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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 447 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
Habían transcurrido varios días desde que concluyó la cirugía. "¿Cómo te encuentras? ¿Sigues sintiendo picazón o dolor en el ojo izquierdo...?" "No, estoy bien." "Eso es un alivio. Sabes, esta era la primera vez que extraía y reemplazaba un ojo humano, estaba muy preocupada de que algo pudiera salir mal..." Durante esos pocos días, el Sepultero vivió con un parche negro sobre los ojos. El parche cubría no solo su ojo izquierdo, sino también el derecho, dándole la sensación de vivir como un hombre primitivo en una cueva. En cuanto al material del parche para el ojo, era, bueno, muy apropiado para Noh Do-hwa. Estaba hecho reutilizando los guantes de cuero que solía usar. A pesar de sus garantías de que estaba debidamente desinfectado, el inconfundible aroma a limón, tan característico de ella, emanaba persistentemente del forro del parche. Oscuridad absoluta, acompañada de fragancia. En aquellos tiempos, ese era el mundo entero para Sepultero. ¿En serio? ¿Realizaste la cirugía con tanta seguridad a pesar de ser un principiante? El nervio óptico es increíblemente delicado. ¿Qué habría pasado si algo hubiera salido mal? "Bueno, ¿acaso habría sido para tanto...?" Detrás de la venda en los ojos, Noh Do-hwa respondió con voz indiferente. "Compruebo a diario que tu cuerpo es tan robusto como el de una bestia, así que no me preocupaba demasiado..." "......" El enterrador se quedó sin palabras. Verla reírse lo enfureció aún más. "No, en serio, señorita Noh Do-hwa. Por favor, preferiría que simplemente me lanzara algunas maldiciones." "Porqué es eso...?" Una risa burlona teñida de mofa. "¿No te resulta extraña esta actitud...?" "Por supuesto, es algo desconocido. Los maestros de Noh Do-hwa que he conocido hasta ahora casi nunca han mencionado nada relacionado con esto." "Oh, en ese caso, probablemente puedas adivinar cuál sería mi respuesta a tu petición..." Como era de esperar, su reacción sería algo parecido a "¿Incómodo? A mí me resulta entrañable" y "Si esta es la única versión de mí misma que he mostrado, entonces bien podría seguir así". El enterrador suspiró. Realmente se había involucrado con una mujer de lo más peculiar. "Vale, ¿puedo quitarme el parche del ojo ya? Depender de ti para todo desde la mañana hasta la noche es un engorro." "¿Hmm? Pero lo estoy disfrutando..." "Lo siento mucho, de verdad. Además, quiero asegurarme de que el nuevo ojo funcione correctamente." "Un poquito más, por favor..." Noh Do-hwa soltó una risita suave. "Estoy preparando algo..." ¿Preparándose? ¿Qué podría estar preparándose? "Es un secreto..." Cuando ella dijo que era un secreto, una extraña sensación de pavor invadió al enterrador. Después de haberle sacado el ojo, ¿qué plan descabellado tramaría a continuación?, mientras tanto, en medio de esta especulación, reflexionó de repente. ¿Le tengo miedo? Los ojos del enterrador se crisparon bajo la oscuridad obsidiana de la venda. «Por supuesto, no es un miedo descomunal. Es solo una mezcla de preocupación y anticipación ante las cosas impredecibles que hará. Pero…» ¿Cuándo fue la última vez que se sintió así? Emociones tan pequeñas y fugaces. "......" Los días pasaron volando. Durante esos días, Sepultero tuvo que soportar cosas que jamás había experimentado en toda su vida. En realidad, su afirmación de guardar secretos era una mentira descarada, lo que le llevó a sospechar que simplemente era una excusa para experimentar todo tipo de actos con una "pareja que no puede ver". "¡Por favor, déjeme quitarle el parche del ojo ahora!" Finalmente, cuando habían transcurrido aproximadamente dos semanas, aunque se consideraba completamente ajeno a su humanidad, el Sepulturero tuvo que gritar, protegiendo su "humanidad" —o mejor dicho, su dignidad— por primera vez en mucho tiempo. "Nos estamos quedando sin comida y estamos encerrados en el hotel todo el día, ¿qué demonios estamos haciendo?" "¿Hmm? ¿Tú también no lo disfrutaste...?" "¡Esa es otra historia! ¡Incluso las bestias probablemente llevan una vida más virtuosa que la nuestra!" "Mmm. Una doble personalidad, tal vez... Es bastante curioso cómo uno puede cambiar tan drásticamente del día a la noche." "¡El parche en el ojo!" "Vale, vale. Me lo quito mañana. Pero la verdad es que no tienes nada de paciencia..." Noh Do-hwa murmuró: "Sinceramente, si pudiera, te mantendría en la oscuridad durante medio año". El enterrador sintió un escalofrío recorrerle la espalda. 'Si mi aura aún estuviera intacta, esto sería mucho más fácil.' Desde que encerró a Yu Ji-won en una tienda de conveniencia hace un año, había perdido misteriosamente la capacidad de usar su aura. El enterrador estaba desconcertado. ¿Qué relación podía haber entre sellar a Yu Ji-won y perder su aura? En ese preciso instante, algo le sujetó la barbilla. "......" El fin del mundo tenía una ventaja: ya no había que preocuparse por qué palabras exactas colocar en los espacios en blanco delimitados por "algo" o "alguien". En el mundo que quedaba, si alguien le sujetaba la barbilla, solo podían ser los delgados dedos de Noh Do-hwa. "¿En qué estabas pensando hace un momento...?" "......" De repente, surgió en el enterrador un estado de ánimo juguetón. ¿Podrían ser contagiosas las emociones y el estado de ánimo? Quizás vivir con ella lo había contagiado con las travesuras de Noh Do-hwa. “Oh, estaba pensando en otra mujer.” Él también quería bromear un poco con ella. “Yu Ji-won. Creo que ya te la mencioné antes. Cuando eras el Gran Director de Caminos, ella siempre estaba en segundo lugar…” Sus labios se quedaron cerrados. Le mordieron la lengua. Le robaron el aliento. Luego lo recuperó. El enterrador pensó. Aunque se complacían frecuentemente el uno con el otro, ya tan acostumbrados a ello pero encontrando espacio para acostumbrarse aún más, ¿cómo no iban a ser contagiosos el aroma o el estado de ánimo? En este mundo, solo quedaban dos corrientes de tiempo por fluir. Casualmente, esos dos arroyos parecían disfrutar entrelazándose. Al día siguiente. Llegó el tan esperado día en que me quitaría el parche del ojo. "Paciente, enterrador. Tenga cuidado al caminar. Vamos a entrar en la ducha..." "¡Puedo lavarme perfectamente!" "Lo sé. ¿Pero qué importa...?" "¡Esto es una violación de mis derechos!" "Ajá. Si uno no es humano sino un animal, entonces no habría derechos que violar..." Ese día, Noh Do-hwa parecía más peculiar de lo habitual. Normalmente, se levantaba perezosamente solo cuando el sol estaba en lo alto del cielo, pero por alguna razón, hoy estaba despierta al amanecer. El tiempo que pasó en la ducha fue inusualmente largo. Normalmente, terminaba en menos de una hora por miedo a resfriarse, pero hoy le pareció que tardó más de dos horas. "Pareces limpio ahora, paciente del Sepulturero. Ahora, es hora de tus calcetines..." "Sé sincera, Noh Do-hwa. Te certificaste como técnica ortopédica solo para ver cómo los pacientes se las arreglan solos sin ti, ¿verdad?" "Ay, Dios mío. Has descubierto el detalle más secreto de mi vida..." "En todos mis viajes conociendo gente de todo el mundo, eres la primera persona que conozco que se guía únicamente por un gusto tan peculiar." "Eso he oído. Y, sin embargo, este gusto tan peculiar parece sentarte bien..." "......" "Levanta un poco la barbilla, por favor. Es difícil anudar la corbata así..." De la cabeza a los pies. Extendió los brazos y se puso erguido si se lo indicaban. Dispuesto a seguirle el juego a su peculiar broma, el enterrador permitió que Noh Do-hwa se cambiara de ropa por completo. 'Esta ropa me queda un poco ajustada.' Por su preferencia por la ropa holgada, como se apreciaba en su bata de laboratorio de uso diario, era evidente que Noh Do-hwa priorizaba la sensación táctil sobre la percepción visual. Una vez puesta la prenda, la textura de la tela primaba sobre su apariencia. Ella nunca impuso sus preferencias a los demás. Tampoco le había exigido al enterrador ningún estilo de moda en particular. Así que, esto era muy diferente a su comportamiento habitual. "Listo. Todo terminado..." "¿Puedo quitarlo ahora?" "No. Sígueme un momento..." Ella le tomó la mano con firmeza. ¿Adónde podrían ir? Intrigado, el enterrador siguió en silencio a Noh Do-hwa mientras su mano lo guiaba hacia adelante. El sonido de las olas se desvaneció lentamente. "......" En el pasado, habría extendido su aura, utilizándola para percibir su entorno. Pero ahora, eso era difícil. Cada vez que sellaba a la gente, cada vez que encerraba a sus preciados compañeros en tumbas translúcidas, el Sepulturero se debilitaba. Ahora era apenas un poco más fuerte que una persona común. Era absurdo que aquel que se había opuesto a todas las anomalías y había llevado a la humanidad a su fin estuviera ahora tan débil. -Ruido sordo. En esa oscuridad. En lo más profundo de un sendero indistinguible, donde ni siquiera podía discernir el nombre del callejón. —¡Pum, pum! Su única guía era la que le sujetaba la mano con firmeza, mientras avanzaba; la imagen de los pasos de Noh Do-hwa estaba vívidamente grabada en su mente, como si hubiera sido dibujada ante él. —¡Pum! ¡Pum, pum! Después de pasar tanto tiempo juntos, tenía sentido. Un año. Puede parecer poco tiempo, pero si el universo los obligó a compartirlo solos, sin duda fue un periodo considerable. La velocidad de sus pasos, el ángulo en que los daban, la presión de sus dedos. Cada inclinación de su cabeza mientras comprobaba que él la seguía con firmeza, una brisa que rozaba su flequillo. En su oscuridad, solo ella permaneció lúcida. "Ah, hemos llegado..." Sus pasos cesaron. "Por favor, quítate tú mismo el parche del ojo." "......" Asintiendo con la cabeza, el enterrador retiró con cuidado la sombra que le había impedido ver durante más de medio mes. Haciendo una leve mueca ante la luz del sol cegadora, entrecerró los ojos por un instante. Pero solo por un instante. "......" La escena que tenía ante sí. Era más un espejismo de lo que un espejismo podría ser jamás, cautivando su mirada de tal manera que los pensamientos sobre el sol se volvieron irrelevantes. La vestimenta de Noh Do-hwa era de un blanco puro. El color era idéntico al de la bata de laboratorio que solía usar. Sin embargo, juró que jamás había visto a Noh Do-hwa con un atuendo como el que llevaba ahora. Jamás. Ni lo haría jamás en el futuro. Un vestido de novia. "......" En ese momento, el Sepulturero sintió que comprendía por qué la luz del sol era blanca, la razón por la que el blanco existía en el mundo. Al mirarle la cara, Noh Do-hwa... "......" Sonrió en silencio, ladeado. Este lugar era la Plaza de Babel. Al menos, así se la llamaba antes. Todas las ambiciones de conectar todas las calles desde aquí habían quedado en el olvido, dejando la plaza como un terreno baldío. Sin invitados ni oficiante, los dos permanecieron de pie, tomados de la mano con firmeza. Ni siquiera pronunciaron palabras de juramento. "......" "......" Las palabras eran innecesarias. Cuando uno dejaba de intentar descifrar a alguien a través de las palabras, ella se convertía en su opuesto para él, así como él, a su vez, se convertía en su opuesto para ella. Casualmente, iba vestido de negro. Un esmoquin. La sombra negra dejó ver la luz blanca del sol. En las proximidades de la luz, la sombra no era oscuridad, sino un lugar de descanso. Esa era la razón por la que existían el blanco y el negro en el mundo. Un instante después, Sepultero se dio cuenta de que los espejismos que lo habían atormentado durante tanto tiempo habían desaparecido. En efecto, ahora solo le estaba permitido un espejismo. Sin decir palabra, posó sus labios sobre los de ella. Instantes después, ella también le devolvió el beso en silencio. Fue extraordinario. De entre todos los besos compartidos en la intimidad, el de hoy fue el más tierno. "No debería volver a caer en ese bucle." "¿Por qué?" "No puedo soportar volver a verte con tus recuerdos borrados. Podría acabar matándote." "Oh querido..." Ella sonrió. “Entonces, ¿por qué no volvemos a estar juntos...?” "No hay manera de hacer eso." "Bueno, a juzgar por lo bien que funciona tu nuevo ojo, si intercambiamos partes de nuestros cuerpos lentamente, quizás de forma bastante fortuita, podría heredar tu habilidad para retroceder en el tiempo..." "¿De verdad estás loco?" "Da igual. Fracasamos y morimos juntos. Vivir juntos, morir juntos. Es una elección sencilla..." Eso era bastante cierto. "Este atuendo es terriblemente incómodo. Casi me asfixio intentando caminar contigo. Te juro que no lo volveré a usar, así que recuérdalo bien..." "No importa." El enterrador sonrió. "Por primera vez, me siento agradecido por mi memoria." ¿Se equivocó? Probablemente. ¿Llegó a este punto tras tomar una decisión equivocada tras otra? Quizás. Pero había alguien que lo había esperado a través de innumerables intentos, anticipando su eventual fracaso. No era infeliz. Incluso al llegar a ese momento final del apocalipsis, la desgracia no pudo vencerlo por completo. Ella tampoco. Dado que el mundo se había acabado, "ese hombre" siempre fue solo una persona. Debido a la extinción de la humanidad, "esa mujer" siempre fue solo una persona. Gracias a que él y ella esperaban en este destino final, parece que este mundo nunca tendría un final trágico eterno. - Esa mujer N. Fin. --- NOTA DEL TRADUCTOR: ¿Ven a qué me refiero con "universos alternativos"? ---
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 447

Estás leyendo el capítulo 447 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 20 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.