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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 42 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
7 ¡Clink! El sonido de cristal rompiéndose resonó por todas partes. Era la prueba de que el aura de la Santa se había activado, aunque mis ojos no pudieron captarlo. Las balas que se abalanzaban sobre mí como una manada de tiburones se hicieron añicos al unísono. Las hachas de mano cayeron al suelo. El espectáculo de miles de proyectiles triturados como polvo, mezclándose con los copos de nieve en el aire, era sencillamente majestuoso. — ... La responsable de esta escena milagrosa, la Santa —o la Corrupta a la que yo llamaría "Ejecutora" en el futuro— me miraba fijamente. — ¿Qué intenta hacer? Su tono sonaba normal a simple vista. Pero yo había pasado siglos con ella y planeaba pasar muchos más. Es difícil ocultar las emociones ante alguien a quien el destino te ha unido durante milenios. La Santa estaba desconcertada. "Como pensaba". Asentí. Para empezar, este combate no tenía sentido. La Santa no tenía la intención real de matarme; su objetivo era únicamente someterme. No podía saber qué planes tenía en mente —lamentablemente, obtuve la \[Lectura Mental\] en la vida 554 y ahora solo estábamos en la 107—, pero tenía pistas para deducirlo. — Santa. — Sí. — Deje de usar la Detención del Tiempo. Y retire a los Despertados que ha convocado. De lo contrario, me suicidaré de inmediato, sin ninguna vacilación. — ... La Santa escudriñó mis pupilas. Durante un instante. Quizás para siempre. O tal vez mirándose a sí misma a través de mis ojos. Un reflejo dentro de otro reflejo. Puff. El hacha que la Santa soltó se hundió en la nieve. Del cielo seguía cayendo aguanieve, cubriendo las miles de huellas grabadas en el suelo. El tiempo volvió a fluir. — Se ha detenido. —Así lo expresó ella. De repente, sentí una emoción difícil de contener. Tanto ella como yo éramos de la misma especie: seres que vivían en el flujo de un tiempo retorcido. Normalmente, a quien vive en un espacio familiar se le llama compatriota, y al que vive en uno desconocido, extranjero. ¿Pero qué pasa con el tiempo? A ojos de la gente normal, ¿no somos ambos extranjeros irremediables? Nevaba. Pensé que este lugar era un destierro aislado de cualquier mundo, un exilio que el universo mismo había abandonado. Casualmente, la palabra coreana para "exilio" (Gwi-yang) proviene originalmente de "regreso al hogar" (Gwi-hyang). Volver a casa se convirtió, en algún momento, en un castigo. Siendo así, las grietas de este mundo eran nuestro verdadero hogar. — ...Está bien. Al fin y al cabo, usted no desea mi muerte, y yo no deseo la suya. Por tanto, podemos hablar. — Estoy de acuerdo. La distancia entre nosotros era de unos seis metros. — Primero, fijemos nuestras condiciones. Deseo que no restrinja mi libertad. — ...Yo deseo lo mismo. Deseo que no interfiera en mi ejecución. —La Santa abrió los labios—. Si la regresión ocurre ahora y comienza el mundo 108, usted intentará evitar que yo me convierta en "esto". — ... — No querrá que sea una asesina. Querrá mantenerme en una posición justa e intachable. Pero esto, la decisión de infligir dolor con mis propias manos a los pecadores, es una conclusión a la que he llegado por mí misma. — ¿Por eso intentó someterme? — Sí. Planeaba encarcelarlo hasta encontrar una forma de borrar solo recuerdos específicos. El mundo es ancho y hay muchos Despertados; seguro que en algún lugar existe una habilidad para manipular la memoria. En el peor de los casos, podría haber recurrido a Go Yo-ri. A Yo-ri no. — Por cierto, dijo que la había llamado. ¿Viene hacia aquí? — Era mentira. —La Santa lo dijo con total naturalidad e inexpresividad—. También era mentira que convoqué a otros Despertados en nombre de las Constelaciones. Fue una táctica para que usted se impacientara y cometiera un error. Aquí no vendrá nadie excepto nosotros dos. — ...Ya veo. Cielos. Fue un farol absoluto. Con esta mujer uno no puede bajar la guardia ni un segundo. Recuperé el aliento, guardé mi espada en la vaina y dije: — Santa. No le ocultaré el hecho de que ha llegado a la conclusión de castigar a los malvados por su cuenta. Ni en la próxima vida, ni en la siguiente, sin importar cuántas veces regrese. — ... — Se lo prometo. Así que, por favor, calme su inquietud. — ... — Estaré de su lado incluso si decide reducir el mundo a cenizas. Hubo un silencio. Cada vez que un copo de nieve aterrizaba en el hombro de la Santa, se oía un crrrk casi imperceptible, como un cristal agrietándose. El único sonido en el mundo era el de la nieve cayendo y el del cristal rompiéndose suavemente. — Es lamentable. —La voz de la Santa se filtró como una sombra entre los sonidos blancos y transparentes—. Que la "yo" de la próxima vida no recuerde nada de esta conversación. Que los recuerdos de 16 años junto a usted se derritan como la nieve. — ...Yo los recordaré. — Sí. —La Santa bajó la mirada—. Por eso es aún más doloroso. — ... — Solo puedo pedirle disculpas. Usted estará más triste que yo. Pero no pude soportarlo más. La idea de que el significado de todas las acciones, los recuerdos y la muerte de alguien pudiera desaparecer... El hecho mismo de tener que cargar todo eso sobre los hombros de una sola persona. — No importa. Puedo soportarlo. Además, la tengo a usted. Nevaba. Con un crujido de cristal, los labios de la Santa se abrieron: — Cuando la habilidad de un Despertado llega al extremo, deja de diferenciarse de una anomalía. Aquel fue el momento en que, por primera vez en mis regresiones y en la historia de la humanidad, el fenómeno de la "Corrupción" fue definido por boca de un ser humano. — ¿Perdón? — En algún momento empecé a moverme libremente en el mundo detenido. Y mi telepatía cambió; ahora no solo transmito mi voz, sino cualquier sonido que tenga en mi memoria. —La Santa hablaba con una seriedad absoluta, construyendo sus frases a un ritmo que mi comprensión pudiera seguir—. Al principio pensé que mi habilidad simplemente estaba floreciendo. Era una deducción lógica. Pero con el tiempo, otra hipótesis, otra posibilidad empezó a rondar mi cabeza. — ¿Qué posibilidad? — La hipótesis de que no estoy creciendo, sino al contrario: que me estoy perdiendo a mí misma. —Las pupilas de la Santa se afilaron—. Originalmente, la telepatía solo transmitía "mi" voz. Pero, ¿qué pasaría si me desprendiera de mi propio cuerpo físico? ¿Y si dejara de ser humana? Entonces, ¿no podría reproducir cualquier sonido en lugar de solo mi voz humana? — Eh... lógicamente es posible. ¿Pero no podría interpretarse simplemente como que el alcance de su "yo", la amplitud de su ego, se ha expandido? — Sí. Pero no hay mucha diferencia entre ambas cosas. —La Santa negó levemente con la cabeza—. Es muy difícil explicar esta sensación. Pero hay síntomas demasiado claros como para considerarlos solo ansiedad psicológica. — ¿Qué síntomas? — El aura transparente. ¿Por qué sería? En cuanto esas palabras salieron de sus labios, yo también me vi invadido por un mal presagio. La sensación de una lengua invisible lamiendo mi columna desde la nuca hasta la pelvis. La Santa me miraba fijamente. — El aura de cada Despertado tiene su propio color. Usted, Undertaker, al ver que la mía no tenía color, la interpretó como "aura de color transparente". — ...Así es. — Pero, ¿y si no fuera aura? —susurró ella, planteando el problema que seguramente se había cuestionado mil veces en el tiempo detenido—. Algo que produce el mismo efecto de refuerzo que el aura, pero que no lo es. Usted habrá presenciado ese fenómeno innumerables veces. — ¿Anomalías...? — Sí. Monstruos. El Diez Piernas no usa aura. Simplemente tiene un cuerpo que, por naturaleza, está reforzado como si la usara. Mi corazón empezó a latir con fuerza. Siguiendo mi pulso, el cuerpo de la Santa emitía un crrrk-crrrk incesante. — Estoy siendo consumida por el veneno del Vacío. — ... — Y eso no es todo. ¡Click! La Santa chasqueó los dedos. En ese instante, mi visión se invirtió. — ...¿? No, para ser exactos, no se invirtió. Fue como si experimentara una proyección astral: empecé a "verme a mí mismo" desde arriba. Mi perspectiva de primera persona cambió a tercera persona. — ¿Santa? Mis labios se movieron. Vi cómo se movían mis labios. Era una sensación extremadamente extraña. Podía ver mi propia espalda. Si hiciera ejercicio en este estado, podría levantar pesas con una precisión absoluta. Pero el mundo en tercera persona no solo traía ventajas. — ¿Qué es esto...? Sensación de flotabilidad. El ego humano está, al fin y al cabo, anclado al cuerpo. El cuerpo es el objeto más directo. Si el cuerpo pierde esa inmediatez y se sitúa "al lado" de los demás objetos, convirtiéndose solo en un objeto más entre muchos, el ego pierde su ancla y flota a la deriva sobre las olas de un mar infinito. — Ese es el mundo que yo veo, Sr. Undertaker. Ssssh. La Santa se acercó caminando sobre la nieve. Yo estaba impotente, como un recién nacido que aún no ha aprendido a controlar su cuerpo. — Antes, esa visión solo aparecía cuando usaba la Clarividencia. Pero me fui acostumbrando y... ahora he llegado al punto en que no puedo distinguir mi propia visión de la visión en tercera persona. —La Santa tomó mi mano. Sentí con nitidez el frío de su mano por la nieve. Pero esa sensación me resultaba, de alguna forma, "lejana". ¿Cómo explicarlo? Como si el tacto se sintiera como un color; el contacto debería sentirse lo más cerca posible, sobre mi piel, pero sentía una distancia. Era, como ella decía, una sensación imposible de explicar a otros. Grotesco. Extraño. Anómalo (怪異). — Creo que la mitad de mi existencia ya se ha convertido en una anomalía. — ... — Cuando descubrió mi secreto pensé que era un desastre. Pero ahora creo que ha sido una suerte que me pillara. Si hubiera pasado un poco más de tiempo... habría perdido la parte más importante de mí. La Santa susurraba frente a mis narices / monologaba a lo lejos. La Santa reunió el poco calor que le quedaba en las manos para envolver la mía / la Ejecutora adoptó una postura de oración hacia el cielo. — Si hubiera llegado a ese punto, quizá habría sido capaz de detener el tiempo lo suficiente como para anular su regresión. No, no es un quizá; estoy segura. — ... — Perder mi color, mi visión, mi forma y mi tiempo, para convertirme en algo que solo mira y observa todo desde arriba. Una anomalía así. Vapor salió de la boca de la Santa / en medio de un mundo cubierto de nieve, brotó un hilo de calor humano. — Por favor, recuérdelo, Sr. Undertaker. Esta lucha, el desafío por salvar el mundo, no es un juego con tiempo infinito. Las oportunidades de intentarlo son infinitas, pero una vez entras en el escenario, hay un "límite de tiempo". — ¿Límite de tiempo...? — Ese límite es, probablemente, de 15 a 20 años. Cuando un Despertado supera la familiaridad con su habilidad y llega a ser devorado por ella, se acercará a ser una anomalía, como yo. ¿Lo entiende? El poder de un Despertado no es una bendición pura. Es un arma de doble filo. Crrrrrk— En algún lugar, frente a mí, o quizás muy lejos, el sonido del cristal rompiéndose resonó de nuevo. Solo ahora comprendí que no era cristal, sino una membrana. Una membrana transparente que envolvía al ser humano llamado Santa. — Esta vez, como usted se centró en mi crecimiento, yo he sido la primera en llegar a este estado... Pero no sabemos qué pasará en otras vidas. Mi instinto me dice que cuanto más poderosa sea la habilidad, más peligroso será. Por ejemplo... la Srta. Dang Seo-rin de Samcheon Segye tampoco será una excepción. — ... — Veinte años. A ser posible antes de llegar a los quince, debe devolver el mundo a su forma original. Por favor, recuérdelo. El tiempo límite... El sonido de la rotura se hizo más claro. Comprendí las intenciones de la Santa. Por eso, tiré de su mano y la abracé por la espalda. Como controlar el cuerpo en tercera persona era difícil, puede que aplicara demasiada fuerza. La Santa abrió mucho los ojos. — ...Ah. — Planeaba matarme, ¿verdad? Para que la regresión ocurriera antes de que usted cambiara por completo. Pero eso es querer cargar con todo el peso usted sola. Se oyó un suspiro leve / una risita. — Realmente me conoce muy bien, Sr. Undertaker. — Vayamos juntos. — ... — No suelo decirlo, pero soy un experto en gestión mental. He pasado tres vidas enteras solo viajando por el país y hasta trabajé como tendero de una tienda de conveniencia. — ¿Tendero? — Sí. Usted también necesita aprender a soltar un poco las cosas. Concentré mi aura por todo el cuerpo. La membrana de cristal que crujía empezó a romperse de verdad. ¡Clink! ¡Clank! A medida que mi aura nos cubría a ambos, los estallidos se multiplicaban. Nevaba. El cristal se rompía. Por más que nevaba, las dos sombras grabadas en el manto blanco no se borraban. — ...Qué cálido. —La Santa cerró los ojos—. ¿Por qué los humanos... a los humanos...? Siendo humanos... ¡Clink! El mundo detuvo silenciosamente la nieve. Aquel fue el testamento de la Santa. 8 Hay un epílogo. Este epílogo no se limita a un ciclo específico. Fue una escena que se repitió invariablemente en las regresiones 109, 110, 111... en cada vida donde formé una alianza de sangre con la Santa. — Eso fue lo que pasó. — ... Tras escuchar toda mi historia, la Santa se tocó la barbilla en silencio. Parecía sumida en sus pensamientos, ladeando la cabeza de vez en cuando. — Es mi historia, pero no la siento como mía. — ¿Ah, sí? — Sí. —La Santa me miró con una expresión muy seria—. No parece propio de mí moverme tanto por el exterior. — ... ¿Era por eso? La Santa se levantó y dio de comer a sus peces. Los peces que había cuidado con esmero desde antes del desastre acudieron al instante a la señal de su mano. Rojos, blancos, amarillos, azules... seres de mil colores nadaban bajo el agua. — Por muy acorralada que estuviera emocionalmente, me cuesta entender lo de castigar malvados de forma anónima. La estrategia de elevarse a una posición divina para infundir miedo es efectiva, pero es la idea de alguien que no confía en los demás. Si era capaz de ser tan diligente como para recorrer el país, ¿no habría sido mejor anunciar su existencia y sus poderes al mundo y formar un gobierno ella misma? — Hum. ¿Quizá no era lo suficientemente diligente para eso? — Puede ser. Se quedó a medias. Y yo detesto quedarme a medias, por eso prefiero vivir recluida. Las yemas de sus dedos rozaron suavemente la superficie del agua. Para los peces, la frontera de su mundo, la membrana de su universo, se perturbó ligeramente. La Santa parecía disfrutar de ese tacto. — Sobre todo, la "yo" de la vida 107 describió la corrupción como algo inevitable al desarrollar los poderes. Pero es un análisis erróneo. Hay una prueba evidente en contra. — ¿Qué prueba...? — Usted, Sr. Undertaker. —dijo ella—. Usted ha regresado durante siglos y ha desarrollado sus habilidades continuamente. Si mi teoría fuera cierta, usted debería haber experimentado la corrupción antes que nadie. Pero viendo que no le ha ocurrido, es muy probable que la corrupción sea puramente un problema mental. ¿Un simple problema mental? Seguía siendo tan estricta consigo misma como siempre. — Pero entiendo el significado de mi último testamento. — ¿Qué significado tiene? — Que un humano mate a otro humano. El hecho de que, siendo humanos, se maten entre sí... Eso es siempre una verdad dolorosa. Y... — ¿Y? — ... La Santa me miró de reojo. Yo parpadeé, como un cangrejo de acuario que mueve sus ojos mientras hace chocar sus pinzas. Entonces, ocurrió algo realmente raro. La Santa esbozó una sonrisa casi imperceptible. — Es un secreto.
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 42 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 29 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.