\] entrar en combate, Tang Zhen levantó el fusil sin vacilar.
Rey contra rey, general contra general: los tres monstruos de alto nivel eran los adversarios de Tang Zhen.
¡Bang, bang, bang!
Tres disparos consecutivos y el Carnicero Cosido lucía tres agujeros ensangrentados en el cuerpo. Sangre negra brotó de las heridas, y la criatura se tambaleó peligrosamente a punto de desplomarse, lanzando un rugido de dolor y furia.
Tang Zhen, que observaba desde la azotea, sintió una alegría repentina: la reacción del Carnicero Cosido demostraba que las armas de fuego eran muy eficaces contra ese monstruo de nivel 4. Sin más vacilaciones, Tang Zhen no paró de disparar contra él.
Gracias a la mutación de su cuerpo, la fuerza, la visión y la velocidad de reacción de Tang Zhen habían alcanzado cotas extraordinarias, y su manejo de las armas de fuego se había vuelto completamente fluido e instintivo; cada bala impactaba en el corazón o en la cabeza del Carnicero Cosido.
El Carnicero Cosido tenía cinco corazones y tres cerebros; para matarlo de verdad, todos debían quedar dañados en un lapso corto de tiempo.
Sin conocer la debilidad de esa criatura, habría sido prácticamente imposible eliminarla con facilidad. Si el Carnicero Cosido encontraba la oportunidad, podría contraatacar o escapar. Pero frente a Tang Zhen, que contaba con el Detector de Monstruos, su destino estaba sellado.
La Interfaz de Combate ante los ojos de Tang Zhen señalaba con total claridad los puntos débiles del Carnicero Cosido; solo tenía que dispararles en el menor tiempo posible.
El Carnicero Cosido blandía su enorme cuchilla de carnicero, y aunque como monstruo de nivel 4 su mayor fortaleza era la descomunal vitalidad que le conferían sus tres cerebros y cinco corazones, ahora sus puntos vitales estaban siendo atacados sin descanso. Por mucho que rugiera, no había nada que pudiera hacer contra Tang Zhen, que lo acribillaba a distancia desde lo alto de la Ciudad Torre.
Cuando al Carnicero Cosido no le quedó más que un corazón y un cerebro intactos, por fin sintió miedo. Comenzó a mover su enorme cuerpo, intentando darse la vuelta para huir.
Pero Tang Zhen no iba a darle esa oportunidad. Si había osado ponerle el ojo encima a su Ciudad Torre, no podía dejarlo ir con vida.
¡Bang, bang, bang!
Tang Zhen sacó el AK-47 con sus últimos cinco cartuchos y disparó en modo semiautomático contra la espalda del Carnicero Cosido.
Cinco flores de sangre brotaron en la espalda de la criatura. Su enorme cuerpo obeso, cosido con hilo de cáñamo, se desplomó pesadamente sobre el suelo, y la grasa cadavérica que rezumaba por las costuras fue expulsada en todas direcciones por el impacto.
Bajo los disparos continuos de Tang Zhen apuntando a los puntos vitales, aquel monstruo de nivel 4 fue abatido por completo antes siquiera de cruzar la segunda línea defensiva.
En ese instante Tang Zhen sintió una oleada de calor que lo recorría por dentro, y su fuerza se multiplicó de golpe más del doble: era la señal inequívoca de haber ascendido al nivel 3 de Cultivador.
Tang Zhen se alegró, y acto seguido fijó la mirada en los otros dos monstruos de nivel 4 con una expresión que no auguraba nada bueno. En sus ojos ardía una sed de sangre manifiesta.
Al ver el resultado de Tang Zhen y la frialdad despiadada de su mirada, los otros dos monstruos de nivel 4 parecieron sentirse intimidados. Vacilaron un instante y luego retrocedieron lentamente hasta la retaguardia de la horda, alejándose de él todo lo posible.
A diferencia de los monstruos corrientes, que solo sabían matar sin pensar, aquellas dos criaturas de alto nivel poseían inteligencia. Al percibir el peligro, optaron por replegarse temporalmente y dejar que los monstruos de menor rango desgastaran las armas y las fuerzas de los Vagabundos.
Tang Zhen, al ver que los dos monstruos de alto nivel se escondían como tortugas en su caparazón, decidió no forzar el enfrentamiento por el momento. Salvo para echarles un vistazo de vez en cuando, dedicó la mayor parte de su atención a los monstruos que se aproximaban ya a la Ciudad Torre.
La horda, que había perdido ya un tercio de sus efectivos, llegó por fin a la última línea defensiva y comenzó a saltar con fuerza intentando superar el muro de piedra.
Sin embargo, Tang Zhen había ordenado durante la construcción que los muros quedaran completamente lisos, y además los habían cubierto de fragmentos de vidrio y cuchillas de cúter.
Aquella medida no era letal, pero sí tenía un efecto de daño considerable.
Salvo algunas criaturas de salto extraordinario que lograron superar el muro, el resto quedó bloqueado al pie de él. Los que intentaban trepar se cortaban manos y patas y aullaban de dolor; y cuando la masa de monstruos fue acumulándose al pie del muro, algunos lograron cruzarlo pisando sobre los cuerpos de sus compañeros.
La distancia entre el muro y la Ciudad Torre era corta, y el alcance de todas las armas a distancia de los Vagabundos llegaba perfectamente hasta esa zona. En ese instante todos dispararon a plena potencia, sometiendo a los monstruos a la mayor densidad de fuego saturado posible.
Flechas largas, proyectiles de piedra, dardos arrojadizos, cerbatanas, cal viva, jabalinas...
Una tempestad de armas cayó sin descanso sobre la horda de monstruos. Los que momentos antes avanzaban en desorden se derrumbaron en grandes grupos, en una escena verdaderamente devastadora. Al ver que el ataque daba resultados tan evidentes, los Vagabundos redoblaron sus esfuerzos y lanzaron con todas sus fuerzas cuanto tenían en las manos.

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Estás leyendo el capítulo 77 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.