Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 76 online gratis en español
🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
—Señor, no se preocupe. He revisado bien nuestras armas y nuestro equipo, y son mucho mejores que los de muchas Ciudades Torre poderosas. Sin duda podremos aguantar el asedio de los monstruos.
Tang Zhen estaba absorto en sus pensamientos cuando de repente escuchó una voz a su lado. Levantó la vista y vio a un Vagabundo de rostro envejecido que hablaba con voz ronca, mientras daba una larga calada al cigarrillo que sostenía. Era evidente que intentaba imitar los gestos de fumar de los grandes personajes, pero sus movimientos eran tan torpes y forzados que resultaban cómicos.
Tang Zhen sonrió al verlo. Tyson le había hablado de ese viejo en algún momento: de joven lo habían contratado para una Ciudad Torre recién fundada y había participado en una de sus batallas defensivas, pero la defensa había fracasado y los monstruos habían destruido la ciudad. Aquel Vagabundo llamado Viejo McK había escapado por los pelos y, como todos los Vagabundos, había pasado el resto vagando de un lado a otro hasta terminar uniéndose al campamento del valle.
De todos los presentes, él era el único que había vivido en carne propia un asedio de monstruos a una Ciudad Torre, y por tanto el que más autoridad tenía para hablar del tema.
Además, el tipo era muy listo; de no tener confianza en que Tang Zhen pudiera defender la ciudad, seguramente se habría escabullido a la primera oportunidad.
Mirando a aquel viejo pintoresco, Tang Zhen sintió de repente ganas de conversar. Era también una buena oportunidad para acercarse a sus Residentes.
—Viejo McK, cuéntame cómo fue aquella defensa en la que participaste.
El Señor de la Ciudad Torre le había dado pie; Viejo McK soltó una risita y abrió la boca, negra y con apenas unos cuantos dientes: —Lo que usted no sabe, señor, es que en aquella batalla defensiva los Residentes de la Ciudad Torre sumaban más de quinientos, y con nosotros los mercenarios llegábamos a casi mil. Pero ¿de qué sirvió? Los monstruos del desierto siempre superan a los humanos con creces.
Primero vinieron los perros carroñeros de dos cabezas, una masa compacta que se abalanzó sobre nosotros levantando una nube de polvo. Aquella Ciudad Torre no tenía nuestras líneas defensivas, así que solo cayó un tercio de esos perros carroñeros; los demás llegaron todos hasta el pie de la ciudad.
Cuando por fin los liquidamos a todos, vinieron los Zombis, los lagartos de piel dura, los Duendes Carroñeros, los tigres de dientes de sierra... una cantidad interminable de monstruos que no había manera de eliminar.
Por si fuera poco, había un dragón subterráneo monocuerno de nivel 4 dando las órdenes, con una altura de cinco o seis metros y una capacidad de combate formidable.
Según lo que dicen los mayores, para salvar una Ciudad Torre recién fundada basta con lograr cualquiera de estas tres cosas: resistir durante una hora, eliminar a dos tercios de los monstruos o abatir al monstruo líder que los comanda.
Pero en aquel entonces, por cómo estaban las cosas, ninguna de las tres parecía posible. El final fue la caída de la ciudad y la muerte de todos sus habitantes. Yo tuve suerte: conseguí un caballo de cuatro cuernos y con eso me salvé la vida por un pelo. En cuanto a los demás...
Viejo McK se detuvo en ese punto y no continuó. En sus ojos apareció un destello de tristeza.
Tang Zhen no insistió en preguntarle qué había sido de los demás. Con solo ver su expresión quedaba claro que probablemente todos habían muerto en aquella batalla; quizás entre ellos estaban sus propios amigos y familiares.
Le lanzó a Viejo McK el paquete de tabaco que le quedaba y se giró hacia las escaleras para subir a la azotea.
De vuelta en la azotea, Tang Zhen sacó los binoculares y comenzó a observar la concentración de monstruos a lo lejos. Comparado con el momento anterior, cuando solo se veían algunas criaturas dispersas agrupándose de a tres o cuatro, la entrada al valle era ahora un hervidero de monstruos.
Criaturas de toda clase y apariencia se amontonaban juntas sin mostrar ningún signo de pelea entre ellas, algo que normalmente no sucedía, pues en circunstancias ordinarias se devoraban los unos a los otros. Ahora simplemente babeaban y se agitaban en el lugar, mirando la Ciudad Torre con ojos llenos de codicia.
En el aire flotaba un hedor nauseabundo, el olor que desprende una concentración tan densa de monstruos.
De repente se produjo un revuelo en la horda de monstruos; acto seguido, tres siluetas irrumpieron a toda velocidad entre la hierba del páramo en dirección a la Ciudad Torre. Tang Zhen enfocó de inmediato los binoculares y comprobó que se trataba de tres monstruos de nivel 4 como mínimo.
—Maldita sea... imposible que hayan venido tres.
Tang Zhen soltó un silbido de asombro y maldijo en voz baja; su semblante se ensombreció notablemente.
Había dado por sentado que en un asedio como ese aparecería como mucho un monstruo de nivel 4, pero de golpe habían llegado tres. Probablemente el avance desenfrenado de la Raza Zombi había atraído a una gran cantidad de monstruos que se habían concentrado en la zona, y Tang Zhen había elegido precisamente ese momento para fundar la ciudad, lo que había atraído a todos esos monstruos de alto nivel.
Sabía que de nada servía enfadarse ni quejarse. En casos así había que echarle valor. Tang Zhen tomó una decisión firme: no eran más que tres monstruos. ¡A pelear con ellos a muerte!
Con la llegada de las tres criaturas de alto nivel, todos los monstruos rugieron al unísono. Aquel sonido penetrante y estridente retumbó por todo el valle, poniéndole a uno los pelos de punta.
Los tres monstruos de alto nivel se erigían como generales al mando, cada uno dominando una zona del terreno. Momentos después, ante sus rugidos de orden, la horda de monstruos se lanzó hacia la Ciudad Torre como una jauría desencadenada, con las fauces abiertas y las garras extendidas.
En cuanto la horda comenzó su embestida, la batalla defensiva dio inicio de inmediato.
Todos los Vagabundos dentro de la Ciudad Torre contuvieron el aliento, apretaron las armas y clavaron la mirada en la marea de bestias que se acercaba. A algunos se les empaparon las manos de sudor y les temblaba levemente el cuerpo.
La horda de monstruos se extendía por el suelo del valle como una marea arrasadora que todo lo cubría. Sus figuras grotescas y sus alaridos estremecedores golpeaban con una fuerza enorme la resistencia psicológica de los defensores.
Si no hubiera sido por la convicción que les sostenía el ánimo, el equipo que les daba valentía y el compañero al lado que les alentaba, es probable que ya hubiera habido quien hubiera cedido al pánico y echado a correr.
En apenas un instante, aquellos monstruos ya habían alcanzado la primera línea defensiva.
Cuando los monstruos estaban a punto de llegar a la zanja de estacas afiladas, Tyson dio la orden con un grito. Las seis Balistas de Asedio de triple arco dispararon al unísono: virote tras virote negro surcó el aire con un silbido y en un abrir y cerrar de ojos cruzó una distancia de casi cien metros para clavarse en la horda de monstruos.
Plac, plac...
En la horda en plena carga se escucharon alaridos de agonía. Los virotes, cargados de una energía cinética enorme, se hundieron en la apretada masa de criaturas y cada uno atravesó a por lo menos dos monstruos, dejándolos fuera de combate al instante. Aunque no todos murieran, ya eran incapaces de seguir causando daño.
Al ver que aquella primera descarga había abatido a un buen número de monstruos, Tang Zhen soltó un «¡Bien!» y le levantó el pulgar a Tyson y a los demás, antes de volver a observar.
Tras el disparo de las Balistas de Asedio, los operarios comenzaron de inmediato a tensar de nuevo las cuerdas y a cargar los virotes, moviéndose con una rapidez admirable.
Las catapultas aprovecharon el intervalo de recarga de las Balistas de Asedio para lanzar sus proyectiles, que surcaron el aire con un silbido y se estrellaron contra los monstruos aplastando a los impactados hasta reducirlos a carne triturada.
Luego fueron lanzados varios proyectiles más, estos envueltos en explosivos y perdigones de acero con una mecha encendida que cayeron en medio de la horda y detonaron con estruendo.
Los proyectiles cargados de explosivos por Tang Zhen tenían una potencia devastadora: en un instante la horda quedó cubierta de sangre y vísceras, con innumerables monstruos alcanzados por los perdigones que salían disparados y el cuerpo acribillado de orificios profundos.
Solo con esa primera oleada de ataque de las catapultas, habían sido eliminados al menos cien monstruos.
Aun así, la horda en embestida no se dejó amedrentar por el poder de las Balistas de Asedio y las catapultas, y entre alaridos frenéticos los monstruos fueron saltando uno tras otro por encima de la zanja.
No todos lo lograban: muchos caían aterrorizados en el fondo, y otros eran empujados por sus compañeros de detrás y también se despeñaban, quedando ensartados en las estacas. Sus alaridos de agonía retumbaron por el valle, pero aun así no lograban frenar a los monstruos que venían detrás.
El número de criaturas era tan abrumador que cuando el fondo de la zanja quedó cubierto de cadáveres, los que caían ya podían salir de nuevo trepando sobre los cuerpos, y los daños que sufrían eran cada vez menores.
Al ver aquello, Tang Zhen sacó el walkie-talkie y transmitió la primera orden.
En el cuarto piso, Qian Long escuchó la orden por el walkie-talkie y tensó de inmediato el arco. Al mismo tiempo, diez arqueros más alzaron sus flechas, a cuyos extremos ardían bolas de fuego, y las dispararon todas a la vez.
Aquellas flechas incendiarias trazaron un arco en el aire y cayeron directamente en un pequeño hoyo cavado con antelación, del cual brotó al instante una columna de llamas que se extendió rápidamente formando una línea de fuego que llegaba hasta la gran zanja.
¡Bum!
Desde la zanja se elevaron llamas que alcanzaban el cielo y formaron un inmenso muro de fuego que se alzó ante la horda de monstruos en plena embestida.

Continúa leyendo
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela)
Capítulo 77
Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 76
Estás leyendo el capítulo 76 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.