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Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 57 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
El apartamento de la Capital Provincial era el que Tang Zhen había comprado para su hermana; él no tenía intención de volver allí. Regresó a la vieja casa en ruinas donde vivía, estacionó el coche en el patio, cerró el portón con llave y entró despacio a la vivienda. Se quitó el abrigo y se puso la armadura de cuero y la capa. Esa capa, en el momento decisivo, podía salvarle la vida. Sacó la pistola, revisó el cargador y se calzó un par de botas militares ligeras. Con un cuchillo militar en la otra mano, Tang Zhen tomó una profunda bocanada de aire y activó la función de Teletransportación. Un destello ante sus ojos, y Tang Zhen apareció en aquel extraño bosque de enredaderas gigantes. En el instante en que recuperó la visión, Tang Zhen escudriñó los alrededores de inmediato, con los nervios en el límite. Por suerte no encontró rastro alguno de las Aves Serpiente Ósea de Cuatro Patas, aunque sí vio el cadáver mutilado del hombre de las patillas. Como una marioneta destrozada, había sido despedazado por las furiosas Aves Serpiente Ósea de Cuatro Patas. Al ver la suerte que había corrido el hombre de las patillas, Tang Zhen no se permitió ni un instante de vacilación: echó a correr a toda velocidad, cruzando el bosque de enredaderas gigantes como una ráfaga de viento. Había comprobado en carne propia la fuerza de aquellos monstruos con aspecto de avestruz. Si uno de ellos le ponía el ojo encima, su vida no valdría nada. Recorrió el bosque de enredaderas gigantes de punta a punta sin cruzarse con ninguna Ave Serpiente Ósea de Cuatro Patas, y Tang Zhen no pudo evitar sentir que había tenido mucha suerte. Al salir del bosque, vio los cadáveres de los Vagabundos que había eliminado esparcidos entre la hierba, aunque todos estaban ya mutilados, lo que indicaba que algún monstruo los había devorado. El enorme cadáver del Ave Serpiente Ósea de Cuatro Patas había sido descuartizado; las Perlas Cerebrales, como era de esperar, ya no estaban, y el cuerpo no conservaba ningún material de valor. Por las marcas de corte que presentaba, debía de ser obra de algún Vagabundo que hubiese pasado por allí por casualidad. La visión le revolvió el estómago a Tang Zhen, así que apartó la mirada y siguió adelante en dirección al Pueblo de Vagabundos. Al pasar junto al edificio donde la vez anterior se había topado con el Necrófago, Tang Zhen tuvo de repente un pensamiento: ahora que contaba con la aplicación del Asistente de Disparo Súper, ¿acaso no podría apostarse en algún punto elevado y abatir monstruos con toda la calma del mundo? Aunque no le serviría para subir de nivel, sí podría cosechar Perlas Cerebrales, y al fin y al cabo, una Perla Cerebral de nivel 2 valía cien Monedas de Oro. Tang Zhen tomó una decisión: en cuanto pasara esta época de ajetreo, volvería a este lugar. Tenía la corazonada de que en lo más profundo de aquellas Ruinas se ocultaba un secreto de enormes proporciones. El camino de regreso no transcurrió sin sobresaltos. En un momento dado fue atacado por una bandada de pájaros de la muerte y, frente a aquellas criaturas frágiles pero enloquecidas, Tang Zhen estuvo a punto de llevarse un buen susto. Al final tuvo que activar el Plugin de Teletransportación Instantánea del Mapa de Nivel Inicial para escapar del cerco en un aprieto. Lo que Tang Zhen aún no sabía, con el corazón todavía acelerado, era que un rasguño de aquellos pájaros provocaba una rigidez mortal que convertía al herido en un inmundo Zombi. Apenas había escapado del acoso de los pájaros de la muerte cuando se encontró rodeado por una horda de Zombis. Arrastrando sus miembros mutilados, se lanzaron contra Tang Zhen; algunos blandían armas y se movían con una agilidad sorprendente. Eran Zombis de nivel 1 solamente; siempre que tuviera cuidado, no supondrían ninguna amenaza real para él. Lo único que le resultó extraño fue que la ropa rasgada de aquellos Zombis se parecía mucho a la de los Vagabundos. Después de eliminarlos y recoger las Perlas Cerebrales, Tang Zhen siguió su camino. Por el trayecto se cruzó con varios grupos de Vagabundos, aunque todos llevaban el ceño fruncido y el semblante cargado de preocupación. Al llegar a la entrada del Pueblo de Vagabundos, Tang Zhen comprobó que todo el asentamiento estaba en estado de alerta máxima. Las murallas estaban repletas de arqueros reclutados de urgencia, así como de Cultivadores errantes que usaban ondas y hondas de piedra, todos con los ojos fijos en el cielo como si aguardaran un ataque inminente. Tang Zhen, desconcertado, presentó su pase de entrada y se dirigió directamente al mercado. En la calle encontró a Qian Long vendiendo mercancía. Se saludaron con una mirada, sin decirse nada, aunque en el rostro de Qian Long cruzó un destello de alivio evidente. Tras hacer contacto con Qian Long, Tang Zhen regresó directamente a la cueva. Al llegar, se encontró a Murong Ziyan limpiando dos pájaros de la muerte muertos a la entrada junto a su hermana menor. Tang Zhen los vio y preguntó: —¿Qué está pasando con esos pájaros raros? Los he encontrado por todas partes en el desierto. Murong Ziyan se alegró al ver a Tang Zhen de vuelta. Sabía el motivo de su salida, y verlo regresar sano y salvo significaba que el asunto había quedado resuelto y que él en persona estaba ileso. —Son pájaros de la muerte. Un rasguño de su parte provoca rigidez mortal y después te convierte en un Zombi. Ciudad Roca Negra tiene un problema serio con esta criatura: ya ha retirado a todos sus Cultivadores para reforzar la defensa. El Pueblo de Vagabundos también ha reclutado un grupo de arqueros para protegerse de sus ataques. Las palabras de Murong Ziyan le aclararon a Tang Zhen todas las dudas que había acumulado durante el camino. No podía sino admirar la astucia del Rey Zombi de Cerebro Espiritual. Con solo desatar una criatura de cuerpo frágil como el pájaro de la muerte, había logrado que los Cultivadores de Ciudad Roca Negra se replegaran a su guarida. Sin su mando unificado, aquellos Vagabundos y Cultivadores errantes dispersos como arena suelta no podían representar una amenaza seria para la Raza Zombi. Además, los Vagabundos también tenían que defenderse de los pájaros de la muerte. En poco tiempo, ya más de mil Vagabundos y Cultivadores errantes habían sido asesinados y convertidos en Zombis, y los Vagabundos sin ningún nivel de cultivo morían en cantidades incalculables. Al recordar la fragilidad física de los pájaros de la muerte, a Tang Zhen le surgió una idea de repente: las hondas y las gomas de repuesto que había traído en grandes cantidades quizás podían convertirse en un artículo de gran demanda. Esas hondas eran inútiles contra la mayoría de los monstruos, pero para combatir a los pájaros de la muerte eran un arma excelente. Al fin y al cabo, cuando atacaban lo hacían en bandadas tan densas que cubrían el cielo entero; en esas condiciones, hasta disparando con los ojos cerrados se acertaba. Así, incluso ancianos, mujeres y niños tendrían la capacidad de atacar y defenderse de los pájaros de la muerte. En cuanto lo pensó, Tang Zhen entró corriendo a la cueva y se Teletransportó de vuelta a su casa. Recorrió en coche las ferreterías y tiendas de pesca de toda la ciudad, y Tang Zhen regresó con cerca de quinientos kilogramos de perdigones de acero, un buen montón de hondas y un saco de tela repleto de gomas de repuesto para hondas. Guardó todo en el Espacio de Almacenamiento y se Teletransportó de vuelta al Pueblo de Vagabundos. Llamó a Da Xiong para que le echara una mano de cargador y llevó todo aquello hasta la alfombra de Qian Long, poniéndolo a la venta a precios que iban de una a cinco Perlas Cerebrales según el artículo, con cien perdigones de acero incluidos de regalo. Un Cultivador errante se fijó en las hondas, se acercó a preguntar, y al enterarse de que podían usarse para matar pájaros de la muerte y que cualquiera podía manejarlas independientemente de su nivel de cultivo, compró una por curiosidad. En ese preciso momento llegó una bandada de pájaros de la muerte. Los innumerables arqueros apostados en los puntos más altos del pueblo los recibieron disparando en defensa, haciendo llover flechas sobre el cielo, y de vez en cuando algún pájaro de la muerte caía al suelo. Los Vagabundos sin capacidad de ataque a distancia se escondieron para cubrirse de las flechas perdidas y los cadáveres de pájaros de la muerte que caían. Tang Zhen, Qian Long y aquel Cultivador errante que había comprado la honda dispararon al mismo tiempo sus hondas hacia el cielo al azar. En aquellas circunstancias, las ventajas de las hondas quedaron de manifiesto de inmediato: sencillas de manejar, sin gran esfuerzo físico, y con un daño claramente visible sobre los pájaros de la muerte. Nada que ver con los arqueros y los que usaban hondas de piedra, que después de una docena de disparos ya jadeaban agotados con los brazos entumecidos y doloridos. Los ojos del Cultivador errante que había comprado la honda brillaron cada vez más: ¡la honda resultó ser extraordinariamente efectiva contra los pájaros de la muerte! Los Cultivadores errantes que se habían refugiado cerca también presenciaron la escena. De inmediato varios se lanzaron hacia allí, dejaron caer una Perla Cerebral y tomaron una honda emocionados para sumarse a la cacería de pájaros de la muerte. Cada vez más Vagabundos y Cultivadores errantes, a riesgo de ser alcanzados por flechas perdidas o por algún pájaro de la muerte que se colara entre las defensas, acudían corriendo a comprar hondas; algunos incluso compraban varias decenas de una sola vez. A medida que más y más Cultivadores errantes con honda se unían al combate, el cielo se fue despejando rápidamente de pájaros de la muerte, y el suelo del Pueblo de Vagabundos quedó cubierto de flechas y cadáveres de pájaros. Mucha gente había presenciado cómo los Cultivadores errantes abatían pájaros de la muerte con las hondas. Al examinar los cadáveres en el suelo, la mayoría mostraba heridas de perdigones de acero, y en poco tiempo los cerca de diez mil Vagabundos del pueblo supieron de la existencia de esa novedosa arma. Se abalanzaron en masa sobre el puesto de Tang Zhen para comprar hondas, y hasta el personal administrativo del Pueblo de Vagabundos se acercó, tomó una honda con curiosidad para examinarla y le hizo un pedido en firme de dos mil unidades.
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Estás leyendo el capítulo 57 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 1 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.