Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 36 online gratis en español
🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
No hay nadie que conozca la geografía de la península coreana mejor que yo. Incluso Kim Jeong-ho, el creador del Daedongyeojido \[1\], tendría que reconocer mi superioridad. No es broma: él no recorrió todo el país a pie; yo, en cambio, he llegado hasta posadas abandonadas en Onyang solo para cazar a la Udumbara.
\[1\] Daedongyeojido: El mapa más detallado de Corea realizado en el siglo XIX mediante métodos tradicionales. Es un tesoro nacional y su autor es una figura mítica de la cartografía coreana.
Desde la creación del CMCN en la vida 54, la aplicación de navegación en mi cabeza se actualizó con una precisión quirúrgica. Por muy competente que fuera Noh Do-ha, era imposible gestionar todas las carreteras del país. Faltaba personal y recursos. Las rutas entre ciudades debían limitarse a una sola vía, y esta debía reconstruirse únicamente como un carril sencillo.
Especialmente peligrosos eran los "túneles". Eran peligrosos si habían colapsado o tenían riesgo de hacerlo, pero eran aún más peligrosos si estaban intactos. ¿Por qué? Porque a las anomalías les encantan los túneles oscuros y lúgubres. Se vuelven locas por ellos. En una península donde el 70% del territorio es montañoso y, por tanto, llena de túneles, esto era un problema letal.
Ah, claro, no tanto como en Japón. Lo de sus túneles es realmente serio; ya habrá tiempo de hablar de ello por separado.
En fin, el CMCN debía buscar caminos que rodearan todos los túneles para conectar las ciudades. Si era necesario, incluso debíamos abrir nuevos senderos cortando montañas. Fue la llamada "Operación Criba de Carreteras". Un proyecto con una dificultad digna de una política de estado.
— Le ruego que se encargue usted, Undertaker...
Naturalmente, el plan me fue encomendado enteramente a mí. No me quejé con Do-ha. Tenía la intención de ocuparme de esto desde el principio. Por ejemplo, suponiendo que hay que subir de Busan a Daegu, ¿qué ruta de un solo carril sería la más efectiva? "Efectiva" aquí no significaba la más rápida. De hecho, el tiempo era un factor secundario.
Lo más importante era: ¿Qué tan lejos está de los nidos de monstruos? ¿Garantiza una buena visibilidad periférica? Y sobre todo, ¿cuántos puntos de descanso —"estaciones intermedias donde la patrulla pueda acampar con seguridad"— podemos asegurar? Siendo un poco más ambiciosos, lo ideal era estar cerca de fuentes de agua potable. Pero como las presas pueden colapsar en cualquier momento, había que mantenerse lejos de ellas para no acabar como el ejército invasor en la batalla de Salsu \[2\]. Y ni hablemos de los puentes.
\[2\] Batalla de Salsu: Una de las victorias militares más famosas de la historia de Corea (año 612), donde el general Eulji Mundeok derrotó a los invasores de la dinastía Sui rompiendo una presa y ahogando a las tropas enemigas en el río Salsu.
¿Dicho de otro modo? Era un proyecto con demasiados detalles que cuidar. Solo yo podía hacerlo. Por muy inteligente que fuera alguien, sentarse en un escritorio a trazar rutas no servía de nada si el mapa sobre la mesa era una reliquia anterior al desastre. Tenía que recorrerlo yo mismo. Las fotos de satélite ayudaban, pero no revelaban los detalles microscópicos necesarios.
¿Y quién más en este mundo en ruinas tiene tanto tiempo libre como para ir de turismo por todo el país? Solo un regresor infinito.
— Cuento con su apoyo, Santa. \[Sí. Le daré soporte\].
De la vida 54 a la 56, recorrí cada rincón de las ocho provincias hasta que me salieron ampollas en los pies, grabando mi propia road movie. A veces iba con patrullas, pero la mayor parte del tiempo caminaba solo. Bueno, gracias a la \[Telepatía\] de la Santa, nunca me aburría. Si publicara mis diarios de esos tres ciclos como una historia paralela, el título sería algo como: «Soy un regresor infinito en un mundo acabado pero viajaré tranquilamente a solas con la voz de la Santa».
No tenían grandes eventos dramáticos, pero personalmente aprecio mucho esas tres vidas. Pude conocer a muchos civiles en lugar de solo a Despertados. Hice muchos vínculos entonces.
— Eh, este camino... ¿No es por aquí?
Kim Si-woon. El primer encuentro con el hijo del ex futbolista Kim Ju-cheol ocurrió en la regresión 54.
— Disculpa.
— ¡¿Uuua?! ¡Q-qué susto!
Un joven vestido con ropa de viaje saltó de la impresión. No sabía si llamarlo joven o adolescente; estaba en ese punto intermedio. Quizás me dio esa impresión por su baja estatura. Antes de que le hablara, estaba de pie frente al túnel Changwon, con un mapa desgarrado de tanto abrirlo y cerrarlo, prácticamente pegando la cara al papel, que era mucho más grande que su rostro. Llevaba una mochila que parecía excesiva para su complexión. En resumen, la viva imagen de un mochilero clásico.
— ¿Quién eres? —preguntó mientras empuñaba una lanza.
Bueno, "lanza" es un decir. Era claramente un palo artesanal con un cuchillo atado a la punta con cinta americana verde. 100% hecho en casa. Era la moda actual entre los viajeros: si no llevabas al menos una lanza, te arriesgabas a que te dijeran: "¿Vas a viajar sin armas? ¿Acaso tu destino final es el estómago de un monstruo?".
— Siento haberte asustado. Soy un Despertado del gremio Samcheon Segye y participé en la subyugación del Diez Patas.
— ¿Un Despertado...?
Sus ojos estaban llenos de recelo, pero con un matiz de curiosidad. Tras la derrota del Diez Patas en cualquier vida, la actitud de los civiles hacia los Despertados se volvía mucho más dócil, parecida a como los estadounidenses trataban a los veteranos tras la Segunda Guerra Mundial. El chico parecía ser de los alrededores de Seúl, pues intentó ser cortés al hablar.
— Lo siento. Es que me asusté mucho...
— Fue mi culpa por hablarte por la espalda. No te preocupes. Por cierto, ese túnel ha colapsado, no es buena idea intentar cruzarlo.
— ¿Eh? ¿Por qué?
— Se ve a simple vista que la entrada está bloqueada.
Señalé el túnel. Sin la intervención humana, la maleza y los matorrales habían devorado los alrededores. Solo el asfalto agrietado y la boca del túnel reclamaban que, una vez, aquello fue territorio humano.
— Pero... creo que una persona podría pasar apretujada... —murmuró el chico con voz pequeña.
— No te lo recomiendo.
— ¿Por qué?
— Hay una probabilidad altísima de que haya anomalías... monstruos viviendo dentro.
— Ah.
Incluso para un joven que viajaba por este mundo hostil con solo un palo y una mochila, la palabra "monstruo" tenía el poder mágico de hacerte desistir de todo.
— Entonces... ¿qué hace un Despertado como usted aquí?
— Recibimos informes de desaparecidos por la zona. Hay gente que, como tú, piensa que podrá pasar y acaba teniendo un accidente. Así que voy a sellarlo por completo.
— Cielos.
— Es peligroso, apártate.
Derrumbé el túnel frente a sus ojos. Un lamento parecido al de un fantasma resonó desde las profundidades, pero no le di importancia; serían Slimes explotando.
— ¡De verdad era un Despertado...!
Al ver que no era un farsante, el chico finalmente bajó la guardia. No es que confiara en mi bondad, sino que aceptó humildemente que ante alguien capaz de demoler un túnel de un tajo, el recelo no servía de nada. Ser objetivo con uno mismo es vital para vivir sin estrés en un mundo roto. En ese sentido, el chico se había adaptado bien.
— ¿De dónde vienes?
— Ah, yo vivía en Asan.
— ¿Has caminado desde Asan hasta aquí? ¿Solo?
— Jaja, sí —se rascó la nuca con timidez—. La ciudad natal de mi madre es Daesan-myeon, en Changwon. ¿Conoce Daesan? Está aquí mismo. Quería pasar por allí antes de bajar a Busan. Pensé que el túnel sería el camino más rápido, pero no sabía que era un nido de Slimes...
— ¿Tu madre está en su pueblo?
— Ah... no. Murió hace siete años.
En ese momento, un efecto de sonido imaginario sonó en mi corazón: ¡tirilín!. Era el sonido de la afinidad subiendo. No es que me esté volviendo viejo, pero soy un hombre que llora ante la palabra "Piedad Filial" (Hyo). La debilidad de un regresor es siempre el amor familiar.
— ¿Decidiste viajar solo para ver el pueblo de tu difunta madre?
— ¡Sí!
— Eres admirable. Debiste saber que sería un viaje lleno de penurias.
— Vamos. No es nada comparado con lo que ella sufrió para criarme.
¡Afinidad +200 puntos! En ese instante decidí que llevaría a este chico a salvo hasta Busan. Total, yo también tenía que ir a ver a Noh Do-ha. Un compañero de viaje no era ninguna carga.
— Yo también pensaba bajar a Busan tras destruir este túnel. Si te parece bien, ¿quieres venir conmigo?
— ¿En serio? —Sus ojos se iluminaron.
— Sí. Mi alias es Undertaker. Será un viaje corto, pero cuento contigo.
— ¡Igualmente! ¡Me llamo Kim Si-woon! Por favor, hábleme con confianza.
— De acuerdo, Si-woon.
Nos dimos la mano. Como la diferencia de altura era considerable, tuve que inclinarme un poco sin que se notara. Lo confieso: en ese momento no me di cuenta de que él era ese Kim Si-woon.
Tengo una excusa larga y farragosa, pero la resumiré en una frase: se me había olvidado el nombre. En esta historia parece que siempre recordé el testamento de Kim Ju-cheol, pero eso es solo gracias a mi edición del texto. Conocí a Ju-cheol en la vida 4 y a Si-woon en la 54. Hay más de 500 años de diferencia entre ambos puntos. ¿Cómo iba a recordar nombres de antes de obtener la \[Memoria Completa\]?
— ¿A qué se dedicaba tu padre?
— ¿Eh? ¿Mi padre?
Empecé a notar una extraña sensación de disonancia esa noche, mientras preparábamos el campamento. Ante mi pregunta, Si-woon frunció el ceño como si le preguntara qué opinaba sobre el animal mitológico Xuanwu.
— Pues... no lo sé. No tengo ni idea.
— ¿Por qué? ¿Pasó algo malo cuando eras niño?
— No, no es eso... simplemente... ¡no lo recuerdo!
Me detuve en seco mientras extendía el saco de dormir. Esa forma de hablar, ese tono alargando el final de las frases... me resultaba demasiado familiar.
— Espera. Sé que es una pregunta indiscreta, pero como yo también soy huérfano, te lo preguntaré directamente: ¿No recuerdas absolutamente nada de tu padre?
— ¿Eh? Pues... no.
— ¿Tu madre nunca te habló de él? ¿Tú nunca le preguntaste?
— No... así es.
— ¿Y nunca te pareció extraño no tener recuerdos?
Si-woon me miró con sus ojos redondos como los de una ardilla. No había ni rastro de duda en su cara. Al contrario, me miraba como si yo fuera el raro por preocuparme por algo así. Porque para él era natural no pensar en algo que "no existe".
— Pues sí. Me parece normal.
— ...
Solté un suspiro profundo y me quedé mirando el cielo nocturno sobre el campamento durante un largo rato. Los vínculos de este mundo eran así de tenaces y aterradores.
— Si-woon.
— ¿Sí?
— Cuando lleguemos a Busan, quiero que me acompañes a un sitio.
4
Que Kim Si-woon se encontrara conmigo fue, en una palabra, un milagro. Y no uso la palabra "milagro" a la ligera. Como todos los milagros, si lo analizas, no fue algo que surgió de la nada, sino el resultado de varias condiciones que encajaron a la perfección. Condiciones que pude deducir de su propia historia.
— ¿Dijiste que trabajabas en un supermercado en Asan antes de los Portales?
— ¡Sí! Un pariente mío tenía un súper enorme allí. Yo trabajaba a tiempo parcial.
Lo que me llamó la atención fue el lugar: Asan. Si son lectores familiarizados con la geografía coreana, les daría un escalofrío al oír ese nombre. Para explicarlo rápido: administrativamente, el distrito de Onyang pertenece a la ciudad de Asan. Sí, Onyang, el lugar donde estaba la posada abandonada donde brotó por primera vez la Udumbara, el Árbol del Mundo.
Si yo no subyugaba a la Udumbara, los residentes de Asan estaban condenados a infectarse. Estaban demasiado cerca del epicentro. Cuando el Árbol del Mundo florecía por completo, el 99% de los civiles de Asan eran aniquilados. Kim Si-woon habría estado en esa lista de bajas.
E incluso si evitaba milagrosamente el virus, la situación no mejoraba. Corea tenía al Diez Patas, el "crítico gastronómico" de la península. Por mucho que el virus del Nuevo Buda te diera vida eterna, si el Diez Patas te arrancaba la cabeza y te destruía el cerebro, se acababa todo.
En resumen, para que Si-woon sobreviviera, empuñara su lanza casera y viajara de Asan a Changwon y luego a Busan, hacían falta varias condiciones. Si las pusiéramos en una ventana de misión de un RPG, serían estas:
────────── \[Requisitos para la Ruta de Supervivencia de Kim Si-woon\]
1. Subyugar al 'Diez Pies'. Si no es derrotado y avanza hacia el sur, Kim Si-woon muere.
2. Subyugar al Árbol del Mundo 'Udumbara'. Si no se elimina el parásito en el momento de su aparición, la muerte de Si-woon es inevitable. ──────────
Sin mí, el regresor, era una misión de dificultad imposible. ¿Y acaso Si-woon era el único así? Miles de personas estaban en la misma situación. La propia Dang Seo-rin solo tenía garantizada la supervivencia si el Diez Patas era derrotado. Subyugar a los jefes de zona era como ir desbloqueando regiones "cerradas" del mapa. Si-woon era como un NPC que solo se desbloqueaba en la ruta donde matabas al Diez Patas y a la Udumbara.
Claro que esto es solo una metáfora de juego; el mundo real no lo es, y los humanos no son NPCs. Por lo tanto, existía una responsabilidad que debía asumir.
— ... O sea, a ver.
Tras escuchar mi explicación, Si-woon frunció el ceño. — ¿Dice que en realidad tuve un padre llamado Kim Ju-cheol? ¿Y que como usted lo selló, yo perdí todos mis recuerdos sobre él?
— Sí. Y para ser exactos, fue borrado de la memoria de todo el mundo, no solo de la tuya.
— ¡¿Pero qué clase de habilidad es esa?! —Si-woon abrió la boca incrédulo.
Reaccionaba así por ser un civil, pero el \[Sello de Tiempo\] es una habilidad bastante "normal" en este mundo comparada con otras, como la de curar gente a base de recibir insultos en internet. Los civiles suelen creer que los Despertados tienen poderes de personajes de RPG, pero la realidad es mucho más bizarra.
— Puede que me equivoque, pero estoy casi seguro de que eres el hijo de Kim Ju-cheol.
— Ummm... No sé, no siento nada...
— ¿Alguna vez te ha interesado el fútbol?
Si-woon se quedó pensativo. — ... No.
— Ju-cheol era futbolista profesional. Si perdiste todos los recuerdos sobre él, probablemente también perdiste gran parte de tu conexión con el fútbol.
— Pero hay mucha gente a la que no le gusta el fútbol.
— Cierto. Pero no tener ningún recuerdo es un asunto distinto. ¿Acaso nunca has visto un Mundial? ¿Ni una sola vez? ¿Nunca has visto vídeos o noticias sobre jugadores coreanos en el extranjero?
Si-woon guardó silencio.
— El Sr. Kim Ju-cheol está sellado en un estadio en Busan. Si me equivoco, te pido perdón de antemano. Pero creo que vale la pena que me acompañes para descubrir la verdad.
— ...
Su duda no duró mucho.

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Estás leyendo el capítulo 36 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 29 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.