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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 430 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
\# Capítulo 429 —Para ser exactos— Un viejo recuerdo. Desde la "primera ronda", un momento que una vez había perdido dentro de mí mismo. Un recuerdo que apenas logré recuperar reviviendo la vida del reencarnado una y otra vez. —Tú, doctor, no puedes llamarte realmente un regresor. Go Yuri y yo. Los dos éramos los únicos traidores del mundo. Aquellos que conspiraron para rebelarse contra un destino ya condenado a la destrucción por las Anomalías. —El único regresor verdadero, cien por cien puro, es el señor Schopenhauer. El lugar donde siempre conversábamos era una cámara estrecha, apartada del tiempo — una estación donde el tren hacía tiempo que había dejado de circular. Nuestras palabras siempre fueron cuidadosas, como las de espías que se habían infiltrado ilegalmente en una nación gobernante. —Aun así, Doctor, está en igualdad de condiciones con un regresor en efecto. ¿No es fascinante? —Memoria perfecta. —Sí, exactamente. Simplemente no pierdes la memoria, aunque este mundo se repita sin fin. Go Yuri sonrió. —Pero para engañar al enemigo, primero hay que engañar a sus aliados. A partir de ahora, fingirás ser un regresor — creerás que lo eres —, y al hacerlo, engañarás tanto a aliados como a enemigos. —...... —Al final, nadie llegará jamás a tu verdadera identidad. Aunque algunos de los Dioses Olvidados se den cuenta de que el mundo se está repitiendo — mientras no puedan descubrir tu verdadero nombre — Nombre verdadero (本名) y destino verdadero (本命). Mi verdadero nombre: Go Yo-il. Mi verdadero destino: el que recuerda. —Doctor, no puedes ser conquistado por las Anomalías. Nunca. A menos que te rindas tú mismo primero. —...... —Así que, Doctor— Go Yuri tomó mi mano. —En este mundo, somos los únicos que nos hemos permitido el uno al otro ser conquistados. —...Go Yuri. —Sí, Go Yo-il. Jingle— La campanilla de plata en su muñeca proyectó una sombra tenue mientras temblaba. —Te confié mi nombre. Y tú, también, me confiaste el tuyo. —Y tú conoces mi identidad. Tal como yo viviré algún día tu vida por completo. —Somos uno. Esa fue nuestra promesa. —Salvemos este mundo, juntos. La campanilla de plata se balanceó. En el destino donde planeamos la rebelión, el mundo era uno en el que, o bien ni tú ni yo existíamos, o bien tanto tú como yo teníamos que existir juntos. Nuestro entierro conjunto fue denegado. La poseída que heredó nuestra voluntad declaró que aún era demasiado pronto para celebrar nuestro funeral. Yo era simplemente un hombre corriente nacido con el destino de recordar y registrar el pasado — pero quizás ahora, deseo creer en el futuro. Nombre verdadero: Go Yo-il. Alias: Undertaker. Otros nombres — "El Regresor Infinito", "El Falso Reencarnado", "El Undertaker", "El que Recuerda", "El Guardián del Tiempo", "El Conquistador". Compañero de entrenamiento de Schopenhauer. Jefe de gremio de Sim Ah-ryeon. Compañero de excursiones gastronómicas de Dang Seo-rin. Maestro de Cheon-hwa. Hermano mayor de Seo Gyu. Chófer de Yu Ji-won. Padrino de Lee Ha-yul. Reposapiés de Hong Bi-cheong. Benefactor de la Alianza de Chicas Mágicas. Autora de Oh Dok-seo. Némesis de Noh Do-hwa. Conocido por muchos otros nombres. Pero, por encima de todo — familia de alguien. Un falso regresor. Regresión Final — Comienza. \--- Abrí los ojos. 17 de junio, 13:59. Tiempo límite: 60 segundos restantes. La batalla final que determinaría si el mundo se salvaría por completo o no. Ni un solo segundo podía desperdiciarse. Así, me bastó menos de un instante para captar la situación en este punto de partida — la sala de espera de la Estación de Busan. —¡Señor! El vestíbulo estaba completamente a oscuras. Las luces artificiales se habían apagado — fallo de energía. Este lugar ya no era el territorio exclusivo del regresor, sino una encrucijada ahora compartida con aquella lectora— un símbolo de esa misma verdad. —Ahora mismo. No hacían falta más palabras. Nuestro horario de operación ya estaba planeado al segundo. Las personas que ocupaban la sala de espera de la Estación de Busan no eran 399 convocatorias aleatorias. Cada una de ellas era un miembro cuidadosamente elegido del equipo de asalto. Y— —...... —...... —...... Todos los miembros del asalto yacían en medio de la sala, con los ojos cerrados — dormidos. No solo los miembros centrales de la Alianza de Regresores — Dang Seo-rin, Yu Ji-won, Cheon-hwa, Sim Ah-ryeon, Lee Ha-yul, Seo Gyu, Noh Do-hwa — sino también varios externos: EL marques de la espada, la Great Priestess, Manyo Neko, Nenet — cada uno tendido en filas como cuerpos en una tumba colectiva. —Hueeek— Alrededor de las figuras tendidas, cientos de "Hadas del Tutorial" se daban la mano y bailaban en círculo. —¿Es ese el Excelentísimo Secretario General que mencionó la Autora Oh Dok-seo, kya~? —¡Sí! ¡Menos hablar, más dormirlos! —Heheek. No hay paraíso en la huida. Apenas escapamos del dominio del opresor, y ahora — ¡solo nos espera otra violencia...! Tiempo límite: 50 segundos. —Cuna de cla~ nana~ mi bebé~ —Mamá está bajo la sombra de la isla~ —Brilla, brilla, pequeña estrellita~ La danza de las hadas llevaba una canción en su interior. Un hechizo — un vacío humano primitivo, un señuelo al reino de los sueños gobernado por súcubos. Una repentina somnolencia tiró de mis párpados. —¡Atrapa, señor! Oh Dok-seo lanzó algo. Lo cogí en el aire. Una campanilla de plata. —¡Noh Do-hwa se unirá pronto! ¡Me quedaré aquí hasta que llegue esa vieja, y luego iremos juntas! ¡No te preocupes! Tú ve a— Su voz se cortó. Cientos de hechizos combinados de súcubos engulleron mi conciencia, arrastrándome a un vacío disfrazado de sueño. Pero no me preocupaba. Lo sé, Dok-seo. Así como ella confiaba en mí, yo confiaba en ella. Límite de tiempo: 40 segundos. Esa tipa siempre retrasada. Profundise. A la siguiente fase. Te lo dejo a ti. El paisaje cambió abruptamente. —Ha llegado, señor Matiz. Era un callejón destartalado. Como en la "Estación Cero" de antes, aquí también había gente desplomada, dormida en el callejón — la "Primera Estación". Yu Ji-won estaba sentada no fuera, sino dentro de un coche, en el asiento del copiloto, mirándome mientras yo abría los ojos tras el volante. —Te estaba esperando. —Podrías haber seguido adelante. —¿Cómo iba a abandonar el deber de esperar al señor Matiz? Sonrió débilmente. —Todos los demás ya han seguido adelante y están listos. —Ya veo. —Sí. El flujo del tiempo aquí todavía no se ha ralentizado lo suficiente, así que soy la única que no necesita más palabras para gestionar este lugar. Extendió la mano. —Su Excelencia. —...... —Le deseo un buen viaje. Tomé su mano. Fría. Desde aquella noche en que la lluvia pareció lavar el mundo entero, la calidez de Yu Ji-won siempre se había mantenido fresca — porque hacía tiempo que se había preparado para aceptar la calidez de otro. —Qué hermoso brilla— Más allá de la ventana del coche, sobre los chalets y los tejados de los dúplex que daban sombra al callejón, las hadas cantaban su nana a coro. —Por favor, ve primero. Escuchando no la lluvia, sino su canción, cerré los ojos. Nuestras manos entrelazadas formaban una pequeña forma redondeada — el círculo más pequeño permitido sobre esta tierra. —Guiar a los rezagados también es mi papel, señor Matiz. Esta vez, ¿serás tú quien me espere a mí en su lugar? Tiempo límite: 30 segundos. Por supuesto, Ji-won. Bucear. A la siguiente fase. —...... Segunda estación. —...... Profesor. Era un aula bañada en el resplandor del atardecer. Ya estábamos cerca de un sueño dentro de un sueño. El tiempo llevaba mucho tiempo distorsionado. Probablemente la aguja de los segundos se movía mucho más despacio que en la realidad. El espacio no estaba menos deformado. El aula, al estar en un sueño, se sentía extrañamente retorcida — su tamaño real era indeterminable. Cientos de personas dormían desplomadas sobre sus escritorios. Solo una chica de pelo naranja me miró con una cara que parecía a punto de llorar. —Lo siento... por olvidar. —No es tu culpa, Yo-hwa. —Pero mi hermana, y tú, profesor— —Es solo que actuamos por nuestra cuenta y desaparecimos de tu memoria. La gente que se cree lista suele cometer muchos errores, ya ves. Cheon Yo-hwa estaba recuperando sus recuerdos. Quizá fue el resultado de la conquista del culto por parte de Oh Dok-seo. O quizá fue porque nos acercábamos al Gran Vacío del Dream Within a Dream, y los restos que se acumulaban allí estaban "refluyendo" hacia ella. Probablemente ambas cosas. Antes de que llegara el 17 de junio, Oh Dok-seo había convencido a Yo-hwa. Juntas, incluso capturaron a las súcubos, creando un plan que durara solo sesenta segundos — un plan de apuesta temeraria. A través de los interminables ejercicios para ese plan, la Yo-hwa que tenía delante debió de haberse familiarizado con el Dream Within a Dream. —Yo... no me importa si fracaso. —...... —Más bien, deseo que la siguiente ronda no llegue. Por fin recuperé mis recuerdos así — si la rueda gira de nuevo, entonces la yo que te recuerda desaparecerá. No quiero eso. Yo-hwa se cubrió el rostro con las manos. —¿Es así? Le di una palmadita en el hombro. —Quería verte graduarte e ir a la universidad, Yo-hwa. —...... —Puede que no sea tan divertido, ya que has experimentado tanto. Pero encontrar algo aburrido y llamarlo aburrido — eso, también, es un tipo de experiencia preciosa. Hablé con tono juguetón. —Y no puedes llevar ese uniforme de marinera para siempre, ¿verdad? ¿No quieres probar algún otro estilo? —Ugh... —Esta será mi regresión final. El aula bañada en el atardecer — aparte de los asientos para los rezagados, una silla seguía vacía. —Siento haberte causado tantas heridas que no pudiste recordar. —...... —Fui torpe. Inexperto. Quería hacerlo bien, pero fallé de muchas maneras. ¿Me perdonarás? Fuera de la ventana, el bosque de abedules se mecía. Mil sombras blancas se fundían en carmesí. —Sí... La canción de aquel bosque era la nana de las súcubos. —Hermana... por favor, cuídate. Tiempo límite: 25 segundos. —Claro que sí. Bucear. A la siguiente fase. —...... Tercera estación. No era el rojo del atardecer — sino un rojo más primitivo. Una mansión empapada en sangre. Lee Ha-yul. Una niña pequeña en silla de ruedas, de espaldas a mí, miraba fijamente la mansión. \[¿Por qué llegas tan tarde?\] Un asesinato que no ocurrió en esta ronda. Pero infectada por el veneno del vacío que se filtraba hacia atrás desde el Dream Within a Dream, Lee Ha-yul parecía impasible ante la escena. —El tiempo se mueve más despacio aquí. \[¿Esa es tu excusa?\] —Lo siento. La mansión, situada originalmente en Fukuoka en la realidad, estaba, como las estaciones anteriores, fuertemente distorsionada. Pasillos, puertas y escaleras se extendían caóticamente, como un laberinto de trastienda. Quienes participaron en la operación colgaban del techo por hilos de marioneta — alineados como cortes de carne en una carnicería. La sangre que fluía bajo todos ellos provenía de un solo hombre — el padre de Lee Ha-yul, Jung Sang-guk. \[Estaba pensando en el asesinato.\] Mientras me acercaba, Ha-yul murmuró, con la mirada todavía fija en el matadero ante ella. \[Si el mundo se repite, entonces un solo asesinato no es diferente de miles, decenas de miles — incontables asesinatos.\] \[Odiaba a Jung Sang-guk.\] \[Pero estaba pensando — ¿lo odiaba lo suficiente como para matarlo por la eternidad? ¿Existe un pecado que merezca tanto odio?\] Me miró de reojo, hacia arriba. \[Y también el amor.\] —...... \[Me has querido cientos, miles de veces. ¿Cómo puede una persona hacer eso?\] —¿No me quisiste tú de la misma manera? \[Solo lo hice porque no podía recordar. No tiene nada de difícil.\] —Querer a alguien sin fin, incluso cuando ya no lo recuerdas ni lo entiendes — ¿no es eso hermoso? Me arrodillé ante su silla de ruedas. Encontrando su mirada desde justo un poco más abajo. —Siempre te apoyaré, Ha-yul. \[...Hermano.\] —Incluso cuando estás herida, eres el tipo de niña que se pregunta a sí misma: "¿Tiene esta herida que doler para siempre?" — y responde: "No." —... —Cuando te quieren, te maravillas de cómo ese amor alcanza la eternidad, y te alegras de ese milagro. Ha-yul, tienes el mayor coraje y el amor más hermoso. Lee Ha-yul — —...... estaba llorando. Su cuerpo volvía silenciosos tanto la risa como las lágrimas. Porque el mundo no podía oírla, nunca había llorado para aparentar, ni sonreído para alardear. Construyó torres de risa y lágrimas únicamente para sí misma — y aun así permitió que los pasos de otros subieran esas torres. Las torres más hermosas del mundo siempre se construían en el corazón. —Cuando esto termine, hazte independiente. —...... —Entonces vayamos de viaje juntos. \[¿Lejos?\] —Muy lejos. Lee Ha-yul se inclinó hacia adelante, temblando ligeramente, apoyándose en el reposabrazos de su silla de ruedas. \[Ve tú primero, y espérame.\] Thump. El peso ligero de toda una vida cruzó entre nosotros — y se envolvió alrededor de mi cabeza. Desde la torre de su corazón, una canción silenciosa — la melodía de un verano añorado — empezó a sonar. \[Te quiero, papá.\] Límite de tiempo: 22 segundos. —Yo también te quiero. Bucear. Y— A la siguiente etapa.
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Estás leyendo el capítulo 430 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 30 de junio de 2026, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.