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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 401 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
Era como una escena sacada de un viejo simulador de citas, con la sutil diferencia de que esto estaba ocurriendo en la vida real. Las aurículas izquierda y derecha de mi propio corazón literalmente hacían \*pum-pum\* a toda marcha. Así, tras pasar treinta minutos con Go Yori leyendo las escrituras sagradas —una experiencia que se sintió idéntica a la de un espía infiltrándose en la mismísima agencia de inteligencia enemiga—... \> \*«¿Qué...?».\* Me puse nervioso. \> \*«Esto es... una lección completamente normal, ¿no?».\* Ah, la razón por la que mi monólogo interior adoptaba de pronto un registro tan educado se debía a que me estaba sumergiendo por completo en el papel de Cheon Hwa: una joven de intachable crianza nacida en una familia prestigiosa. Pero incluso dejando a un lado mi dedicada actuación de método, la sesión de tutoría particular de Go Yori resultó ser... extrañamente normal. Las mentes de las hermanas gemelas eran aún tiernas y poco desarrolladas. Me aterraba pensar en qué tipo de doctrinas extrañas intentaría usar para lavarles el cerebro, pero ese temor demostró ser infundado. —Entonces, señorita Cheon Hwa. —¿Sí? —Dices que tu propio nombre se siente vacío, pero no hay necesidad de borrar también tu identidad por ello. —…… —Los padres ejercen una autoridad absoluta sobre sus hijos. Sin embargo, tú, señorita Cheon Hwa, eres sabia: piensas por ti misma y asumes la responsabilidad de tus actos. A mis ojos, ya eres una adulta formidable. —¿Eso cree... Profesora? —¡Por supuesto! —Go Yori sonrió de forma radiante. —Para ser sincera, jamás he conocido a nadie de tu edad que sea tan inteligente. Deberías estar orgullosa. Oh, aunque... claro. Con una sonrisa pícara, Go Yori cruzó el dedo índice frente a sus labios. —Sería bastante problemático que el Sumo Sacerdote se enterara de lo lista que es la señorita Cheon Hwa. —…… —La libertad es poder. Es un derecho natural concedido a todo ser humano desde el principio. Pero hasta que no acumules la fuerza suficiente, lamento tener que decir esto... espero que reprimas esa libertad por ahora. El consejo de Go Yori... Sus palabras como tutora eran enteramente apropiadas. Forcé los músculos faciales de Cheon Hwa para que se movieran, suprimiendo cualquier rastro de rigidez con sumo cuidado, y los transformé en una sonrisa natural. —Muchas gracias, Profesora. Lo tendré muy en cuenta. \> \*«Esto no es un lavado de cerebro».\* Mi mente operaba en dos niveles simultáneos. Mientras mi rostro y mi lengua lidiaban con la "profesora" que tenía enfrente, mis pensamientos se hundían cada vez más hacia mi propio interior. —Pero, Profesora, esta mansión es como la fortaleza de mi padre. Las sirvientas parecen criadas ordinarias, pero en realidad todas son las seguidoras más fervientes de mi padre. ¿Cómo podría alguien tan joven como yo obtener algún poder en un lugar así? —Oh, por favor. Me tienes a mí, ¿no es así, mi pequeña señora? \> \*«Esto no es un lavado de cerebro... Esto se siente más bien como...».\* Más bien parecía que intentaba emancipar a las hermanas gemelas, Cheon Hwa y Yo Hwa, de las cadenas de este culto. —¿Quiere decir que... estará de mi lado, Profesora? —Sí, jaja. Con unas señoritas tan adorables —¡y gemelas, nada menos!—, ¿cómo podría yo, como adulta, no prestarles mi ayuda? —…… Giré levemente la cabeza. —Mnyaa... \*unnie\*, no me gusta el chocolate verde... A mi lado, mi encantadora hermana menor, Yo Hwa, cabeceaba plácidamente mientras un hilo de saliva se le escapaba sobre el brazo. No podía culparla. ¿Cuántos niños de su edad serían capaces de leer el Tao Te Ching y mantener la concentración real? Acaricié con suavidad el sedoso cabello de mi hermana y luego regresé la mirada hacia Go Yori. —Profesora, he oído muchos rumores sobre usted. —¿Ah, sí? ¿Qué clase de rumores? —Que usted era una Forastera y que, aun así, logró ganarse el favor de mi padre hasta ascender a un puesto ejecutivo dentro del culto. \*Forastero\* e \*Iniciado\*: términos exclusivos de esta antigua secta. Quienes nacían y se criaban dentro del culto eran llamados Iniciados, mientras que los recién llegados eran catalogados como Forasteros. Se rumoreaba que la historia del culto se remontaba a la Guerra Imjin. Si aquello era verdad o simple propaganda seguía siendo un misterio, pero existían altos mandos que afirmaban con orgullo haber servido a la secta durante doce generaciones consecutivas. Había pervertidos en este mundo que valoraban más el tiempo que no habían vivido que el que sí. Y fue precisamente en esa fortaleza de tiempo distorsionado donde esta Forastera se había infiltrado de repente. El ser que se alzaba ante mí era innegablemente extraño, tal como siempre. —Usted planea usurpar el favor de mi padre, apoderarse del control de la secta y de sus riquezas, ¿no es así? —Vaya, vaya. —¿Y al ganarse mi confianza, la confianza de la sucesora, pretende asegurar su autoridad por las próximas décadas? —Jaja. Incluso al verse confrontada con una hostilidad tan afilada, Go Yori ni parpadeó. Al contrario, su sonrisa se volvió aún más blanda. —Poder, autoridad... ah, qué palabras tan dulces. —¿……? —Sería magnífico si pudieran durar al menos veinte años... o diez. —……. Un frío helado me recorrió la espina dorsal. \> \*«Ella lo sabe».\* En este preciso instante del pasado —una época en la que la civilización moderna todavía cree ciegamente en las leyes inmutables de la física—, esta persona ya lo sabe. Sabe perfectamente que el fin del mundo se aproxima. ¿Cómo? ¿Acaso es ella la causa del advenimiento del Vacío? ¿Una profeta? No... si fuera una profeta, ¿por qué su mente es la única que no se ve afectada por la distorsión? Si de verdad conociera el futuro, cada segundo tendría un valor incalculable. Incluso yo, Shon y los demás... ¿cuántas veces nos hemos lamentado por no haber regresado al pasado un poco antes de la llegada del Vacío? El tiempo es oro. Entonces, ¿por qué gastar ese valioso tiempo dando tutorías a dos niñas gemelas de un culto taoísta? —Hmm. Go Yori entreabrió los ojos y me miró directamente. —¿Por qué luce tan sorprendida, mi señora? —…… —Solo he contado una historia muy ordinaria. Los engranajes de mi mente giraron frenéticamente. Limpié las impurezas de mis pensamientos, los residuos del Enterrador, y vertí el óleo de la actuación para mantener en perfecto estado los movimientos de la marioneta llamada Cheon Hwa. —¿Ordinaria, Profesora? Acaba de sugerir que la gloria de nuestra familia, y el futuro de nuestro culto, no durarán más de diez años. —¿Ah? —Puede que mi padre no me agrade, pero eso no significa que odie a todos en nuestra secta. —Hmm... Los ojos de Go Yori se entornaron. —Tienes razón. Desde tu perspectiva, debió sonar justo así. ¡Lo lamento! Hablé con demasiada ligereza. —…… —Verás, los adultos solemos fingir que lo sabemos todo, especialmente cuando estamos frente a alguien tan brillante como tú. De verdad lo siento. ¿Podrías perdonarme? —... Sí. —Gracias. Siempre me siento en deuda contigo, mi pequeña señora. \*Bzzz.\* Su teléfono inteligente vibró. Go Yori lo tomó de inmediato, como si hubiera estado esperando esa señal. Echó un vistazo a la pantalla. —Vaya, ya es la hora. Dio una palmada al aire. —¡¿Huueh?! Yo Hwa, que se había quedado profundamente dormida, se sobresaltó y se enderezó de golpe. Con una cálida sonrisa, Go Yori extrajo un pañuelo de su bolsillo. No era el mismo que había usado antes de la clase para quitar los restos de chocolate, sino uno completamente limpio; esta vez, para limpiar la saliva de la mejilla de Yo Hwa. —¡Heep!... ah, ahh, ah... —Bien, repasemos el verso del Tao Te Ching que estudiamos hoy —susurró con suavidad. —"El Tao sigue a la Naturaleza" (\*Do-beop-jayeon\*). Ya han escuchado eso antes, ¿verdad? Es la frase que nuestro Sumo Sacerdote recita con más frecuencia. —¡Sí, Profesora! —Todas las cosas en este mundo son imitaciones. Ah, no... tal vez "obras inconclusas" sea un término mejor. "Imitación" suena demasiado platónico, ¿no creen? —Go Yori asintió para sí misma. Yo Hwa la imitó, asintiendo también con la cabeza sin entender realmente. —¿Por qué inconclusas? Porque el acto de nombrar es, en sí mismo, incompleto. —…… —"El hombre sigue a la Tierra". Recibimos nombres imperfectos de nuestra época y de nuestro entorno: "eres una estudiante", "eres la hija de tus padres". "La Tierra sigue al Cielo". El entorno refleja el fluir del destino. "El Cielo sigue al Tao". E incluso el destino mismo se origina a partir de la Vía. —"El Tao sigue a la Naturaleza". —Sí. La Vía no depende de nada; simplemente se convierte en sí misma —Go Yori esbozó una sutil sonrisa. —Tu padre cree que al abandonar su nombre puede unirse a la Vía. Pero yo interpreto ese verso a la inversa. —¿A la inversa? —Si incluso la Vía desemboca en última instancia en un solo ser humano... entonces dime, ¿por qué ese ser humano no debería ser capaz de alterar la Vía? —…… El Tao. La Vía. La Ruta. Como Cheon Hwa, ladeé la cabeza con inocencia. Pero como el Enterrador, experimenté un profundo escalofrío. ¿Por qué estaba Go Yori aquí? ¿Por qué se había infiltrado deliberadamente en esta secta? Seguía sin saberlo, pero una cosa era segura: esta mansión representaba un eslabón indispensable en la ruta que ella misma había trazado en su mente. —Ese sendero solo puede alcanzarse de una única forma: volviéndose tan vasto como la naturaleza, tan infinito como el universo mismo. Se puso de pie con elegancia. —Si tuviera que expresarlo con palabras, lo llamaría "El Tao sigue a la Humanidad"; la humanidad entendida tanto como el ser humano como la causalidad misma. Jaja, realmente me encantan estos giros lingüísticos tan anticuados. —…… —Entonces, hasta la próxima semana, señorita Cheon Hwa, señorita Yo Hwa. Yo Hwa se levantó de un salto y realizó una profunda reverencia. —¡S-sí! ¡Hasta luego, Profesora! —... Adiós, Profesora. Yo también di un paso al frente para despedirla, inclinándome en el umbral de la puerta. \*Paso. Paso. Paso.\* El eco de sus pisadas comenzó a perderse a lo largo del extenso pasillo de madera de la mansión. \> \*«Por fin terminó».\* Exhalé un suspiro de alivio en mi fuero interno. Como continuaba con la cabeza baja, no tuve que preocuparme demasiado por sostener la expresión de mi rostro. Aun así, las directrices de la SG-Net habían demostrado ser de una utilidad inmensa. Al fusionar mi ego con el de Cheon Hwa, era capaz de interactuar con Go Yori con absoluta naturalidad. Sí... probar esa capacidad por sí sola ya convertía a este bucle en un rotundo éxito... —Ah, es verdad. \*Paso.\* Sus pisadas se detuvieron en seco. Su mirada se clavó directamente sobre mi coronilla. Podía sentirlo con total nitidez. A pesar de haber abandonado la habitación y encontrarse ya a mitad del corredor, los ojos de Go Yori seguían fijos en mí, acompañados de una sonrisa. —Pensándolo bien... —articuló con suavidad, —hoy no me has llamado por mi nombre ni una sola vez, señorita Cheon Hwa. —…… —Solías pronunciarlo con tanta calidez todos los días. Ahora me siento un poco sola. "Profesora" está bien, pero... de verdad me fascina escucharte decir mi nombre, ¿sabes? —…… —Mi nombre... —susurró. —¿No lo pronunciarás para mí, solo una vez? Mi corazón dio un vuelco violento. \> \*«Es una trampa».\* Docenas de respuestas potenciales se ramificaron en mi mente, pero cada una de ellas conducía directamente a un callejón sin salida. ¿"Go Yori"? Error. ¿■■■? Error. Porque... —¿Sí? Elevé la mirada con lentitud, ladeé la cabeza con dulzura imitando a Cheon Hwa y le dediqué una sonrisa inocente. —¡Lo siento, Profesora! Escuché que dijo algo, pero no logré entenderlo bien. ¿Qué ha sido eso? —…… La respuesta correcta era: \*no te he escuchado.\* Y no es que estuviera fingiendo tener problemas de audición. Ella realmente lo había susurrado desde el extremo opuesto del pasillo. No había forma física de que una niña pequeña como Cheon Hwa, que aún no había despertado ningún tipo de aura ni sentidos sobrenaturales, hubiera sido capaz de captar ese susurro. —Oh... olvídalo. Go Yori agitó el brazo con alegría y elevó un poco más el tono de su voz. —¡No es nada, mi pequeña señora! ¡Nos vemos la próxima semana! —¡Sí, Profesora! ¡Adiós! Solo cuando su espalda desapareció por completo tras la esquina del corredor, me permití bajar el brazo. \> \*«... Si hubiera respondido a la ligera hace un instante...».\* Ni siquiera quería imaginar las consecuencias. Dejando atrás a las criadas —esas sombras devotas que custodiaban el pasillo—, regresé al interior de la habitación y abracé con fuerza a Yo Hwa. —¿\*Unnie\*? —…… —¿Qué pasa, \*unnie\*? Yo Hwa me dio unas palmaditas en la cabeza. Su mano poseía el mismo tamaño que la mía, pero se sentía tan pequeña e indefensa. Susurré con voz queda: — Te protegeré, Yo Hwa. —¿Eh? —De nuestro padre. De los creyentes. Y de esa Forastera cuyas intenciones somos incapaces de leer. Aunque el mundo entero se vuelva loco... yo te protegeré. —…… \> \*«Por favor, ven pronto, Senpai».\* \> \*«Porque para mí... para Cheon Hwa... este mundo sigue siendo demasiado vasto. Y demasiado oscuro».\*
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Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 401

Estás leyendo el capítulo 401 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 27 de junio de 2026, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.