Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 400 online gratis en español
🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
¿Por qué estaba Go Yuri aquí?
No solo yo me hacía esa pregunta; ni siquiera las hadas —los administradores del servidor encargados de gestionar y mantener la estabilidad de este "sueño"— conocían la respuesta.
—¡\*Huek\*, lo sentimos muchísimo, camarada Secretario General!
—¡Solo nos limitamos a reconstruir el pasado de la forma más fiel posible basándonos en los datos de la agente Yo Hwa y en los ajustes introducidos por usted...!
—¡Pero si alteramos la base de datos ahora, su existencia podría borrarse por completo! ¿Deberíamos invocar la autoridad hereditaria conferida al Secretario General... el poder de "Borrado de la Existencia"?
Negué con la cabeza de inmediato.
—No. No es necesario. Es más, bajo ninguna circunstancia hagan eso.
—_\*Hooeeh\*_.
—Nuestro objetivo no es distorsionar el pasado de Yo Hwa, sino restaurarlo con la mayor precisión posible. Si surgen inconsistencias inevitables, podemos tolerar pequeñas anomalías, pero jamás debemos estropearlo de manera intencionada. Ténganlo en cuenta.
—¡\*Hoet\*! ¡Entendido, camarada Secretario General!
Las hadas saludaron al unísono, rígidas como soldados.
—¡Por cierto, camarada Secretario General! ¡No solo su apariencia, sino que incluso su tono de voz se está asemejando cada vez más al de la agente Cheon Hwa! ¡Personalmente, me parece adorable!
—……
—¡Con el ferviente apoyo del pueblo, nuestro Imperio Rojo podrá resistir otros doscientos años!
Como respuesta, les confisqué las salchichas.
Las hadas rompieron a llorar, sollozando un lastimero \*"¡Hoeeeng!~"\*, mientras yo, sin prestarles la más mínima atención, le daba un mordisco a la salchicha y comenzaba a explorar la mansión con extrema cautela.
\> \*«Las hadas del tutorial son agentes externos. Es natural que no sepan nada sobre Go Yori».\*
\> \*«Eso significa que tendré que interrogar a los locales; es decir, a los propios miembros de la secta».\*
Después de todo, en este escenario yo era la hija predilecta del culto, una de las herederas elegidas para convertirse en la próxima sucesora divina. Aunque mi corta edad imponía severas restricciones a mis acciones, acercarme a los creyentes para recopilar información era una tarea sumamente sencilla.
Sin embargo...
—Shh, silencio, señorita.
—¡Está estrictamente prohibido hablar de esa mujer!
Incluso aquellos devotos de aspecto lúgubre, que vagaban por la mansión como espectros errantes, ofrecían testimonios contradictorios sobre Go Yori.
\*—Ahh, a la joven se le romperá el corazón...\*
\*—Es alguien a quien el Sumo Sacerdote aprecia profundamente.\*
\*—¿Qué? ¿De qué está hablando, señorita? No existe ninguna persona con ese nombre en este santuario.\*
\*—Señorita... esa es una pregunta muy extraña.\*
\*—Es su madrastra, ¿verdad?\*
—……
Sus declaraciones se anulaban entre sí. Algunos afirmaban que Go Yori era la amante del Sumo Sacerdote. Otros negaban su existencia de forma categórica. Y unos pocos aseguraban que era la mujer con la que él se había casado tras enviudar.
Lo más desconcertante era que ninguno de ellos mentía de manera deliberada; mis ojos estaban lo suficientemente entrenados como para distinguir la verdad de una simple actuación. Todos creían estar diciendo la verdad.
Era como si...
\> \*«... incluso la información vinculada a Go Yori se hubiera corrompido, como si el tiempo y el espacio mismos se hubieran fundido en una masa amorfa».\*
Sentí un leve mareo. Si un Vacío común ya escapaba a la comprensión humana, la presencia de Go Yori añadía un factor de aleatoriedad capaz de volver loco a cualquiera.
Por lo tanto, decidí acudir a la única persona —bueno, una de las dos, incluyéndome a mí— que todavía preservaba una identidad coherente dentro de la distorsión de este sueño.
—Yo Hwa.
—¡Hmph! ¡Te odio, hermana! ¡Lárgate! ¡Muere!
—Ten, un helado de chocolate.
—¡Te amo, hermana! ¡Tienes que vivir para siempre!
A mi pequeña hermana, la gran filósofa que situaba el helado de chocolate justo en la delgada línea que divide la vida y la muerte, le pregunté con disimulo:
—Dime, esa señora tan hermosa que siempre acompaña a papá...
—¿Uung? ¿Te refieres a la Profesora?
—……
Me quedé completamente paralizado.
\> \*«Profesora».\*
¿Ese título... precisamente en este lugar?
—... Lo siento, Yo Hwa. Supongo que he estado un poco distraída últimamente. ¿Desde cuándo volvimos a tomar clases con la "Profesora"?
—¡Las escrituras! ¡El Tao Te Ching! —Yo Hwa esbozó una radiante sonrisa. —¡La Profesora es súper buena! ¡Nos enseña de una forma mucho más fácil que los otros adultos! ¡Y nunca nos regaña!
—Ya veo...
—¡Sí! Pero tú estás rara, hermana. A ti también te agrada muchísimo la Profesora, ¿verdad? ¿Por qué lo preguntas de repente?... ¡Ah! ¡Ya sé! Estás intentando interponerte entre la Profesora y yo, ¿a que sí? ¡¿Verdad?!
—No se dice "interponerse", sino "sembrar la discordia".
—¡Es lo mismo! ¡Hermana tonta!
—Nuestra Yo Hwa definitivamente tiene... opiniones lingüísticas muy divergentes a las del Instituto Nacional de la Lengua Coreana.
—¿Eh? ¿Ins... qué?
—Son los destructores del lenguaje y los soberanos absolutos del vocabulario; esos que llaman \*nuriggoon\* a los internautas y \*nurigeumool\* al internet.
—Uh... no entiendo nada...
Los labios de Yo Hwa temblaron levemente mientras sus cejas se curvaban hacia abajo.
\> \*«Ah, es jodidamente adorable».\*
Antes de ser consciente de mis propios actos, mi mano ya se encontraba acariciando y despeinando su pequeña y tierna cabeza.
—Ung...
Yo Hwa frunció el ceño mientas alternaba la mirada entre mi rostro y su mano (objeto equipado: helado de chocolate). Finalmente, como si concluyera que "en fin, no queda de otra", reanudó su merienda, tolerando mis mimos con la solemnidad de una reina que acepta un tributo.
\> \*«¡Qué monada!».\*
\> \*«Hermana mía, ¿cómo puedes ser tan adorable, tan dócil y tan despistada si compartimos la misma sangre y el mismo ADN? Que una criatura así haya nacido de semejante padre es un auténtico milagro, una bendición del cielo. Ojalá nunca crezcas, mantente así para siempre y adora a tu hermana por toda la eternidad...»\*
—¡Ah! —reaccioné de golpe, apartando la mano.
\> \*«¡No! ¡Me he sumergido demasiado en las emociones de Cheon Hwa! ¡Mi forma de pensar se está mimetizando con la suya!».\*
Un escalofrío me recorrió los brazos. Como era de esperarse del Vacío, incluso un profesional experimentado como yo podía perder su sentido de la identidad en un solo instante de distracción.
Por fortuna, contaba con un último mecanismo de defensa: \*\*\[Memoria Perfecta\]\*\*. Mientras mis recuerdos como el Enterrador permanecieran intactos, siempre sería capaz de hallar el camino de regreso a mi verdadero yo, sin importar si perdía mi identidad de forma temporal.
\> \*«La \[Memoria Perfecta\] es una habilidad absurdamente rota... ¿De verdad la Mayor disfrutaba de este privilegio completamente sola? Qué injusticia...»\*
—Hermana. Este helado de chocolate está raro.
—¿Hm? ¿Qué tiene?
—Por fuera es de chocolate, y está rico, pero por dentro es verde. Sabe a pasta de dientes. ¿Seguro que es de chocolate?
—Por supuesto. Hoy en día, los helados de alta gama vienen con el centro verde. Es la prueba irrefutable de que están elaborados con chocolate orgánico y cien por cien natural. Ese toque mentolado significa que es excelente para la salud.
—¡Oh, vaya!
—Solo las damas verdaderamente refinadas son capaces de apreciar la profundidad de este elegante dulzor. Sinceramente, yo aún no estoy a ese nivel. ¿Y tú, Yo Hwa?
—Um... ¡pues a mí me parece delicioso!
—¿De verdad? ¡Entonces, a partir de ahora, nos aseguraremos de que solo comas este tipo de helado!
—Ehh...
Me encontraba registrando en silencio otro cálido recuerdo de afecto fraternal cuando...
\*Knock, knock, knock.\*
Unos suaves golpes resonaron en la puerta.
Le hice una señal rápida a mi hermana, quien se tragó el último bocado de helado de un solo tiro, eliminando cualquier rastro de evidencia. En este hogar regido por un culto, la disciplina era tan severa que incluso los postres debían consumirse en la más absoluta clandestinidad.
—¿Quién es? —respondí para ganar algo de tiempo para Yo Hwa.
Sin embargo, al escuchar la voz proveniente del otro lado, mi corazón se detuvo por un instante.
—Soy yo, jovencitas —era la voz de Go Yori. —Es hora de nuestra lección. Señorita Cheon Hwa, señorita Yo Hwa... ¿puedo pasar?
—……
No vacilé demasiado.
—¡Ah! ¡Por favor, adelante, Profesora!
¿Acaso mi pequeña hermana no lo había confirmado hace un momento? Que a mí, "Cheon Hwa", me agradaba la tutora.
Por lo tanto, sin importar la profunda desconfianza que me inspirara la presencia de Go Yori, no podía actuar en contra de las reglas ni de la configuración establecida en este escenario. Si alguna entidad dentro de este Vacío llegaba a percatarse de que yo era un "intruso", las anomalías se movilizarían de inmediato para erradicarme.
Si mi objetivo en este lugar fuera la exterminación, no habría problema, pero esta vez el propósito no era purgar ni destruir. Era la restauración. Recuperar lo que alguna vez existió, como quien extrae archivos borrados de un ordenador mediante un software de recuperación especializado.
Así que... en el momento en que la puerta se abrió con un leve chirrido, la reacción de "Cheon Hwa" ya estaba predeterminada.
—¡Guau! ¡Profesora!
—Ahaja.
Sonriendo con calidez, la saludé con un entusiasmo exagerado, y Go Yori me devolvió una sonrisa cortés y apacible.
—¿Cómo ha estado, señorita Cheon Hwa?
—¡Muy bien! Vaya, Profesora, ¿cómo es que siempre luce tan hermosa cada vez que la veo? ¡Incluso tiene un aroma encantador! ¡Qué envidia!
—Se lo agradezco. Pero la verdadera belleza la posee usted, señorita Cheon Hwa. Yo solo luzco así debido al esfuerzo; una vez que crezca un poco más, dejará maravillados a todos a donde sea que vaya.
Acto seguido, Go Yori inclinó levemente la cabeza y miró por encima de mi hombro.
—Señorita Yo Hwa... ¿cómo se encuentra usted?
—¡Ah, s-sí! ¡Hola, Profesora!
—Madre mía.
Go Yori se aproximó con pasos gráciles y se detuvo frente a Yo Hwa.
\*¡Hic!\* Yo Hwa se tensó al instante de pies a cabeza.
Del bolsillo de Go Yori emergió un pañuelo blanco impoluto, desprendiendo un sutil aroma a manzana que impregnó la habitación. Con un movimiento sumamente fluido, se arrodilló y limpió con delicadeza la comisura de los labios de Yo Hwa, donde aún persistían vestigios de chocolate.
—Ah... A-ah...
Sonriendo con dulzura, Go Yori guardó el pañuelo en su bolsillo y se giró hacia mí, fingiendo demencia como si no hubiera visto absolutamente nada.
—¿Continuamos con el estudio de las escrituras donde lo dejamos la última vez, jovencitas?
—¡S-sí!
Mientras Yo Hwa respondía con alegría, yo también sostuve la sonrisa en mi rostro; sin embargo, por dentro, mi mente se tornó fría y afilada como el hielo. Lo había intuido vagamente en el pasillo, pero ahora estaba completamente seguro.
—……
Go Yori... no me reconocía.
\---
Retrocedamos un poco en el tiempo.
No hace mucho —es decir, antes de transformarme en la hija de esta prestigiosa familia y de adentrarme en el sueño de Yo Hwa—, para ser específicos, en algún punto posterior a la ronda número mil.
—Hyung-nim.
—¿Hm? ¿Qué ocurre, Seogyu? Que vengas a buscarme por iniciativa propia... eso es inusual.
—Pensé que lo mejor sería informarte de esto de manera directa.
La SG-Net. El Tablón de la Sociedad de la Biblioteca.
Originalmente, se trataba de un foro con formato de enciclopedia diseñado para que los Despertadores estudiaran y desarrollaran estrategias de incursión por su cuenta. El \[Bibliotecario de la Gran Biblioteca\], quien administraba dicho espacio, no era más que una constelación ficticia: una entidad artificial creada por mera conveniencia operativa.
Sin embargo...
—Esto. Mira esta publicación de aquí.
—¿Hm?
—¿No se refiere a esa persona? Aquella con la que nos advertiste una y otra vez que tuviéramos sumo cuidado... ¿La que viste de rosa, o cómo era?
En algún momento, el \[Tablón de la Sociedad de la Biblioteca\] comenzó a verse inundado de información —datos que yo jamás había introducido— que se filtraba de manera bidireccional hacia él, sin restricción alguna.
—¿Qué?
—Por favor, echa un vistazo a esta sección.
La gran mayoría —no, el noventa y nueve coma noventa y nueve por ciento— eran tonterías irrelevantes. Textos infantiles sobre marqueses y barones, simples delirios de construcción de mundos propios de un niño.
Pero entre toda esa paja... había un escrito en particular. Una entrada demasiado elocuente, demasiado incisiva como para descartarla como simple ficción.
\> \*"A primera vista, puede parecer un fenómeno que lava el cerebro de su objetivo, pero eso no es del todo exacto. El lavado de cerebro es simplemente el resultado. Lo que realmente hace es leer el subconsciente y el yo interno del objetivo, produciendo de forma automática las palabras que esa persona más desea escuchar".\*
—……
\> \*"Nombre de la habilidad: Estrategia Absoluta. Búsqueda Automática. En realidad, comunicarse directamente con él es imposible. Sin embargo, si eres capaz de alterar tu propio yo interno, existe la posibilidad de ajustar el ángulo de la conversación".\*
—……
—No coincide exactamente con la explicación que nos diste antes, Hyung-nim... pero se acerca bastante, ¿verdad?
Era un artículo informativo detallado sobre Go Yori. Una serie de datos específicos que no podían hallarse en ningún otro rincón del mundo, ni aun pagando una fortuna o sacrificando decenas de regresiones. Y de alguna manera, se había publicado de forma abierta y gratuita en el Tablón de la Sociedad de la Biblioteca de la SG-Net.
—No. Esto no tiene ningún sentido —lo negué de inmediato al principio. —Las publicaciones que aparecen aquí sin nuestra intervención, generadas automáticamente por alguna anomalía, se configuran siempre en modo privado, ¿lo recuerdas?
—Claro.
—Por lo tanto, los únicos capaces de visualizar este post somos los miembros de la Alianza de Regresores. Eso significaría que alguien filtró información sobre Go Yori para ayudarnos. Y eso... es imposible.
Seogyu parpadeó, desconcertado.
—Entonces, ¿qué se supone que es esto, Hyung-nim?
—Probablemente una anomalía que replica el Teorema del Mono Infinito.
—¿El... Mono Infinito?
—Sí. Se dice que si le das una máquina de escribir a un mono y un lapso de tiempo infinito, eventualmente terminará redactando las obras completas de Shakespeare.
—Oh...
—Esto es solo una coincidencia. Pura casualidad. Alguna anomalía de software defectuosa que deambulaba por el \[Tablón de la Sociedad de la Biblioteca\] estuvo soltando incoherencias sin parar, y por azares del destino, una de ellas resultó parecerse a información real sobre Go Yori.
Deslicé la pantalla. Tomé el teléfono inteligente de Seogyu y procedí a leer la publicación detenidamente.
—Básicamente, es una noticia falsa meticulosamente elaborada...
Y entonces lo descubrí. Al final del texto, se encontraban grabadas dos letras:
\*\*S U\*\*
—……
—¿Hyung-nim? ¿Qué sucede?
Esas dos simples letras me dejaron petrificado.
\*\*SU.\*\*
Era un testimonio. Una clave. Un código que absolutamente nadie más en este vasto mundo, excepto yo, sería capaz de descifrar.
Para aquellos que lo hayan olvidado, hace ya mucho tiempo, Oh Dok Seo y yo mantuvimos la siguiente conversación:
\*—Es ella, ¿verdad? El prólogo. El falso protagonista.\*
\*—¡Ya sabes, la ronda anterior! ¡Antes del Descenso del Vacío! En aquel entonces leí "La Perspectiva del Regresor Omnisciente". Esa misma historia exacta aparecía en su prólogo.\*
Al escuchar las palabras de Oh Dok Seo, mi yo del pasado inquirió:
\*—Entonces, ¿esa novela también explica por qué su cabeza estalló de repente?\*
\*—Por supuesto. Después de todo, es una profeta auténtica.\*
Un profeta. Un ser capaz de vislumbrar el porvenir de este mundo. Pero debido a que sus ojos veían demasiado, en el preciso instante en que despertaba su precognición, su cabeza detonaba. Un trágico y falso protagonista.
En total existieron seis profetas en este mundo, y ninguno logró escapar a ese funesto destino de detonación craneal. Incluso el profeta que despertó en el archipiélago japonés, conocido bajo el pseudónimo de "Y", no pudo eludir la muerte instantánea.
Sin embargo, justo antes de expirar, "Y" empleó el último aliento de sus fuerzas para arañar un mensaje póstumo en el suelo:
\*\*S U\*\*
Esa era la última voluntad del profeta. Su única y final profecía.
Y...
\> \*«... jamás le he revelado esto a nadie. Es mi secreto absoluto».\*
Lo cual implicaba una sola cosa:
\> \*«Este documento... es real».\*
Desconocía la causa. Me era imposible saberlo. Pero por alguna extraña razón, un Enterrador perteneciente a otra línea temporal —utilizando un código secreto exclusivo de los Enterradores— me había legado información crucial sobre Go Yori. Incluso si eso conllevaba la pérdida de sus propios recuerdos en el proceso.
—Seogyu. Elimina esta publicación.
—¿Eh? Ah, sí.
—Y jamás, bajo ninguna circunstancia, le menciones esto a nadie. Ni una sola palabra. Ni la más mínima insinuación. ¿Entendido?
—... Sí, Hyung-nim. Lo tendré muy en cuenta.
Así es. Desde aquel día, portaba un arma conmigo. Una pequeña daga; el único recurso disponible para resistir la \*\*\[Distorsión Cognitiva\]\*\* y el \*\*\[Lavado de Cerebro\]\*\* de Go Yori.
Incluso en esta ronda, mientras me infiltraba en el sueño de Yo Hwa... Incluso ahora, frente a esta misma Go Yori que —por razones que aún escapaban a mi comprensión— se presentaba como la "tutora" de las hermanas gemelas en esta mansión de culto, sentada ante el escritorio y leyendo en voz alta los versos del Tao Te Ching...
\> \*«No permitiré que sigas jugando conmigo».\*
Esa daga permanecía firmemente asida en mi mano.
Mientras los brillantes ojos de Cheon Hwa se curvaban en una sonrisa afable, mi oscura y fría mirada se hundía silenciosamente por debajo de ella.
\> \*«Descubriré tu verdadera identidad, Go Yuri».\*

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Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)
Capítulo 401
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 400
Estás leyendo el capítulo 400 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 27 de junio de 2026, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.