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Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 58 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
Al recibir un pedido tan grande, Tang Zhen estaba naturalmente muy contento. Aprovechó un momento libre para Teletransportarse a casa, buscó en internet el teléfono de un proveedor de hondas y encargó diez mil hondas de acero doblado en frío del modelo más básico. Ese tipo de honda era sencilla de fabricar; como Tang Zhen no tenía grandes exigencias en cuanto al material, bastaba con acero redondo ordinario y un banco de trabajo simple para producirlas. Un poco de lijado y pulido después, la honda quedaba terminada. El precio de las hondas comunes era bajo; diez mil unidades salían por menos de cien mil yuanes. A continuación, Tang Zhen encargó también grandes cantidades de gomas y perdigones de acero, exigiendo que el envío se realizara lo antes posible. Una vez resuelto todo aquello, Tang Zhen regresó al Mundo de las Ciudades Torre. Las hondas que había traído se habían agotado por completo, y mucha gente preguntaba si había más existencias. Lo que Tang Zhen no sabía era que, durante su ausencia, había llegado otra oleada de pájaros de la muerte. Sin embargo, gracias a los centenares de hondas que ahora circulaban por el Pueblo de Vagabundos, los varios miles de pájaros atacantes fueron eliminados rápidamente en su totalidad. Para sorpresa de Tang Zhen, el enviado especial de Ciudad Roca Negra que se hospedaba en el Pueblo de Vagabundos lo buscó personalmente para hacerle un pedido de cinco mil hondas, además de grandes cantidades de perdigones de acero. Lo que Tang Zhen ignoraba era que en ese momento Ciudad Roca Negra estaba sitiada por cerca de cien mil pájaros de la muerte. Aquellos monstruos, como una enorme nube negra, sobrevolaban la Ciudad Torre sin cesar. Para impedir que los pájaros de la muerte se colaran en el interior de Ciudad Roca Negra, todas las puertas, ventanas y entradas habían sido selladas. Aun así, un número considerable de residentes había resultado herido. Ser alcanzado por esas criaturas equivalía a una sentencia de muerte. Los gobernantes de Ciudad Roca Negra se veían obligados a arrojar fuera de la muralla a los residentes que se habían convertido en Zombis para evitar que toda la Ciudad Torre colapsara desde adentro. La aparición de las hondas hizo ver al enviado especial de Ciudad Roca Negra una posibilidad de resolver la crisis de los pájaros de la muerte, y por eso había acudido expresamente a buscar a Tang Zhen para pedirle que suministrara la mercancía cuanto antes. El enviado especial de Ciudad Roca Negra llegó incluso a prometer que, si la crisis se resolvía, Ciudad Roca Negra no olvidaría su contribución, y que podría llegar a otorgarle la condición de Residente de Ciudad Torre en período de prueba. A Tang Zhen la condición de Residente de Ciudad Roca Negra le traía sin cuidado, pero un negocio que valía más de diez mil Perlas Cerebrales era algo que no podía ignorar. El enviado especial de Ciudad Roca Negra fue muy directo y pagó en el acto diez Perlas Cerebrales de nivel 3, equivalentes a mil Perlas Cerebrales de nivel 1. Tang Zhen calculó los tiempos y prometió entregar la mercancía en tres días. El comprador, aunque no del todo satisfecho, no tuvo más remedio que aceptar; al fin y al cabo, la cantidad encargada era enorme, y que Tang Zhen tardara unos días en entregar era algo perfectamente razonable. Después de despachar al enviado especial de Ciudad Roca Negra, Tang Zhen pudo disfrutar por fin de un momento de tranquilidad. La venta masiva de hondas le había deparado algunas sorpresas. Al sumar el total de las ventas, la cifra superaba las quince mil Perlas Cerebrales. Esas Perlas eran el equivalente a ciento cincuenta mil Monedas de Oro en la Tienda de Aplicaciones; para Tang Zhen, era un ingreso nada desdeñable. Sin embargo, en esta ocasión no se apresuró a absorberlas, sino que las guardó en el Espacio de Almacenamiento por si acaso las necesitaba más adelante. Mientras reflexionaba sobre todo aquello, Murong Ziyan entró en la cueva. Lo miró, le dedicó una sonrisa y le preguntó con tono de preocupación: —¿Se resolvió el asunto? ¿No te lastimaste esta vez? —Tranquila, no pasó nada. Tang Zhen respondió con una sonrisa despreocupada, dejando claro que estaba bien. Murong Ziyan asintió, se acercó, tomó a Tang Zhen del brazo y recostó la cabeza en su pecho: —La próxima vez que te pase algo así, ten más cuidado. La vez que te heriste me asustaste mucho. Tang Zhen asintió y le dio un suave palmoteo en el hombro: —Lo sé, a partir de ahora tendré más cuidado. Anda a preparar la comida, tengo un poco de hambre. Murong Ziyan asintió dócilmente y salió de la cueva. La expresión de Tang Zhen se relajó por completo. Poco después, Qian Long recogió su puesto y regresó. En cuanto vio a Tang Zhen, le dio un golpecito amistoso en el hombro y le preguntó con genuina preocupación: —Vi que ese tipo no ha vuelto en varios días; supongo que ya lo resolviste. ¿Tú saliste ileso? Tang Zhen asintió y respondió con un escalofrío tardío: —El proceso tuvo su emoción; por poco ese maldito me tiende una trampa. Pero al final lo eliminé, y a sus secuaces también: ninguno de ellos va a regresar. Qian Long reflexionó un momento: —Ahora que eliminaste al hombre de las patillas, su gente detrás de él no lo va a dejar pasar así como así. Tenemos que andar con mucho cuidado estos días. Por cierto, ¿había alguien cerca cuando actuaste? Si es así, tendríamos que... Al decir esto, Qian Long hizo el gesto de pasarse el dedo por el cuello. Tang Zhen sacudió la cabeza: —Tranquilo, no creo que nadie haya visto nada. Y aunque alguien hubiera oído algo, no me vieron la cara. No debería haber problema. El tema quedó zanjado ahí, y los dos pasaron a hablar de los pájaros de la muerte. Ciudad Roca Negra. Incontables pájaros de la muerte, como una enorme marea negra, sobrevolaban sin cesar toda la Ciudad Torre buscando alguna grieta por donde colarse. Todas las ventanas estaban tapiadas, y los arqueros disparaban flecha tras flecha a través de las estrechas aspilleras habilitadas a propósito. Pero ese tipo de ataque era completamente insignificante frente a la inmensa cantidad de pájaros de la muerte, y para colmo, las reservas de flechas de Ciudad Roca Negra eran limitadas y estaban casi agotadas. Toda Ciudad Roca Negra estaba sumida en un ambiente de pánico y desorientación. Los residentes seguían con sus labores cotidianas, pero con la mente en otro lugar; en los hogares donde había habido víctimas, podían escucharse de vez en cuando sollozos apagados. Xiao Rui salió de casa como de costumbre. Su hermana había ido a trabajar; a causa del sitio de los pájaros de la muerte, su lugar de trabajo se había reconvertido temporalmente en un taller de fabricación de flechas que producía día y noche sin descanso. Aunque según le había contado su hermana, las reservas de materias primas como astiles de flecha, plumas y adhesivo estaban casi agotadas. Al ritmo que iban, en un día más Ciudad Roca Negra no podría fabricar ni una flecha. Los pájaros de la muerte parecían inagotables. Sus chillidos no dejaban dormir a nadie en toda la noche, e incluso Xiao Rui había estado durmiendo mal; de vez en cuando algunos pájaros chocaban contra las ventanas produciendo golpes sordos, bum, bum. El día anterior, el maestro les había avisado de que ese día subirían al nivel más alto de la Ciudad Torre para relevar a los Cultivadores de Ciudad Roca Negra, que ya estaban exhaustos, y continuar eliminando pájaros de la muerte. Su escuela contaba con más de mil alumnos, concentrando a todos los menores de dieciocho años de Ciudad Roca Negra. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel de cultivo necesario, solo participarían en la defensa los alumnos que hubieran alcanzado el nivel 2 o superior. Después de reunirse y pasar lista en la escuela, el grupo subió las escaleras en conjunto y cruzó la puerta de hierro que normalmente les tenía prohibido el paso. Subieron un tramo más y, al pasar por un piso intermedio, Xiao Rui alcanzó a escuchar vagamente cómo aquel chico que siempre lo molestaba presumía ante sus compañeros: decía que al fondo de ese piso había una cámara del tesoro, y que según le había contado su abuelo, todas las riquezas de Ciudad Roca Negra estaban guardadas allí. Al escuchar aquello, el corazón de Xiao Rui dio un brinco, y memorizó esa información en silencio. Al mismo tiempo, en su mente apareció de repente la imagen de aquel misterioso individuo capaz de volverse invisible: la misma persona que le había entregado mil Perlas Cerebrales, con las cuales había comprado una buena cantidad de materiales auxiliares. Su nivel de cultivo ya rozaba el umbral del nivel 3. ¿Cuántas Perlas Cerebrales podría obtener de ese tipo a cambio de una información tan valiosa?
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Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 58

Estás leyendo el capítulo 58 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 1 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.