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Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 71 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
No había un solo Vagabundo en el desierto capaz de resistir la tentación de convertirse en Residente de Ciudad Torre, y eso incluía a Qian Long, Tyson, Murong Ziyan y todos los demás. Los Vagabundos pasaban sus vidas enteras errando por el desierto en busca del sustento, desde los primeros recuerdos hasta el último aliento, luchando casi cada día en ese mar de sufrimiento. Cuando escuchaban que los Residentes de Ciudad Torre no tenían que padecer hambre, no tenían que temer ser devorados por monstruos mientras dormían y no tenían que soportar el frío y la escarcha con harapos en el cuerpo, llegaban a tomar todo aquello por una hermosa leyenda. El día que por fin se cercioraban de que aquellas hermosas leyendas no eran mentira, convertirse en Residente de Ciudad Torre se volvía el mayor anhelo de sus vidas. De padres a hijos, de hijos a nietos, generación tras generación, todos esperaban con desesperación que esa inmensa dicha les cayera algún día del cielo. ¿Y si la luz de la fortuna estaba a punto de iluminarlos a ellos? Tras la eliminación de los Duendes Carroñeros, todos los Vagabundos del campamento del valle supieron que Tang Zhen tenía intención de fundar una Ciudad Torre y que ellos tendrían la suerte de convertirse en sus Residentes. Aquella felicidad inesperada los sumió durante varios días en una mezcla de emociones confusas: sorpresa, inquietud e incertidumbre a partes iguales, y muchos andaban con la cabeza en otro lado. Tang Zhen no prestó atención a los Vagabundos atrapados entre la esperanza y el miedo, y se puso a pensar en los preparativos previos a la fundación de la Ciudad Torre. Los acantilados del valle eran de roca dura, un material de construcción ideal. El problema era que una construcción hecha únicamente con esa piedra, al no estar bajo la protección de las Leyes, quedaría expuesta a los ataques de los monstruos. Las Ciudades Torre tienen la capacidad natural de mantener alejados a los monstruos; salvo las hordas que se lanzan en asedio y los monstruos errantes de poder especialmente elevado, las criaturas del desierto instintivamente se mantienen lejos de ellas en el día a día, aunque nadie sabría explicar bien por qué. Y en el raro caso de que algún monstruo se internara en el perímetro defensivo de la Ciudad Torre, los Cultivadores del lugar lo eliminarían. Así que llamar a las Ciudades Torre el refugio de los Vagabundos no era un simple adorno retórico. Las construcciones de roca natural no están protegidas por las Leyes del mundo, pero sí pueden bloquear físicamente a los monstruos. Tang Zhen quería aprovechar precisamente esa barrera natural para que la nueva Ciudad Torre solo tuviera que hacer frente a los ataques de monstruos desde un único frente. Tres lados resguardados por la montaña, uno solo de frente al enemigo. Así es: Tang Zhen tenía intención de «encajar» la nueva Ciudad Torre en el propio acantilado. El acantilado orientado hacia el valle presentaba una enorme concavidad, y al fundar o mejorar una Ciudad Torre, el Señor de la Ciudad Torre puede modificar su forma hasta cierto punto. Lo que Tang Zhen debía hacer era, en el momento de la fundación, encajar la Ciudad Torre en esa concavidad de la roca, de modo que durante un asedio los monstruos solo pudieran atacar la fachada delantera. Si en el futuro fuera necesario, también se podría excavar espacio en el interior del acantilado, logrando así dos ventajas a la vez. Aunque esa decisión condicionaría en alguna medida las futuras mejoras de la Ciudad Torre, por el momento las ventajas superaban con creces los inconvenientes. Tang Zhen convocó a Qian Long, Tyson y los demás para debatirlo. Una vez que Tang Zhen les garantizó un suministro suficiente de materiales, acordaron levantar tres líneas defensivas frente a la Ciudad Torre para poder bloquear y diezmar eficazmente a los monstruos que acudieran al asedio tras su fundación. La primera línea defensiva sería una zanja repleta de estacas de hierro afiladas. Primero se excavaría toda la zona frente a la fachada de la Ciudad Torre, abriendo una gran zanja de tres metros de ancho por dos de profundidad; una vez concluido el asedio, se rellenaría un tramo para habilitarlo como paso. Confirmada esta primera línea defensiva, una decena de Vagabundos tomaron los picos y palas que Tang Zhen había traído y se pusieron a cavar empapados en sudor. Sin embargo, con tan pocos trabajadores, excavar la zanja entera llevaría todavía bastante tiempo. La segunda línea fue propuesta por Tang Zhen: alambre de púas enrollado en espiral. Según se decía, era especialmente eficaz para detener cargas de infantería, aunque su efectividad contra las embestidas de monstruos era una incógnita. Fuera cual fuera su eficacia, Tang Zhen igualmente la eligió como segunda línea defensiva, por su sencillez y rapidez de instalación. Los rollos de alambre de púas, enrollados y apretados unos contra otros, formaban una barrera densa y larga que arrancó exclamaciones de asombro a los Vagabundos. Todo aquel material lo había comprado Tang Zhen expresamente después de Teletransportarse de regreso, junto con cientos de postes de cemento que también trajo consigo hasta el valle. La repentina aparición de tanto material en las cuevas del valle llenó de estupefacción a Tyson y a los Vagabundos, que en algún momento le preguntaron a Tang Zhen al respecto. Pero él no dio ninguna explicación; solo esbozó una leve sonrisa, y sin querer, eso no hizo más que aumentar el aura de misterio y de respeto que proyectaba ante los Vagabundos. Con la segunda línea defensiva encaminada, llegó el turno de la tercera. La tercera línea defensiva era la más corta, pero también la más sólida, construida íntegramente con hormigón y roca. Ese muro, de tres metros de altura y un metro de espesor, rodearía por completo la zona delantera de la Ciudad Torre, con una única entrada y salida consistente en una puerta de hierro soldada con gruesos tubos de acero. La magnitud de las tres líneas defensivas era considerable; aunque se contara a todos los Vagabundos del campamento del valle, más Tang Zhen y los suyos, era imposible completarlas en un plazo corto. Pero Tang Zhen no quería seguir retrasando. Si un día alguna horda de la Raza Zombi o de monstruos errantes irrumpía por casualidad en el valle, los Vagabundos sin el amparo de una Ciudad Torre correrían un grave peligro. Qian Long, al ver la preocupación de Tang Zhen, hizo una propuesta: podían contratar a un grupo de Vagabundos para que ayudaran. Los que demostraran buen rendimiento podrían incluso quedarse a formar parte del grupo y sumar una fuerza más en la defensa contra los monstruos. Ahora bien, según la estimación de Qian Long, para que los Vagabundos de fuera decidieran quedarse, primero tendrían que conocer las formidables capacidades de Tang Zhen. De lo contrario, nadie en su sano juicio querría quedarse a jugarse la vida. El asedio de los monstruos al fundar una Ciudad Torre era un trance del que pocos salían con vida; eso lo sabían de sobra la mayoría de los Vagabundos, y era el precio que los Residentes de Ciudad Torre tenían que pagar antes de poder disfrutar de la tranquilidad. En esos momentos, eran los mayores quienes cargaban al frente, arriesgando la vida para defender la Ciudad Torre y garantizar a las generaciones venideras la vida apacible comprada con su sangre. Qian Long terminó de hablar y esperó la decisión de Tang Zhen. Tang Zhen lo pensó un momento y asintió, encargando a Qian Long que se ocupara del asunto. Podía ofrecer una paga generosa para atraer a un buen número de Vagabundos. Ante la aprobación de Tang Zhen, Qian Long escogió a dos ayudantes, cogió armas y provisiones y partió rumbo al asentamiento de Vagabundos más cercano. Se calculaba que volvería con gente en unos cinco días. Tras la partida de Qian Long, Tang Zhen dejó a Tyson a cargo de la construcción de las líneas defensivas y entró en la cueva para activar de nuevo la Teletransportación y regresar a casa. Sacó el teléfono del Espacio de Almacenamiento y al encenderlo le saltaron un montón de mensajes de texto. Después de devolver las llamadas más urgentes, Tang Zhen sacudió la cabeza con resignación. Por falta de señal en el otro mundo, no le quedaba más remedio que dejar el teléfono en casa dentro del Espacio de Almacenamiento, pero si lo hacía durante demasiado tiempo, tarde o temprano levantaría sospechas. ¿Por qué siempre estaba apagado y desaparecido? No había duda: el teléfono facilitaba la vida, pero también encadenaba la libertad de las personas con grilletes invisibles. La fundación de la Ciudad Torre era inminente, y la prioridad absoluta era resistir el asedio de los monstruos. Si el ambicioso plan de Tang Zhen había de tener algún futuro, defender la Ciudad Torre era el paso más determinante de todos: de eso dependía el éxito o el fracaso de todo lo demás. Tang Zhen no iba a permitir que todo su esfuerzo se echara a perder. Esta vez lo daría todo.
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Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 71

Estás leyendo el capítulo 71 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.